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24.6.24

 

Recorro tu cuerpo exuberante

—tu cuerpo que enloquece mis sentidos—

y no veo más que cuerpos doloridos,

angustias y quebrantos lacerantes.

 

¡Tierra mía!

Arcilla y verde

que nutres mi sangre

¿Por qué tengo que verte

siempre estremecida?

Así tendida siempre

o acaso dormida

con ensueños de muerte...

¿Habrás de despertar un día?

¿Podrán mis ojos volver a su destino

con otro panorama en sus retinas?

 

 

Dime que no muera mi esperanza

dime que es posible todavía,

renueva, te lo ruego, mi confianza,

o acógeme si no en tu sombra mansa

porque no tiene ya sentido para mí

este morir sin pausa

y ya no quiero despertar

mañana viéndote así:

tendida siempre,

inexorablemente traicionada.

22.6.24

 Me encuentro escribiendo esta nota con el funambulesco ruido de fondo procedente de la muchedumbre que aguarda a que Javier Milei comience a hablar en España.

No hay duda de que estamos presenciando los últimos estertores del criterio racional y el pensamiento crítico, no solo en Argentina, sino en todo el mundo.

El grito de "¡Viva la libertad, carajo!" acompaña el derrumbe catastrófico del humanismo a manos de las hordas de trogloditas que descienden, no ya de los árboles, sino de las redes sociales, los videojuegos y el desierto neuronal que ha quedado luego del avance demoledor del posmodernismo tecnológico que ha caído sobre los restos de una cultura que venía ya moribunda por efectos del mercantilismo de consumo que lo ha devorado todo.

Discursos rebosantes de palabras talismán utilizadas como amuletos hipnóticos y una completa ausencia de fundamentos y matices. ¿Libertad? ¿A qué libertad se refiere? ¿Libertad de maniobra? ¿Libertad de disponer de los cuerpos tal cual se le venga en gana, como si todo fuera un producto más en el mercado de la oferta y la demanda?

Javier Milei es el epítome de una época de decadencia terminal de los valores y de demolición de la actividad cortical.

Todo se rige por eslóganes, insultos, alaridos, provocaciones, confrontación, deslegitimación de los otros, autorreferencias, plagios y una superficialidad que daría risa si acaso no proviniera de un palurdo dictatorial que ostenta el devaluado título de presidente de la nación y que ejerce su función a la manera de un emperador romano.

Todas estas nimiedades horrorosas transcurren dentro del marco mayor de un mundo que se encamina hacia una confrontación global bajo el imperio de las pasiones más nefastas desatadas como un vendaval que amenaza con arrasar lo que dimos en llamar con cierta soberbia ingenuidad, "civilización occidental".

Ciertamente, desde la perspectiva de la Realidad, todo esto es una ilusión...¿Pero acaso no hubiéramos podido cooperar para tener una ilusión un poco más amable?

"Sic Transit Gloria Mundi." 





8.4.24

 Triste tierra nuestra. 

Finalmente, solo hemos podido gestar a un energúmeno monumental que se ufana de llevar adelante "el ajuste más grande de la humanidad".

Si no supiéramos que se trata del panorama real, no dudaríamos en afirmar que se trata de una siniestra obra de ficción.

La gente esta groggy. Aturdida por los desmanes sufridos durante años, sin reacción, y esperando la seguidilla de trompazos que terminen en el inevitable knock out.

Esa es la única forma de explicar que continuemos tolerando al energúmeno con su pandilla de pícaros y delirantes, y a una supuesta oposición siempre funcional a cualquier poder que le permita seguir con su latrocinio personal.

Nuestra inveterada dificultad para el diálogo social ha culminado en esta cumbre descomunal de narcisismo, intemperancia y brutalidad.

Desgraciadamente, esta no es más que la crónica de un desastre ya previsto: del degenerado del 2015, al tarado del 2019, no podíamos derivar más que en este loco rabioso que ha decidido llevarse todo por delante...Todo, menos los grandes poderes financieros a los que sin duda sirve fielmente.

Milei está arrojando al bebé junto con el agua sucia en el que se lo ha bañado.

No es el hombre gris, sino el ángel exterminador.

Mientras esta bestia salvaje medra a su antojo en la casa rosada, algo quizás más ominoso todavía aguarda en las sombras: los restos macabros del Kirchnerato se preparan para volver una vez que el energúmeno caiga bajo el mismo peso de sus atrocidades. 

Lo único que puede salvar a este Titanic, es una catástrofe mundial, que tal vez no sea algo tan descabellado de pensar. 

Tristísimo panorama si nuestra única salvación como nación reside en una horrorosa debacle universal. 



26.2.24

Ya no hace falta andar dando más vueltas, podemos decirlo claramente: Javier Milei es un agente destructor al servicio de la banca internacional, de los servicios estadounidenses y británicos, es decir, de la mafia imperialista y asesina que ha estado siempre detrás de todas las maldades perpetradas en la historia.

Es un agente enviado para destruir nuestros valores, nuestra identidad, nuestros principios. Un incestuoso sin esposa, sin hijos, sin familia.

Un miserable que amenaza veladamente a la genuina Nación Argentina  con la llegada de un portaviones estadounidense durante el mayo que viene. Qué casualidad! Mayo, que se supone será el mes de mayor tensión de descarga del marzo y del abril dramáticos que nos esperan.

Un agente miserable al servicio de potencias extranjeras que se ha permitido decir que la política a quien más admira es Margaret Thatcher, la pirata sajona que amenazó con bombardear nuclearmente la ciudad de Buenos Aires.

Un apátrida que se babea soñando con la posibilidad de que Argentina se convierta, virtualmente, en el Estado Nro.51 de los Estados Unidos (estado más de tercera que de segunda, por supuesto)

Un amoral que porta una cloaca en su boca, y sueña con terminar de licuar todo lo que hace al núcleo de nuestra argentinidad, y que en lugar de hacer fuerte a nuestro Peso aspira a que abracemos el dólar para quedar para siempre subyugados a la banca de Wall Street.

Un violento que se resguarda tras su guardia de choque, una banda de muchachos sin código, insultadores seriales, amorales como él.

Una bestia que quiere imponer el más salvaje Darwinismo social para que seamos todos insensibles desaprensivos como él.

