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3.6.24

Hay gente que aún cuando está en lo cierto se equivoca. 

Tal es el caso de Javier Milei.

Hace las cosas tan mal y desde un lugar tan depravado, que los resultados no pueden ser más que catastróficos.

Mientras estamos mundialmente al borde de un descalabro con aristas nucleares, Milei se alinea con el Eje del Mal. Porque eso son Estados Unidos y su mentor Gran Bretaña. No pretendo decir que del otro lado esté el "Bien", pero lo que sea que haya detrás de Rusia es, cuanto menos, un poco mejor.

No es este el lugar para intentar explicar las razones de Rusia para hacer lo que ha hecho, cualquiera que estudie un poco de Geopolítica lo comprenderá rápidamente. Putin no ha tenido otra opción, y hasta ahora ha sido incluso muy medido. Pero la insistencia de los títeres de la OTAN no le están dejando muchas opciones. Rusia se arriesga a desaparecer, y confrontado con esa situación no podemos esperar que no haya respuesta.

Pero pasando nuevamente a lo nuestro, mientras el pueblo sufre Milei viaja y festeja. El se considera lo más grande que ha dado la humanidad, pero no ha podido escribir ni un solo libro que no sea el rejunte de un montón ideas ajenas y el plagio flagrante y constante.

Este hombrecito unidimensional, rodeado de larvas, oportunistas y alcahuetes, no sólo está profundamente incapacitado para aportar algo sustentable para el país, si su proyecto terminara de concretarse nos enviaría de vuelta a la Argentina de fines del Siglo XIX, rica para los ricos pero ausente de derechos y oportunidades para el resto de la población.

Quien desconozca que este ha sido siempre el proyecto de Inglaterra y de su hija, Estados Unidos, sencillamente tiene una visión muy distorsionada de la historia.

Por otra parte, el equipo de ministros de Milei, es un monumento humano a la incompetencia. Es imposible lograr gobernabilidad en un escenario semejante. Y si esto se ha sostenido hasta aquí, es porque la gente ha quedado sin capacidad de reacción y desgraciadamente no encuentra a la vista una oposición responsable ni una opción posible a este disparate, y de cualquier manera siguen apostando a una esperanza que día a día se extingue un poco más.




3.11.23




En 1988, dos jóvenes argentinos sin vinculaciones partidarias, publicamos un texto seminal que, desgraciadamente, resulta hoy de una vigencia apabullante. Fue recibido, como casi todo lo valioso que ocurre en este país nuestro tan ajeno y distante, con una paradigmática indiferencia, quebrada solamente por el jubiloso recibimiento de Don Arturo Frondizi, que a partir de ese libro nos abrió las puertas de su corazón y de la Fundación que llevaba su nombre...Y por el plagio de Saúl Menem, quien robó una frase literal de nuestro libro para utilizarla en un discurso de su campaña.
Han transcurrido 35 años desde que planteamos de manera radical la problemática endémica de Argentina, mucho antes de que la Sra. Lilita Carrió ni siquiera soñara con hablar de corrupción. Planteamos los horrores de un estado omniabarcante y su solución: la creación de un estado más pequeño, pero mucho más funcional y eficiente. Describimos los problemas de la Educación, o la falta de ella, sobre todo en materia de Valores y Virtudes. Indicamos con claridad meridiana las miserias de una clase dirigencial rapaz, sin formación ética, sin espíritu solidario, sin vocación de servicio, laborando únicamente en pro de satisfacer sus miserables apetencias personales. Propusimos penas ejemplares para el prevaricato y la corrupción de los funcionarios públicos, la modificación del sistema penitenciario para convertirlo en fábricas y escuelas de trabajo y, en fin, dejamos sentadas las bases fundacionales para la construcción de una República plena y veraz.
Ya estamos muy lejos de nuestra juventud pujante y esperanzada que nos llevó a soñar con un país de gente próspera, solidaria y educada, y es imposible describir la tristeza que nos embarga al ver la ciénaga en que nos hemos convertido.
Pero a pesar de todo, de mi gloriosa ausencia de expectativas, de mi realismo a rajatabla y de un panorama que se muestra más desalentador que nunca, aún sigo apostando por esta tierra nuestra, tan ajena y distante, y estoy convencido, aunque no llegue a verlo, que Argentina será algún día uno de los Faros del Mundo, y no sólo nuestros hijos y nietos no tendrán que abandonar su país, sino que vendrán de todas partes a refugiarse en estas maravillosas tierras del sur.

