Mostrando entradas con la etiqueta tecnocracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tecnocracia. Mostrar todas las entradas
11.1.15
Transcendence presenta una alegoría basada en un escenario posible del desarrollo de la Inteligencia Artificial.
Es una película con enormes implicancias y proyecciones.
Llegué a ella a través de un artículo del físico Stephen Hawkins publicado en The Independent:
http://www.independent.co.uk/news/science/stephen-hawking-transcendence-looks-at-the-implications-of-artificial-intelligence--but-are-we-taking-ai-seriously-enough-9313474.html
Hay que verla.
Y verla otra vez.
Personalmente considero que es una de las mejore sino la mejor película que he visto.
Se exponen varios temas centrales.
El impacto del avance tecnológico, la modificación profunda que produce, no sólo en el estilo de vida, sino en la forma de pensar y en los valores, y hasta en las ideas religiosas.
Este poder, esencialmente, está en manos de una élite repartida a lo largo del mundo.
La gente de a pie tiene poco que opinar al respecto.
La primera reflexión que siempre surge, son los derechos de la gente de a pie.
Pero, ¿acaso están preparados o formados para poder opinar o decidir al respecto?
Cuando éstas élites deciden llevar adelante sus proyectos, que involucran a toda la humanidad, ¿Cómo defenderse de ellas?
Este es un dilema que se renueva desde la época de los luditas del Siglo XIX, horrorizados por el avance de la incipiente era industrial.
El "Unabomber" (Ted Kaczynski) representó un ejemplo extremo de "defensa", al estilo de lo que vemos en "Transcendence".
El proyecto de un estilo de vida basado en las posibilidades de la inteligencia artificial y la nanotecnología, exige un salto prácticamente cuántico de consciencia.
La posibilidad de la curación total de las enfermedades y de la regeneración de los tejidos, resulta sumamente atractiva. El impacto socio-antropológico resultante de ello, tal vez no sea tan halagüeño.
La superpoblación de ancianos viviendo indefinidamente, de enfermos terminales que vuelven a una vida sin límite a la vista, el impacto de todo esto en términos de posibilidades de trabajo para los más jóvenes, acumulación de residuos y tóxicos, es un problema demasiado evidente.
Pero quién sabe, quizás este mismo avance traiga consigo la solución a esos problemas, dentro y fuera del planeta.
Esta película tiene una Agenda, lo sepan, conscientemente o no, sus creadores.
Nos habla de lo que viene...
O de "los" que vienen.
Algunos de nosotros nos hemos opuesto en consciencia a Eso ("Ellos) desde que tenemos uso de razón.
Pero observando fríamente el estado de consciencia de la humanidad, comenzamos a tener serias dudas al respecto.
Y quizás estemos esperando que se manifiesten abiertamente de una vez, habida cuenta de que han manejado los hilos de la historia desde el principio.
La causa netamente "humana" parece no tener salida.
Quizás la única opción vuelva a estar en manos de Quienes iniciaron la Hibridación Humana en primer lugar.
PD: A propósito, la fotografía es excelente. Y el hecho de que haya tenido una recepción más bien negativa por parte de los críticos y del público en general, es otro enorme punto a favor. Si tanto uno como otros entendieran verdaderamente algo de lo que está pasando, yo no hubiese escrito este artículo.
9.1.15
Publicado el 14 de Marzo de 2008
El mundo actual, pináculo posmoderno en que se ha logrado finalmente que la población mundial viva en éxtasis ante el microchip, las tarjetas integradas y demás engendros portentosos de la tecnología sin alma que impera sobre el planeta, ha terminado dividiéndose en los siguientes biotipos humanos, cuyos prototipos se encuentran hoy paradigmáticamente diseminados por todas las megaciudades:
Una gran mayoría que a su vez divide en tres grandes grupos, a saber:
1-Pelotudos
2-Hijos de Puta
3-Pelotudos que además son hijos de puta
Y una minoría aplastada, perseguida y generalmente acorralada y/o marginada por la presión que ejerce sobre ella la mayoría anteriormente citada, que se compone de:
4-Buena gente medianamente lúcida
El panorama resultaría cómico si acaso no fuese trágico.
Y sería verdaderamente trágico si no fuese irrelevante
desde la perspectiva cósmica.
Lo que lo torna cósmicamente irrelevante,
o cómicamente trágico en su esencial irrelevancia cósmica.