Un ignorante unidimensional cuyo país personal no pasó nunca de la General Paz, que no conoce nada de nuestro interior, de sus angustias y penurias, de sus necesidades y aspiraciones.

Un energúmeno monumental que hace números macroeconómicos sin sensibilidad ni compasión alguna por la gente real, los seres humanos de a pie que son los únicos que le dan algún sentido a la economía.

En definitiva, un despreciable subproducto de la crisis terminal de nuestra nación, que, como corresponde, terminará saliendo por el intestino de la patria para derivar en la cloaca de la que salió, quedando perdido en la bruma del olvido.




18.1.24

 No hace falta ser un profesional de la salud mental especializado en psicodiagnóstico (como es el caso concreto de quien escribe) para percibir que hay algo muy disfuncional en Javier Milei.

Hace ya mucho tiempo que investigué su perfil de personalidad y procedo ahora a exponer mis conclusiones.

Rara vez encontramos perfiles puros de personalidad, y Milei es asimismo una personalidad con comorbilidades. Esencialmente estamos ante un Bipolar con rasgos agregados del trastorno histriónico así como del trastorno narcisista.

Uno de los rasgos más notables y constantes de la personalidad de Milei es la intemperancia: la incapacidad de autocontrol verbal y de moderación, y una tendencia hacia la desmesura y la exageración, asociados a una gran dificultad para gestionar los matices, por lo que viaja vertiginosamente por los extremos. Para él las cosas son blancas o negras, y no se priva de expresarlo siempre con petulancia y desprecio hacia su circunstancial interlocutor. 

Las expresiones faciales de sus emociones son directas, y sólo en raras oportunidades podemos ver a Milei intentar ocultarlas, y cuando hace esto, también se le nota. Hay dos expresiones faciales clásicas, profundamente estudiadas por la autoridad mundial en el tema, el Dr. Paul Ekman, que priman en la gesticulación de Milei: el asco y la furia, emociones que lanza a diestra y siniestra sin filtro alguno cada vez que puede.

Se autopercibe como alguien grandioso, genial y original, y generalmente lo hace aplastando a sus interlocutores con gestos físicos de intimidación y un discurso verbal brutal, descalificante, descomedido, insultante. Carece de la capacidad de escuchar y está siempre dispuesto al salto sobre lo que considere su presa(casi cualquiera que tenga adelante que no sean sus aduladores). No es casualidad que se autodenomine "el león". Y el león desgarra y destruye, como lo observamos incluso en los títulos de los videos de sus propagandistas, mayormente influencers jóvenes de youtube (casi todos varones) que utilizan constantemente epítetos como "Milei destrozó", Milei Humilla", Milei desburra", en general referido a "zurdos", adjetivo que, honestamente, no sé a qué se refiere en la jerga de Milei y sus acólitos, ya que lo aplican mayormente a cualquiera que no esté completamente de acuerdo con Milei.

No se le conocen relaciones duraderas salvo la que mantiene con su hermana y con sus perros. Ningún asociado le ha durado. Por poner uno de muchos, podemos citar a Diego Giacomini, un amigo de muchos años con quien Milei escribió varios libros. Y así pasaron Maslatón, Mila Zurbriggen y tantos otros. Sus relaciones (siempre excluyendo a su hermana y asus perros) carecen de profundidad y cohesion, algo tan propio de los histriónicos cuyos afectos son superficiales y pasajeros, siempre dependiendo de la labilidad emocional propia de esta condición de personalidad. Se enamora y desanamora con facilidad, y una vez que alguien antes apreciado cae en desgracia, la furia de Milei se descarga contra su ocasional víctima de turno con una brutalidad verbal que, digámoslo claro, asusta. Hay docenas de filmaciones y grabaciones que corroboran lo que aqui expongo. La magnitud de la disfuncionalidad de Milei llega niveles difíciles de comprender, por ejemplo, la furia verbal llena de epítetos e insultos irrepetibles hacia el filósofo Gabriel Zanotti simplemente porque no está de acuerdo con las conclusiones conceptuales del mencionado filósofo y escritor, en su libro sobre Mises "La economía de la acción humana".

No sorprende que algunos lo hayan comparado con Hitler, ya que hay sin duda varios puntos de resonancias. Hitler llega con un discurso de esperanza en medio de la mayor depresión económica y moral de los alemanes; elige un enemigo para que el pueblo pueda odiar y destruir: los judios en general y la banca judía en particular; su incestuosa relación con Geri Raubal, su media sobrina, quien se suicida en 1931 durante la relación con Hitler, es el único afecto femenino hasta que luego aparece Eva Braun; el único afecto íntimo que se le conoció a Hitler fuera de estos dos fue...hacia sus perros.

¿Estoy equiparando a Milei con Hitler? En absoluto. Argentina no tiene la dimensión de Alemania, las épocas son muy distantes y diferentes. Y obviamente, no le atribuyo a Milei ninguna suerte de antisemitismo. Pero, entre tantas diferencias,  resonancias que las hay, las hay.

Ya el Dr. Ramos Mejía en su clásico "Neurosis de los hombres célebres en la historia argentina" y luego en "la Locura en la historia" nos ponía al tanto de lo que podíamos encontrar en el área a la que nos estamos asomando en esta nota. No es un tema nuevo, ni mucho menos, y por supuesto que se remonta a siglos y siglos anteriores.

Veremos que nos depara el futuro, si este hombre llega a la presidencia, Argentina estará en serios problemas.











8.12.23

"Si necesitas un amigo, consíguete un perro"

Gordon Gekko

 La Locura seduce.

La Pasión, la Vitalidad y el brillo de la locura son tremendamente atractivos.

La Locura seduce y domina al Mundo, porque Mundo y Locura son sinónimos.

Su Ideario es el Capital. Su Ideario es, finalmente, lo único que funciona en el Mundo: la Codicia. 

"La codicia es buena. La codicia funciona.". (Gordon Gekko) El Loco tiene la Razón del Mundo, y el Mundo se inclina ante él. 

