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26.2.19

"Descubrir la actividad Arcóntica resulta relativamente sencillo:
Se caracteriza por el odio a lo orgánico, a lo natural, a lo viviente.
Es lo contrario a la manifestación natural de la Pachamama.
La manipulación genética de la naturaleza y toda la actividad química aplicada a la agricultura globalizada.

La cibertecnología aplicada a la búsqueda de la inmortalidad inorgánica y virtual. La desvinculación de los ciclos naturales del cielo y de la tierra.La imposición de monocultivos depredadores de la biodiversidad.

La virtualización creciente de la existencia y la utilización de frecuencias contrarias a la vibración compatible con la energía de Gaia.

No hace falta ser un gran vidente para observar
cómo están impóniendo esto a través de la llamada 'civilización' para entender lo que está ocurriendo
y lo que se viene, mientras la mayoría de la gente, desconectada de sí misma y de la Realidad Viviente,
duerme y sueña el sueño letal de los Arcontes, enemigos primigenios de Gaia y de la humanidad."
Manuel Gerardo Monasterio en su libro "La nueva era, el neocyberg y otras metáforas apocalípticas."

25.5.16

Decía-según dicen- el Galileo:

"Conocereis la verdad, y la verdad os hará libres."

Hay quienes amputan la frase,
y dejan solamente "la verdad os hará libres"...

En absoluto.

Hay que Conocerla.
Y para eso, hay que abrir los Ojos
en medio del Edén,
 y exponerse
a la Ira del Padre.

Perséfone tiene que entregarse
a Hades para Despertar.
Debe perder la Inocencia
y descender al Abismo.

En nosotros habita el Horror
del que nadie se atreve a hablar,
pero que todos actúan sin pudor:
Nuestra civilización es la prueba irrefutable
de nuestra inexpugnable Hipocresía.

La verdadera Lepra de todas las épocas,
es el hombre que expone la verdad.
Nadie quiere algo semejante.
La verdad desnuda
te convierte en el Leproso
de quienes todos huyen.

Los seres humanos,
según las circunstancias,
pueden avenirse prácticamente a todo.
Pero hay algo que no perdonan
-porque no lo pueden perdonar-
lo único que jamás te será perdonado
es la Verdad.

Consumatum Est

Jardines de Prometeo,
a las 11.57 del día 25 de Mayo de 2016 (del falso calendario)
Escrito por Prometeo, en el preciso momento
en que el águila incesante ha vuelto al diario
ritual de devorar el hígado del Enemigo que traicionó a los Dioses.






3.3.16

Esta es la única civilización que paga para ser envenenada...

19.2.16


Disgresiones en tono menor por Sivainvi (Manuel Gerardo Monasterio)
24/04/2005
Publicado originalmente en mi Foro Planetario



La sociedad occidental apesta, hiede desde cualquier ángulo que se la encare. Y se encuentra ahora mucho más nauseabunda que nunca, cuando sus adalides pretenden hacernos creer que se encuentra en la cima de su gloria; que sus méritos la convierten en la dadora del mejor de los mundos posibles: que no es posible ni siquiera pensar seriamente en una estructura diferente. La sociedad occidental judeo-cristiana se basa esencialmente en el doble, triple o cuádruple discurso. Es el monumento universal a la más desfachatada hipocresía. Para sostenerse ha invertido la actividad incesante de toneladas de neuronas de sesudos intelectuales, economistas, científicos, y por supuesto, sacerdotes y pastores, que nos demuestran con millones de sofismas y datos imposibles que lo mejor que podemos y debemos hacer es continuar besando amorosamente los grilletes y cadenas que representan la clave fundamental para que el sistema siga funcionando. Y son –o fueron- las religiones organizadas las principales encargadas de someter el alma de los hombres para que sus cuerpos se entreguen dócilmente a la robotización colectiva. Y dije “fueron”, porque su nefasta labor ya está prácticamente concluida. Ahora hemos pasado casi por completo al estadio siguiente. Salimos de la trituradora de los confesionarios para caer en la retorta de los científicos. Poco importa que algunos lúcidos como Bergson hayan visto que “la ciencia es ciencia-ficción”, es inútil vocear esas verdades de a puño, porque como certeramente proclamó Marcuse, “la ciencia es el Mito del siglo XX”.

Salimos de la mirada de los sacerdotes para caer bajo la mirada de los científicos. Las astucias de la Iglesia, tan sofisticadas en su tiempo, se han convertido hoy en un pasatiempo inocente comparadas con la inefable sutileza con que la ciencia, siempre en nombre de alguna inefable benevolencia, se asoma impúdicamente sobre los cuerpos y las almas. La Iglesia, dejando tantas cosas a cargo de los Misterios, otorgaba todavía espacio para el libre deambular interno de sus víctimas. Ahora, sin embargo, todo ha sido salvaje, universal y ultérrimamente manoseado, desde afuera y desde adentro, desde todos los costados accesibles de la carne inerme y de la mente, inundadas de química y mensajes. Nos someten a una continua endoscopia generalizada. Analizan hasta el último detalle de nuestra desgraciada anatomía y de nuestra mente atiborrada de palabras. Todo en pos de nuestro bienestar, sí señor, porque el bienestar –“el bienestar personal”- es el bien absoluto. 

