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4.10.16
24.1.15
Para comenzar debo comentar que, quien esto escribe, se encuentra excluído de esa universal aclamación, lo cual es casi redundante de aclarar con respecto a alguien que siente una profunda repugnancia por la estética posmodernista.
Los actores realizan un trabajo memorable (todos ellos, y en particular mi favorito de siempre Edward Norton) para animar un guión que, si bien cuenta con algunas escenas notables, no alcanza en su totalidad para salir de la olla de intelectualismo sórdido y decadente que mayormente caracteriza los últimos setenta años de la irreparablemente trastornada civilización occidental.
No creo que muchos se atrevan a proclamar la desnudez impúdica de este emperador, habida cuenta que ello lleva casi autómaticamente a ser considerado un palurdo obsoleto y retardatario.
Asumo mi Rol de Palurdo incorregible frente a estas muestras degradantes de pseudointelectualidad repulsiva y detestable, por lo menos para quienes estamos ubicados a hierro y fuego en la cadena de la Tradición que está sola...pero espera....Porque Sabe que son autofágicas las Fieras.
Manuel Gerardo Monasterio, Jardines de Prometeo, en los Umbrales del Fuego.
9.1.15
Publicado el 14 de Marzo de 2008
El mundo actual, pináculo posmoderno en que se ha logrado finalmente que la población mundial viva en éxtasis ante el microchip, las tarjetas integradas y demás engendros portentosos de la tecnología sin alma que impera sobre el planeta, ha terminado dividiéndose en los siguientes biotipos humanos, cuyos prototipos se encuentran hoy paradigmáticamente diseminados por todas las megaciudades:
Una gran mayoría que a su vez divide en tres grandes grupos, a saber:
1-Pelotudos
2-Hijos de Puta
3-Pelotudos que además son hijos de puta
Y una minoría aplastada, perseguida y generalmente acorralada y/o marginada por la presión que ejerce sobre ella la mayoría anteriormente citada, que se compone de:
4-Buena gente medianamente lúcida
El panorama resultaría cómico si acaso no fuese trágico.
Y sería verdaderamente trágico si no fuese irrelevante
desde la perspectiva cósmica.
Lo que lo torna cósmicamente irrelevante,
o cómicamente trágico en su esencial irrelevancia cósmica.
Como los nativos del nuevo mundo, encandilados por los "conquistadores" con chucherías de vidrio y cuentas de colores, la población posmoderna mundial ha cambiado su vida por una montaña de contaminante tecnología que ha llevado el dictum de Nietzsche hasta una altura jamás sospechada:
"Cuando no hay amor, hasta las cosas mejores sólo sirven para hacernos peores"
Mientras los televisores de plasma muestran imágenes fascinantemente inútiles, los ojos han dejado de Ver la vida real.
Mientras las comunicaciones se expanden con una sofisticación creciente, la gente ya no tiene nada de valor para comunicar.
Hemos ido cercenando nuestro sentidos colocándolo todo afuera de nosotros, en aparatos y máquinas.
Devastación Interior.
¿Y es ésta la civilización que observa con soberbia displicencia a las culturas "primitivas" de sus ancestros?
¿Es esto "evolución"?
Los Edvours han terminado de construir su Neocyberg:
Idiocia sin amor, bipedestada y con forma humana, que se expande por el planeta que áun tolera la equívoca presencia del Virus que la invade.
N.del A.: "Edvours": neologismo creado en mi libro "La Nueva Era y otras Metáforas Apocalípticas" (1994) significa: Devoradores Extraterrestres.
"Neocyberg": neologismo que aparece por primera vez en el mismo libro citado, y representa a la nueva autómata humana diseñada y desarrollada a través de la tecnocracia,la multiradiación electromagnética colectiva y la alimentación industrializada.
