2.8.09

(culs de sac, boobytraps, abismos, atentados y espejismos diversos en el camino de salida)






Ojos para quien quiera Ver y oidos para quien quiera Escuchar


Lo que llamamos realidad no es más que una alucinación colectiva consensuada.Pero está lejos de ser un fenómeno fortuito o producto azaroso de lo que los científicos “civilizados” llaman “evolución”. Por el contrario, es un proceso pensado, planeado y sostenido desde estratos de consciencia mayormente ajenos a nuestra percepción.

Si un gusano (cuya percepción se limita a dos planos) fuera atravesado desde arriba -un tercer plano que le es perceptivamente inaccesible- por una lanceta, moriría sin “saber” lo que le ha ocurrido (Magister Atienza dixit!) Nuestra injustificada soberbia nos hace fantasear que podemos imaginar lo que está más allá de las posibilidades de nuestra imaginación. Y hay una infinitud que se extiende más allá de los límites a los que nuestra imaginación puede llegar.

En el primer párrafo escribí la palabra mayormente en bastardilla, porque hay fisuras posibles en aquello que de lo contrario sería un laberinto inexpugnable.Esas fisuras se abren a veces “graciosamente (es decir, “por gracia”) y a veces intencionalmente (luego de que el individuo en cuestión haya agotado todas las posibilidades de su cordura establecida y se encuentre en esa situación terminal que Madame Naglowska solía proponer a sus fieles mediante técnicas absolutamente non-sanctas y con propósitos que sólo ella conocía).

Baudelaire decía que el mayor logro del diablo era hacerle creer a la gente que él no existe. Pero quien crea que nuestra verdadera lucha es “contra carne y sangre”, en el sentido literal, está mortalmente equivocado. Como reveló quien aparece como Saulo de Tarso, tenemos sin duda lucha contra principados y contra potestades, contra señores de las tinieblas de este mundo.
Y quien considere que esto no es más que una forma metafórica de expresar fuerzas intangibles, estaría nuevamente cometiendo un letal error.

Los señores de las tinieblas de este mundo odian la vida orgánica y toda su exuberancia, y disfrutan de los ambientes oscuros y subterráneos. Ambientes similares a los de las “Discos” repartidas por todo el mundo civilizado, donde en la madrugada y reptando por pasadizos oscuros, jóvenes (y no tan jóvenes) de ambos sexos se entregan a prácticas de promiscuidad sin amor creyendo que ejercitan así su "libertad" sexual. Ignorantes de que su energía es consumida y manipulada por Aquellos que están llevando al planeta a su destrucción ecológica, para que todo finalmente sea similar a los abismos subterráneos de donde ellos salieron.


Los seres vivos no pueden ser tratados como objetos sin ver inevitablemente corrompida su condición como tales. Para poder destruir la ecología "exterior" como se está haciendo, es preciso primero haber quebrado la ecología interior, es decir, la de la mente de los hombres.
Las culturas tradicionales –usualmente llamadas “primitivas”- tenían una consciencia cotidiana de Lo Sagrado. Para el hombre que vive en cosubstanciación con la naturaleza TODO ES SAGRADO.

Pero llegaron los señores de las tinieblas de este mundo. Llegaron a este planeta huyendo de quienes los perseguían, y los perseguían porque conocían bien de lo que eran capaces. Y se establecieron en este planeta. Y se hicieron pasar por dioses, porque los hijos de los hombres eran criaturas inocentes. Y manipularon genéticamente a los hijos de los hombres. Y escribieron luego varios de los libros religiosos que la mayoría de la gente tiene hoy como sagrados. Libros que los ponían a ellos-los falsos dioses-por encima de todo y más allá de toda duda.
Libros en los que invitaba al hombre a pensarse como afuera de la naturaleza, confrontado con ella.

Mientras que arrojaron además –de manera falaz e infame-todo el mal sobre los hijos de los hombres. Toda la culpa, y todo el miedo. Y todos los “pecados originales” que solamente ellos han creado y que solamente habitan en ellos mismos. El hombre no tiene ningún pecado original, ninguna culpa original. Toda la miseria le ha sido impuesta por estos genetistas estelares que irrumpieron en este planeta por la puerta trasera. Y se quedaron desde entonces generando todo el mal. Bajo el amparo de sus acólitos –concientes o inconscientes- los sacerdotes de todas las religiones organizadas desde el principio de la historia.

Cuando el hombre estaba en estado puro e inocente, no hacía falta ninguna religión. Porque no hacía falta “re-ligar” nada. Porque todo –aún el aliento-era Sagrado y en todo había consciencia de lo Sagrado.

Y con todo el mal trajeron todas las divisiones, todas las comparaciones, todas las carencias, todas las medidas. Todas las falsas estructuras que rigen hoy como entonces cada uno de los movimientos que el pobre hombre que orgullosamente se llama “civilizado” realiza a lo largo de su día –también falsamente medido y controlado por Aquellos-.

La miseria y el hambre son un producto artificial. La Naturaleza sólo conoce la abundancia. No hay carencia en la naturaleza. Pero la naturaleza debe ser respetada para manifestarse como tal en toda su integridad.

Y los Tenebrosos abrieron la caja de pandora de la que salieron todos los males y todas las carencias y todas las maldades que son originalmente ajenas al hijo del hombre.

Los científicos actuales fantasean con un eslabón perdido que jamás podrá ser encontrado, porque no es más que una fantasía de su tosca imaginación. Compartimos algo así como el 97% del ADN (punto más o menos) con los gorilas y otros primates.
¿De dónde o cómo creen que salió esa diferencia?
¿Como resultado de la evolución natural?
Hace falta tener verdaderamente una ingenuidad - y una credulidad- mayor aún que la de los fanáticos de las diversas religiones organizadas para poder creer o concebir semejante disparate.
Ese porcentaje es parte del ADN extraño que le fue implantado al hombre original por estos intrusos despiadados.


Ninguna de las estructuras de este mundo está fuera del control de Aquellos que han concebido este mundo que hoy habitamos. De hecho, han sido esencialmente creadas y establecidas bajo su constante “inspiración”.
Como he dicho, las religiones organizadas; la ciencia sin consciencia, la educación, los gobiernos, las grandes industrias, la banca internacional y todas las estructuras de entretenimiento y propaganda globalizadas. En todas estas estructuras hay, por supuesto, pequeñas fisuras por las que se filtra de manera inevitable la Luz de la Conciencia que Somos. Porque a pesar de toda su astucia y todo su poder mental, son falsos dioses, no dioses. Y hay, aquí y allá, elementos que escapan de su control. Pero no cometan el error de subestimarlos, porque han avanzado mucho. Todo a expensas de la ignorancia y la estupidez que, lógicamente, ellos mismos implantaron en el “nuevo hombre” que fabricaron.

La llamada “nueva era” ha estado infiltrada por ellos desde el comienzo. Sería absurdo pensar que se iban a perder esa estupenda oportunidad.
¿Cómo podemos saberlo?
¿Han visto ustedes lo que ocurre en prácticamente todos los movimientos “nueva éricos”, tarde o temprano?
¿Ven las luchas poder?
¿Los deseos de los individuos por adquirir dominio sobre los demás o tener el control sobre los otros?

El deseo de control sobre los demás, de dominio sobre el prójimo, es el signo distintivo de esa Bestia original que se llama “los señores de la tinieblas de este mundo”.
El hombre original, que está siempre intentando aflorar en nosotros por encima de la manipulación genética impuesta, no está interesado en controlar a nadie, en dominar a nadie, y se mueve por la vida “espiritual”sin afán de lucro ni ánimo de recompensa.Porque, como lo tiene todo –porque tiene la Consciencia-jamás le falta nada.

Es muy sencillo distinguir la paja del trigo.
Por sus frutos los conocerán.

Hubo varias grandes guerras de las que la historia no guarda memoria, pero están bien inscriptas en la estructura genético-memética de la humanidad.
Robert Oppenheimer –el padre principal de la bomba atómica- leía asiduamente –y aún citaba- el Mahabharata, una de las dos más grandes épicas de la literatura de la India, donde se relata, precisamente, una de estas grandes guerras estelares.
Cuando un estudiante de Princeton le preguntó a Oppenheimer –luego de Hiroshima- si esta era la primera vez que se había hecho estallar una bomba atómica de esa manera., Oppenheimer le contestó: “Bueno, en los tiempos modernos, sí, por supuesto”.