No lo dude usted, no lo dude ni un segundo. Avéngase a las pruebas, entréguese a la encuesta. Venga, venga, que vamos a enseñarle cómo debe comer. No importa si mañana le decimos que ayer nos equivocamos, porque en realidad los huevos no eran malos, es el pollo que le recomendamos el que produce una enfermedad irreversible. Discúlpenos, nosotros se lo dimos, es verdad, pero entonces no sabíamos, después nos enteramos. El avance de la ciencia exige sacrificios. No llore, venga, tómese este Prozac que otro santo de la ciencia fabricó, precisamente para usted y este momento que está usted viviendo. Su hijo está muriendo, eso es inalterable, pero mire, mire qué maravilla! No se amargue, venga y mire, ¿cuántos hijos quiere? Aproveche, los tenemos de oferta esta semana. ¡Ni comparación con el de antes! Estos son a medida y tenga en cuenta que no tendrá necesidad de molestarse: podemos evitarle el riesgo de la cópula con su mujer que, debe usted saberlo, es un acto potencialmente peligroso, como el M.I.T. ha demostrado de manera irrefutable. Venga, venga y mire, ¿no son acaso bonitos? Estos los acabamos de preparar recién, in vitro, limpitos, sin necesidad de esa inmundicia del acople carnal y sus infames secreciones. Lo estamos liberando, querido amigo, de ese acto repugnante y aburrido. Porque, vea usted, ¿que es en definitiva, el sexo? Un subproducto del sistema límbico y de la excitación del tálamo con escasa o casi nula producción de actividad cortical. Vea, mire nuestros datos, estudie usted un poco nuestras tablas, hemos medido todas las funciones posibles durante el acto sexual de 100000000 de parejas. Lo tenemos aquí, todo clasificado, y nosotros, como no somos sacerdotes, sino los nuevos santos, no le ocultamos nada y todo lo ponemos a su disposición. Aquí no hay más secretos como antes. Venga, amigo, no sea tímido. Esto es suyo, sí señor, los registros poligráficos completos de cuando pilló desprevenida a su mujer en la cocina. Mire, vea estas frecuencias, lea estos informes miográficos, no se excite con los números, por favor, déjenos eso a nosotros, usted no está calificado, confórmese con saber lo que nosotros le informamos.... Su mujer...a ver a ver, sí, aquí está, hembra caucásica, 34 años, blablablabla...Pero, amigo, esta mujer esta muy enferma, ¿cómo? ¿que nosotros la estábamos tratando? ¿cuándo? Enfermera, tráigame el expediente....Sí, efectivamente, tiene usted razón, pero qué barbaridad! ¿quién ha sido el responsable de semejante disparate? ¿Yo? Sí, tiene usted razón, pero mire, vea, se han confundido las historias y eso ya no es culpa mía. Mire, señor, en definitiva esto está todo mal, se han equivocado en el diagnóstico y por lo tanto en la medicación. No era eso lo que tenía que tomar, era esto otro. ¡ Pero no, señor, suelte usté ese frasco! Es inútil, ya es muy tarde, su mujer es una enferma terminal. Cálmese, por favor. No es culpa mía, en realidad no es culpa de nadie, o como si lo fuese, es imposible encontrar al responsable. ¿Qué quiere usted que hagamos? La ciencia tiene límites, señor! No somos dioses, jugamos, solamente. Pero, mire cuánto hemos avanzado! Bueno, señor, a no faltar! Baje usted la voz! Le aconsejo que se asesore bien, estamos protegidos. Su mujer, lo que se dice su mujer, no se la podemos restituir, pero no se preocupe, el seguro se hará cargo, siempre que sobreviva usted a los trámites del juicio....

De estas cosas, quizás, habría que hablar en serio, pero el solo hecho de que hayamos llegado hasta este punto y con este grado de mansedumbre, te confieso, deprime lo suficiente como para tomárselo muy en broma.

¿Qué pueden esperar los que son considerados marginales en una sociedad semejante, que crucifica cotidianamente a sus “ciudadanos honestos”? Un pequeñísimo ejemplo lateral de cómo opera este sistema lo tenemos en los homosexuales. Durante siglos sufrieron mofa, persecución, tortura y muerte en todo ámbito dependiente de la benévola jurisdicción de la piadosa sociedad cristiana (lejos quedó la tranquilidad en la que habitaban –sin siquiera sospechar que eran “diferentes”- bajo los auspicios de la “retrasadísima e infernal” sociedad pagana). Los efectos de todos esos siglos de brutal condicionamiento y feroz “reeducación” los vemos finalmente en nuestra época: acorralados, debilitados y vencidos terminaron por sucumbir convirtiéndose finalmente… en un movimiento organizado. Ahora son casi una corporación. ¿Qué otra cultura ha logrado milagro semejante? Las víctimas que ella produce acaban convencidas, cuando más esclavizadas se encuentran, de haber triunfado. Tú, divertido amante de tu propio sexo que antes te entretenías libremente con tu amiguito, ahora cada vez que se encuentran estás, de alguna forma, cumpliendo con una reivindicación sindical. La cultura establecida ha logrado que los homosexuales -que antes eran un grupo que trataba de pasar desapercibido y no estaba sistemáticamente clasificado- pasen a ser completamente investigables. Eso sin contar todo el espontáneo placer del que han ido drenando a toda la cuestión en camino, como todo lo demás que late bajo el sol, a su más mecanizada burocratización. 

Otrora la Iglesia sustentaba el poder de la información de manera mucho más primitiva. Ahora los métodos han adquirido alambicadísima sofisticación. Pronto terminarán de saberlo todo acerca de ti, y cuando lo sepan todo lo usarán para lo mismo de siempre, DOMINARTE, sólo que ahora de forma más omnímoda. El sistema que utilizan es similar a la especialidad de los ingleses, quienes en contubernio con los japoneses ocuparon una pila de años para implantar el vicio del opio en China. Lentamente, hasta que uno termina pidiendo por favor a sus victimarios aquello que va continuar sustentando el vínculo de su esclavitud. ¿Nos daremos cuenta alguna vez del inmensurable precio que estamos pagando por nuestras heladeras, lavarropas, pasadiscos, microondas, y toda la maraña de confortables chucherías a cambio de las cuales hemos entregado el alma?