"Ahora, no eres tan ingenuo como para pensar que vivimos en una democracia, ¿verdad amigo? Es el libre mercado. Y tú formas parte de él. - (Gordon Gekko)

Antes solo era un pobre loco que vociferaba pidiendo algo de reconocimiento y de cariño. Hoy el Mundo lo ha reconocido y finalmente lo ama, y el Loco es por primera vez feliz. Es un niño que ahora ríe, aclamado, reconocido y amado por el Mundo al que ansiaba con todo el ímpetu de su alma...Seducir, para ser reconocido, para ser amado. Antes de eso, berreaba, rompía cosas, vituperaba con una intensidad desaforada. Antes de eso, era un pozo de ira y un abismo de furia. Ahora se ha tranquilizado. Ahora sonríe.

Ahora es el Messi, el Maradona del Mundo. Porque el Mundo reconoce a sus héroes, cuando la Codicia es ilimitada, la Codicia paga.

El Poder Seduce, el Poder Seduce completamente.

Por eso ahora todos lo aclaman, todos quieren estar junto a él. Y en su séquito estrafalario están todos reunidos: "Mezclaos con Stavisky van don Bosco y la Mignon, don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín".

Su Ideario es el Ideario del Mundo, es el Ideario del Predador, es el Ideario de los que han ganado. Todo lo demás es utopía, todo lo demás es romanticismo y poesía, todo lo demás NO PERTENECE A ESTE MUNDO.

Él ha sido finalmente reconocido como el epítome del Mundo.

Él es el Mundo.

Y el Mundo se inclina ante su su Rey.

PS:"¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?"

Eso no es un problema, en absoluto, porque al Mundo no le interesa el Alma, el Mundo no cree en el Alma. El Mundo es la Muerte del Alma. 

Por eso Su Reino no es, ni podría ser nunca de este Mundo. ¿Por qué habría de interesarle al Mundo aquello que niega y nulifica al Mundo?


3.11.23




En 1988, dos jóvenes argentinos sin vinculaciones partidarias, publicamos un texto seminal que, desgraciadamente, resulta hoy de una vigencia apabullante. Fue recibido, como casi todo lo valioso que ocurre en este país nuestro tan ajeno y distante, con una paradigmática indiferencia, quebrada solamente por el jubiloso recibimiento de Don Arturo Frondizi, que a partir de ese libro nos abrió las puertas de su corazón y de la Fundación que llevaba su nombre...Y por el plagio de Saúl Menem, quien robó una frase literal de nuestro libro para utilizarla en un discurso de su campaña.
Han transcurrido 35 años desde que planteamos de manera radical la problemática endémica de Argentina, mucho antes de que la Sra. Lilita Carrió ni siquiera soñara con hablar de corrupción. Planteamos los horrores de un estado omniabarcante y su solución: la creación de un estado más pequeño, pero mucho más funcional y eficiente. Describimos los problemas de la Educación, o la falta de ella, sobre todo en materia de Valores y Virtudes. Indicamos con claridad meridiana las miserias de una clase dirigencial rapaz, sin formación ética, sin espíritu solidario, sin vocación de servicio, laborando únicamente en pro de satisfacer sus miserables apetencias personales. Propusimos penas ejemplares para el prevaricato y la corrupción de los funcionarios públicos, la modificación del sistema penitenciario para convertirlo en fábricas y escuelas de trabajo y, en fin, dejamos sentadas las bases fundacionales para la construcción de una República plena y veraz.
Ya estamos muy lejos de nuestra juventud pujante y esperanzada que nos llevó a soñar con un país de gente próspera, solidaria y educada, y es imposible describir la tristeza que nos embarga al ver la ciénaga en que nos hemos convertido.
Pero a pesar de todo, de mi gloriosa ausencia de expectativas, de mi realismo a rajatabla y de un panorama que se muestra más desalentador que nunca, aún sigo apostando por esta tierra nuestra, tan ajena y distante, y estoy convencido, aunque no llegue a verlo, que Argentina será algún día uno de los Faros del Mundo, y no sólo nuestros hijos y nietos no tendrán que abandonar su país, sino que vendrán de todas partes a refugiarse en estas maravillosas tierras del sur.

20.10.23

 Argentina se asoma al precipicio que siempre estuvo tan cerca y que ahora, finalmente, parece abrazarla de manera irremediable.

Porque lo irremediable hoy aparece como Milei, y el mismo adjetivo que utilizo nos indica la fuerza del destino, si es que ocurriese. Milei sería lo que Argentina se merece, la síntesis de todas las locuras, despropósitos y absurdos en los que nos hemos estado entreteniendo durante dos siglos de mucha barbarie y un poco de civilización que se nos ha ido escurriendo por las grietas de la irracionalidad dirigencial que hemos tolerado con una mansedumbre que quizás oculta muchas oscuras e inconfesables complicidades.

Milei abarca todas las aristas más dramáticas de nuestro delirio: la desmesura, la indisposición para el diálogo, el descarado narcisismo y el histrionismo sin disfraces; la falta de matices, el energumenismo de negar casi constantemente la presencia del otro y de pretender ser el adalid y dueño de la Verdad con una soberbia tan chabacana que hiere cualquier vestigio de racionalidad del eventual interlocutor. A todo esto le agrega su visión unidimensional del hombre, reducido a un objeto más dentro de la economía de mercado y la superficialidad de sus recursos dialécticos apenas disfrazada a golpes de petulancia y citas eruditas de su especialidad que esgrime como armas de destrucción masiva contra su víctima de turno.

Milei es la desgracia,  que a la manera del aprendiz de brujo o del nigromante novel e imprudente, hemos invocado a fuerza de gritos, de insultos, de irrespetuosidad social y de inmadurez cívica.

Nadie más que nosotros ha abierto los portales del probable infierno que se avecina. Nuestra indolencia, nuestra complicidad con el error y con la mentira y nuestra desfachatada aceptación de la codicia sin límites de una dirigencia a la que le hemos entregado todo el poder, son las letanías y el secreto ritual que ha convocado a este esperpento salvaje, a este portento de excesos y desvaríos, a esta monstruosidad maravillosa que se ha ido imponiendo frente a la incredulidad y azoramiento de la mayoría de los supuestamente pensantes, entre los que me incluyo.

El discurso de Milei, y quizás hasta su equipo de gente tan dispar, pintoresca y hasta grotesca, me recuerdan al Cambalache Discepoliano, donde la Biblia (o la Cábala) conviven con el calefón en una mezcla singular e inefable. 