20.10.23

 Argentina se asoma al precipicio que siempre estuvo tan cerca y que ahora, finalmente, parece abrazarla de manera irremediable.

Porque lo irremediable hoy aparece como Milei, y el mismo adjetivo que utilizo nos indica la fuerza del destino, si es que ocurriese. Milei sería lo que Argentina se merece, la síntesis de todas las locuras, despropósitos y absurdos en los que nos hemos estado entreteniendo durante dos siglos de mucha barbarie y un poco de civilización que se nos ha ido escurriendo por las grietas de la irracionalidad dirigencial que hemos tolerado con una mansedumbre que quizás oculta muchas oscuras e inconfesables complicidades.

Milei abarca todas las aristas más dramáticas de nuestro delirio: la desmesura, la indisposición para el diálogo, el descarado narcisismo y el histrionismo sin disfraces; la falta de matices, el energumenismo de negar casi constantemente la presencia del otro y de pretender ser el adalid y dueño de la Verdad con una soberbia tan chabacana que hiere cualquier vestigio de racionalidad del eventual interlocutor. A todo esto le agrega su visión unidimensional del hombre, reducido a un objeto más dentro de la economía de mercado y la superficialidad de sus recursos dialécticos apenas disfrazada a golpes de petulancia y citas eruditas de su especialidad que esgrime como armas de destrucción masiva contra su víctima de turno.

Milei es la desgracia,  que a la manera del aprendiz de brujo o del nigromante novel e imprudente, hemos invocado a fuerza de gritos, de insultos, de irrespetuosidad social y de inmadurez cívica.

Nadie más que nosotros ha abierto los portales del probable infierno que se avecina. Nuestra indolencia, nuestra complicidad con el error y con la mentira y nuestra desfachatada aceptación de la codicia sin límites de una dirigencia a la que le hemos entregado todo el poder, son las letanías y el secreto ritual que ha convocado a este esperpento salvaje, a este portento de excesos y desvaríos, a esta monstruosidad maravillosa que se ha ido imponiendo frente a la incredulidad y azoramiento de la mayoría de los supuestamente pensantes, entre los que me incluyo.

El discurso de Milei, y quizás hasta su equipo de gente tan dispar, pintoresca y hasta grotesca, me recuerdan al Cambalache Discepoliano, donde la Biblia (o la Cábala) conviven con el calefón en una mezcla singular e inefable. 

Si vemos los símbolos que ostenta Milei tras su figura podemos incluso asimilar su  extravagante personalidad al concepto de "Quimera", que era tradicionalmente aquel monstruo fabuloso con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón.

Desearía estar equivocado, y en un tiempo tener que pedir disculpas y retractarme.

Aunque honestamente no veo para Argentina una salida que no lleve como estandarte el dictum Churchilliano de "Sangre, sudor y lágrimas". Sea con Milei o con cualquier otro.

Y sin embargo, tengo una fe inquebrantable en el futuro luminoso de este país, que alguna vez habrá de erigirse como refugio y faro del mundo, más tarde quizás que temprano, pero de manera proféticamente inevitable.



14.12.18

El mayor logro de la gestión de Mauricio Macri es haber conseguido que, incluso aquellos que hemos sido duramente críticos con el gobierno de Cristina Kirchner, evoquemos con nostalgia aquellos tiempos!

2.5.16

Argentina, una vez más
martes.7.ago.2007
Diario "Corrientes al día"

"Cómo va a ser la Patria esta inmensa laguna en que andamos braceando con desesperación, nadando contra corriente y empantanándonos sin poder ir ni atrás ni adelante; esta casona derruida donde respiramos aire gastado, comemos pan duro o vemos cada día cosas que nos dan en el rostro, estamos vejados por el cretinismo ambiente y creciente, soportamos vergüenzas nacionales. Entonces la Patria real ¿es muy chica? No lo sé, puede que si, puede que no. Pero la Patria son ustedes”. (Leonardo Castellani).


"Volver a hablar de mi país es como retornar una y otra vez a un cáliz de amargura sin fin. Y sin embargo vuelvo, como el perro bíblico que vuelve sobre su vómito a regurgitar el alimento que ya estuvo en su vientre alguna vez". De "Elegía a un niño crucificado"; Manuel Monasterio, 1992

De una punta a la otra de esta Argentina grande y extraña, se habla y se vuelve a hablar siempre de lo mismo sin decir nunca prácticamente nada. Pero hay gente que vive precisamente de eso, e incluso ganan bastante bien. Mientras que otros hemos perdido el sueño y la cordura en pos de convertirnos en una voz clamante en el desierto de tantas "almas inclinadas hacia a la tierra"...

