Mostrando entradas con la etiqueta espiritualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta espiritualidad. Mostrar todas las entradas

11.11.25

Abandona toda esperanza de alcanzar lo que muchos llaman la "iluminación".

No existe tal cosa desde una perspectiva personal.
La Iluminación es el estado natural de todo lo que existe, sin que haya nada que hacer al respecto, más que dejar de ejercer resistencia mediante el análisis, la interpretación o la conceptualización de lo que ocurre.
Muchos piensan que la "iluminación" es el resultado de ingentes esfuerzos y tremendas ascesis continuadas a lo largo de años de arduas labores internas...Y en realidad, cualquier cosa que llamemos "iluminación" no es más que exactamente lo contrario, el descubrimiento y la percepción directa de que todos nuestros esfuerzos son absolutamente inútiles y que no hay nada que podamos hacer para alcanzar Aquello que siempre estuvo allí desde un principio y siempre.
Lo que Es está siempre allí, y cuando el fantasma verbalizado -el constructo psicolinguístico- que llamamos nuestro yo (con toda su historia-historieta) sale de escena y pasa a las bambalinas de donde no debería salir nunca, la Iluminación se manifiesta sin que haya nadie que pueda asumirla como propia, porque es el estado natural de la totalidad que está aconteciendo aquí y ahora y desde siempre y para siempre.
Sin la resistencia del pensamiento y sus interpretaciones, la Vida se manifiesta en toda su plenitud aún allí en medio de lo que un observador incauto podría considerar un infierno.
No hay nada que hacer para lograr que lo que ya Es sea más de lo que Es.
Abandona toda esperanza de intentar con tu volición alcanzar aquello que nada tiene que ver contigo en el sentido personal en que tu -ilusoriamente-te has considerado desde que tus padres te pusieron nombre y te arrojaron encima la mentira en la que ellos y sus antepasados han vivido confundidos desde tiempo inmemorial.

27.1.25

 El mundo se ha movido ahora y siempre impulsado por el apetito de dinero, poder y sexo, sobre la plataforma del miedo, la mentira y la culpa. Todos los que hemos vivido lo suficiente, lo sabemos, pero preferimos hacer la vista gorda para sobrevivir de una manera más eficiente. Espiritualidad y cultura son los brebajes que hemos inventado para actuar como antieméticos, de forma tal de que, confrontados con la verdad desnuda, no estemos todo el día vomitando sin parar.

10.7.24

 Frente al avance de un neoliberalismo salvaje y sin alma, hoy más que nunca, es necesario levantar la voz del cooperativismo solidario. Todo lo que está ocurriendo tiende a desalentarnos y nos invita a bajar los brazos frente a la ola del narcicismo creciente y de un individualismo feroz. La cuántica nos ha enseñado que las cosas son lo que son solo por su relación de unas con otras, sin esa trama relacional, todo pierde significado. Somos lo que somos, por tanto, porque está el otro, porque están los otros. Finalmente, pensar y hacer por los demás, es hacer en realidad también por uno mismo. El poscapitalismo contemporáneo ha impuesto su ideología omnímoda sobre todas las áreas de la existencia global. La llamada "nueva era", como venimos denunciando desde hace décadas, ha sido asimismo cooptada para cooperar con ese sistema de materialismo extremo, convirtiéndose en una droga ansiolítica más en el extenso vademécum de propuestas y actividades adormecedoras y deshumanizantes. La exquisita filosofía del no-dualismo, ha sido puesta al servicio del solipsismo más abyecto. Si el gran Swami Vivekananda, excelso representante de la Vedanta Monista, observara este espectáculo caricaturesco y vil, haría seguramente tronar su estentórea voz. Vivekananda, en sus breves pero intensos 39 años de existencia terrenal, estuvo siempre al servicio del prójimo sufriente, incentivando la educación y promoviendo la salud, a pesar de saber mejor que nadie que todo es "ilusión".

No hay genuina espiritualidad sin solidaridad.
No hay genuina espiritualidad sin consciencia del otro.
No hay genuina espiritualidad sin compasión.
Manuel Monasterio

21.10.16

Hablar convincentemente de Advaita es tan fácil como hablar de cualquier otro tema si existe una cierta facilidad de palabra.