"No todo lo que tiene forma humana, es necesariamente humano" Philip Dick
Manuel Gerardo Monasterio
a las 13 y 48, en la mal llamada ciudad de Buenos Aires
El mundo actual, pináculo posmoderno en que se ha logrado finalmente que la población mundial viva en éxtasis ante el microchip, las tarjetas integradas y demás engendros portentosos de la tecnología sin alma que impera sobre el planeta, ha terminado dividiéndose en los siguientes biotipos humanos, cuyos prototipos se encuentran hoy paradigmáticamente diseminados por todas las megaciudades:
Una gran mayoría que a su vez divide en tres grandes grupos, a saber:
1-Pelotudos
2-Hijos de Puta
3-Pelotudos que además son hijos de puta
Y una minoría aplastada, perseguida y generalmente acorralada y/o marginada por la presión que ejerce sobre ella la mayoría anteriormente citada, que se compone de:
4-Buena gente medianamente lúcida
El panorama resultaría cómico si acaso no fuese trágico.
Y sería verdaderamente trágico si no fuese irrelevante
desde la perspectiva cósmica.
Lo que lo torna cósmicamente irrelevante,
o cómicamente trágico en su esencial irrelevancia cósmica.
Como los nativos del nuevo mundo, encandilados por los "conquistadores" con chucherías de vidrio y cuentas de colores, la población posmoderna mundial ha cambiado su vida por una montaña de contaminante tecnología que ha llevado el dictum de Nietzsche hasta una altura jamás sospechada:
"Cuando no hay amor, hasta las cosas mejores sólo sirven para hacernos peores"
Mientras los televisores de plasma muestran imágenes fascinantemente inútiles, los ojos han dejado de Ver la vida real.
Mientras las comunicaciones se expanden con una sofisticación creciente, la gente ya no tiene nada de valor para comunicar.
Hemos ido cercenando nuestro sentidos colocándolo todo afuera de nosotros, en aparatos y máquinas.
Devastación Interior.
¿Y es ésta la civilización que observa con soberbia displicencia a las culturas "primitivas" de sus ancestros?
¿Es esto "evolución"?
Los Edvours han terminado de construir su Neocyberg:
Idiocia sin amor, bipedestada y con forma humana, que se expande por el planeta que áun tolera la equívoca presencia del Virus que la invade.
N.del A.: "Edvours": neologismo creado en mi libro "La Nueva Era y otras Metáforas Apocalípticas" (1994) significa: Devoradores Extraterrestres.
"Neocyberg": neologismo que aparece por primera vez en el mismo libro citado, y representa a la nueva autómata humana diseñada y desarrollada a través de la tecnocracia,la multiradiación electromagnética colectiva y la alimentación industrializada.
"No todo lo que tiene forma humana, es necesariamente humano" Philip Dick
Manuel Gerardo Monasterio
a las 13 y 48, en la mal llamada ciudad de Buenos Aires
31.8.12
Publicado por primera vez en Foro Planetario el 12 / 12 / 2005 (se vuelve a publicar por cuanto permanece tristemente vigente)
Hace muchos años Julien Benda escribio una obra titulada “La traición de los intelectuales”. Difícilmente podría tener más vigencia ese título, hoy, en América latina, donde la clase intelectual se encuentra en buena parte entregada al ocio y a la ejemplar trivialidad, viviendo a sueldo de los estados –corruptos casi por definición-, disfrutando de cuanta prebenda les caiga en mano y evitando de todas las maneras posibles cualquier gesto, o palabra, o movimiento que pudiera ser confundido de alguna manera con un reflejo de actividad mental al servicio de algo más que no sea la satisfacción de su vanidad personal o su seguridad económica, conseguido todo ello a expensas del soslayamiento constante de los temas verdaderamente esenciales de los aplastados pueblos que malviven por estas latitudes. La gran mayoría de quienes no encajan en esta vulgar nómina de proxenetas de la explotación y la mentira, se encuentran ya sea bajo tierra, o casi a medio enterrar, bajo el polvo apabullante de la indiferencia y el