Los “hijos de la tiniebla” ya han devastado el mundo más de una vez en el pasado.
Lo hicieron en la Atlántida.
Mucha gente ingenua piensa que ese continente fue un especie de paraíso luminoso, cuando en realidad se trató del primer gran intento –aunque puede haber habido otro previo de menor alcance- de crear una “civilización globalizada” bajo el imperio de la tecnología y la ciencia sin alma. Por razones que hoy estamos comenzando a conocer, en parte fracasaron, no sin antes llevar al planeta a un cataclismo mayor.

Lo que conocemos ahora como “civilización globalizada” es el nuevo intento que marcha -desde el temprano siglo XIX-a velocidad ampliada.

Estamos en medio de la guerra más cruenta de la que guardemos memoria.El hecho de que casi nadie se de cuenta –o malinterprete los signos como lo hacen los fanáticos de las religiones organizadas- es un índice más del estado de sueño inducido en el que ha sido puesta la humanidad.

Armageddon ha llegado. Ya está aquí.
Lo que la mayoría desconoce, es que el campo principal de esta gran batalla
se está librando en la mente de los hombres.

Manuel Gerardo Monasterio

(que no se está convirtiendo de Rajneesh en Osho, ni “se ha muerto” como José Arguelles para que venga Valum Votan, sino que simplemente está "desapareciendo" para siempre sin que nadie venga a ocupar su lugar)

Ciudad de Buenos Aires –todavía-a los 29 días de Enero de 2008 del calendario que rige este mundo
XVI


Escúchame! Ando sin voz.
Amortajado de Ti
y sin Verte.
En Ti, hacia Ti
mis manos vuelan,
y en Ti se pudren tristemente.


Desnuda el alma y sola,
en pie y cayendo permanente,
esperando todavía no se qué.


Arrebátame,
vuélveme,
Sálvame de mí,
y de Ti, si acaso puedes!
Libérame de obras y palabras.
Que pueda perderme al fin
de tal forma que me Encuentre.


"Extinción de la palabra" Manuel Monasterio 1979
XV

No me rebelo, Señor mío.
Rebelarse contigo
es dar de bruces
contra el cielo.
Borborigmo inútil.
Ladrido de perro al hombre
que es más sordo todavía que la luna.


Tú que lo escuchas todo
-especialmente a Ti mismo-
que sabes adónde vas
-y de donde nunca has salido-
Tú bien sabes que soy quien grito,
la nada boba que nada
entre la baba de su sombra.
Tú sabes que soy yo,
aquello que no importa,
puesto que sabes Quien Soy.


No me rebelo, Señor mío.
Bastante tengo con nacer,
con haber nacido y con volver,
que ya es bastante desatino.


"Extinción de la palabra" Manuel Monasterio 1979
XIV


Abrazado a ti
como náufrago postrero
del hondo torbellino
celestemente incierto,
te canto, muerte mía,
pirueta deliciosa
en quien no creo.
Te canto, te busco ciego,
y con la torpe pupila
que me ha dejado el tiempo,
penetro en tu mágico juego.


Muerte mía.
Golpe seco.
Dardo dentro y final
en que no creo
y al que me aferro.



Dónde!
Dónde sin ti!
Dónde sino en tu abismo certero,
en que difícilmente creo.



Ajeno ya y postrero
-postrero pero cuándo!-
Insólitamente dueño
de la ausencia
y del sueño acaso…


Tú, mi muerte,
en quien salvajemente
busco amparo,
a quien horriblemente
me encaramo.
En este sol sin fin
en que me encuentro.
En esta luz sin término.
Radiante,
siniestro torbellino.
Y tan Celeste!



"Extinción de la palabra" Manuel Monasterio 1979
XIII


Estoy cansado de andar
como fauno tras la sombra.
Por qué seguir mezclándome
en este juego estéril
del halcón y la paloma?


Aparta, oh pan de mi vida,
tu espantosa levadura.
No quiero ya comer de ti!

"Extinción de la palabra" Manuel Monasterio 1979
XII


Adónde iré, Dios mío,
ya tronchada mi voz
y a horcajadas de la muerte,
sino a encarnar renovadas letanías,
nuevas formas azarosas y dolientes
y fugaces y sombrías.
Tan fugaces que no queda la memoria!


Golpes de Sombra,
uno tras otro…
Dentelladas de bruma luminosa
me van minando la terca hombría.


Ahíto de sombra,
de fatuo brillo socavado,
devuelvo a sus orígenes
los frutos adeudados.
No quiero ya besar
los lirios que me ofreces,
Ay, dulces anclas breves,
macabra seda de los labios.
No quiero ya beber
Oh, Madre Infinita,
de tu Océano de luces.


"Extinción de la palabra" Manuel Monasterio 1979
XI

Estamos solos, José Alberto,
y hemos venido para vernos
deviniendo diferentes.
A cantar y dar aullidos,
y rompernos la vida
contra el tiempo.


Mira el amor,
suerte desdichada de payaso
haciendo gestos al espejo.
Y no hay nada
porque hay dos.


Por qué tuvo el Uno
que procrearse?
Por qué ha llegado el dos
y la múltiple tragedia?


El Dolor ha sido hecho
a la medida de mis huesos.
El hombre es la medida del Dolor.

Ya no invoco certidumbres pasajeras
Voy hacia lo Cierto,
último eslabón de mi Cadena.
Alba o Crepúsculo final


"Extinción de la palabra" Manuel Monasterio, 1979
VIII





La vida es bella, Amado,
delicioso color pones en ella.
Mas podrías para Ti
guardar tanta belleza
que es mucha para mí.
Es mucho es el pasar feroz
de tanta cosa fugaz,
y mucho el mirar sin fin
y el tener para morir,
y perder lo que un instante
ha sido en mí.



Sentir.
Amar.
Volver a amar y sentir
para entregar y despedir.
Y de nuevo comenzar
afanoso la tarea:
ceder la sangre
de vidas llena.


Ciego quisiera ser,
más Ciego todavía que la piedra
-que tanto habrá de ver-
Ciego,
luminosamente Ciego.
Tan en Ti,
tan sin mí
que no deba ya volver
a la pasión infinita de vivir.

"Extinción de la palabra", Manuel Monasterio 1979
Amo tu Obra,
descomunal y pavorosa,
tan distante de mí
que soy un muro solo
donde la Vida penetra
con mañosa sutileza.
Y tan cercana a mí
que soy pequeño.



Amo tu Obra,
feliz y pavorosa.
Tan fugaz, Dios mío,
y tan sin fin a un tiempo para mí,
que soy pequeño.




Amo tu Obra,
celeste y pavorosa.
Tu crueldad infinita
o acaso tu bondad inaccesible para mí,
que soy pequeño
y a veces no comprendo:
Alfarero inefable que nos amasas
sin piedad y sin término.


"Extinción de la Palabra", Manuel Monasterio, 1979

18.6.09


David Firth (Inglés,1983-)
Dibujante y autor de historietas animadas en Flash y videos cortos


"Perdemos la vida con alegría, con tal que no se hable de ello"

Lautremont




David Firth está loco.
Espero que no les llame la atención esta tautología.
En la medida en que David Firth pueda ser clasificado como un ejemplar de la especie de los homínidos autodenominados “Sapiens”, mi primera proposición resulta redundante, pero conducente hacia mi:

Primera divagación

Hace ya tiempo que vengo cuestionando aquello de “homo sapiens”. En un poema de 1974 –de mi libro “Tristario”- escribí, “homo sapiens que no sapiens”. Luego, muchos años después, agregué “porque si supiera no estaría en la situación en que se encuentra”.
Luego continué observando y descubrí que mis sospechas acerca de este mono asesino que somos–diseñado genéticamente por entidades que se han hecho pasar por “dioses”-tenía mucho más de Faber que de Sapiens, y mucho más de Ludens que de Sapiens. Y hacia 1979, cuando me encontré con la obra de Edgar Morin, vi que él decía, con gran perspicacia “homo sapiens demens”. Y llegué entonces a mi propia aproximación: somos un homo con mucho de demens, bastante de faber y de ludens, y un toquecito de sapiens. Claro, que el enorme porcentaje de “demens” hace que la parte “faber” esté perturbada –es decir, nuestras construcciones y artefactos son cada día más “demens”-y que la parte “ludens” esté contaminada por la “demens” de forma tal que nuestros “juegos” se parecen cada vez más a las pesadillas de la psicosis que a los entretenimientos de otros mamíferos más afortunados (entiéndase aquí: mamíferos que no fueron elegidos por los “dioses” para sus demenciales” experimentos”).
Pero, poder “auto-abrirse”para acceder al interior, usualmente invisible en el hombre “normal”, y volcar hacia el exterior los contenidos ocultos en la oscuridad de la “unidad sellada” que normalmente somos, es lo que separa al genio del hombre normal. (ver mi nota: Investigando al hombre o desarmando al muñequito cósmico- http://manuelmonasterio.blogspot.com/2007/09/investigando-al-hombre-o-desarmando-al.html)