Como los nativos del nuevo mundo, encandilados por los "conquistadores" con chucherías de vidrio y cuentas de colores, la población posmoderna mundial ha cambiado su vida por una montaña de contaminante tecnología que ha llevado el dictum de Nietzsche hasta una altura jamás sospechada:
"Cuando no hay amor, hasta las cosas mejores sólo sirven para hacernos peores"
Mientras los televisores de plasma muestran imágenes fascinantemente inútiles, los ojos han dejado de Ver la vida real.
Mientras las comunicaciones se expanden con una sofisticación creciente, la gente ya no tiene nada de valor para comunicar.
Hemos ido cercenando nuestro sentidos colocándolo todo afuera de nosotros, en aparatos y máquinas.
Devastación Interior.
¿Y es ésta la civilización que observa con soberbia displicencia a las culturas "primitivas" de sus ancestros?
¿Es esto "evolución"?
Los Edvours han terminado de construir su Neocyberg:
Idiocia sin amor, bipedestada y con forma humana, que se expande por el planeta que áun tolera la equívoca presencia del Virus que la invade.
N.del A.: "Edvours": neologismo creado en mi libro "La Nueva Era y otras Metáforas Apocalípticas" (1994) significa: Devoradores Extraterrestres.
"Neocyberg": neologismo que aparece por primera vez en el mismo libro citado, y representa a la nueva autómata humana diseñada y desarrollada a través de la tecnocracia,la multiradiación electromagnética colectiva y la alimentación industrializada.
"No todo lo que tiene forma humana, es necesariamente humano" Philip Dick
Manuel Gerardo Monasterio
a las 13 y 48, en la mal llamada ciudad de Buenos Aires
El mundo actual, pináculo posmoderno en que se ha logrado finalmente que la población mundial viva en éxtasis ante el microchip, las tarjetas integradas y demás engendros portentosos de la tecnología sin alma que impera sobre el planeta, ha terminado dividiéndose en los siguientes biotipos humanos, cuyos prototipos se encuentran hoy paradigmáticamente diseminados por todas las megaciudades:
Una gran mayoría que a su vez divide en tres grandes grupos, a saber:
1-Pelotudos
2-Hijos de Puta
3-Pelotudos que además son hijos de puta
Y una minoría aplastada, perseguida y generalmente acorralada y/o marginada por la presión que ejerce sobre ella la mayoría anteriormente citada, que se compone de:
4-Buena gente medianamente lúcida
El panorama resultaría cómico si acaso no fuese trágico.
Y sería verdaderamente trágico si no fuese irrelevante
desde la perspectiva cósmica.
Lo que lo torna cósmicamente irrelevante,
o cómicamente trágico en su esencial irrelevancia cósmica.
Como los nativos del nuevo mundo, encandilados por los "conquistadores" con chucherías de vidrio y cuentas de colores, la población posmoderna mundial ha cambiado su vida por una montaña de contaminante tecnología que ha llevado el dictum de Nietzsche hasta una altura jamás sospechada:
"Cuando no hay amor, hasta las cosas mejores sólo sirven para hacernos peores"
Mientras los televisores de plasma muestran imágenes fascinantemente inútiles, los ojos han dejado de Ver la vida real.
Mientras las comunicaciones se expanden con una sofisticación creciente, la gente ya no tiene nada de valor para comunicar.
Hemos ido cercenando nuestro sentidos colocándolo todo afuera de nosotros, en aparatos y máquinas.
Devastación Interior.
¿Y es ésta la civilización que observa con soberbia displicencia a las culturas "primitivas" de sus ancestros?
¿Es esto "evolución"?
Los Edvours han terminado de construir su Neocyberg:
Idiocia sin amor, bipedestada y con forma humana, que se expande por el planeta que áun tolera la equívoca presencia del Virus que la invade.
N.del A.: "Edvours": neologismo creado en mi libro "La Nueva Era y otras Metáforas Apocalípticas" (1994) significa: Devoradores Extraterrestres.
"Neocyberg": neologismo que aparece por primera vez en el mismo libro citado, y representa a la nueva autómata humana diseñada y desarrollada a través de la tecnocracia,la multiradiación electromagnética colectiva y la alimentación industrializada.
"No todo lo que tiene forma humana, es necesariamente humano" Philip Dick
Manuel Gerardo Monasterio
a las 13 y 48, en la mal llamada ciudad de Buenos Aires
9.1.13
Introducción
La civilización poscapitalista se sustenta sobre la mentira colectiva connsensuada a través de falsas opciones de "democracia" y de "libre elección", que son aceptadas solamente por la programación y el lavado de cerebro precozmente estabecidos por el mismo sistema de explotación universal. El sistema bancario y las instituciones monetarias progresan en relación directamente proporcional a la pauperización universal, en una palabra, son una banda internacional de delincuentes amparada y protegida por todas las llamadas "naciones democráticas y libres" que lucran en conjunto con esa peste universal que se nutre de la energía de las mayorías aplastadas del planeta.