Pero es una vergüenza que alguien como yo se queje, mientras en el momento que escribo esto un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelve entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia". Una "democracia" que sólo sirve a los intereses de unos estafadores profesionales disfrazados de políticos, que necesitan muchos "changuitos" y "gürisitas" bien hambreados, bien hundidos en el lodo de la pobreza neurobiológica inmarcesible para que puedan luego ir a las urnas a votar por
ellos.

En Argentina votan los muertos y los idiotas. Y me refiero a los idiotas en serio -sin menosprecio alguno- a los discapacitados severos y profundos que están en el padrón electoral nacional y cuyo voto vale lo mismo que el de cualquier otro ciudadano que tenga algo más de idea de lo que está haciendo, o de lo que lo obligan a hacer. Porque en Argentina además, el voto es obligatorio. Y que no se le ocurra a alguien hablar de "voto calificado". No señor, esto es una verdadera DEMOCRACIA, y por eso su voto vale lo mismo que el del enfermo neurológico profundo que está con usted en el padrón. ¿Y por qué no habría de valer igual? Si los votos de ambos junto con el mío y el de
millones valen finalmente lo que valen, es decir, lo que una cagada de paloma. Esto es, no nos sirven a todos nosotros, a la Nación, pero son indispensables para los que han usurpado el poder en nombre de la "democracia". Ellos necesitan muchos niños hambreados en esa edad en que el daño neurológico de la desnutrición es irreversible, para sostener esta infamia, mal llamada "democracia",que precisa de millones de esos votos esclavos procedentes de la incompetencia cívica que ellos mismos fabrican de
una punta a la otra del país del que se han apropiado.

Porque Argentina es un Proceso y un Castillo de Kafka donde todos los días tenemos -varias veces en el día- la misma sensación de Deja-Vu. Y todos los días al fin del día terminamos convertidos, como Gregorio Samsa, en el mismo insecto a merced del mismo funcionario -presidente, gobernador o diputado- que se presenta ante nosotros con un nombre diferente que saca de la misma galera -aparentemente infinita- de la codicia sin fin y del egotismo sin pausa....Y la estupidez sin mengua, de un pueblo que sigue dando vida a tanto degenerado serial disfrazado de político y con apetencias de eterno funcionario.

Decía Leonardo Castellani, "La antigua monarquía francesa estaba sustentada por las cuatro columnas de Iglesia, Universidad, Nobleza y Gremios -incluso aquí los Parlamentos-que tenían su vida propia y a las cuales no era cómodo ofender; de manera que Luis IX por ejemplo, teóricamente 'rey absoluto', podía hacer muchísimas menos cosas -y prepotencias- que un presidente democrático-liberal de la República Argentina..."

Y sería, digo yo, caer ciertamente en un pozo de gran ingenuidad, pensar que la democracia nos pone a salvo del absolutismo. Precisamente al revés, porque no hay autocracia más feroz que la difuminada del amorfo "demos", que es como llamaban al pueblo los griegos.

Es por todo esto que no puede sorprendernos absolutamente nada de lo que la actual administración nacional haga o pretenda hacer. Y considero además que la mayoría de las criticas que hoy día reciben el Sr. Presidente y su Primera Dama son profundamente insustanciales y, finalmente, completamente irrelevantes. Ellos son en realidad "culpables" de una sola falta: la de ser una mera clonación de la indigencia política hereditaria que aqueja desde siempre a este país.

Nietzsche se planteó un par de preguntas que deberían ser asimismo relevantes para nosotros, "¿Cómo llego a ser lo que soy?" y "¿por qué sufro siendo lo que soy?" Hemos llegado a ser lo que somos por un conjunto de pensamientos y la práctica constante de esos pensamientos. El conjunto de pensamientos se cristaliza en una actitud, una actitud frente a la vida, una actitud ante los otros. Una imagen de nosotros mismos que se plasma en una conducta. Una conducta en lo personal y en lo social.

En Argentina la testosterona circulante es poca, de pobre calidad y muy mal distribuida. Será por eso que somos famosos por nuestras mujeres histéricas y ahora también por nuestras mujeres machorras. Porque parece ser que a pesar del discurso soberbio de los machos argentinos las señoras están tan insatisfechas que terminan por asumir el rol masculino. No porque las mujeres manden, eso lo han hecho siempre, sino por la manera en que pretenden hacerlo por estos lares.