Por eso no tengo duda de que, más allá de lo que todos deberíamos saber –pero no sabemos- que David Firth está tan loco como todos nosotros, a diferencia de la mayoría,
David Firth es un genio.
Lo que nos lleva a mi:


Segunda Divagación

Escribió alguna vez el pensador rumano Emil Cioran, “toda forma de talento va acompañada de una cierta desvergüenza”.
En David Firth hay mucho talento, y por tanto, mayor desvergüenza que lo usual.
¿En qué consiste la desvergüenza de Firth?
Precisamente, en mostrar en público todas los artilugios, deshechos, restos contaminados de alimentos mentales en descomposición, bellezas y monstruos que la humanidad guarda en su interior.
Debo admitir de inmediato, que muchas de los “secretos” que Firth saca a la intemperie me resultan tan horrorosos de ver como les deben parecer a la mayoría de ustedes. Y por supuesto, no pretendo comprender todo lo que Firth expone, ni creo que él mismo lo interprete en toda su dimensión. Por otra parte, mucho de lo que muestra es, por definición, incomprensible. Es el discurso psicótico que invade y atraviesa toda nuestra civilización. O como escribí alguna vez, no el doble, sino el triple o el cuádruple mensaje. Y la locura de proponer a cada instante contradicciones insostenibles, como la de ese cuento popular de la Idishe Mame que le regala a su hijo dos sweaters. Cuando a la mañana siguiente el hijo se va para su trabajo con uno de los sweaters que su madre le regaló, la madre le dice con tristeza, “ah, el otro sweater no te gusta, verdad?”.
El personaje de Firth “Salad Finger, por ejemplo, es un psicótico y perverso sexual, de personalidades múltiples que van saliendo de su interior a cada rato, las que son amadas y odiadas al mismo tiempo, y a las que Salad Finger mayormente termina...comiéndose. ¿Les parece muy demencial este cuadro?

A mí, sin embargo, me parece un cuadro de costumbres tradicionales que describe magistralmente nuestra vida cotidiana globalizada. Lo cual nos conduce a mi:


Tercera Divagación


Nuestra civilización es Salad Finger.


http://www.youtube.com/watch?v=3gNktI3AF4Q

Por poner sólo un ejemplo de miles, antiguos y modernos, me referiré al caso de Rwanda.

¿Cuánto saben ustedes de Rwanda, de lo que pasó y pasa en Rwanda como en otros lugares de Africa?

En 1994, fueron torturadas, violadas,masacradas, destruidas y quemadas 800.000 personas entre mujeres, hombres y niños. No es un error tipográfico, son ochocientas mil, por lo menos.

Pero claro, hagamos la salvedad, eran negros.
No sé si usted los ubica, son esos homínidos que –seamos sinceros- en el trasfondo de nuestra genético-memética los caucásicos solemos ver demasado parecidos a los gorilas como para aceptarlos como completamente “humanos”. Sí, ya sé, me va a decir que a usted no le pasa eso, que para usted son personas como nosotros, ni más ni menos y blablabla.
Pero, ¿Está usted completamente seguro de que los vé como iguales?
¿Sabe usted con detalles lo que pasó en Rwanda y lo que continúa pasando en muchos lugares de Africa?
¿Seguro?
Sea sincero, mire bien a los negritos bien negros, los negros mota, que les dicen. Nariz aplastada, bocota expandida (la bemba, que le llaman), pelo como de cepillo enrulado y....un olor muy peculiar –no sé si acuerda, la “catinga”, que le dicen. Pero no se preocupe, el olor que emanamos nosotros también les resulta a ellos tan raro o hasta incluso repugnante, como el de ellos a nosotros. Me lo han confesado ellos mismos, porque verá usted, aunque no lo crea, he convivido con ellos durante diversos períodos de mi vida.
Le voy a contar algo más, los estudios médicos guardan muchas estadísticas donde se observa que estos morochos oscuros,bueno... va, estos negros, son más proclives a ciertas enfermedades genéticas que los de raza blanca. Sí señor. Podrá usted llamarme lo que quiera, pero es así.
Son diferentes a nosotros, tanto, que en algún lugar de nuestro psiquismo, más allá del barniz barato y superficial que nos hemos ido colocando últimamente , en algún lugar decía, debemos guardar la vergonzosa sospecha de que...bueno, si son hombres, no lo son tanto o al menos lo son de una manera bastante diferente a nosotros, los de raza blanca pura.

Fíjese que dije, "últimamente", porque hasta hace nada, unos pocos años, países que se consideran a la vanguardia de esta civilización tan increíblemente soberbia, trataban a los hombres de color como a basura -todo legalmente refrendado por códigos y reglamentaciones-

¿Le resulta repulsivo mi discurso de los últimos párrafos?
¿Está seguro que le resulta más repulsivo que la realidad?

Ahora, no me diga nada, dígaselo a usted mismo,y perdóneme la insistencia obsesiva, pero hágame el favor y sígame la corriente un poquito más:


Seguro que si usted no viajó, por lo menos tiene algún conocido que ha ido a Sudáfrica, nos dicen que es un paseo turístico bárbaro y sale incluso más barato que viajar a otras plazas interesantes.

¿Sabía o sabe usted bien lo que pasó en Rwanda y en otros lugares de Africa y aún continúa ocurriendo?
(aparte de haber visto últimamente “Diamantes de Sangre” donde la bella y blanquísima Jennifer Connely se rasga sus etéreos pliegues arios en pos de defender el derecho a no ser masacrados de los simpáticos-pero siempre tan lejanos- negritos)

¿Lo sabe usted tan bien como si hubiera ocurrido en Mexico, en Nueva York o en Berlin?
Dígame, dígaselo a usted, ¿hubiera sido o es lo mismo que lo que pasó en Rwanda hubiese pasado en uno de esos paises?
Ochocientos mil blanquitos -muchos de ojos azules y rubios cabellos-

¿Se imagina usted el increíble follón que se hubiese armado, en comparación con lo que pasó, porque simplemente les ocurrió a "los negros de Africa"?

¿Entonces, más allá de nuestro pseudo-benevolente discurso mental prendido con alfileres, los vemos como iguales a nosotros, realmente?

Pero no se inquiete, no lo voy a presionar más con esto.

No es que los negros no sean iguales, o por lo menos semejantes en cuanto homínidos a nosotros, es que Berlín, México, Londres, Paris o Nueva York, tienen mejores periodistas y una prensa más eficaz...
En una palabra, que estos pobres negros de mierda (no se inquiete por la palabreja, si no pensáramos esto tan feo de ver o de escuchar, los trataríamos de otra manera, verdad?) además de ser como monos feos, no saben ni siquiera publicitar bien lo que les está pasando. Son tan "idiotas" y tan "impotentes", que no saben siquiera anunciar y explicar adecuadamente la manera infrazoológica en que están siendo despedazados por episodios a manos de la maravillosa civilización Blanca que, fíjese usted, llegó a la luna y viaja por el espacio pero se está autodesalojando de la tierra arrastrando consigo también a los negros que hasta para hacernos saber de su muerte ignominiosa dependen de la "benevolencia" de la raza blanca. De las periodistas como la que protagoniza Jennifer Connelly en la película”Diamantes de Sangre”, que como es una blanca compasiva se apiada de la miseria de estos negritos y denuncia frente al mundo blanco y civilizado lo que –en gran parte gracias a ese mismo mundo-les está pasando. Y veremos la película –que, a propósito, es muy buena- la comentaremos con nuestros amigos, y pasaremos a la próxima. ¿Y qué podemos hacer?
¿Hay que sobrevivir, no es verdad?