El esclavo romano, el siervo medieval, y mucho después, también el ciudadano soviético, tenían consciencia de su oprimida condición. Esta consciencia ha desaparecido en la sociedad capitalista avanzada, donde podemos observar el grado de esclavitud en relación directamente proporcional al placer y la satisfacción que la gente demuestra en relación con aquello que, precisamente, mantiene su servidumbre. Lejos también están los tiempos en que el esclavo negro sabía cual era su situación, su amo al menos debía cuidarlo en la enfermedad y atender a su estado físico porque precisaba de él. En tiempos en que la Iglesia tenía el monopolio de la servidumbre humana, la experimentación espiritual estaba prohibida. Antiguamente la Iglesia exigía del hombre el cuerpo, en pos de la salvación del alma. Hoy, para salvaguardar el cuerpo y otorgarle paraísos artificiales, ya el hombre ni siquiera recuerda la existencia del alma…

Hoy se puede experimentar, por supuesto, siguiendo las rutas trazadas meticulosamente por los popes y gurúes científicos que a través de su ingente red mediática –con el periodismo mundial incluido, a sabiendas o ignorantemente- difunden cotidianamente los circuitos, diagramas y mapas de todo “viaje” que hayamos realizado o que alguna vez vayamos a realizar. Antes se dominaba por medio de la falta de información –el conocimiento estaba en manos de una minoría- hoy se domina por exceso de ella, porque es evidente que la mayoría no tiene ni el tiempo, ni la disposición ni en general la más remota idea de qué hacer con toda esa información. Pero eso sí, como la información está supuestamente a disposición de todos ahora podemos continuar, mansos y felices…¡Alégrate! Afortunado habitante del Siglo XXI, la globalización democrática avanza velozmente, pronto pasará por la puerta de tu casa... Los tiempos de la tremenda opresión han terminado, ahora, finalmente, somos libres!

Sivainvi (Manuel Gerardo Monasterio)

Segunda Entrevista a Sivainvi (pseudónimo/heterónimo de Manuel Gerardo Monasterio)
(Educación, Frenocracia y filicidio universal)

Entrevista realizada a Manuel Gerardo Monasterio por Nuria Climent Vilardebò 
26 de Abril de 2005
(publicado en el extinto Foro Planetario)


P: Me gustaría que siguiéramos desarrollando los temas que habías comentado hace unos días. Concretamente, habías expresado, muy enfáticamente, que el proceso humano estaba agotado y que esto era irreversible...Me gustaría que te explayaras un poco más al respecto, ya que suena, a más de un tanto exagerado, más bien desesperanzador...

S: Quien desee esperanza, y esperanzarse o re-esperanzarse con respecto a las cosas de este mundo, puede bien dirigirse a cualquiera de las iglesias disponibles o a muchos de los conferencistas de la nueva era, quienes les darán una buena dosis de esperanza “instantánea” a cambio de entregar su dinero y/o su fe ciega. Quien habla nada tiene que ver con ese negocio, ni de explotar la fe o el bolsillo de la gente, o aún peor, vender ilusiones que al final resultan carísimas en términos de sufrimiento y más sufrimiento sin solución de continuidad. No soy hipnotizador profesional ni vendo soporíferos. Simplemente digo: tomamos como humanidad un rumbo equivocado-equivocadísimo- al abandonar nuestra percepción directa y natural de las cosas para entregarnos a la adoración ilimitada del intelecto, del desarrollo intelectual y de las pseudo-soluciones aportadas por el intelecto y por la mera educación intelectual teórica... Quien afirma esto, es precisamente un ejemplar extremo de esa versión distorsionada, falaz y perversa de percibir la realidad....

P: Suena duro hacia ti mismo... ¿o acaso es un artilugio dialéctico y persuasivo?

S: Es la dura realidad. ¿Qué otra cosa podría decirse de un desventurado que a los 11 años ya había leido Ser y Tiempo....

P: ¿Estás diciendo que tú leíste a Heidegger a los 11 años?

S: Sí, creo haberlo dicho claro.

P: Pero, ¿Entendiste algo de lo que leíste?

S: Ese no es el punto, no es el punto en absoluto. La cuestión es que un niño de esa edad haya estado lo suficientemente perturbado como para interesarse en semejantes cosas. Y esa es una perturbación colectiva, la de especular, divagar intelectualmente, y pretender luego aplicar los resultados de ese deporte absurdo a la resolución de todos los temas de la existencia. El desarrollo intelectual, la concreción de curriculums escolares y universitarios densos, prolongados, gigantescos, no sólo no ha hecho a la humanidad más feliz, ni más Inteligente, ni más sabia, ni más buena, sino que además ha complicado la convivencia de los hombres entres sí y de estos con el entorno planetario, de una manera horrorosa, por decirlo de alguna forma, ya que lo que ocurre desafía toda posible descripción.

P: ¿Tú dices que el intelecto en sí mismo y el desarrollo intelectual son negativos?

