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10.7.24

 Frente al avance de un neoliberalismo salvaje y sin alma, hoy más que nunca, es necesario levantar la voz del cooperativismo solidario. Todo lo que está ocurriendo tiende a desalentarnos y nos invita a bajar los brazos frente a la ola del narcicismo creciente y de un individualismo feroz. La cuántica nos ha enseñado que las cosas son lo que son solo por su relación de unas con otras, sin esa trama relacional, todo pierde significado. Somos lo que somos, por tanto, porque está el otro, porque están los otros. Finalmente, pensar y hacer por los demás, es hacer en realidad también por uno mismo. El poscapitalismo contemporáneo ha impuesto su ideología omnímoda sobre todas las áreas de la existencia global. La llamada "nueva era", como venimos denunciando desde hace décadas, ha sido asimismo cooptada para cooperar con ese sistema de materialismo extremo, convirtiéndose en una droga ansiolítica más en el extenso vademécum de propuestas y actividades adormecedoras y deshumanizantes. La exquisita filosofía del no-dualismo, ha sido puesta al servicio del solipsismo más abyecto. Si el gran Swami Vivekananda, excelso representante de la Vedanta Monista, observara este espectáculo caricaturesco y vil, haría seguramente tronar su estentórea voz. Vivekananda, en sus breves pero intensos 39 años de existencia terrenal, estuvo siempre al servicio del prójimo sufriente, incentivando la educación y promoviendo la salud, a pesar de saber mejor que nadie que todo es "ilusión".

No hay genuina espiritualidad sin solidaridad.
No hay genuina espiritualidad sin consciencia del otro.
No hay genuina espiritualidad sin compasión.
Manuel Monasterio

15.2.14


Vivekananda!
¿Cómo quedan los supuestos "maestros espirituales" de esta época frente a tu diáfana Presencia?
Naren de mi alma...¿Cómo volver a beber de la cloaca luego de haber probado la frescura de la pureza que mana de la roca inmortal?

19.4.13


"El lobo es un animalito de hábitos peculiares,
y se dice que mantiene un vínculo estable con

su  pareja. Cuando por alguna razón su compañero

o compañera desaparece, el lobo comienza una letanía

de tristes aullidos nocturnos que suelen partir el alma

de quien lo escucha. Los expertos en conducta animal

nos dirán que se trata de un hábito instintivo,

completamente mecánico. Pese el respeto que me merecen

estos eruditos, yo preferiría preguntarle al lobo."

De mi novela "Y Juramos con Gloria Morir" (puede bajarse completa en www.scribd.com)

Maestro soy del Arte,

y es por ello que renuncio

a mi Poder para llorarte

como te lloraría un hombre

común de carne y hueso.

Tú sabías desde tiempo
que Yo ya no era eso,

y sin embargo,

acepto mi humanidad

y mi cruz, y desciendo,

porque no quiero renunciar

al sacrificio que me trajo

aquí en primer lugar

y acepto mi humanidad

aunque sé perfectamente

que Yo Soy Aquello.


Y sin embargo te lloro,

más que con la sobriedad del viudo

con el desconsuelo visceral

de la inerme viuda que se 
cubre la cabeza con ceniza
y se rasga la vestidura.


Te lloro y aullo desconsolado

como aulla el pobre lobo

cuando pierde a su hembra

en la trampa del cazador.



Thakur se fue a los cincuenta

y a los treinta y nueve partió Naren,

 no son tan pocos por lo tanto tus cincuenta y tres,

y sin embargo, más viejo y más ominoso

yo que vosotros os lloro, os lloro a los tres.



Podría no llorarte nada

y alzarme tan impávido

como un orgulloso ciprés,

y sin embargo renuncio a mi estatura,

abandono mi decoro

y me arrastro como un ciempiés.



Voy a llorarte hasta que el océano

se avergüence de sus aguas

y los montes se pongan del revés.

Voy a llorarte hasta secar  los mares,

voy a llorarte por todos los hombres

y todos las mujeres que han llorado

sobre este mundo mediocre de cuarenta y ocho leyes

del que se jactan científicos y reyes
tan ignorantes unos como otros,
mientras que yo me río de este mundo y de los otros
mientras te lloro desconsolado como
han llorado todos alguna vez.

He bajado, he descendido y no renuncio
al sacrificio que me ha traido hasta aqui.
He venido para llorarte a ti y a todos,
he venido para que en la sangre del corazón
se hundan mis lastimados pies.

Te lloro, amada mía,
te lloro amargamente
como llora el triste lobo
y no me averguenzo 
de mi canina condición,
por el contrario, me paro
sobre mis patas traseras
y desafiando a la luna que ríe
te lloro, te lloro desconsolado
como llora el lobo viril!













 

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