He escrito ya en otro lado hace un tiempo acerca de esto:
-http://www.foroplanetario.com.ar/docs/Editoriales.php?IdEditorial=72-
Africa es un maravilloso y gigantesco campamento de entrenamiento para cristianos militantes de todas las denominaciones. La civilización tecnológica que los aplasta y los martiriza más allá de toda descripción tolerable, simultáneamente los atiende, les manda comida, medicamentos, enfermeras y médicos. En una palabra, que un blanco (u otro negro enloquecido y estimulado por la codicia de los blancos) le matará al negro un hijo por la mañana, pero por la noche llegará otro blanco a curarle el muñón de la pierna amputada a otro de los hijos del mismo negro que sobrevivió al ataque de la mañana.
¿No sabía usted como se llama esto, amigo lector?
Esto es cristianismo militante.

Esto se llama, ni más ni menos,
civilización occidental y cristiana.

¿Pero qué se puede esperar de una religión cuyo símbolo es un Santo torturado y crucificado, cuya imagen, moribundo y chorreando sangre, es emblema de piedad, amor y bien?
Una religión que durante siglos ha invitado a sus fieles a “alcanzar el cielo” mediante el sufrimiento y el sacrificio constantes.

Si le molesta lo que estoy diciendo, lo invito a leer, nada más que como mínima muestra- los libros de una de las santas más respetadas y teológicamente más cultas de la Iglesia Católica-una Doctora de la Iglesia- Santa Teresa de Jesús –la de Avila- que escribía como los dioses, además, y que le mostrará con lujos de detalles una cantidad de primores masoquistas con los que se flagelaba cotidianamente con mucho amor y con mayor unción aún para poder acercarse mejor a su amado esposo Jesús y alcanzar el cielo en esta vida.

Pero, finalmente, yo debo estar entendiendo todo mal, porque si el cielo y la santidad se alcanzan sufriendo mucho y padeciendo horrores sin cuento, entonces lo que están haciendo los blancos con los negros de Africa, es acercarlos más rápido y mejor hacia el reino de los cielos.
Perdóneme la brutalidad de haber interpretado todo al revés.

En realidad, el panorama es maravilloso y todos salen beneficiados.
Los negros que con su martirio se convierten instantáneamente en santos (eso sí, habría que intentar explicarles todo mejor así no se resisten tanto)
Y los blancos que misionando, sirviendo y alimentando estoicamente a los negros, arriesgando su propia vida en un ambiente y un clima y unas pestilencias y unos peligros espantosos, también logran manifestar su amor y hacer penitencia.

¿Se da cuenta de lo que digo cuando digo que David Firth es un genio?

Porque nuestra civilización occidental esta psicótica, con Alzheimer y cuadraplégica, es antropófaga y autofágica, según la ocasión y la necesidad.
Como los personajes de Firth, tenemos varias personalidades simultáneas, nos olvidamos de todo a medida que lo vamos haciendo, nos comemos entre nosotros y a nosotros mismos, y nos quedamos paralizados o miramos hacia el techo con el gesto como perdido cuando comenzamos a darnos cuenta, aunque sea por instantes, de lo que nos ocurre y de lo que somos.


¿Ven por qué digo que David Firth es un genio?

Fíjense todo lo que he tenido que escribir para asomarme –apenas- a todo lo que Firth describe en sólo unos cuantos minutos y con unos simples dibujitos.



Manuel Gerardo Monasterio
Jardines de Prometeo,
Ciudad de Buenos Aires,
A las 13.03 del día 7 de Septiembre de 2007


David Firth nació el 23 de Enero de 1983 en Doncaster, Inglaterra, es un animador de historietas en Flash y raeliza también videos cortos. Gran parte de su trabajo es abstracto y mayormente incluye la enfermedad mental, imagenes surrealistas y de un mundo de pesadillas, y toda su obra despliega un estrafalario y ríspido sentido del humor. En sus dibujos se aprecia la influencia del joven maestro, en parte, iniciador del género, Don Hertzfeldt (nacido en 1976), con sus personajes con forma de palitos, de ojos grandes con círculos oscuros alrededor. Entre los personajes de David Firth están, además de Salad Finger, Burn Face Man y Devvo.
Todas las voces de sus personajes son, además, la voz de Firth.

Su página web:
http://www.fat-pie.com/



Si alguien se ha sentido ofendido por mis palabras o si acaso duda de lo que he dicho, o si simplemente quiere comenzar a enterarse mejor de lo que estamos haciendo los hombres unos con otros, aquí tienen algunos enlaces para que vean por ustedes mismos cómo se comportó, la comunidad internacional y las Naciones Unidas, frente al genocido de Rwanda de 1994.

www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/evil/
www.travel.webshots.com/album/446125020aykDQQ
www.rudyfoto.com/RwandaImagePage.html

















Amor de claro cielo en la mirada,
he perdido ya la cuenta
de cuántas veces ha sido
mi único consuelo
tu presencia amada.

Saber que estabas tú,
tan sólo tú cuando
ya nadie me esperaba.
Contar con la certeza
del sol en tu mirada.

Hablar de ti
es volver a la desnudez
primigenia de la Palabra.
Eres la única claridad
que he conocido a lo largo
de mi trágica jornada.

Eres la luz,
la pura luz,
mi dulce compañera
del claro cielo en la mirada.


MGM, 2006

3.5.09

Y en cuanto a mí,
estoy en la nada envidiable situación
de ser como un queso grüyere
que se ha quedado sólo
con los agüjeros.
Todos los conocimientos y vanidades,
que por cierto fueron amplios
y ruidosos en su época de gloria,
se han retirado.
He quedado a solas,
como un leproso abandonado
en un desierto sin conceptos ni significados.

Ultimamente la gente me evita
como si percibiese
el peligro del contagio.
Mas en realidad
no podrían sospechar
la índole de la catástrofe
que me ha tocado.

Soy una herramienta inservible
que conserva tan sólo su forma.
Como el dibujo de una herramienta
tan bien realizado
que da impresión de real
y parece ser utilizable.
Pero, ¿Cómo?
En cuanto quisiera alguien tomarla
vería que sólo es un espejismo.

Las ideas, sin embargo,
continúan pasando,
pero ya no hay nadie en casa
con voluntad de tomarlas
para algo más que no sea
jugar un rato con ellas
para aburrirse enseguida
y dejar que sigan su extraño
camino sin comienzo ni destino.

Soy esa nada donde tienen lugar
absolutamente todas las cosas
de este mundo y de los otros.
El agujero negro donde todo bulle
un instante y desaparece.

Y esta extraña paz.
La más risueña paz
que aparece allí
donde en realidad
ya no hay nadie.

Manuel,2007

19.4.09

Escucho la voz
del hijo no nacido
que tu piadoso vientre
se negó a entregarme.

Su plácida voz agradecida
se entremezcla con tu dolor,
y a veces también con mi dolor,
cuando me adormezco
y niego la bendición
que me ha tocado.

Las simples cosas
de los hombres simples
me han sido negadas.
Por eso, quizás,
mi dolor es tan alambicado
que vivo enredándome con él,
y tropezando.

Solamente yo escucho la voz
del maravilloso nonato
cuya inaudible bendición
se derrama a través de todo lo creado.
Sólo yo escucho la voz de tu hijo, mujer,
esposa mía, hermana, compañera de la luz
y de la sombra iluminada.

Quizás su canto, solamente su canto,
su canto luminoso que tan sólo yo
puedo escuchar en un mundo
que no puede escuchar esa voz
porque no puede dejar de desear
lo que habrá de condenarlo,
quizás decía, solamente su canto
me salve y me redima cuando la noche
termine de bajar sobre mi alma y la reclame.

Tal vez ese acto, ese no-acto
definitivo pero nunca deseado
sea lo único que brille en mi vida,
como una luz solitaria que sólo
yo pude contemplar, entre lágrimas.

Infinita Luz
que hirió nuestras almas
y nos salvó de matar.

12.4.09

Hay seres que llegan
trayendo todo con ellos,
y otros que todo
lo arrasan consigo

Aquellos anegarían el mundo
si estos no existiesen.
Triste necesidad de los opuestos
en esta mascarada cósmica



Poema XIX, "Vigilia sin Tregua", 1978
Su pequeñez humana fue impulsada por ideas enormes.
Su vida fue el servicio sin ánimo de provecho o recompensa.
No esperaba la vida futura ni temía la disolución final.
Su muerte fue también una entrega autoconsciente,
su último canto de homenaje a la belleza infinita.