Han surgido "maestros de la no-dualidad" como hongos luego de un día de lluvia.
Es tan fácil imitar. Se sientan durante años a los pies de un maestro y terminan mimetizados.
Cuando el maestro muere, ellos ocupan su lugar. Se sienten muy a gusto en su nuevo papel.
 Durante años envidiaron profundamente al Gurú. Ahora les ha llegado su turno.
 A estos los vemos por la India, dando vueltas por ahi y atrayendo como siempre y más que nada, a occidentales atormentados.

Luego están los "maestros de la no-dualidad" made in USA.
Estos -varones o mujeres- se nutren de costosos seminarios, hablan pausadamente y con voz profunda, sonríen a menudo con sonrisas hieráticas o distantes-como si tuvieran conectados los músculos del rostro a una remota fuente de felicidad universal- y repiten -a veces bien y a veces no tan bien- frases tomadas de aqui y allá, o incluso "canalizadas" directamente, lo que no los hace maestros de nada, sino simples mediums. Claro, que no es lo mismo ir a una sesión de espiritismo en un barrio pobre con olores non-sanctos que sentarse en la sala de conferencias de un rimbombante hotel de cinco estrellas.
En ese ambiente, cualquier discurso es mucho más espiritual y profundo.

Y eso es todo.

¿a ninguno de los que va por allí se le ocurre preguntarse, por qué alguien que es presentado prácticamente como un "iluminado" pudiera necesitar audiencias y los beneficios que de ellas se derivan?

Si está tan completo en sí mismo, tan satisfecho, tan realizado, ¿para qué todo ese despliegue?

Ah, me olvidaba, Sí, claro! Por amor a la humanidad...! 


29 de Agosto de 2007
La palabra "espiritualidad" es un fetiche. No significa nada. Por eso sirve para tantas cosas. Sobre todo, y en particular, para que unos charlatanes de feria disfrazados de sabios monten su tenderete para lucrar con los incautos...y los fraudulentos que pretenden acceder a vaya a saber qué pretendida "iluminación" subidos sobre los hombros de algún "papá" sustituto que asuma todos los riesgos.

El lucro no es sólo de dinero, es también y fundamentalmente, de poder.

El negocio de la "espiritualidad" junto con el de las armas, los medicamentos y las drogas, es uno de los más lucrativos y poderosos de la actualidad. Los "ricos y famosos" pagan bien y son una excelente propaganda para atraer a la "humanidad de a pie". Y están ansiosos por aprender de estos "grandes maestros espirituales" cualquier técnica o "truco" que les permita "comerse toda la torta y seguir conservándola a un tiempo". Los "maestros les dirán que todo es un gran juego cósmico". La "Lila", "el juego de Dios". Por lo tanto, todo es una gran ilusión. Dentro de esa gran ilusión a ellos -los ricos, famosos y poderosos- les ha tocado jugar su parte de esa manera, precisamente. "Es vuestro karma", les dirán, os lo habéis ganado en otra vida. Y el karma de los infelices cuyo vientre se infla por la inanición y serán comidos en vida por los gusanos, es ese también, precisamente. Algo terrible habrán hecho en otras vidas. No es vuestro problema.

"Maestro" preguntará un ejecutivo canoso y de aspecto atlético pero mirada preocupada, ¿qué hay del sexo?". Y el gran Gurú mirará a la audiencia con un brillo pícaro en sus ojillos vidriosos, "todo es un juego". No te apegues, distiéndete y disfruta. Está todo bien"
Palabras que cualquier proxeneta de segunda categoría en algún burdel de mala muerte le hubiera dicho a un parroquiano entrado en copas que comienza a sentir remordimientos por tener a su esposa durmiendo en casa.
El ejecutivo, ya más distendido y hasta algo envalentonado por la tácita aprobación, continuará. "¿Hay alguna técnica, algún ejercicio respiratorio, lo que fuere, que me permita disfrutar mejor?"
En realidad el cincuentón exitoso está algo angustiado porque días atrás no pudo satisfacer adecuadamente a su fogosa amiguita treintañera que deseaba una sesión más prolongada que la que su agotado amante le podía ofrecer.