S: De ninguna manera. Digo que el intelecto es nada más que una herramienta, una mera herramienta que debe ser utilizada exclusivamente para los fines de la economía organísmica y convivencial en los que resulte de utilidad. Toda actividad intelectual –mentativa, por así decirlo- extrapolada de las necesidades inmediatas de la supervivencia y la construcción de herramientas para la supervivencia y un cierto mínimo bienestar indispensable, es perniciosa y produce enfermedades de toda índole.

P: Pero, como tú lo planteas, ¿qué quedaría de la civilización? Seríamos como salvajes...

S: (risas) Sí, sí claro, ya lo decía uno de los antiguos padres del desierto, San Atanasio, “No deberíamos haber salido de la caverna...!” Mira, como siempre, es necesario matizar, definir y aclarar los términos que estamos utilizando. Lo primero que percibo en lo que tú dices es que, para empezar, tú pones a la llamada “civilización” como una especie de cumbre de las posibilidades humanas, y utilizas el término de salvaje en relación con todo aquellos que es “pre-civilizatorio”. Debes entender que, quien habla, no parte en absoluto de ese preconcepto. Lo que llamamos “civilización” es sólo una de las tantas posibilidades a disposición del hombre, no es ni la única, ni muchísimo menos la mejor de las variables posibles. Entiéndase que estamos hablando de civilización tal y como se ha dado en la historia conocida, como un proceso de complejización creciente, donde la burocracia y la tecnificación compulsiva han procedido a enajenar la interioridad humana para ponerla al creciente servicio de esa estructura omnímoda y anónima.

P: Por favor, quisiera que volvamos al punto del desarrollo intelectual, y, en ese sentido, de la cultura...¿Qué hay de los logros creativos del arte, por ejemplo?

R: El problema –la tragedia- del desarrollo intelectual como fin en sí mismo, es que aumenta dramáticamente el sentido de separación, porque no hace más que estimular la personalidad, que no es más que esa percepción, ese falso constructo social que me hace creer a mí que yo soy un ente individual, separado de otros entes igualmente individuales, arrojados todos ellos a un universo también separado y extraño y ajeno a ellos. Y, para empezar, déjame decirte que en realidad no existe tal cosa como “el individuo”, desde el momento en que somos la suma presente y simultánea de una cantidad inconcebible de material genético y cósmico del que no tenemos la más mínima idea. Quiere decir que “yo”, soy multitud, jamás individuo. Para que haya llegado a verme como “individuo” –cosa inconcebible en el habitante de las llamadas culturas “primitivas” tengo que haber pasado por un intenso proceso de alambicamiento perceptual y manipulativo, algo en lo que han cooperado todos, el estado, la familia, la escuela...La cultura, por tanto, en este contexto, no es más que “cultura del yo”, de ese constructo, de esa irrealidad, de esa aberración que se fundamenta en percibirme a mí mismo como un ente separado del proceso cósmico instantáneo. Esta falacia es fuente y origen de la mayor parte de los sufrimientos y males que padece la humanidad, porque genera cada vez más y más miedo, y el miedo engendra a su vez más violencia, más patología, y más alambicamiento intelectual, más negación, más ocultamiento.
El arte no tiene porque ser considerado como una resultante de ese proceso intelectual negativo. Lo que el arte utiliza del intelecto son las herramientas técnicas inmediatas propias de cada especialidad artística, pero no tiene porque ser concebido como una actividad intelectual per se, es decir, como una actividad separada de un movimiento global de todo el organismo. Lo que enferma es la percepción fragmentaria, el no estar involucrado totalmente en cada cosa que uno está haciendo, y eso es precisamente lo que nuestra cultura ayuda y propende a desarrollar, la fragmentación, la desintegración de esos procesos que son en realidad totales, unitarios. Y esto se produce porque el intelecto es una herramienta muy precaria, muy limitada, muy específica, que no está preparada en absoluto para percibir la totalidad, sino para trabajar con específicos y sólo para fines puntuales. Cuando se pretende llevar al intelecto a confrontar todos los temas que escapan por definición a su condición y a sus posibilidades, se produce el más tremendo de los desastres, que en nuestros tiempos se llama, precisamente, “civilización”....

P: Por momentos pareciera, y perdóname si no te he interpretado bien, como si tú alentaras una postura vitalista, ultra-biologista, casi diría, anti-espiritual...

S: (risas) No tengas la menor duda al respecto! No me canso de repetir que el cuerpo es muchísimo más espiritual que la mente! Me causa muchísima gracia cuando la gente considera que hay que dedicarse "a la vida espiritual” en contraste con una supuesta "vida material". Esa pretendida dicotomía es otro constructo de la percepción fragmentaria, que supone que hay una “vida material” y una “vida espiritual”, y cuando la gente insiste con esta propuesta tan ridícula me veo obligado a decirle que me muestre su vida espiritual...A ver, ¿Dónde la tienen? ¿Te das cuenta de lo que quiero decir? Hay que estar muy loco para llegar a concebir estas categorías, y luego además percibirlas como dilemáticas... En realidad somos una totalidad organísmica inmediata, participando aquí-ahora de todo el proceso cósmico global, no hay vida espiritual ni material, ni actividades separadas, sino una totalidad operando simultáneamente a nivel universal. Es en ese sentido que nacimiento y muerte carecen en absoluto de significación, porque esas son también categorías resultantes de la percepción fragmentada, de una identificación, que, como todas las identificaciones, es falaz por definición. Porque no hay forma de definir lo que es, ni necesidad alguna de hacerlo...salvo que se trate del intelecto, que querrá definirlo, porque el intelecto aborrece el vacío, y el ser es Vacío, Vacío más allá de la imaginación. En ese sentido, Wittgenstein se ha comportado con mucha lucidez, negándose a discurrir acerca de aquello sobre lo que no hay nada que pueda decirse. Pero luego aparece esa manía del desarrollo de las ideas aplicadas a todas las cosas...Y tú ya conoces el resto.