Si vemos los símbolos que ostenta Milei tras su figura podemos incluso asimilar su  extravagante personalidad al concepto de "Quimera", que era tradicionalmente aquel monstruo fabuloso con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón.

Desearía estar equivocado, y en un tiempo tener que pedir disculpas y retractarme.

Aunque honestamente no veo para Argentina una salida que no lleve como estandarte el dictum Churchilliano de "Sangre, sudor y lágrimas". Sea con Milei o con cualquier otro.

Y sin embargo, tengo una fe inquebrantable en el futuro luminoso de este país, que alguna vez habrá de erigirse como refugio y faro del mundo, más tarde quizás que temprano, pero de manera proféticamente inevitable.



14.12.18

El mayor logro de la gestión de Mauricio Macri es haber conseguido que, incluso aquellos que hemos sido duramente críticos con el gobierno de Cristina Kirchner, evoquemos con nostalgia aquellos tiempos!

8.7.17

Pobre Argentina,
tan lejos de su Destino luminoso
y tan cerca de Macri y de Cristina!

6.7.17

Para José Alberto Alfonsi 
Hoy la nostalgia golpeó
la puerta de mi corazón,
trayéndome aromas de ausencias
de nunca y para siempre.

El amigo, tan amigo, que creímos
que su amistad estaba hecha
a prueba de todos nuestros desdenes y omisiones.

La madre saforizada y aguantadora,
que nos preparaba una comida tan rica como imposible,
-Igual que los sueños tras la bruma
de nuestra juvenil ingenuidad-
a la que destratamos,
olvidando que hoy ya no estaría….

La palabra que se nos quedó atascada
en ruta trunca hacia los labios,
y la que imprudente salió de ellos
para lastimar de manera irremediable
un amor que deberíamos haber cuidado.

El beso que jamás llegó,
y nos dejó una nostalgia
que nunca termina.
Aquél que sí llegó,
y nos dejó una amargura
que duró para siempre.

La 9 de Julio angosta
–pero quizá más digna que la de ahora,
por lo menos en nuestra imaginación-.

Los conventillos temibles y generosos.
El baldío en medio de la ciudad pujante
donde pateábamos con los pibes
una pelota de sueños que ingenuos
pensamos que Iba a rodar para siempre.

Las aspiraciones que perdimos,
bajo militares que deshonraron uniformes
y asesinos agazapados detrás de ideales
que terminaron convertidos,
-como casi todo lo que se nos murió
en esta patria grande y ausente-
en cuentas suizas secretas e inexpugnables.

El purrete tonto que fuimos
y eternamente somos,
que aún sigue mirando
cuatro películas por un peso
en el Cecil de la calle Defensa
o en el Select San Juan o el National Palace
de la Avenida San Juan…
En cines desaparecidos,
llenos de olores impredecibles
y pulgas y sueños tan amados como inalcanzables,
donde entrábamos con un poco de miedo
pero al final nunca pasaba nada…

Los rostros de las mujeres perdidas,
robadas, despedidas, olvidadas.
El niño que siempre fuimos,
Que nunca dejaremos de ser,
a pesar de todos los desengaños
que nos dieron y que dimos.

A pesar de todo lo perdido,
de todo lo olvidado,
de lo nunca venido
pero siempre añorado.

Hoy la nostalgia golpeó fuerte
las puertas de mi corazón ardiente
de sueños todavía,
a pesar de todo,
de todos y de todas,
a pesar de mí.
Manuel Gerardo Monasterio,en los Jardines de Prometeo,
a las 14.01 del 6 de Julio de 2017 (del Falso Calendario)

22.6.17

Usted llegó al poder en momentos muy graves para los destinos de nuestra desventurada nación. Veníamos de un gobierno que había hecho de la venalidad, el nepotismo y el latrocinio institucionalizado, una liturgia cotidiana de proporciones épicas e inéditas, en un país con una extensa tradición en este perverso ejercicio del gobierno.

 Las expectativas con respecto a su gestión eran, sin duda, mucho más altas que lo que su capacidad, su visión y su estatura moral podían ofrecer.
Pero a pesar de todo ello, era difícil imaginar que sus exiguos talentos pudieran llegar a medrar tan bajo.

No ha traído usted nada nuevo a su gestión presidencial, lo cual, en estos momentos cruciales de la nación en particular y del mundo en general, representa prácticamente una tragedia.

El nepotismo continúa. El latrocinio descarado y expuesto del anterior gobierno, está adquiriendo durante su gestión un giro mucho más artero y perverso, ya que los anteriores robaban cuanto menos para sí, pero usted lo hace para la banca internacional y las multinacionales, que varios de sus ministros abiertamente representan.

Nadie podía en rigor de justicia esperar cambios rápidos, que estaban más allá de la capacidad de cualquier presidente electo en una situación semejante, pero la superficialidad, la malversación ideológica, la pobreza de ideas innovadoras e indispensables para un nuevo y urgentemente necesario modelo de nación, unidos a su discurso tan trivial y pueril que en un individuo de su edad lo tornan en literalmente indecente, ha superado sin duda la imaginación de miles de argentinos.

Usted desconoce los problemas reales de las clases oprimidas de nuestro país, y su condición socioeconómica familiar y temprana, no sólo no lo exime, sino que, por el contrario, lo obliga a formarse en valores, virtudes y conocimientos indispensables para el ejercicio del más alto puesto gubernamental si esas eran sus aspiraciones. Nobleza Obliga (o debería Obligar)

Usted desconoce las privaciones que la población de ciudadanos mayores de nuestro país está sufriendo, y no sólo eso, sino que además se prepara para intensificarlas mediante modificaciones previsionales que harán aún más penosa la ya precaria existencia de nuestros ancianos.

Usted no ha demostrado al día de hoy, luego de 18 meses de gestión, nada que nos permita dudar de lo que ya conocíamos: sus mediocres condiciones. Pero poco a poco, y de manera inexorable hasta que –Dios así lo quisiera- se demuestre lo contrario, está usted manifestando oscuras características que muchos no sospechaban.

Estos no son tiempos para continuar repitiendo la misma historia de siempre.
Y si usted cree que puede continuar con el curso que se ha propuesto, esta vez la población se va a encargar de hacerle conocer la magnitud de su error de una manera históricamente ejemplar.