M.G.M.
ENTREVISTA A JOHN ZERZAN
2008
ANDRÉS LOMEÑA: El concepto de anarcoprimitivismo suena extraño en este contexto capitalista en el que todo tipo de resistencias son mercantilizadas. El escritor ecoanarquista Derrick Jensen busca la involución de la civilización. Según sus tesis, antes de la domesticación que surgió con el invento de la agricultura, la especie humana era esencialmente ociosa, sana, sensual con la naturaleza e igualitaria. Sus oponentes trivializan sus pensamientos y le comparan con un nuevo Thoureau. ¿Cómo se puede pensar en el anarcoprimitivismo sin admitir cierta victoria de los oponentes? Lo digo porque esta entrevista se ha producido gracias a Internet.
JOHN ZERZAN: Sí, nuestros detractores salen airosos en este aspecto. Estamos enredados en muchas contradicciones, cuando no hipocresías, casi por estar viviendo hoy. Pero nosotros no pedimos estar en estas condiciones y me parece que debemos usar todas las medidas posibles para empujar el diálogo en la sociedad hacia ciertas cuestiones. ¡Sobre nuestro devenir suicida, principalmente! Si evitáramos la tecnología para comunicarnos sería virtualmente imposible contribuir al diálogo crítico, ¿no crees?
AL: Parece rechazar todo tipo de proyecto emancipatorio relacionado con la palabra “progreso”. ¿Por qué no podemos mejorar nuestra forma de vida si somos capaces de detectar nuestros errores como civilización?
J.Z.: El progreso es claramente un progreso hacia la total deshumanización y destrucción de la biosfera. Esto empieza a resultar muy obvio como sociedad y tanto ésta como el medio ambiente se deterioran de manera patológica. Tanto nuestra naturaleza interior (las emociones) como la exterior están hechas jirones. Las matanzas en las escuelas de Estados Unidos son ahora eventos frecuentes, setenta millones de personas tienen serios problemas para dormir, los hombres están incrementando su dependencia con las drogas para cumplir sexualmente, millones necesitan antidepresivos para funcionar, el riesgo de obesidad está creciendo, etcétera. Lo que está ocurriendo al medio ambiente es bastante obvio para detallarlo: es un desastre que sigue desarrollándose.
La cuestión es que esto no es accidental, sino algo dirigido por instituciones sociales: la división del trabajo y la dominación de la naturaleza. La modernidad es una unidad que da lugar a la sociedad de masas, una unidad de fallo y empeoramiento: una crisis en cada esfera, en cada nivel. La izquierda y la derecha están unidas en esto.
A.L.: ¿Qué hay de una ciencia como la medicina? También existe una dominación, una mirada médica, un trato jerárquico. Y sin embargo ha salvado vidas y ha mitigado dolor.
J.Z.: La tecnología estalla en la industrialización, la cual está destruyendo y deformando la vida. La medicina cree tener todas las respuestas, pero es parte del dispositivo tecnológico que crea los problemas. La agricultura, como domesticación, también es parte del problema. La domesticación, la voluntad de controlar, que fue llamada por Jared Diamond “el mayor error humano jamás cometido”. Esto empieza con la agricultura y continúa hasta la clonación, la ingeniería genética, la nanotecnología, el control actual a un nivel de dominación subatómico. La ciencia no es más neutral que la tecnología, siempre hay valores implicados incluso aunque no sean reconocidos.
A.L.: ¿Y qué me dice del arte? Ha declarado que todo arte, como simbolización, es un sucedáneo, una falsificación. ¿Acaso no disfruta con él? Desde luego conoce a los grandes autores de la literatura, si bien los critica.
J.Z.: Claro que disfruto el arte. Mi visión da cuenta de la congruencia en la emergencia de lo simbólico y la emergencia de la alienación y la desigualdad. ¿Simplemente una coincidencia? Hay una pregunta antropológica similar: la emergencia de la religión y la emergencia del monoteísmo, en términos de conexión. Hay una pregunta más importante: ¿No podríamos algún día, en un mundo no alienado, dejar de necesitar la consolación del arte?
A.L.: Usted representa la tecnofobia, mientras el transhumanismo representa la tecnofilia. ¿Qué piensa de esta corriente?