P: ¿Qué papel juega la educación en todo esto?

S: Me imagino que te refieres a la educación organizada, verdad?

P: Efectivamente

S: Es uno de los instrumentos fundamentales para la perpetuación de la falacia universal. ¿Qué tiene que ver el bienestar, la genuina salud física y mental de los niños con semejante monstruosidad? A los niños, esencialmente, no les interesa la escuela. Algunos se acostumbran un poco más ella por la culpa natural que sienten en relación con sus padres, y la necesidad de complacer a estos. Creo que es Watslawik quien comenta la situación en que el niño no sólo debe comer una sopa, que no le gusta, sino que debe además disfrutar haciéndolo. Asimismo, aquellos niños que demuestran un natural fastidio por la escuela y sus ridículas actividades comienzan a acarrear el peso de ser “problemáticos”, "diferentes", y caen muchas veces en manos –deberíamos decir “garras”?- de la psicología infantil, que intentará hacer con ellos lo que en general ha intentado toda psicología –tanto en el mundo capitalista como marxista- adaptar al niño para que “disfrute” con algo que en realidad y genuinamente le resulta repulsivo y para re-modelarlo a la medida de las necesidades artificiales y anti-organísmicas que todos los estados se dedican a perpetuar. Aquí podríamos agregar el caso de muchos niños rotulados como “hiperquinéticos” o “portadores” de un “síndrome de deficiencia atencional”....

P: ¿Qué ocurre con estos niños?

S: Que son víctimas de ser rotulados con una enfermedad generada por un sistema de vida destructivo, que va desde la alimentación industrializada a la confinación obligatoria en esas cárceles infames de las que todos los estados se enorgullecen-como no podría ser de otra manera- y lo llaman –mofa macabra-“su sistema educativo”.

P: Explica un poco más el tema de la alimentación, por favor.

S: La alimentación cotidiana de la mayor parte de los niños de los centros medianamente urbanizados contiene una cantidad enorme de productos químicos –conservantes, mejoradores, saborizantes- capaces de producir una gran cantidad de trastornos que van desde el sistema nervioso, pasando por el disgestivo, el respiratorio y el inmunitario. Eso sin citar los vegetales cultivados en tierras empobrecidas por el uso continuo de fertilizantes químicos y rociados con diversos tipos de insecticidas muy tóxicos, y la ingesta de animales torturados, con el consiguiente aluvión hormonal provocado por todo ese sufrimiento indecible al que son sometidos desde que los crían hasta que los matan....Y luego me vienen a hablar de la civilización, y el hombre blanco considera al “nativo” americano un salvaje...¿Te das cuenta? este es un sistema tan enfermo, tan increíblemente enfermo que no hay lugar donde  te poses en que no salga pus a borbotones...Esta es la única cultura donde la gente paga para ser envenenada...Sencillamente, no admite la más mínima mirada racional, y así vive el hombre contemporáneo
“civilizado, en un océano de irracionalidad y de estupidez que desafía a la imaginación.

P: Explica un poco más eso de las escuelas como “cárceles”, por favor

S: No hay nada en el organismo de un niño que encaje en una escuela tal y como están planteadas en la mayoría de los países del mundo. La neurofisiología infantil aborrece los condicionamientos a los que se ve sometidas. Eso sin contar la “formación” que se les imparte, la que intentará programarlos para producir el tipo de hombre o mujer que de ellos se espera para la continuidad de lo establecido, como es lógico, lo que incluye el encumbramiento de las actividades intelectuales improductivas aplicadas a la competencia y a la constante, violenta y frustrante comparación con los demás.

P: ¿Conoces alguna alternativa a ese sistema educativo?

S: Ha habido varios intentos, podemos citar la experiencia de Krishnamurti y, particularmente, la de Neill, a la que me referiré todo lo que pueda en el futuro dentro del Foro Planetario.

P: ¿Neill fue aquel director de escuela amigo de Wilhelm Reich, que dejaba que los niños estudiaran o no, según quisieran?

S: (risas) Sí, más o menos! Un pionero notable, muy notable. Un hombre portador de lo que llamo esa percepción organísmica, natural, unitaria. No me sorprende que haya sido considerado como una especie de degenerado por algunos de los académicos más encumbrados de su tiempo...Claro, los niños educados por Neill no estaban "preparados" para el llamado "mundo exterior" establecido... Y otra de las taras que tenemos que sacarnos de encima lo más rápido posible, es la búsqueda de la “eficiencia”, del “éxito”, porque no hay nada en la existencia humana REAL que encaje genuinamente dentro de esos parámetros absolutamente aleatorios y artificiales. ¿Qué es lo “correcto”? ¿Qué es lo “perfecto”? Es fundamental que nos liberemos lo antes posibles de estas categorizaciones falaces. Lo único que a un hombre “organísmicamente” plantado en la vida puede interesarle, es la mayor o menor empatía o ensamble que vivencie en relación con la totalidad. Ese fluir naturalmente con la totalidad es el único signo de salud que podemos determinar. Y si uno encaja en esa totalidad, poco importa la índole de los conocimientos o de la supuesta ignorancia que pueda acarrear consigo, aunque apenas supiera leer. ¿Cómo puede interesarse en lo que el "mundo" llame "éxito" o "fracaso"? El está ocupado en la vivencia "full-time" de ser increíblemente FELIZ... Pero es muy difícil, ridículamente difícil, hablar de estas cosas, porque la gente está tremendamente condicionada por el discurso del poder…

P: ¿A que te refieres, específicamente, cuando dices “discurso de poder”?