Publicado por primera vez en mi novela "Y Juramos con gloria morir"

30.3.09

Como una espiga esparcida

por un secreto viento

ha caído el amanecer

del que soy crepúsculo,

en esta feria de sortilegios,

esperpentos y vanidades.

Me arroja como una flor sobre la cara

la realidad sin numen del ser,

que es impermanencia.

Breve resplandor

por la rendija diminuta.

Sonido del pájaro

que canta una sola vez

en las tinieblas de una noche

Inundada de luces secretas.

Como siempre.

Y nunca más.

Una vergonzosa paz me envuelve.

La certeza de nuestra brevedad.

Fugacidad fraterna con aquella mariposa

a la que no presté suficiente atención.

Bondad es lo único que percibo

después del huracán.

Y una extraña paz

que jamás intentaré

volver a interpretar.

18.3.09

by Bob Makransky (http://www.dearbrutus.com/)

I. The human race is in imminent danger of self-destructing and dragging our mother earth down with it.

II. There will be no miraculous salvation due to so-called Mayan 2012 prophecies; or Jesus' or the Mahdi's return; much less from the irresponsible governments, corporations, media, and academics who go us into this mess in the first place.

III. The theory of probable realities states that each individual person decides the fate of the entire universe. If you truly choose to save the world, you will wind up in a probable reality in which the world is saved.

IV. The only chance for survival - not to mention prosperity - is for each individual to reject society's mutual suicide pact and make saving the earth and future generations their NUMBER 1 PRIORITY (as opposed to something they may get around to someday). This is the magician's equivalent of the Bodhisattva's oath.

V. Rejecting social conditioning means eradicating all trace of self-pity. Only by clear, sober, objective thinking - as opposed to the endless loop of yada-yada nonsense emanating from society - can each individual save him/herself and the earth.

VI. This type of thinking is based upon what each person's heart tells them. It is different for everybody; and everybody has to find their own answers for themselves by examining their own habitual thoughts, moods, and concerns minutely. To do this magicians use various techniques, including:a) techniques of self-analysis such as Active Imagination and Recapitulation.b) techniques of transformation such as resorting to tree spirits and the earth.c) techniques of hopefulness such as Creative Visualization.

VII. Detaching from society's conditioning of self-pity necessarily implies taking complete responsibility for oneself rather than wallowing in helplessness or daydreaming. To do this magicians:a) channel their own spirit guides themselves for information and advice;b) go to nature spirits for validation rather than seek the approval of other people or society;c) become as self-sufficient and frugal as possible, including growing at least some of their own food and reducing their needs to the bare minimum.

VIII. The goal of magic is to make everyday life more dreamlike; to be able to feel comfortable in situations beyond one's control. Feeling relaxed and in good shape even in the midst of a maelstrom is called "enlightenment". Enlightenment doesn't mean light as opposed to dark; but rather light as opposed to heavy.

14.3.09

Pórtico de Prometeo

Soy la fragancia última del íntimo jardín ametrallado. ¿Dónde estás? ¿Dónde estoy? Debajo de la verde marea de mierda que consume a la humanidad como una gangrena gaseosa. Y todo cabe en ese trozo condensado de maldad viciosa: los héroes y los sueños, los bríos de la sangre y el alma de la rosa. Todo reducido a una miseria de papeles pavorosa. Yo no tengo redención, la Vigilia me condena a verlo todo sin remedio. Voy a morir clamando, voy a morir cantando, voy a morir rugiendo, voy a morir quebrando el ensueño de los perros. Voy a morir blasfemando, voy a morir escupiendo sibilantes estrellas como doncellas tiernas recién incendiadas. Horrorosas-luminosas verdades que nadie puede negar y que no sirven para nada. Porque los dioses controlan nuestra sangre programada. Neurogenética espacial que tú, ingenuo hermano, morirás sin siquiera sospechar. dioses amorfos, dioses idiotas que jugáis con nosotros desde el paraíso absurdo como los sueños de vuestra imaginación babosa. Yo no soy más que un alimento fugaz, bocado intrascendente en la cena cósmica. Pero necesitáis de mí! De mi pasión inextinguible y de mi sufrimiento sin fin. Blasfemo por ti, ignorante hermano, que no comprendes el misterio del infausto Prometeo. El buitre caerá sobre mí sin fin, arrebatándome cada noche un pedazo de cerebro que habrá de renacer para darle nuevamente noche a noche de comer. Clamo por ti, que graciosamente me has crucificado y habrás de hacerlo cuántas veces tus dueños lo crean necesario. Yo no soy más que el alimento blasfemo que provoca indigestión a nuestros dioses. Tú nunca lo podrás comprender. Nadie quiere vislumbrar certezas tan dolorosas. Yo no tengo más remedio, he nacido condenado con los ojos siempre abiertos. Y el programa está sellado: tú a dormir el sueño de los perros, y yo, Oh temblor inmarcesible, sometido sin fin a velar tu infame sueño!

Manuel Monasterio (1990)

12.3.09

Hay pequeños acontecimientos, que son anunciados casi anecdóticamente, casi como una broma, pero en realidad resultan paradigmáticos para comprender o definir una situación que desde otras perspectivas se mostraría compleja, incluso elusiva.

Acaba de dar tres años de cárcel al periodista Iraquí que arrojó sus zapatos contra George W.Bush.

Un patético gesto de desesperación y de impotencia, que de haber tenido éxito no hubiese podido provocar más que una muy leve contusión y algún rasguño.

Tres años por unos inermes zapatos arrojados a la cabeza del asesino serial de un millón doscientas mil personas.

Un millón doscientas mil personas que difícilmente encontrarán el justo espacio en la publicidad y en los medios de una cultura que hiede por todos los resquicios de su hipocresía y su descaro.

Un millón doscientas mil personas asesinadas con el apoyo virtual de todo el mundo. Ya que, de lo contrario, no podrían darle así nomás tres años de cárcel a un pobre infeliz que no hizo más que manifestar su fallido deseo de justicia.

Este es el estado mental de la humanidad: tres años de cárcel para el que arroja unos zapatos y la libertad y el disfrute de su fortuna para el mayor genocida de las últimas décadas.

Y todavía habrá algunos que consideran a mi discurso... "pesimista"...
Pero, ¿qué pueden esperar el resto de las especies de este bendito planeta, de un espécimen semejante?
¿Es esto el hombre?
¿Esto?
Tiene que haber algo más.
Y si no lo hubiera, hay que crearlo. Aunque uno deje en la senda de ese proceso hasta la última gota de linfa y de sangre.
Por eso estamos emmbarcados en esta gesta interior, a contramano de toda la locura establecida, and against all odds.

Manuel Gerardo Monasterio
Jardines de Prometeo
12 de Marzo de 2009 a las 9.09

26.2.09

Un poco de ruido.
Apenas un poco de sombra
según la hora del día,
y nada más.

Nada menos
que sombra y ruido.

Y una petulancia
que daría risa
si acaso hubiese alguien
o algo para prestar atención
a semejante infundio.

15.1.09

Fragmento de la Novela "Y Juramos con Gloria Morir" de Manuel Gerardo Monasterio



Tough gamblers

(Verónica y yo)


Lo sabíamos.

Jugábamos a la ruleta rusa

y sabíamos que la matemática

nos había condenado.

Lo sabíamos.

Sabíamos que inevitablemente

alguna vez nos besaría una bala.

Y jugamos hasta el fin.


Andrés De Garnier


Los amantes

se acarician

regocijados.

Ellos sólo ven

el capullo en flor.

Andrés De Garnier, en aquella Primavera furtiva de 1979


Un tenue aroma a incienso envolvía la planta baja cuando entró a la casona. La quietud era como una entidad viviente, a medida que el anochecer comentaba a trepar derramándose suavemente por los cristales de color de los amplios ventanales. La sala estaba llena de iridiscencias que convocaban al alma a emprender un vuelo celeste.