En pos de servir de manera vil y genuflexa  las pretensiones de las  castas económicamente dominantes, viene usted cercenando sistemáticamente los aportes, no sólo a los desposeídos de siempre, sino también a la cultura, a la ciencia, y a una educación que ya hace agua desde mucho tiempo atrás por todos los costados de su mediocridad y obsolescencia.

 No aparecen, ni siquiera en el horizonte de su discurso y su gestión, propuestas que apunten a poner en marcha el enorme potencial de crecimiento social y económico que nuestro país sobradamente posee.
Sr. Presidente, comience a hacer algo que lo honre, antes de que sea demasiado tarde y termine usted de socavar las últimas esperanzas de una nación que espera, desde el principio de su historia, el “levántate y Anda” que la riqueza de su territorio y de sus habitantes se merecen.

Manuel Gerardo Monasterio


19.10.16

Argentina es un país que se destaca entre sus vecinos por poseer, como Conrad dijo a través de unos de sus personajes: “Un talento natural para el desastre”. Triste país sudamericano que no se reconcilia con su destino geográfico y genético y vive en un eterno desgajamiento psicológico, político y hasta metafísico, como el hombre de Byron, "ser marino que habita en la tierra deseando volar".

Los argentinos se caracterizan por una incapacidad casi constitucional para la profundidad. La mayoría de su intelectualidad cree que la profundidad pasa por la capacidad de expresar la cosas más sencillas de la manera más abstrusa y alambicada posible. No nos puede extrañar, por lo tanto, que Argentina sea uno de los últimos reductos planetarios del Psicoanálisis freudiano y de su derivación más oscura, el lacanismo. Podemos aplicar aquí lo que mi amigo Manuel Gerardo Monasterio escribiera al respecto de los psicoanalistas en su libro “Vigilia sin tregua”: “…de tan profundos pasan al otro lado de las cosas…Y siguen navegando por la cáscara”

Y este es el drama esencial de los argentinos, su incapacidad de profundizar, de ir verdaderamente al meollo de las cosas con verdadera intención de una acción funcional y realista. Viven en la ilusión de ser profundos, cuando en realidad son simplemente complicados y oscuros, y poseen una casi inextinguible vocación de masturbación política y social que los ha llevado a descender de mundos, ostensiblemente a través de las décadas, cuando, como todos sabemos, fueron uno de los “niños ricos” de la vapuleada América del Sur.

He tenido la fortuna de recorrer Argentina de Norte a Sur a lo largo de varios años de prolongadas visitas. He sido usufructuaria de la hospitalidad de algunos increíbles amigos en ese país, a quienes he visto sufrir en diversas ocasiones en escenarios difíciles de imaginar para una europea nacida en el último cuarto del Siglo XX. Aclaro, no me sorprenden estas penurias ocurriendo en algunos países africanos o asiáticos, pero me ha costado mucho entender cómo pueden ocurrir en un país “abundante y culto” como Argentina, lo que me obligó a intentar averiguar por qué las cosas son como son en “La Reina del Plata”.

Argentina padece de una creciente marea de sectores pobres, pero la pobreza de Argentina no es como la de Brasil, por ejemplo, o la de Guatemala. La pobreza de Argentina es una pobreza-pobre, sin matices, sin colores. Los brasileños y los guatelmatecos pobres padecen de una pobreza rica en su interior, plena de tradiciones, de insospechadas tonalidades culturales y hasta religiosas.

En Argentina, he andado miles de kilómetros pasando por centenares de pueblos, todos grises, descoloridos, impersonales.
Argentina pasa por ser, tradicionalmente, un país católico. Pero, ¡qué diferencia con la fe religiosa de las gentes simples de México o de Brasil! La fe que uno ve en los argentinos es tan “mediana”, tan “de superficies” como todo lo demás.

No van al fondo de nada, viven como en una inmensa mesa de café donde todo se discute hasta altas horas de la madrugada con la sola intención de que todo quede como está, de forma tal de poder volver mañana a conversar de las mismas cosas sin solución de continuidad. Y hasta quizás resulte una terrible y bella metáfora el hecho de que uno encuentre en Buenos Aires, Córdoba, Rosario o Mendoza, tantos y agradables cafés.

Uno de los temas que más ruido ha hecho en los medios argentinos, por poner un caso, es el de la Papelera Botnia, de capitales escandinavos. La ciudad de Gualeguaychú se levantó “en armas” durante meses, qué digo, años. La contaminación que produce la planta –y no es que la apoye de ninguna manera- es una simple broma en comparación con los horrores que ocurren masivamente en distintos lugares de Argentina. He tenido ocasión de ver importante documentación acumulada durante años por abnegados científicos argentinos a los que poco y nada se ha escuchado, donde se muestra la extensión increíble de aguas contaminadas con arsénico, que es lo que beben como agua “potable” decenas de miles de argentinos desde el norte de la provincia de Buenos Aires hasta quien sabe donde. Hay enfermos incurables como resultado de esta locura, y no se ha hecho nada sustancial al respecto.
Ríos contaminados en todas partes; cerdos comiendo en los basurales públicos –que luego serán faenados bajo inexistentes controles bromatológicos para ser consumidos por la inerme -¿o desidiosa?- población; autos y camiones que nadie controla, mientras lanzan toneladas de residuos tóxicos por no estar en condiciones técnicas de funcionar…Todo esto lo he visto, no me lo han contado.

Argentina es un país que se pliega feliz a todas las modas, mientras lleguen de lugares “aceptables”, esto es, lugares foráneos con algún aura de fama, categoría o elevado nivel económico. De allí que ahora los Argentinos festejen San Valentín o Halloween, como los vecinos ricos del norte. De vez en cuando aparece alguna manía extraña, como ha sido la -¿pasajera?-pasión de algunos sectores por todo lo irlandés o vinculado con Irlanda…Ya hubiera deseado uno que, en esta pasión por Irlanda –país muy querido para mi- los argentinos se hubieran contagiado un poco de lo histórico que une a ambos países, cual son los conflictos con Inglaterra…Pero los argentinos, básicamente, no están interesados en complicarse demasiado la vida. Con un poco de cerveza y de música, ya les alcanza y sobra.
La pasión por lo banal y superficial llega a tal extremo, que muchos argentinos verdaderamente prominentes deben emigrar, esto es, si no aspiran a fenecer,vegetar o suicidarse (como ha ocurrido con varios genios de ese país) Y una vez afuera, esos argentinos ilustres, no dejarán de sorprender a sus colegas con su inteligencia y capacidad.Pero, oh desgracia, siempre en el exilio!