S: Me refiero, específicamente, a lo que es “posible” y lo que “no es posible” en un sistema dado, es decir, estoy utilizando la palabra poder, no en el sentido de “dominio” sino en su acepción de “lo posible”. Este discurso establecido es lo que determinará aquello que puede discutirse y acerca de lo que se puede disentir, y aquello que está absolutamente, pero entiéndase bien, ABSOLUTAMENTE fuera de ser siquiera sugerido como tema a ser puesto en tela de juicio. Y dos de los asuntos que mejor encajan en esta clasificación de “intocables” o “impensables” de ser negados o esencialmente cuestionados, son la llamada “educación escolar” y la llamada “salud pública”. No hace falta acotar que desde estos sectores se ejerce la más intensa actividad manipulatoria sobre la población. No por nada Iván Illich les dedicó a ambos tanta investigación.

P: ¿Qué papel juega la familia en todo este espectro de cosas?

S: Ah! la familia…Si estoy hablando de “filicidio universal”, más o menos te das una idea… Te propongo que lo charlemos en nuestra próxima entrevista. ¿Qué te parece?

P: Vale, gracias y hasta la próxima!

9.11.14

David Firth (Inglés,1983-)
Dibujante y autor de historietas animadas en Flash y videos cortos


"Perdemos la vida con alegría, con tal que no se hable de ello"
Lautremont


David Firth está loco.
Espero que no les llame la atención esta tautología.
En la medida en que David Firth pueda ser clasificado como un ejemplar de la especie de los homínidos autodenominados “Sapiens”, mi primera proposición resulta redundante, pero conducente hacia mi:

Primera divagación

Hace ya tiempo que vengo cuestionando aquello de “homo sapiens”. En un poema de 1974 –de mi libro “Tristario”- escribí, “homo sapiens que no sapiens”. Luego, muchos años después, agregué “porque si supiera no estaría en la situación en que se encuentra”.
Luego continué observando y descubrí que mis sospechas acerca de este mono asesino que somos–diseñado genéticamente por entidades que se han hecho pasar por “dioses”-tenía mucho más de Faber que de Sapiens, y mucho más de Ludens que de Sapiens. Y hacia 1979, cuando me encontré con la obra de Edgar Morin, vi que él decía, con gran perspicacia “homo sapiens demens”. Y llegué entonces a mi propia aproximación: somos un homo con mucho de demens, bastante de faber y de ludens, y un toquecito de sapiens. Claro, que el enorme porcentaje de “demens” hace que la parte “faber” esté perturbada –es decir, nuestras construcciones y artefactos son cada día más “demens”-y que la parte “ludens” esté contaminada por la “demens” de forma tal que nuestros “juegos” se parecen cada vez más a las pesadillas de la psicosis que a los entretenimientos de otros mamíferos más afortunados (entiéndase aquí: mamíferos que no fueron elegidos por los “dioses” para sus demenciales” experimentos”).
Pero, poder “auto-abrirse”para acceder al interior, usualmente invisible en el hombre “normal”, y volcar hacia el exterior los contenidos ocultos en la oscuridad de la “unidad sellada” que normalmente somos, es lo que separa al genio del hombre normal. (ver mi nota: Investigando al hombre o desarmando al muñequito cósmico- http://manuelmonasterio.blogspot.com/2007/09/investigando-al-hombre-o-desarmando-al.html)
Por eso no tengo duda de que, más allá de lo que todos deberíamos saber –pero no sabemos- que David Firth está tan loco como todos nosotros, a diferencia de la mayoría,
David Firth es un genio.
Lo que nos lleva a mi:


Segunda Divagación

Escribió alguna vez el pensador rumano Emil Cioran, “toda forma de talento va acompañada de una cierta desvergüenza”.
En David Firth hay mucho talento, y por tanto, mayor desvergüenza que lo usual.
¿En qué consiste la desvergüenza de Firth?
Precisamente, en mostrar en público todas los artilugios, deshechos, restos contaminados de alimentos mentales en descomposición, bellezas y monstruos que la humanidad guarda en su interior.
Debo admitir de inmediato, que muchas de los “secretos” que Firth saca a la intemperie me resultan tan horrorosos de ver como les deben parecer a la mayoría de ustedes. Y por supuesto, no pretendo comprender todo lo que Firth expone, ni creo que él mismo lo interprete en toda su dimensión. Por otra parte, mucho de lo que muestra es, por definición, incomprensible. Es el discurso psicótico que invade y atraviesa toda nuestra civilización. O como escribí alguna vez, no el doble, sino el triple o el cuádruple mensaje. Y la locura de proponer a cada instante contradicciones insostenibles, como la de ese cuento popular de la Idishe Mame que le regala a su hijo dos sweaters. Cuando a la mañana siguiente el hijo se va para su trabajo con uno de los sweaters que su madre le regaló, la madre le dice con tristeza, “ah, el otro sweater no te gusta, verdad?”.
El personaje de Firth “Salad Finger, por ejemplo, es un psicótico y perverso sexual, de personalidades múltiples que van saliendo de su interior a cada rato, las que son amadas y odiadas al mismo tiempo, y a las que Salad Finger mayormente termina...comiéndose. ¿Les parece muy demencial este cuadro?
A mí, sin embargo, me parece un cuadro de costumbres tradicionales que describe magistralmente nuestra vida cotidiana globalizada. Lo cual nos conduce a mi:


Tercera Divagación


Nuestra civilización es Salad Finger.
Por poner sólo un ejemplo de miles, antiguos y modernos, me referiré al caso de Rwanda.