Se dirigió a la cocina para prepararse un té. Percibió alguna presencia sin escuchar nada en particular. Observó el resplandor de la hornalla y se dejó llevar por la melodía del fuego alumbrando en la penumbra, jugando con el agua en la pequeña pava enlozada que había traído de algún viaje por Europa. Volvió a sentir que no estaba solo. No se inquietó. Se sirvió el té con cierta morosidad, disfrutando como en un antiguo ritual. Se sentó en e1 sillón principal y dejó que los reflejos lo llevaran a esa tierra misteriosa que los colores evocaban en él. En el silencio que se había concentrado en torno, escuchó un murmullo suave. Pequeñas voces, delicadas risas entrecortadas. Aguzó el oído. Persistió la brisa de susurros que venían de algún lugar en el piso superior. Se acercó, muy despacio, hasta la escalera. Los murmullos crecieron asumiendo, aún en el umbral de su intuición, una forma conocida. Lentamente intentó subir, pisando de tal manera que la madera no crujiera delatando su presencia. Notó que el corazón le había comenzado a latir más rápido. No era miedo. Y en ese instante descubrió que sabía lo que estaba ocurriendo. Había llegado demasiado lejos. La gota persistente y tenaz finalmente había logrado infiltrarse a través de la piel del deseo. ¿O acaso de la venganza? Demasiado había insistido en ello, con una pasión obsesiva que ocultaba en su porfía algo mas que un interés sociológico. Era la obsesión de traspasar todos los límites accesibles. Quebrar las estructuras de lo propuesto. Innovar fuera de todos los ámbitos de lo establecido. Disolver las cadenas, aún aquellas que podían estar actuando como línea protectora de demarcación.

Una combinación de humores contradictorios había comenzado a navegarlo inundando sus tejidos. Siglos de condicionamiento visceral se desmoronaban sobre su sangre invadiéndolo de sensaciones paradójicas. Era un dolor que producía un placer de espanto. Era un placer extremo que no se atrevía a analizar. Se dejó llevar. Su interior danzaba al ritmo de un aluvión hormonal desconocido. Los sentidos estaban en un estado de alerta agónico. Podía escuchar ahora mejor los murmullos. Eran suaves quejidos amorosos que lo resultaron pavorosamente bellos. El corazón le viajaba a una velocidad que lo obligó a detenerse para respirar profundo, para intentar calmar la orgía neuroquímica que se había desatado en él. El perfil del murmullo le era ahora completamente familiar. En parte lo sentía suyo. La furia iba perdiendo la batalla contra el deseo. Trató de no provocar ningún ruido que pudiera quebrar la mágica escena. Había llegado arriba con éxito. Se asustó ante la intensidad de su propia pasión. En la penumbra derramada los cuerpos brillaban levemente con un encanto delicioso. Los pechos de Verónica, pequeños y erguidos chispeaban como agitados por dulces explosiones interiores. Pudo identificar el perfil del muchacho y no le molestó. Su deseo había terminado con los vestigios de cualquier otro sentimiento que hubiere podido albergar. El deseo, el puro deseo lo colmó, catapultándolo a un mundo de luces y murmullos y frágiles presencian apenas insinuadas. Y otro sentimiento lo fue alcanzando. Una emanación de inconcebible blasfemia. Sus ojos se habían trocado en dos grietas abismales a través de las que asomaba Dios para deleitarse con la visión de Adán y Eva allá, en el fondo del pecado que El mismo había inventado, para solaz de su tedio infinito.

"Quien obtiene de pronto un noble premio en los años

fecundos de su juventud, se eleva lleno de esperanza.

Su hombría adquiere alas, posee en su corazón algo

superior a la riqueza. Pero breve es la duración del de-

leite humano. Pronto se derrumba; alguna horrible de-

cisión lo quita de raíz. Flor de un día! Esto es el hombre,

una sombra en un sueño. Sin embargo, cuando el divino

esplendor lo visita, un resplandor brillante se cierne

sobre él. Y la vida es dulce.”

Píndaro

“Dejo a Sísifo al pie de la montaña.

Se vuelve a encontrar siempre su carga...Hay que imaginar a Sísifo dichoso."

Albert Camus


Entró por un largo pasillo de la calle Tucumán y llegó hasta el fondo, donde se escondía un amplio habitáculo del que emergían volutas de humo y un tufillo a ranciedad mitológica. Penetró cumpliendo un ritual familiar que lo transportó al otro mundo que añoraba. Viejos maníacos y jovencitos espectrales dialogaban en la tensa jerga matemática completamente cerrada en sí misma. Un verdadero universo paralelo. La piedra filosofal para las almas hastiadas de la realidad establecida. Un mundo perfecto, imposible y perfecto en medio de la locura colectiva y milenaria. Un mundo lleno de lógica y belleza inaccesibles para los que no conocen las leyes que lo rigen. Porque la música o la poesía pueden ser apreciadas, hasta un punto, por gente sin conocimiento de sus reglas. Pero este es un universo hermético. El último reducto del elitista irreversible. Allí no vale ninguna democracia. No hay simpatías, ni acomodos, ni premio consuelo. Es aplicar con sabiduría las leyes inexorables o morir en el intento. Es el paraíso de la abstracción absoluta. Un nirvana pequeño a imagen del Nirvana mayor. El limbo final de los marginados y los insatisfechos. Allí, hora tras hora, juegan a ser Dios y rechazan la realidad exterior. Afuera quedan las miserias de las esposas insoportables y de los hijos exigentes, de los jefes aplastantes y de los empleados incompetentes, o acaso de los pacientes insufribles. Ninguno de ellos tiene acceso a este paraíso inexpugnable de la imaginación.

La lucha eterna se pone en marcha cuantas veces ellos lo decidan. Los mundos caen y vuelven a surgir. La vida y la muerte se suceden una y otra vez, con el ritmo del vértigo que ellos imponen a su antojo.

El día se enfrenta a la noche en un combate sin fin. Y a pesar de todas las ilusiones, no siempre gana el bien. Se dice que sale con iniciativa, ventaja leve, por cierto, fácilmente equilibrable. Y una vez logrado el equilibrio, la noche tiene la oportunidad de agigantarse. De volcarse sobre el día con garra famélica para imponer la oscuridad sobre el terreno elegido.

Sesenta y cuatro estaciones en el vía crucis eterno. Sesenta y cuatro estaciones que se repiten en el oráculo legendario de los sesenta y cuatro hexagramas chinos. Los antiguos ocultaron sus misterios tras el juego. Los modernos, llenos de soberbia y de chatarra, sólo ven lo que aparece ante sus ojos. Sin embargo, la sagrada gematría dice que sesenta y cuatro significa Aletheia, Verdad en griego. Sesenta y cuatro casilleros tiene el cuadrado mágico de Mercurio. Y la madre del Buddha nació en una familia que poseía sesenta y cuatro cualidades o virtudes. Confucio vivió sesenta y cuatro generaciones después de Hoang-Ti, y San Lucas cuenta que Jesús viene sesenta cuatro generaciones después de Adán. Sesenta y cuatro son los Devas de la estirpe Abhavara de los hindúes. Ocho por ocho. Los griegos dijeron que todas las cosas son ocho. Las octavas rigen el universo. Ocho son las bondades primordiales del cristianismo. Ocho desgracias le ocurrirán al malvado y ocho recompensas tendrá el justo, decía Juan Heydon. Dionisos nació el octavo mes, y se decía que los niños de ocho meses deben morir, porque sólo era permitido vivir, habiendo nacido de ocho meses, a los semidioses. Los judíos están invadidos por el ocho. La circuncisión se realizaba al octavo día del nacimiento, en la Chanucah encendían ocho cirios que duraban ocho días. En los exorcismos, dice el Talmud que Leví utilizaba ocho cuchillos. Luego Samuel utilizó ocho vasos ante el Rey de Persia y Abají ante Rabbi Rava usó ocho huevos. Ocho fueron los profetas que descendieron de Rahab y profetizaron que el arpa que habría de tocarse frente al Mesías tendría ocho cuerdas. Y que siendo siete el numero de la creación, ocho es el de la regeneración. 0cho almas se salvaron en el Arca legendaria y Noé fue el octavo en salir. Su nombre en Hebreo significa ocho veces ocho, sesenta y cuatro otra vez. Ochocientos ochenta y ocho es el número de Jesucristo. Todas estas cosas, en verdad, las ignora la mayoría de los que manipulan el mágico tablero. Pero Andrés de Garnier sabía todo esto, y mucho más, tanto más acerca de ello que sólo enumerarlo representaría un bochorno insoportable.

La mayoría ignora que está moviendo el mundo al mover los inermes muñequitos de madera. Andrés sabía bien lo que hacía cuando por e-enésima vez se sentó frente a las piezas.