Son los argentinos, en definitiva, quienes han acuñado la palabra que mejor los explica a ellos mismos y a sus extravagantes problemas: “Tilingo”.
“Tilingo” es una palabra fantástica, que abarca, según parece, la mayor parte de lo que los argentinos padecen. “Tilingo” es quien presume de ser fino, sin serlo. Pero es mucho más. Se trata también de alguien obsesionado por las pequeñeces y los detalles, por lo insustancial de las cosas. El “tilingo” gusta de adquirir fama o brillo de culto, de “connoisseur”, de “estar en la pomada” (como me han enseñado mis amigos argentinos que se dice en Argentina de aquellos que saben dónde y cómo ubicarse).
El “tilingo” es, en definitiva, un ente superficial que gusta de navegar por la corteza de la vida sin arriesgarse nunca a los sabores de la interioridad. Será por eso, tal vez, que rara vez nos tomamos a los argentinos y a sus problemas en serio, porque son ellos los que, a fuerza de superficiales y vanos, carecen de seriedad. Y esta falta de seriedad ha pasado a ser casi su tarjeta de presentación. Lo que, para alguien como yo, que a pesar de todo lo dicho, he tenido una bella relación con ese país, resulta una suerte de tragedia. Aunque, lógicamente, lo que para mí luce como tragedia, para los argentinos ha de ser, seguramente,no más que un simple sainete.

Nuria Climent Vilardebó, Barcelona, 18 de Enero de 2010

(Nuria Climent Vilardebó es uno de mis heterónimos)



José Ingenieros

Nicolás Repetto

Arturo Illia
En Argentina, hace 55 años la democracia iba y venia, pero las personas que trabajaban terminaban teniendo casa propia y ahorraban…Ahorraban lo suficiente como para poder ayudar a sus hijos durante años. Hoy la gente tiene dos, tres trabajos…Trabajan también los hijos, y no alcanza entre todos más que para un alquiler exorbitante por una covacha más o menos infame.
Eso sí, los argentinos hemos evolucionado mucho en los aspectos más esenciales de la existencia. Hoy, un transexual caprichoso puede darse el lujo de que la justicia argentina-doblegada por un sistema legislativo muy diligente en estas áreas de la vida social- le otorgue un documento de identidad con el sexo que a él/ella le guste.
Estos sí que son avances. Avances de la libertad y de la democracia…
Argentina es un país hilarante. Mientras un Médico como Favaloro termina agobiado hasta el suicidio, otro médico como José Luis Manzano disfruta de los millones que la población y las instituciones “democráticas” le permitieron acumular durante su gestión política…
Casi todos los días uno recibe mails de crítica a la gestión oficial. Los borro sin leer, sistemáticamente. No me interesan. Son ladridos de perros a la luna. Para evaluar lo inútil –y hasta lo injusto- de tales expresiones banales, basta echar una mirada a la oposición...
El congreso de la nación tiene 11.000 empleados (sí, leyó bien). Durante el 2010, 43 diputados pasaron el año de sesiones sin emitir una palabra.
Pero no se inquieten, esto no significa absolutamente nada en particular. Ya en nuestro libro “Bases para un nuevo modelo de nación” (1988) citábamos a Nicolás Repetto –el diputado, no el animador de televisión- cuando decía en 1930: “Los valores intelectuales, los valores morales, la aptitud para el trabajo, todo esto, juzgado en el conjunto, ha decaído enormemente en este último tiempo…Aquí, señores diputados, hace un par de años que no se trabaja en las comisiones.Prácticamente no se trabaja.No se proyecta, no se informa, no se investiga, no se realiza ninguna de esas tareas que son la obra esencial y seria de un Parlamento. Aquí nadie hace nada.Esa es la pura verdad.Los únicos que trabajan son los que cuidan la casa, son los que sirven el te en el buffet, son lo que hacen la limpieza, son los obreros tipográficos de la imprenta.Y son los taquígrafos…”
Les decía: no hay por qué inquietarse en particular.Como ven todo está como era entonces. Perdón, no quiero ser ingrato. Ha habido fundamentales cambio de fondo: los representantes legislativos han logrado que haya matrimonio homosexual pleno, que estos matrimonios puedan adoptar niños y que cualquiera que demuestre no estar satisfecho con su sexualidad biológica pueda convertirse por ley en sujeto público del sexo contrario con documento incluído.
Eso sí, en cuanto a los derechos concretos y reales del que labura dia y noche como un burro de carga poco y nada se ha realizado para que pueda disfrutar genuinamente del fruto de sus esfuerzos.
Y digo “que pueda disfrutar del fruto de sus esfuerzos” no de una dádiva infamante -subsidios,planes "jefas y jefes", etc.- que llegue como una limosna para paliar los males que la misma estructura institucional y social fabrican cada minuto.
Pero vuelvo a repetir, no tiene mucho sentido inquietarse ahora. Deberíamos habernos inquietado mucho antes.
Ya José Ingenieros en 1913 explicaba cómo funciona la democracia:
“Hasta ahora no ha existido una democracia efectiva. Los regímenes que adoptaron tal nombre fueron ficciones. Las pretendidas democracias de todos los tiempos han sido confabulaciones de profesionales para aprovecharse de las masas y excluir a los hombres eminentes. Han sido siempre mediocracias. La premisa de su mentira fue la existencia de un "pueblo" capaz de asumir la soberanía del Estado. No hay tal: las masas de pobres e ignorantes no han tenido, hasta hoy, aptitud para gobernarse: cambiaron de pastores.”
“La democracia ha sido un espejismo, como todas las abstracciones que pueblan la fantasía de los ilusos o forman el capital de los mendaces. El pueblo ha estado ausente de ella.”
Y,¿cómo funcionan los congresos en ciertas democracias según Ingenieros?
“En ciertas democracias novicias, que parecen llamarse repúblicas por burla, los Congresos hormiguean de mansos protegidos de las oligarquías dominantes. Medran piaras sumisas, serviles, incondicionales, afeminadas: las mayorías miran al porquero esperando una guiñada o una seña. Si alguno se aparta está perdido; los que se rebelan están proscritos sin apelación.”
Han transcurrido casi 100 años desde que Ingenieros escribió esto,
¿Ven ustedes muchas diferencias?
Argentina es un país hilarante. Y creo que su hilaridad tiene mucho que ver con su falta de memoria. Es un idiota que se rie y se babea de sus desgracias porque olvida de inmediato los azotes que recibe.
Cuando en 1966 los militares derrocaron al Presidente Arturo Illia, ya este hombre digno y honesto como pocos se había “ganado” en los medios públicos el inmerecido mote de “la tortuga”. Cuando tuve los años suficientes como para investigar los resultados de su gestión me encontré con que las cifras económicas fueron –en términos estadísticos- las mejores de la historia argentina.
Y he aquí el dilema de los argentinos. Somos como el “hijo idiota de papá” que no termina de procrear dislates y cometer desmanes sin aprender demasiado –por no decir nada- de las penurias y tropiezos que por su propia acción u omisión le acontecen.Y es tal su disfuncionalidad, que siempre busca la razón de su infortunio en algún agente exterior a sí mismo.
Por eso, en lugar de babearnos con una mezcla de resentimiento y banal alegría cada vez que recibimos un email o una presentación que se mofa o critica a los gobernantes de turno, deberíamos ir al espejo para confrontarnos con el verdadero responsable de lo que pasa en Argentina.