silencio. Voces clamantes en el desierto de las almas que yacen a su vez bajo el ambiguo yugo del consumismo voraz que el capitalismo avanzando ha impuesto sobre el planeta con fuerza de ley. Bajo lemas ridículos lanzados como tablas mosaicas sobre las devastadas mentalidades contemporáneas, marcha la sociedad posmoderna, vaciada de interioridad, bailando al son de la musiquilla ESENCIALMENTE enclenque, pero hipnótica, de los Fukuyama, los Sorman, los deconstructivistas, pseudo-foucaultianos –Foucault era algo más que eso- nihilistas a la violeta – que harían palidecer a Bakunin- y cuanto descerebrado anda suelto...Con el gracioso agravante de que la mayoría de los descerebrados han sido soltados, como una manada de vacas -o una recua de cerdos- en medio de los congresos, los senados y los ministerios públicos. Más que la nave de los locos, es esta la nave de los imbéciles que, desgraciadamente, no va a la deriva, sino que lleva rumbo puesto a la disolución del último vestigio de pensamiento racional y coherente, ya que no sólo “Dios ha muerto”, sino que se ha descubierto que el hombre también ha fallecido, y ahora sólo quedan los fantasmas, danzando en medio de las ruinas neurológicas de unas sociedades que parecen haberse confabulado para aniquilar, progresivamente, todo resto de actividad organizada de la corteza cerebral. El cerebro reptiliano manda, con destellos de una región límbica modificada por el bombardeo de ansiolíticos y antidepresivos repartidos como caramelos por una clase médica también entregada – hace ya mucho tiempo- a las exigencias de los laboratorios y las corporaciones transnacionales. Benzodiazepinas e inhibidores de la recaptación de serotonina ocupan hoy el lugar de la introspección, la contemplación, la meditación y la autoobservación, en medio de la pereza colectiva, del sueño eterno de un homo sapiens que no sapiens, sino que “dormis”...Y el homo-dormis domina la tierra, mientras esta se incendia bajo el fuego de los deshechos químicos, la polución generalizada y la cultura del despilfarro elevada al rango de dogma religioso.
La agonía del hombre medianamente despierto en medio de este pabellón de ciegos, sordos y mudos es un suplicio de Tántalo que desafía, por momentos, la mas frondosa imaginación.
La creciente marea de suicidas –niños,hombres y mujeres- es resultado consubstancial de este sistema abominable que con mano de hierro aprieta las consciencias, que ya no encuentran otra salida para comunicarse que hacerlo de esa manera horrorosa y teminal.
Y se autoinmolan, en medio del ruidoso silencio que puebla la masacrada mentalidad de los restos fósiles de una humanidad... que aún respira. Y todavía nos es dado escuchar a los que proclaman el 2012, como año del fin, y quien sabe, de un nuevo Principio. Quizás esperan una catástrofe más “llamativa” que este Cataclismo de la consciencia que ya se ha abatido sobre la humanidad desde mucho antes.
Manuel Gerardo Monasterio, 12/12/2005
La agonía del hombre medianamente despierto en medio de este pabellón de ciegos, sordos y mudos es un suplicio de Tántalo que desafía, por momentos, la mas frondosa imaginación.
La creciente marea de suicidas –niños,hombres y mujeres- es resultado consubstancial de este sistema abominable que con mano de hierro aprieta las consciencias, que ya no encuentran otra salida para comunicarse que hacerlo de esa manera horrorosa y teminal.
Y se autoinmolan, en medio del ruidoso silencio que puebla la masacrada mentalidad de los restos fósiles de una humanidad... que aún respira. Y todavía nos es dado escuchar a los que proclaman el 2012, como año del fin, y quien sabe, de un nuevo Principio. Quizás esperan una catástrofe más “llamativa” que este Cataclismo de la consciencia que ya se ha abatido sobre la humanidad desde mucho antes.
Manuel Gerardo Monasterio, 12/12/2005
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