El ajedrez lo había alcanzado en aquella mítica edad en que suele hechizar para siempre. Tendría unos doce años cuando su madre le enseñó a mover las piezas. Guiado por voces sólo audibles para él, se adentró

en el Misterio, estudiando los libros que el mismo fue eligiendo, sin ninguna orientación exterior. Su favorito en aquellos tiempos era "The development of a chess genius", una colección de partidas de la primera época del magnífico Alekhine. A1 mismo tiempo se devoraba todo dato que pudiese encontrar acerca de la vida del monstruoso moscovita que se bebió el ajedrez, la vida y el whisky por galones dejando un tendal de muertos en camino hacia la gloria del tablero.

Andrés iba y venía del ajedrez. Era una pasión torturante que no podía abandonar. Era como una fiebre recurrente de la que uno se recupera un tiempo para volver a caer luego, una y otra vez. Encontraba en el juego demasiada verdad como para abandonarlo. Asimismo no le interesaba la competición establecida y lo aburría la imbecilidad de los profesionales a los que no interesaba la verdad, sino el aspecto más primitivo del juego. Solía explicar que en el ajedrez no es posible la mentira. Todo lo que se proponga como cierto debe ser probado de inmediato. No hay posibilidad de simulación ni de argumentos. Por eso le resultaba inevitable volver una y otra vez a nutrirse de esa elemental veracidad cada vez que la falsedad colectiva lo abrumaba.

El viejo adversario sonrió ante el inesperado encuentro. Andrés faltaba a la cita desde tiempo inmemorable. Ahora se ha quebrado ya la continuidad del tiempo profano. Andrés elige las piezas negras. Es lo mismo, ya que es Dios quien juega detrás del día y de la noche. Nuestro pobre intelecto no desea aceptarlo. Estamos programados para creer en los opuestos y nos vemos arrastrados a elegir. De lo contrario nuestro mundo se derrumba. Y nos aterroriza la posibilidad de que esta agonía finalice. Volvemos a elegir. Y volvemos a vivir para poder volver a morir.

El viejo ladino mira torcido como los alfiles, que en inglés se llaman “obispos”. Toma el peón frente a su rey y lo avanza dos casillas. El rey no dice nada. Esta callado e inmóvil. Cercado por la plebe. Es el símbolo del alma encerrada en el cuadrado sincopado de la sangre. Sin él no habría nada. Es el espíritu, la esencia de la vida. Y sufre la condena de verse sometido a fuerzas inferiores. Reducido en su movimiento a pasos cortos, de uno por vez. Obligado a guarecerse tras elementos miserables. Sin él nada es posible que sea. El juego existe porque existe él, y, sin embargo, no puede casi nada y depende por completo de sus siervos.

Andrés percibe la insidia del avieso enemigo. Es un jugador de ataque a rajatabla, muy inferior a é1 en el conocimiento de la sagrada teoría, pero sumamente peligroso en campo abierto. El viejo confía, no tanto en su lógica como en su avezada intuición, alimentada por años de devorarse, hora tras hora, la magia del tablero blanquinegro. Andrés lo quiere aplacar con movimientos concienzudamente estudiados. Hay que matar al repentista con el hierro de la metodología racional.

Andrés toma el caballero del rey y lo coloca en el tercer escalón frente al obispo. E1 prelado está tranquilo, mascullando quien sabe qué ocultas oraciones. Al viejo, mientras tanto, le tiembla su ojo miope. No está acostumbrado a maniobras laterales, prefiere el ataque frontal donde se agranda como un héroe con su juego de ataque. Avanza el hombrecito otra vez. Pobre soldado raso que no puede más que ir hacia delante, misteriosamente acotado por la jerarquía cósmica que se impone inexorable. Ya querría é1 que llegase su revolución francesa y su soñada democracia donde podría jugar a la igualdad. Mientras tanto debe seguir uncido al yugo de la ley establecida. Vamos, soldadito, hacia el punto cinco rey! El equino nervioso sabe que se ha de mover. Los obreritos se agrandan cuando apuntan un arma a la cabeza del poderoso, pero el caballo cuenta con una movilidad mayor y salta mientras el pobre lo contempla inmóvil, sin poder hacer nada.

La casilla cuatro dama está ahora ocupada por el ágil caballo saltarín. El centauro es una pieza verdaderamente mágica. Su movimiento recuerda las inscripciones de templos indios y tibetanos. Se mueve sobre esvásticas muchísimo más antiguas que las del delirio alemán. El viejo frunce la boca. No entiende nada. Se enfrenta sin duda a un acróbata cobarde que baila por el ring. Sus compañeros habituales, más valientes, lo enfrentan en el estilo que é1 mejor conoce. Sí, más valientes, de seguro. Pero también sucumben rápido ante su destreza superior en campo abierto. Es menester que obligue al joven a salir al llano. Allí lo va a golpear. Avanza sus peones. Ataca al ruin caballo que huye otra vez. El viejo siente que la energía del tablero es toda suya. Tiene espacio, está contento. Vuelve a atacar y la bestia se vuelve a mover. El viejo no sabe que en Oriente hay artes milenarios que estudian la estrategia de no estar. Andrés conoce la forma de jugar con la fuerza desbordada del adversario utilizándola en su propio beneficio. Es poético, por cierto, acompañar al otro en el movimiento de su muerte sin ejecutarlo uno directamente. Es una forma de suicidio, o de homicidio consensuado. El viejo continúa maniobrando con ciencia torpe y garra feroz. Andrés gana un peón. Por un momento la energía de la muerte se expande como una densa niebla sobre el campo. Pocos jugadores se han fijado en ese detalle. El único, tal vez, en sospecharlo, fue el melancólico príncipe danés que el mundo conoció como Aron Niemzowitch. Cuando alguien muere, el tablero se llena de una energía especial por un momento. Andrés también sabe que los dioses se alimentan de la vida y de la muerte de los hombres. Por un instante el viejo goza otra vez de su inicial iniciativa. Parecieran trocados los papeles. El joven, como un viejo, domina sus instintos y controla su pasión, mientras el viejo se desborda como un niño. Ha dejado agujeros por todo su terreno. En su afán por acabar rápidamente con el insolente enemigo, ha desprotegido sus filas de manera irreparable. Andrés, que aguardaba agazapado, sale con certeros y frontales movimientos al asalto final del pobre monarca condenado y lo ejecuta de forma sumaria. La piedad no tiene lugar en este juego, como Andrés tuvo que descubrir dolorosamente.

El viejo se limpia con un pañuelo raído las babas de su senectud y de su furia. Quiere y pide salvajemente la revancha. Andrés está aburrido. Sabe, además, que el jugador sagaz jamás tienta al destino. Ya es suficiente. Mejor que sangre el viejo por la herida de su orgullo roto. Mañana, algún guerrero anónimo vencerá al joven, vengando al viejo sanguinario que yace derrotado. Pero no será hoy. Andrés partirá como llegó, con gesto altivo y sereno.

Al salir lo azota la noche que se las ha arreglado como siempre para encaramarse sobre el día, que como el viejo ha caído vencido. Mañana volverá otra vez la luz. Pero por ahora las tinieblas mandan.

Andrés camina con un peso milenario. Ahora él es el Anciano de edad innumerable. Piensa en Sísifo otra vez. No disiente con Camus. Simplemente ve las cosas desde una perspectiva diferente. A Andrés no le interesan en absoluto la tristeza o la felicidad de Sísifo. El sólo quiere asesinarlo. Y liberarse para siempre.

Fragmento de la Novela "Y Juramos con Gloria Morir" de Manuel Gerardo Monasterio



[1] Término del ajedrez, que se aplica aquí en el sentido de “al que le toca jugar en ese momento, pierde indefectiblemente”

Capítulo XVI- United Fruit Forever


Estaba en medio de una jungla en el espacio estelar. Alzó la mirada y vio dos soles verticales sobre su alma.