PD: Antes de que me acusen de "homofóbico",  remito al siguiente artículo del viejo y denostado Ted-con razones válidas, pero sin evaluar las también válidas razones de Ted...-
De ninguna manera considero que los derechos de los homosexuales puedan ni deban ser obviados, pero incluyamos además muchos otros derechos esenciales, que abarcan a todos los argentinos independientemente de su orientación psicosexual.  (acerca de la cual respeto de manera absoluta la libertad de elección, ya que la vida íntima del prójimo no es de mi incumbencia)

Los que entren el link de abajo, y lean hasta el final, comprenderán a qué me refiero.

http://www.angelfire.com/folk/celtiberia/barcolocos.html

2.5.16

Argentina, una vez más
martes.7.ago.2007
Diario "Corrientes al día"

"Cómo va a ser la Patria esta inmensa laguna en que andamos braceando con desesperación, nadando contra corriente y empantanándonos sin poder ir ni atrás ni adelante; esta casona derruida donde respiramos aire gastado, comemos pan duro o vemos cada día cosas que nos dan en el rostro, estamos vejados por el cretinismo ambiente y creciente, soportamos vergüenzas nacionales. Entonces la Patria real ¿es muy chica? No lo sé, puede que si, puede que no. Pero la Patria son ustedes”. (Leonardo Castellani).


"Volver a hablar de mi país es como retornar una y otra vez a un cáliz de amargura sin fin. Y sin embargo vuelvo, como el perro bíblico que vuelve sobre su vómito a regurgitar el alimento que ya estuvo en su vientre alguna vez". De "Elegía a un niño crucificado"; Manuel Monasterio, 1992

De una punta a la otra de esta Argentina grande y extraña, se habla y se vuelve a hablar siempre de lo mismo sin decir nunca prácticamente nada. Pero hay gente que vive precisamente de eso, e incluso ganan bastante bien. Mientras que otros hemos perdido el sueño y la cordura en pos de convertirnos en una voz clamante en el desierto de tantas "almas inclinadas hacia a la tierra"...

Pero es una vergüenza que alguien como yo se queje, mientras en el momento que escribo esto un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelve entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia". Una "democracia" que sólo sirve a los intereses de unos estafadores profesionales disfrazados de políticos, que necesitan muchos "changuitos" y "gürisitas" bien hambreados, bien hundidos en el lodo de la pobreza neurobiológica inmarcesible para que puedan luego ir a las urnas a votar por
ellos.

En Argentina votan los muertos y los idiotas. Y me refiero a los idiotas en serio -sin menosprecio alguno- a los discapacitados severos y profundos que están en el padrón electoral nacional y cuyo voto vale lo mismo que el de cualquier otro ciudadano que tenga algo más de idea de lo que está haciendo, o de lo que lo obligan a hacer. Porque en Argentina además, el voto es obligatorio. Y que no se le ocurra a alguien hablar de "voto calificado". No señor, esto es una verdadera DEMOCRACIA, y por eso su voto vale lo mismo que el del enfermo neurológico profundo que está con usted en el padrón. ¿Y por qué no habría de valer igual? Si los votos de ambos junto con el mío y el de
millones valen finalmente lo que valen, es decir, lo que una cagada de paloma. Esto es, no nos sirven a todos nosotros, a la Nación, pero son indispensables para los que han usurpado el poder en nombre de la "democracia". Ellos necesitan muchos niños hambreados en esa edad en que el daño neurológico de la desnutrición es irreversible, para sostener esta infamia, mal llamada "democracia",que precisa de millones de esos votos esclavos procedentes de la incompetencia cívica que ellos mismos fabrican de
una punta a la otra del país del que se han apropiado.

Porque Argentina es un Proceso y un Castillo de Kafka donde todos los días tenemos -varias veces en el día- la misma sensación de Deja-Vu. Y todos los días al fin del día terminamos convertidos, como Gregorio Samsa, en el mismo insecto a merced del mismo funcionario -presidente, gobernador o diputado- que se presenta ante nosotros con un nombre diferente que saca de la misma galera -aparentemente infinita- de la codicia sin fin y del egotismo sin pausa....Y la estupidez sin mengua, de un pueblo que sigue dando vida a tanto degenerado serial disfrazado de político y con apetencias de eterno funcionario.

Decía Leonardo Castellani, "La antigua monarquía francesa estaba sustentada por las cuatro columnas de Iglesia, Universidad, Nobleza y Gremios -incluso aquí los Parlamentos-que tenían su vida propia y a las cuales no era cómodo ofender; de manera que Luis IX por ejemplo, teóricamente 'rey absoluto', podía hacer muchísimas menos cosas -y prepotencias- que un presidente democrático-liberal de la República Argentina..."