Porque debe haber pocas cosas más desagradables que una mujer que trastoca su pudor -casi un significante de su identidad- por la postura chabacana de imponerse a los gritos moviendo las manos como aspas de molino. Uno esperaría, como mínimo, que un poco del dinero recaudado a lo largo de muchos años de ejercer el "próspero negocio" que representa la política en este país, hubiese sido invertido en tratamiento psicológico y entrenamiento emocional para aminorar y conducir esos visibles horrores del carácter.

La mujer verdaderamente poderosa no necesita ejercer su autoridad como un capataz de esclavos en época de la conquista. Mi abuela, que era analfabeta, tenía la Presencia como para imponer el orden -tantas veces necesario a pesar de las veleidades afiebradas de la mal entendida "democracia" y la aún peor interpretada "libertad"- con una sola
mirada.

Pero mi abuela era una pobre campesina europea "sin pajaritos raros en la azotea" y acá estamos en la Argentina posmoderna de la pizza y del champán, la Argentina tilinga de los millonarios-tipo-sopa-instantánea y de los políticos que viven la política como sacarse la lotería, y de un pueblo que lo permite porque a lo mejor sueña con poder participar de alguna manera de las ganancias de esa lotería mal habida.

La Argentina de los militares capones que necesitan que sus mujeres hagan en público las veces de hombre; que no son capaces de admitir lo que es tan evidente que lo sabe todo el mundo: que hicieron las cosas mal, horrorosamente mal. Que no tuvieron los atributos de su masculinidad bien puestos antes, y menos los van a tener ahora -que ya no tienen poder alguno- como para pedir perdón como Dios manda por los desmanes de los que fueron responsables en una guerra que tenían derecho a entablar, pero nunca-jamás de la forma chapucera en que lo hicieron. Hicieron las cosas tan, pero tan mal, que hoy los asesinos terroristas pasan por mártires, y muchos de los que pusieron bombas debajo de las camas de gente durmiendo han pasado a ser "jóvenes idealistas". Y varios de los ideólogos y terroristas que llevaron a la muerte a verdaderos jóvenes idealistas son hoy prósperos empresarios que se nutren del capitalismo que decían entonces combatir.

Aquellos fueron los militares de entonces y son también los de ahora. Porque Argentina es tan indefinida que no ha sido capaz de generar un solo dictador como la gente. Un dictador que en su momento, como un padre responsable, hubiese puesto las cosas en marcha para sentar el ejemplo indispensable a las generaciones por venir. Porque como dijo San Agustín -uno de los escasos y verdaderamente grandes filósofos que dio el catolicismo- "los pueblos corrompidos sólo pueden ser gobernados por tiranos". Pero también, como dijo Leonardo Castellani, "es necesario que (el dictador) sea santo. Porque el grado de violencia que un hombre tiene derecho de infligir a otros hombres corresponde, por lo menos, al grado de amor que les tiene. La violencia infligida por el odio es siempre contagiosa y volvedora: rebota sobre el violento."

Pero esto es Argentina, donde los políticos honestos se suicidan como Lisandro de la Torre o terminan en la miseria como el Dr. Ramón Carrillo y los pensadores y profetas como Castellani son exonerados de todos sus cargos, se les prohibe ejercer su oficio y se los condena a pensiones de hambre.

Y es por eso que en Argentina volvemos siempre, de mala manera y a los tropezones, a generar autócratas de segunda y tercera categoría como los que hemos tenido en los últimos años. Políticos pequeños, tan pequeños que se creen que verdaderamente merecen el poder que han recibido. Que ignoran o soslayan que se encuentran con el poder entre manos por arbitrio de la corruptela y el desorden generalizados y se lo toman tan en serio que se olvidan del valor puramente instrumental de su mandato. Y hacen todo -y bastante mal-para el estado, y nada para la Nación. Olvidando que el estado no es más que una maquinaria dentro de la nación y que su único objeto es servir a la nación, que es la gente.

Shakespeare escribió en su Hamlet "si le dieran a cada hombre lo que se merece nadie se libraría de una buena paliza". Y los argentinos tenemos lo que nos merecemos, porque esto es lo que somos.

Pero como yo no creo en el karma de mis colegas hindúes de la manera en que ellos creen, continúo pensando que a lo mejor algún argentino se merece otra cosa distinta que la que hoy está recibiendo. No yo, porque yo ya soy un hombre grande y lleno de vicios y puedo tolerar la paliza que me toca. Pero no podré aceptar jamás como un hecho natural que en el momento en que escribo esto, un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelva entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia".


(*)  Enviada a Corrientes al Día por el Dr. Manuel Monasterio desde su propio sitio Foro Planetario (6 de Agosto de 2007).
 

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