El hombrecito estaba frente a é1, sentado contra un plátano gigantesco. Andrés se sobresaltó. El otro sonreía cuando le dijo,

-Estás metido en un lindo follón, no es así?-

-Qué te parece! -

- Yo sé muy bien de qué se trata. Mira, yo me quemé los cojones por esos hijos de puta. Mi alma era un volcán que reía en medio de las tinieblas de mi pueblo. Porque yo era libre. El único hombre libre entre todas aquellas cucarachas a las que amaba desesperadamente. Lo que yo no sabía entonces es que el hombre ha nacido muerto. Y yo era uno de aquellos abortos cósmicos que llegan de tanto en tanto, y estando vivo, estaba condenado a sufrir como un bendito. Salvo unos cuantos creyentes que durante un tiempo me acompañaron, estuve cercado por cerdos y ratas. Y América era una gangrena gaseosa que me estaba consumiendo. América era un chancro en mi alma. En mi alma como agua clara que se me estaba muriendo de América que se me había caído encima y no me dejaba respirar. Yo había soñado con un mundo diferente. Un mundo donde la brisa se llamara libertad y el agua decencia. Donde el pan fuese dignidad alimentando la esperanza del trabajo solidario de unos que vivieran como hermanos no sólo en el discurso y la palabra. Pero era inútil, porque todos estaban muertos, o casi todos. Y yo estaba cercado por ratas y por cerdos. Por hormigas coloradas que se habían encaramado a mi cuerpo y me habrían de alcanzar el corazón.-

Andrés escuchaba iluminado. La presencia entraba en su cerebro como una danza de luces que lo iba colmando con un júbilo agudo, esclarecedor y doloroso. El hombre continuó,

-Ahora ya lo veo todo claro desde aquí. Desde mi cielo personal construido con mis manos y mis cojones luminosos, entregados en pos del ideal que forjé para nadie. Para nadie. Porque, ¿sabes? Hay unos chicos allá, con muy buenas intenciones. Pero todo sigue siendo inútil, porque los que están vivos, verdaderamente vivos, son siempre demasiado pocos. Y el peso de los muertos acaba por tumbarte. Y el olor de la muerte se te va metiendo por la piel, y tu también comienzas a morir vertiginosamente. De otra muerte. De una muerte que se llama indiferencia y soledad. Es una historia que se repite sin fin. Es una calesita de pueblo con sus viejos caballos cansados y su musiquita quebrada que dan pena. Y no quisiera mirar. Pero no puedo dejar de mirar. A falta de un dios que mire con la mirada con que yo los miro sigo mirando. Y cada vez que miro me desbordan las lágrimas y el corazón se me derrama. ¿No has sentido alguna vez mis lágrimas, mis verdes lágrimas lloviendo sobre tu alma? Acabarás aquí conmigo, finalmente. Porque no hay nada que hacer. Nunca habrá nada que hacer. Pero vale la pena a pesar de todo seguir haciéndolo para siempre.-

El hombre era ahora una bola luminosa que lo enceguecía.

Se despertó agitado como un niño en víspera de fiesta. Salvo estar en su cama de la casona de Caballito, no había razón para creer que hubiese sido un sueño. Había estado con Augusto César Sandino.

Fragmento de la novela "Y Juramos con Gloria Morir", de Manuel Gerardo Monasterio

3.1.09

Hay películas incomparables, con actuaciones irrepetibles. Como Joan Crawford en "Humoresque", conocida en castellano con el poético -y muy apropiado- título, "De amor también se muere".





Aqui, la inefable Joan Crawford con su partenaire en Humoresque, John Garfield.


La historia, los diálogos, la música, y las actuaciones, en particular la deslumbrante y arquetípica
construcción que Joan Crawford realiza con su personaje, Helen Wright, hacen empalidecer y empequeñecen lo que se puede ver hoy en el efectista mundo de Hollywood.

Es muy difícil entusiasmarse actualmente con algo luego de ver -y volver a ver una y otra vez- semejante maravilla.




"Helen Wright", a punto de "morir de amor" en "Humoresque".
Más allá de las palabras.

20.11.08

Reputísima tierra mia
clavada en mis pupilas
como una mujer perdida
para siempre entre gritos,
llamaradas y lamentos.
Violada y muerta y renacida,

reencarnada en otras tantas vidas
que serán asesinadas.

Reputísima madre mía,
tierra ausente y enemiga
que tengo que sacarme
del corazón como una espina
para poder alejarme
para nunca y para siempre.

Amada-odiada y entregada,
pero perdida más que nada.
Como un hijo muerto
de repente en un pantano,
pero mil veces muerto
y cayendo siempre
sin que puedas agarrarlo.


Arrancarte de mi sangre
como a la mala hierba
que se llevará consigo
los pedazos de mi vida
con ella entretejidos.

Hembra triste
que me clava la mirada
y me condena a un amor
tan triste y vano
como su tierna mirada,
en la que tiemblan sin remedio
un millon de niños crucificados,
perpetuados como clavos
en mi trágica mirada

que sangra con ellos
para siempre,
para nunca

y para nada.


Escrito en Guayaquil, camino a Buenos Aires, el 19 de Noviembre de 2008


En Guayaquil, Ecuador, pequeño país del Alma enorme.


7.11.08

"America" es un país gracioso. Es decir, podría ser gracioso si acaso no fuese sangrientamente trágico.

Escribo "America" porque los "americanos", creyéndose el ombligo del mundo, se llaman a sí mismos "americanos"...
Nosotros...bueno, nosotros "sólo" somos Latinoamericanos...No americanos "verdaderos" sino quizás una suerte de subclase. A pesar de que Colón llegó por primera vez a lo que hoy llamamos Las Antillas, y Américo Vespucio fue un italiano (un Latino, por supuesto) que murió en España.

Pero no debemos olvidar que para los Americanos, la historia comienza en 1786. Por lo menos la historia que merece ser contada.

El gobierno de "America" ha asesinado a 1.000.000 de Iraquíes (podrían llegar a ser 1.200.000) desde que comenzó la Cruzada de Bush en busca de las ahora ya míticas "armas de destrucción masiva".
America representa el así llamado "Primer Mundo", y Edgar Morin llama a nuestra especie "Homo-Sapiens-Demens". Siguiendo esta línea de pensamiento-que considero bastante interesante- "America" podría ser vista como la verdadera representante de la parte tanto "Sapiens" como "demens" del ser humano.

Por favor, permítanme estas divagaciones, ya que sólo soy un frágil Latinoamericano del "Tercer Mundo", y mi "Tercermundez" puede haber dañado mi criterio. Pero simplemente no logro comprender cómo un pueblo que permite que su gobierno entable una guerra contra un lejano país Islámico como Iraq -ahorcando de paso a un "Saddam HUSSEIN", termina eligiendo a un Barack HUSSEIN Obama.
Pero admito que la capacidad para comprender estas cosas puede sencillamente estar más alla de las posibilidades de un pobre ciudadano del Tercer Mundo como yo.

Este mismo País-Rey del Primer Mundo posee una "Inteligentzia" Hollywoodense representada por Steven Spielberg, Susan Sarandon y Brad Pitt, que está luchando por los derechos matrimoniales de los homosexuales.
Resulta que, siendo yo un Latinoamericano con orientación biologista -y aunque jamás haría algo en contra de alguien basándome en su orientación psicosexual-no puedo entender cómo un matrimonio entre homosexuales pueda considerarse como algo natural -al estilo de una relación varón-mujer- desde una perspectiva biológica.

Comprendo perfectamente que mi posición dista mucho de ser "políticamente correcta" de acuerdo con el estandard actual, pero defenderé mi derecho a pensar así, como el salvaje del Tercer Mundo que soy.

En plan de confesiones, tampoco puedo comprender cómo un Sistema que sólo ha traído desastres sin tregua a este todavía bello planeta azul,pueda ser llamado "Primer Mundo". Esto es algo que simplemente desafía de manera decisiva mi imaginación.

Lo único que se me ocurre es que, después de todo, quizás Edgar Morin esté equivocado, y lo que él llama "Homo Sapiens-Demens", sea en realidad simplemente "Homo Demens-Demens".

Algunas veces pienso que la especie humana ha sido puesta sobre este planeta por una fuerza alienígena para destruir el Eco-Sistema, y prepararlo de una manera más afín con su propia naturaleza para el día que terminen de instalarse aqui.

Hace un tiempo atrás fue criticado por catalogar a Estados Unidos como una "democracia poco científica". Pero siendo como soy un especimen del Tercer Mundo, puede que me falte la capacidad de comprender esta -y muchas otras cosas- confundiéndolas de tal manera que para mí resultan tan sólo una absoluta locura.





26.10.08




¿NO ES INCREÍBLE EL PARECIDO?
 

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