J.Z.: Sus argumentos representan un tecnofascismo, desde mi punto de vista. Su abrazo a la tecnocultura me repele completamente. A ellos no les preocupa que lleguemos a ser máquinas.
A.L.: Debe mucho al antropólogo Marshal Sahlins. ¿Y a Lévi-Strauss? Él también escribió sobre la mente del salvaje.
J.Z.: Sahlins, eso es. Lévi-Strauss también, pero él no estudió la domesticación de las personas, así que su trabajo no ha sido tan pertinente para mis exploraciones.
A.L.: ¿Cuál es la conexión entre su pensamiento y el veganismo?
J.Z.: El veganismo es una reacción contra la industrialización de lo que comemos (los animales, claro). Pero aquí también surge la cuestión, ahistórica, de si siempre fue erróneo consumir animales y sus productos derivados. Ésta es una posición reciente. El “homo” comió carne durante tres millones de años de su existencia, encontrándola o cazando. Es posible que un cambio pudiera darse dejando la carne completamente, pero lo encuentro un poco difícil dada la imagen de nuestra historia.
A.L.: ¿Es posible un renacimiento del ludismo?
J.Z.: Un renacimiento no es sólo posible sino altamente probable, diría yo. Cuanto más vacía y desoladora llegue a ser la tecnocultura, más crecerá la resistencia.
A.L.: El reloj reifica el tiempo, según sus escritos. ¿Qué tipo de “ética práctica” nos propone usted, entonces?
J.Z.: En realidad no sé qué es práctico en este contexto totalizador. Quizás cualquier ejercicio o experiencia que ensaye una dirección totalmente diferente. Pienso que aprender habilidades de supervivencia es una forma de prepararnos y empezar a reconectarse con el mundo. Debemos empezar a ser autónomos porque el mundo actual es muy inestable y somos vulnerables.
A.L.: Vivimos en un contexto postmarxista. ¿También vivimos un contexto postanarquista?
J.Z.: Es postanarquista (o necesita serlo) en que se aleja del tradicional izquierdismo, el cual no cuestionaba la civilización, la domesticación, la sociedad de masas, la globalización o el industrialismo. Es hora de cuestionar y acusar a esas instituciones y empezar a trabajar en alternativas. Esto es 2008, no el siglo XIX. Noam Chomsky, por cierto, que se declara anarcosindicalista, está horrorizado por nuestra visión crítica. Él ama el progreso y la industria y miente habitualmente sobre el anarcoprimitivismo.
Labels:
civilización,
ecología,
explotación,
John Zerzan,
onda verde,
Primitivismo,
tecnocracia,
tecnología
Entrevista del Periódico "Diagonal"
John Zerzan, Anarquista Verde, teórico de la Anti-Civilización, escritor y conferencista
Conversamos con el filósofo John Zerzan sobre alternativas al desarrollo industrial y al modelo de progreso económico vigente en la sociedad de masas.
DIAGONAL: En una entrevista reciente decías que están surgiendo planteamientos que cuestionan eficazmente la modernidad y el progreso. ¿Qué opinión tienes del movimiento del decrecimiento y su capacidad de respuesta a la crisis económica global?
JOHN ZERZAN: Hace un par de años, en Barcelona, hubo una discusión considerable, sobre todo desde grupos franceses, de esta tendencia. Algunos aspiraban a integrarse en el juego parlamentario, lo que considero mala idea, y no sé qué grado de radicalidad implica su propuesta. Por un lado, algunos de sus conceptos no van demasiado lejos, como las “ciudades lentas”, la “alimentación lenta” o la idea de simplificación. Por otro, no tienen mucho alcance porque carecen de crítica sobre la totalidad del fenómeno. Todo el mundo va en la dirección del crecimiento industrial descontrolado: China, India y otros muchos países avanzan con rapidez hacia esta realidad. Así pues, el decrecimiento puede ser deseable, pero hay que plantear una lucha concreta contra todas estas dinámicas, instituciones y fuerzas que empujan en la otra dirección. Creo que promueven algo sano, pero, si optan por la vía de integración en partidos verdes y demás, creo que su enfoque quedará comprometido por la dinámica de partidos, aunque tal vez sean capaces de encontrar una vía alternativa.
D.: ¿Cuál sería tu acercamiento teórico a esta lucha?