"Respira así y así, y fíjate en este mudra" continuará el sublime gurú, sin abandonar la miradita ligeramente astuta, mirando de reojillo al resto de la audiencia que aguarda anhelante el consejo para mejorar la perfomance sexual, sobre todo ahora que el Maestro ha dado su "bendición" para aquello que ellos consideraban actividades no muy "elevadas".
Como previniendo las dudas de algún visitante algo más avezado, terminará :"Todo es un juego...Sólo no apegarse es necesario"
No se entiende bien cómo, "sin apego", va a tener uno apetitos de tal naturaleza, cuando exactamente dependen de las imágenes que deben alimentarse para poder seguir teniendo interés en ello. "Sin apego", ningún animal -bipedestado o cuadrúpedo- tendrá apetito como para enredarse en una actividad que resulta tremendamente extenuante para el cuerpo y completamente improductiva en el orden elemental de la supervivencia, que es en definitiva, lo que esencialmente mueve a cualquier criatura en este mundo, desde el humilde pero expansivo microbio hasta el nada humilde pero asimismo expansivo homo pretendidamente sapiens.

Y eso es todo.
Como brillantemente decía no hace mucho, el gran cineasta y autor Indio Javed Akhtar, "Gautama (Buda) salió de un palacio para irse a la jungla a encontrar la verdad. Pero hoy en día vemos que, los gurúes de la era moderna, salen de la jungla para terminar en palacios. Se están moviendo en dirección opuesta. No podemos ponerlos en la misma línea."
Y hagamos la salvedad de que Javed Akhtar es un ateo y racionalista famoso. Es decir, hemos llegado al punto en que los agnósticos, los no-religiosos, son los que dan verdadera enseñanza Espiritual.

Sabes, Nuria, no tengo nada en absoluto contra el hecho de que haya quienes quieran - y puedan- ganar fortunas y vivir como reyes; ni contra la lujuria, la ambición y todo lo que se les ocurra. Todo corre por cuenta de quien lo siente y lo vive, o lo padece. Lo único que sí me molesta es que aparezcan unos fantoches de cartón o terracota pretendiendo embozar esos vulgares apetitos de forma tal que aparezcan como pretensiones que deben ser tenidas como tan naturales como el deseo de comer, dormir o evacuar el intestino. Y que lo hagan además con la pretensión de "espiritualidad" o de "guía interior". Y que encima cobren -y muy requetebién. por vender este producto adulterado, más bien podrido, que en esta época de "Kali Yuga", es decir de negrura y obnuvilación mental, pasa por "enseñanza espiritual".


Manuel Gerardo Monasterio en Entrevista con Nuria Climent Vilardebó, 15 de Enero de 2007

22.5.16

El consumo sin freno
Por Gilles Lipovetsky
La felicidad paradójica. En este adelanto del más reciente libro en español de Lipovetsky, el ensayista francés adentra en las razones del consumismo y cómo ha cambiado a la sociedad
(2 diciembre 2007).-
 Los grandes almacenes, en el siglo XIX, inventaron el "ir de compras" como nuevo entretenimiento y crearon en las clases burguesas la necesidad irresistible de consumir. Más tarde se concibió que el célebre five dollars day de Ford fuese la puerta por la que el obrero accediera a la categoría de consumidor moderno. En los años veinte, la publicidad estadounidense se dedicó a dar forma a un consumidor adaptado a las nuevas condiciones de la producción en serie. El sistema de créditos, en estos mismos años y luego en la posguerra, permitió desarrollar una nueva moral y una nueva psicología por lasque ya no era necesario economizar primero y comprar después. Nadie opinó en contra: el éxito fue total, ya que la "domesticación" para el consumo moderno fue más allá de todas las previsiones.En efecto, ya no hay normas ni mentalidades que se opongan frontalmente al despliegue de las necesidades monetizadas. Todas las inhibiciones, todas las defensas "retrógradas" se han eliminado; sólo quedan en la palestra la legitimidad consumista, las incitaciones al goce del instante, los himnos a la felicidad y a laconservación de uno mismo. El primer gran ciclo de racionalización y modernización del consumo ha terminado: ya no queda nada que abolir, todo el mundo está ya formado, educado, adaptado al consumo ilimitado. Comienza la era del hiperconsumismo cuando caen las antiguas resistencias culturales, cuando las culturas locales no representan ya ningún freno al gusto por las novedades. La fase III es esta civilización enque el referente hedonista se impone como evidencia, en que la publicidad, las distracciones, los cambios continuos de ambiente se "introducen en las costumbres": el neoconsumidor no se desplaza ya sobre un fondo de cultura antinómica.