Y sería, digo yo, caer ciertamente en un pozo de gran ingenuidad, pensar que la democracia nos pone a salvo del absolutismo. Precisamente al revés, porque no hay autocracia más feroz que la difuminada del amorfo "demos", que es como llamaban al pueblo los griegos.

Es por todo esto que no puede sorprendernos absolutamente nada de lo que la actual administración nacional haga o pretenda hacer. Y considero además que la mayoría de las criticas que hoy día reciben el Sr. Presidente y su Primera Dama son profundamente insustanciales y, finalmente, completamente irrelevantes. Ellos son en realidad "culpables" de una sola falta: la de ser una mera clonación de la indigencia política hereditaria que aqueja desde siempre a este país.

Nietzsche se planteó un par de preguntas que deberían ser asimismo relevantes para nosotros, "¿Cómo llego a ser lo que soy?" y "¿por qué sufro siendo lo que soy?" Hemos llegado a ser lo que somos por un conjunto de pensamientos y la práctica constante de esos pensamientos. El conjunto de pensamientos se cristaliza en una actitud, una actitud frente a la vida, una actitud ante los otros. Una imagen de nosotros mismos que se plasma en una conducta. Una conducta en lo personal y en lo social.

En Argentina la testosterona circulante es poca, de pobre calidad y muy mal distribuida. Será por eso que somos famosos por nuestras mujeres histéricas y ahora también por nuestras mujeres machorras. Porque parece ser que a pesar del discurso soberbio de los machos argentinos las señoras están tan insatisfechas que terminan por asumir el rol masculino. No porque las mujeres manden, eso lo han hecho siempre, sino por la manera en que pretenden hacerlo por estos lares.

Porque debe haber pocas cosas más desagradables que una mujer que trastoca su pudor -casi un significante de su identidad- por la postura chabacana de imponerse a los gritos moviendo las manos como aspas de molino. Uno esperaría, como mínimo, que un poco del dinero recaudado a lo largo de muchos años de ejercer el "próspero negocio" que representa la política en este país, hubiese sido invertido en tratamiento psicológico y entrenamiento emocional para aminorar y conducir esos visibles horrores del carácter.

La mujer verdaderamente poderosa no necesita ejercer su autoridad como un capataz de esclavos en época de la conquista. Mi abuela, que era analfabeta, tenía la Presencia como para imponer el orden -tantas veces necesario a pesar de las veleidades afiebradas de la mal entendida "democracia" y la aún peor interpretada "libertad"- con una sola
mirada.

Pero mi abuela era una pobre campesina europea "sin pajaritos raros en la azotea" y acá estamos en la Argentina posmoderna de la pizza y del champán, la Argentina tilinga de los millonarios-tipo-sopa-instantánea y de los políticos que viven la política como sacarse la lotería, y de un pueblo que lo permite porque a lo mejor sueña con poder participar de alguna manera de las ganancias de esa lotería mal habida.

La Argentina de los militares capones que necesitan que sus mujeres hagan en público las veces de hombre; que no son capaces de admitir lo que es tan evidente que lo sabe todo el mundo: que hicieron las cosas mal, horrorosamente mal. Que no tuvieron los atributos de su masculinidad bien puestos antes, y menos los van a tener ahora -que ya no tienen poder alguno- como para pedir perdón como Dios manda por los desmanes de los que fueron responsables en una guerra que tenían derecho a entablar, pero nunca-jamás de la forma chapucera en que lo hicieron. Hicieron las cosas tan, pero tan mal, que hoy los asesinos terroristas pasan por mártires, y muchos de los que pusieron bombas debajo de las camas de gente durmiendo han pasado a ser "jóvenes idealistas". Y varios de los ideólogos y terroristas que llevaron a la muerte a verdaderos jóvenes idealistas son hoy prósperos empresarios que se nutren del capitalismo que decían entonces combatir.

Aquellos fueron los militares de entonces y son también los de ahora. Porque Argentina es tan indefinida que no ha sido capaz de generar un solo dictador como la gente. Un dictador que en su momento, como un padre responsable, hubiese puesto las cosas en marcha para sentar el ejemplo indispensable a las generaciones por venir. Porque como dijo San Agustín -uno de los escasos y verdaderamente grandes filósofos que dio el catolicismo- "los pueblos corrompidos sólo pueden ser gobernados por tiranos". Pero también, como dijo Leonardo Castellani, "es necesario que (el dictador) sea santo. Porque el grado de violencia que un hombre tiene derecho de infligir a otros hombres corresponde, por lo menos, al grado de amor que les tiene. La violencia infligida por el odio es siempre contagiosa y volvedora: rebota sobre el violento."

Pero esto es Argentina, donde los políticos honestos se suicidan como Lisandro de la Torre o terminan en la miseria como el Dr. Ramón Carrillo y los pensadores y profetas como Castellani son exonerados de todos sus cargos, se les prohibe ejercer su oficio y se los condena a pensiones de hambre.

Y es por eso que en Argentina volvemos siempre, de mala manera y a los tropezones, a generar autócratas de segunda y tercera categoría como los que hemos tenido en los últimos años. Políticos pequeños, tan pequeños que se creen que verdaderamente merecen el poder que han recibido. Que ignoran o soslayan que se encuentran con el poder entre manos por arbitrio de la corruptela y el desorden generalizados y se lo toman tan en serio que se olvidan del valor puramente instrumental de su mandato. Y hacen todo -y bastante mal-para el estado, y nada para la Nación. Olvidando que el estado no es más que una maquinaria dentro de la nación y que su único objeto es servir a la nación, que es la gente.

Shakespeare escribió en su Hamlet "si le dieran a cada hombre lo que se merece nadie se libraría de una buena paliza". Y los argentinos tenemos lo que nos merecemos, porque esto es lo que somos.

Pero como yo no creo en el karma de mis colegas hindúes de la manera en que ellos creen, continúo pensando que a lo mejor algún argentino se merece otra cosa distinta que la que hoy está recibiendo. No yo, porque yo ya soy un hombre grande y lleno de vicios y puedo tolerar la paliza que me toca. Pero no podré aceptar jamás como un hecho natural que en el momento en que escribo esto, un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelva entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia".


(*)  Enviada a Corrientes al Día por el Dr. Manuel Monasterio desde su propio sitio Foro Planetario (6 de Agosto de 2007).
 

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