J.Z.: El antiindustrialismo. Si no nos ocupamos de este problema, estamos evitando encarar la manifestación principal de la sociedad de masas, que ya tiene una vigencia de 9.000 años. No podemos sino reconocer una realidad que no hace feliz a casi nadie, ante la que están reaccionando grupos humanos en todos los continentes, en todos los países. La sociedad industrial envenena el aire, conduce a la esclavitud a millones de personas, acaba con los pueblos indígenas y sus formas de vida. Y hoy en día ni siquiera se trata de esconder su verdadera naturaleza; sus agentes operan a la luz del día. Copenhague ha sido un desastre completamente predecible y Obama es otro Bush; parece que definitivamente se ha terminado la ilusión y tal vez ahora nos podamos enfrentar con nuestros problemas verdaderos.
D.: ¿Qué opinión te merece internet? ¿Es un síntoma de domesticación o tiene un peso específico como herramienta transformadora?
J.Z.: Creo que ambas cosas. No sé aquí, pero en EE UU pasamos nuestra vida frente a la pantalla. Somos adictos a este tipo de interacción, supongo que por el nivel de desamparo existente. Hoy un amigo es alguien a quien probablemente nunca hayas visto en persona, vamos a todos lados con el móvil en la oreja. Parece que nadie quiere estar presente en este mundo arrasado, siempre estamos en otra parte. Pero no existe otra parte. Este mundo se define por la tecnología, la tecnocultura se expande con gran velocidad, a pesar de ser económicamente excluyente. Y en la base de este proceso está el posmodernismo, que se caracteriza por la adopción incondicional de la tecnología, así como por la pérdida de las ideas de causalidad, valor o significado. Sólo deja espacio a lo momentáneo y trivial.
D.: ¿Crees que este sistema se ha implementado desde arriba o se trata de una deriva que nos hemos trabajado nosotros mismos?
J.Z.: Creo que esta situación proviene de nuestro sistema de consumo. Y será imposible abordar el problema eficazmente sin aplicar una crítica radical a este fenómeno, porque la tecnología en sí es neutral. Si no politizamos la cuestión de su uso y las raíces de su existencia es imposible frenar esta situación. Los efectos negativos de este modelo son visibles en la salud física y mental de nuestra sociedad. Por ejemplo, el fenómeno de los tiroteos en escuelas e instituciones. Estas manifestaciones patológicas se producen en los países más desarrollados –EE UU, Finlandia o Alemania–, como síntomas de una sociedad disfuncional, del vacío de un mundo uniformizado que está acabando con la idea de comunidad y tantos otros conceptos importantes en nuestra vida. Mientras sigamos apostando por una sociedad tecnológica de masas, como hace la izquierda, no seremos capaces de librarnos de todo este lastre y regresar a una experiencia directa del mundo.
D.: ¿Y cómo enfrentar el proceso práctico de cambiar el modelo?
J.Z.: Poniendo el problema sobre la mesa, dándole la relevancia que merece e insistiendo en el papel central que debe jugar en la discusión pública. Nuestra postura implica destruir todo el aparato tecnológico antes de que nos destruya y de que elimine todo valor y textura de la vida. Se trata de reconectar con la tierra, por ello nuestra inspiración fundamental son los modos de vida de los pueblos indígenas.
D.: ¿Qué harías si el sistema cayera mañana y tuvieras la oportunidad de intervenir e implementar cambios concretos?
J.Z.: El problema es que la mayor parte de la población de las grandes ciudades moriría en tres días. No duraríamos mucho sin energía, con los alimentos pudriéndose, sin habilidades para sobrevivir y con el instinto atrofiado. No sabríamos qué comer, qué planta es cuál, como hacer fuego, buscar agua, refugio... Nos tenemos que preparar para ese proceso, porque la ciudad es artificial e insostenible, y no representa el mundo al que nos enfrentaremos cuando el sistema se detenga... Además, poseer esas herramientas de supervivencia empodera políticamente, da sensación de autonomía. Si quieres salir del sistema, pero no tienes estos conocimientos, al final seguramente no des el paso.
PRIMITIVISMO RADICAL
Con ocasión del cien aniversario del anarcosindicalismo organizado por CGT, nos acercamos al pensamiento de JohnZerzan. Sobre la dialéctica negativa de Adorno, Zerzan expone, en textos como La catástrofe del posmodernismo o El crepúsculo de las máquinas, su idea de que esta civilización es una construcción acumulativa de alienación. Para reconstruirla apela a la experiencia de las comunidades anteriores a la adopción de la agricultura, la domesticación y la propiedad privada. De éstas extrae la práctica de formas de vida libres de alienación basadas en la experiencia directa.
Labels:
anarquismo,
civilización,
ecología,
John Zerzan,
onda verde,
Primitivismo,
tecnocracia,
tecnología
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