¿Cuánto saben ustedes de Rwanda, de lo que pasó y pasa en Rwanda como en otros lugares de Africa?
En 1994, fueron torturadas, violadas,masacradas, destruidas y quemadas 800.000 personas entre mujeres, hombres y niños. No es un error tipográfico, son ochocientas mil, por lo menos.
Pero claro, hagamos la salvedad, eran negros.
No sé si usted los ubica, son esos homínidos que –seamos sinceros- en el trasfondo de nuestra genético-memética los caucásicos solemos ver demasado parecidos a los gorilas como para aceptarlos como completamente “humanos”. Sí, ya sé, me va a decir que a usted no le pasa eso, que para usted son personas como nosotros, ni más ni menos y blablabla.
Pero, ¿Está usted completamente seguro de que los vé como iguales?
¿Sabe usted con detalles lo que pasó en Rwanda y lo que continúa pasando en muchos lugares de Africa?
¿Seguro?
Sea sincero, mire bien a los negritos bien negros, los negros mota, que les dicen. Nariz aplastada, bocota expandida (la bemba, que le llaman), pelo como de cepillo enrulado y....un olor muy peculiar –no sé si acuerda, la “catinga”, que le dicen. Pero no se preocupe, el olor que emanamos nosotros también les resulta a ellos tan raro o hasta incluso repugnante, como el de ellos a nosotros. Me lo han confesado ellos mismos, porque verá usted, aunque no lo crea, he convivido con ellos durante diversos períodos de mi vida.
Le voy a contar algo más, los estudios médicos guardan muchas estadísticas donde se observa que estos morochos oscuros,bueno... va, estos negros, son más proclives a ciertas enfermedades genéticas que los de raza blanca. Sí señor. Podrá usted llamarme lo que quiera, pero es así.
Son diferentes a nosotros, tanto, que en algún lugar de nuestro psiquismo, más allá del barniz barato y superficial que nos hemos ido colocando últimamente , en algún lugar decía, debemos guardar la vergonzosa sospecha de que...bueno, si son hombres, no lo son tanto o al menos lo son de una manera bastante diferente a nosotros, los de raza blanca pura.
Fíjese que dije, "últimamente", porque hasta hace nada, unos pocos años, países que se consideran a la vanguardia de esta civilización tan increíblemente soberbia, trataban a los hombres de color como a basura -todo legalmente refrendado por códigos y reglamentaciones-
¿Le resulta repulsivo mi discurso de los últimos párrafos?
¿Está seguro que le resulta más repulsivo que la realidad?

Ahora, no me diga nada, dígaselo a usted mismo,y perdóneme la insistencia obsesiva, pero hágame el favor y sígame la corriente un poquito más:
Seguro que si usted no viajó, por lo menos tiene algún conocido que ha ido a Sudáfrica, nos dicen que es un paseo turístico bárbaro y sale incluso más barato que viajar a otras plazas interesantes.

¿Sabía o sabe usted bien lo que pasó en Rwanda y en otros lugares de Africa y aún continúa ocurriendo?
(aparte de haber visto últimamente “Diamantes de Sangre” donde la bella y blanquísima Jennifer Connely se rasga sus etéreos pliegues arios en pos de defender el derecho a no ser masacrados de los simpáticos-pero siempre tan lejanos- negritos)

¿Lo sabe usted tan bien como si hubiera ocurrido en Mexico, en Nueva York o en Berlin?
Dígame, dígaselo a usted, ¿hubiera sido o es lo mismo que lo que pasó en Rwanda hubiese pasado en uno de esos paises?
Ochocientos mil blanquitos -muchos de ojos azules y rubios cabellos-
¿Se imagina usted el increíble follón que se hubiese armado, en comparación con lo que pasó, porque simplemente les ocurrió a "los negros de Africa"?
¿Entonces, más allá de nuestro pseudo-benevolente discurso mental prendido con alfileres, los vemos como iguales a nosotros, realmente?

Pero no se inquiete, no lo voy a presionar más con esto.

No es que los negros no sean iguales, o por lo menos semejantes en cuanto homínidos a nosotros, es que Berlín, México, Londres, Paris o Nueva York, tienen mejores periodistas y una prensa más eficaz...
En una palabra, que estos pobres negros de mierda (no se inquiete por la palabreja, si no pensáramos esto tan feo de ver o de escuchar, los trataríamos de otra manera, verdad?) además de ser como monos feos, no saben ni siquiera publicitar bien lo que les está pasando. Son tan "idiotas" y tan "impotentes", que no saben siquiera anunciar y explicar adecuadamente la manera infrazoológica en que están siendo despedazados por episodios a manos de la maravillosa civilización Blanca que, fíjese usted, llegó a la luna y viaja por el espacio pero se está autodesalojando de la tierra arrastrando consigo también a los negros que hasta para hacernos saber de su muerte ignominiosa dependen de la "benevolencia" de la raza blanca. De las periodistas como la que protagoniza Jennifer Connelly en la película”Diamantes de Sangre”, que como es una blanca compasiva se apiada de la miseria de estos negritos y denuncia frente al mundo blanco y civilizado lo que –en gran parte gracias a ese mismo mundo-les está pasando. Y veremos la película –que, a propósito, es muy buena- la comentaremos con nuestros amigos, y pasaremos a la próxima. ¿Y qué podemos hacer?
¿Hay que sobrevivir, no es verdad?