La espiritualidad consumista

Ni siquiera la religión representa ya una fuerza de oposición al avance del consumo-mundo. A diferencia de lo que ocurría en el pasado, la Iglesia no pone ya por delante las ideas de pecado mortal, no exalta ya el sacrificio ni la renuncia. El rigorismo y la culpabilización se han atenuado mucho, lo mismo que los antiguos temas del sufrimiento y la mortificación. Mientras las ideas de placer y deseo se desvinculan del "pecado", la necesidad de cargar con la propia cruz ha desaparecido. No se trata ya tanto de inculcar la aceptación de las adversidades sino de responder a las decepciones de las mitologías seculares, que no han conseguido mantener sus promesas de aportar la dimensión espiritual necesaria para la plenitud de la persona. De ser una religión centrada en la salvación de ultratumba, el cristianismo ha pasado a ser una religión al servicio dela felicidad mundana que pone el acento en los valores de la solidaridad y el amor, en la armonía, la paz interior, la realización total de la persona. Por donde se ve que somos menos testigos de un "retorno" de lo religioso que de una reinterpretación global del cristianismo, que se ha adaptado a los ideales de felicidad,hedonismo, plenitud de los individuos, difundidos por el capitalismo de consumo: el universo hiperbólico del consumo no ha sido la tumba de la religión, sino el instrumento de su adaptación a la civilización moderna dela felicidad en la tierra.Cuando domina una concepción mundana y subjetiva de la salvación, aparece al mismo tiempo la comercialización de las actividades religiosas y pararreligiosas, ya que los individuos necesitan encontrar "e nel exterior" medios para consolidar los universos de sentido que la religión institucional no alcanzaba ya a construir.
En ninguna parte es tan manifiesto el fenómeno como en la "nebulosa místico-exotérica" y los medios que asumen la "New Age". En este feudo se multiplican las librerías especializadas y salas de exposición, toda una oferta comercial hecha de talleres con gurú, centros de desarrollo personal y espiritual,cursillos de zen y yoga, talleres sobre las "chakras", consultas con el "médico espiritual", cursos de astrología y numerología, etcétera. Mientras las obras de religión y las novelas espirituales se convierten en éxitos deventas, muchos editores invierten en este nuevo segmento del mercado en expansión. En la sociedad de hiperconsumo, incluso la espiritualidad se compra y se vende. Si es verdad que la reactivación posmoderna de lo religioso expresa cierto desencanto del materialismo de la vida cotidiana, también lo es que el fenómeno es cada vez menos ajeno a la lógica comercial. Es la espiritualidad convertida en mercado de masas,producto para comercializar, sector que organizar y promover. Lo que constituía un cortafuegos para el desenfreno de la mercancía se ha metamorfoseado en palanca de su propagación. La fase III es la que ve difuminarse el espacio que hay entre el Homo religiosus y el Homo consumericus.Al mismo tiempo, con el debilitamiento de la capacidad organizadora de las instituciones religiosas como telón de fondo, la tendencia general es a la individualización del creer y el obrar, a la afectivización y relativización de las creencias. 

