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1.2.14

Para Alejandro Daniel Delucía


Cuando hayas caído por todo abismo imaginable y te hayas abrazado a todo infierno posible.
Y cada una de tus angustias, una por una hayas bebido, íntimamente hasta el fin, una y otra vez.
Sin dar la espalda al cáliz, apurándolo con rabia infinita, con infinita ternura.
Sin detenerte, con temor y temblor pero con firme, decidida e inevitable autofagia ritual...
Y devorándote a ti mismo, pedazo por pedazo, con ansia famélica y celeste de consumirte hasta consumarte, de calcinarte, de perderte hasta Encontrarte.
Hasta el ultérrimo anonadamiento, cuantas veces sea posible y necesario.
Y reintegrándote una y otra vez.
Aún cuando todas las chances jueguen en tu contra.
Precisamente cuando el universo entero y la matemática toda pareciesen estar en contra.

Cuando todas las potestades infernales o celestes pareciesen arrojarse sobre ti a un tiempo todas, disputándose el botín de tus despojos, dispuestas a quién sabe qué ritual interminable, a qué absurdo laberinto o juego calcinante.
Y una y otra vez te les enfrentes, con espanto, con delirio, con dolor y con congoja. Con los dientes apretados y la carne hecha jirones, con muñones o guiñapos en las manos.
Pero siempre en pie, aunque cayendo permanente, en vigilia pertinaz e indispensable.

Cuando todos los dioses hayan sido amados y odiados por ti, reinventados y muertos cuantas veces lo hayas dispuesto.
Cuando tus ojos de tanto mirar estén ya ciegos de luz y de sombra, y con desnudas pupilas contemples en paz los templos y las ruinas.
Tan amorosamente Vivo como amorosamente Muerto.
Imposible de definir.
Absolutamente incalificable.
Sin deseo ya de definir o clasificar.
Desnudo.
Un punto atravesado por todas las rectas imaginables.
Dinámicamente inmóvil.
Entonces, yo te llamaré mi Hermano!

27.4.13

Cuando abandonas 
toda expectativa
y toda esperanza,
y aceptas la inutilidad
absoluta de todos tus esfuerzos,
y te abandonas completamente
(sin quedarte con ninguna moneda 
escondida entre los pliegues de tu temor)
y te entregas completamente
consciente de la futilidad
de todo lo que puedas hacer
por atrapar aquello que es inasible
-pues sólo tu avaricia lo ha visto como "objeto"- 
y lo sueltas todo (consciente ya de que nunca lo has tenido en realidad)
y te quedas Desnudo
-como estabas antes que la estupidez colectiva te atrapara-
entonces la Vida aparece en todo su esplendor.

21.3.13

Poema XXV


Ya no soy más

que el poeta,

que no sé si es decir

poco o mucho,

o acaso no decir.

Precisamente,

la Nada que lo es Todo

Simplemente.





 Ahora

Desnudo

Poeta solo,

que acaso es decirlo

Todo o Nada

Exactamente.





Ya no sé.

Sólo siento que la Vida

es Resplandor Certero.


De mi libro "Extinción de la palabra"

 

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