Africa es un maravilloso y gigantesco campamento de entrenamiento para cristianos militantes de todas las denominaciones. La civilización tecnológica que los aplasta y los martiriza más allá de toda descripción tolerable, simultáneamente los atiende, les manda comida, medicamentos, enfermeras y médicos. En una palabra, que un blanco (u otro negro enloquecido y estimulado por la codicia de los blancos) le matará al negro un hijo por la mañana, pero por la noche llegará otro blanco a curarle el muñón de la pierna amputada a otro de los hijos del mismo negro que sobrevivió al ataque de la mañana.
¿No sabía usted como se llama esto, amigo lector?
Esto es cristianismo militante.
Esto se llama, ni más ni menos,
civilización occidental y cristiana.

¿Pero qué se puede esperar de una religión cuyo símbolo es un Santo torturado y crucificado, cuya imagen, moribundo y chorreando sangre, es emblema de piedad, amor y bien?
Una religión que durante siglos ha invitado a sus fieles a “alcanzar el cielo” mediante el sufrimiento y el sacrificio constantes.

Si le molesta lo que estoy diciendo, lo invito a leer, nada más que como mínima muestra- los libros de una de las santas más respetadas y teológicamente más cultas de la Iglesia Católica-una Doctora de la Iglesia- Santa Teresa de Jesús –la de Avila- que escribía como los dioses, además, y que le mostrará con lujos de detalles una cantidad de primores masoquistas con los que se flagelaba cotidianamente con mucho amor y con mayor unción aún para poder acercarse mejor a su amado esposo Jesús y alcanzar el cielo en esta vida.

Pero, finalmente, yo debo estar entendiendo todo mal, porque si el cielo y la santidad se alcanzan sufriendo mucho y padeciendo horrores sin cuento, entonces lo que están haciendo los blancos con los negros de Africa, es acercarlos más rápido y mejor hacia el reino de los cielos.
Perdóneme la brutalidad de haber interpretado todo al revés.

En realidad, el panorama es maravilloso y todos salen beneficiados.
Los negros que con su martirio se convierten instantáneamente en santos (eso sí, habría que intentar explicarles todo mejor así no se resisten tanto)
Y los blancos que misionando, sirviendo y alimentando estoicamente a los negros, arriesgando su propia vida en un ambiente y un clima y unas pestilencias y unos peligros espantosos, también logran manifestar su amor y hacer penitencia.

¿Se da cuenta de lo que digo cuando digo que David Firth es un genio?

Porque nuestra civilización occidental esta psicótica, con Alzheimer y cuadraplégica, es antropófaga y autofágica, según la ocasión y la necesidad.
Como los personajes de Firth, tenemos varias personalidades simultáneas, nos olvidamos de todo a medida que lo vamos haciendo, nos comemos entre nosotros y a nosotros mismos, y nos quedamos paralizados o miramos hacia el techo con el gesto como perdido cuando comenzamos a darnos cuenta, aunque sea por instantes, de lo que nos ocurre y de lo que somos.


¿Ven por qué digo que David Firth es un genio?

Fíjense todo lo que he tenido que escribir para asomarme –apenas- a todo lo que Firth describe en sólo unos cuantos minutos y con unos simples dibujitos.
Manuel Gerardo Monasterio
Jardines de Prometeo,
Ciudad de Buenos Aires,
A las 13.03 del día 7 de Septiembre de 2007

David Firth nació el 23 de Enero de 1983 en Doncaster, Inglaterra, es un animador de historietas en Flash y raeliza también videos cortos. Gran parte de su trabajo es abstracto y mayormente incluye la enfermedad mental, imagenes surrealistas y de un mundo de pesadillas, y toda su obra despliega un estrafalario y ríspido sentido del humor. En sus dibujos se aprecia la influencia del joven maestro, en parte, iniciador del género, Don Hertzfeldt (nacido en 1976), con sus personajes con forma de palitos, de ojos grandes con círculos oscuros alrededor. Entre los personajes de David Firth están, además de Salad Finger, Burn Face Man y Devvo.
Todas las voces de sus personajes son, además, la voz de Firth.
Su página web:



Si alguien se ha sentido ofendido por mis palabras o si acaso duda de lo que he dicho, o si simplemente quiere comenzar a enterarse mejor de lo que estamos haciendo los hombres unos con otros, aquí tienen algunos enlaces para que vean por ustedes mismos cómo se comportó, la comunidad internacional y las Naciones Unidas, frente al genocido de Rwanda de 1994.
















1.11.14


Lo que llamamos “civilización” es, esencialmente,  el resultado de una profunda patología del sistema nervioso.
 La mayor parte de nuestros grandes logros culturales y artísticos son, por lo tanto, el epifenómeno de la actividad psicopatológica de un cerebro disfuncional, sobrecargado de actividad anti-natural.
 Un sistema nervioso naturalmente ensamblado en el concierto de la totalidad y en sinergia con la misma, no  produciría nada parecido a ESTO que el hombre "civilizado" llama "progreso".

Manuel Gerardo Monasterio, 31/12/2012

31.8.12


Lo que llamamos “civilización” es, esencialmente,  el resultado de una profunda patología del sistema nervioso.
 La mayor parte de nuestros grandes logros culturales y artísticos son, por lo tanto, el epifenómeno de la actividad piscopatológica de un cerebro disfuncional, sobercargado de actividad anti-natural.
 Un sistema nervioso naturalmente ensamblado en el concierto de la totalidad y en sinergia con la misma, no  produciría nada parecido a ESTO que el hombre "civilizado" llama "progreso".
 

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