Actualmente, incluso la espiritualidad funciona en régimen de autoservicio, en la expresiónde las emociones y los sentimientos, en las búsquedas originadas por la preocupación por el mayor bienestar personal, de acuerdo con la lógica experencial de la fase III. Lo que se encuentra cada vez más en el centro tanto de los creyentes propiamente dichos como de las nuevas "religiones sin Dios" es la búsqueda de la plenitud psicológica del sujeto. Lo que da valor a la religión no es ya su posición de verdad absoluta, sino la virtud que se le atribuye de propiciar el acceso a un estado ontológico superior, a una vida subjetiva mejor y más auténtica. Naturalmente -conviene subrayarlo-, creer no es consumir: por inscribirse en la continuidad de una tradición, por buscar lo "esencial", lo divino y el sentido de la vida, el espíritu de la fe no puede confundirse con el espíritu pragmático del consumismo. También es verdad que la reafirmación actual de lo religioso se caracteriza por tener los mismos rasgos que definen al turbo consumidor experiencial:participación provisional, incorporación comunitaria libre, comportamientos a la carta, primacía del mayor bienestar subjetivo y de la experiencia emocional. 
En este sentido, el Homo religiosus parece mucho más la continuación del Homo consumericus por otros conductos que su negación. Como es lógico, no se trata de la disolución de lo religioso en el consumo: simplemente asistimos a la ampliación de la fórmula del supermercado hasta los territorios del sentido, a la penetración de los principios del hiperconsumo en el interior mismo del alma religiosa.
*
Extracto de La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo, de Gilles Lipovetsky,editado por Anagrama


18.5.16

"La Espiritualidad Genuina siempre 
ha sido intensamente Revolucionaria,
Jesús y Gandhi son dos ejemplos claros,
 y también el dulce Francisco de Asís.
Y no es casualidad que los dos primeros
 hayan sido asesinados.
En comparación, los supuestos 'Maestros espirituales' 
modernos, son como monos narcisistas bailando
 al son de la música indecente del consumismo capitalista.
 Los simios de esta pseudo 'nueva era' hedonista' y completamente funcional al Sistema,
son la vanguardia de la fuerza contrarrevolucionaria, y representan la contrahechura más abyecta
de la Verdadera Espiritualidad, que es Solidaria y Comprometida, siempre dispuesta
a la Renuncia, y también a esa palabra que aborrecen los payasos posmodernos:
El Sacrificio."

Manuel Gerardo Monasterio


4.5.13

"Mata, Señor,a aquel que, sin saber nada, osa enseñar a los demás el camino que conduce a las puertas de Tu Reino"

Antiguo proverbio de Medio Oriente



Si esta máxima Persa se aplicase en toda su extensión, le sobrevendría al mundillo de la "Nueva Era" una masiva mortandad.

Sólo una vez estuve en un prostíbulo, al que me llevaron cuando tenía 15 años. No sé bien para qué, porque para ese entonces ya no necesitaba esa "iniciación".
No me resultó edificante, ni en absoluto entretenido. Y conste que a pesar de ello guardo por esas dulces y tristes mujeres los más tiernos sentimientos en mi corazón.
Porque si me dieran a elegir entre un viaje a los burdeles y otro a los santuarios de los supuestos maestros espirituales de este siglo, no dudaría un instante en elegir a las putas, con la certeza de encontrar, bajo el disfraz de los pinturrajos y la forzada lujuria, corazones más puros que en aquellos infames y abominables lugares donde abunda aquella otra exudación horrible, que tal vez fuese el único pecado no perdonado por el Galileo: la hipocresía.


De cualquier manera, los supuestos gurúes y maestros del circo espiritual consumista, no engañan a nadie. Los que llegan mayormente lo hacen asimismo movidos por un deseo fraudulento, el que alguien haga el Trabajo por ellos y se lo entregue ya predigerido y listo para consumir.
¿Quien es más pillo o más idiota, el que pretende conferenciar acerca de lo impronunciable o el que paga y se prosterna con intención de escuchar nombrar lo innombrable?

No puede causar sorpresa que una empresa tan peregrina, tan sustancialmente absurda, termine casi siempre en un gran rechinar de dientes.

Pero como nacen más pillos e idiotas que cualquier otra cosa, el negocio de los empresarios "espirituales" está bien asegurado.
"Sic transit gloria mundi."
 

Copyright 2010 Tristario.

Theme by WordpressCenter.com.
Blogger Template by Beta Templates.