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8.7.17

Pobre Argentina,
tan lejos de su Destino luminoso
y tan cerca de Macri y de Cristina!

19.10.16


José Ingenieros

Nicolás Repetto

Arturo Illia
En Argentina, hace 55 años la democracia iba y venia, pero las personas que trabajaban terminaban teniendo casa propia y ahorraban…Ahorraban lo suficiente como para poder ayudar a sus hijos durante años. Hoy la gente tiene dos, tres trabajos…Trabajan también los hijos, y no alcanza entre todos más que para un alquiler exorbitante por una covacha más o menos infame.
Eso sí, los argentinos hemos evolucionado mucho en los aspectos más esenciales de la existencia. Hoy, un transexual caprichoso puede darse el lujo de que la justicia argentina-doblegada por un sistema legislativo muy diligente en estas áreas de la vida social- le otorgue un documento de identidad con el sexo que a él/ella le guste.
Estos sí que son avances. Avances de la libertad y de la democracia…
Argentina es un país hilarante. Mientras un Médico como Favaloro termina agobiado hasta el suicidio, otro médico como José Luis Manzano disfruta de los millones que la población y las instituciones “democráticas” le permitieron acumular durante su gestión política…
Casi todos los días uno recibe mails de crítica a la gestión oficial. Los borro sin leer, sistemáticamente. No me interesan. Son ladridos de perros a la luna. Para evaluar lo inútil –y hasta lo injusto- de tales expresiones banales, basta echar una mirada a la oposición...
El congreso de la nación tiene 11.000 empleados (sí, leyó bien). Durante el 2010, 43 diputados pasaron el año de sesiones sin emitir una palabra.
Pero no se inquieten, esto no significa absolutamente nada en particular. Ya en nuestro libro “Bases para un nuevo modelo de nación” (1988) citábamos a Nicolás Repetto –el diputado, no el animador de televisión- cuando decía en 1930: “Los valores intelectuales, los valores morales, la aptitud para el trabajo, todo esto, juzgado en el conjunto, ha decaído enormemente en este último tiempo…Aquí, señores diputados, hace un par de años que no se trabaja en las comisiones.Prácticamente no se trabaja.No se proyecta, no se informa, no se investiga, no se realiza ninguna de esas tareas que son la obra esencial y seria de un Parlamento. Aquí nadie hace nada.Esa es la pura verdad.Los únicos que trabajan son los que cuidan la casa, son los que sirven el te en el buffet, son lo que hacen la limpieza, son los obreros tipográficos de la imprenta.Y son los taquígrafos…”
Les decía: no hay por qué inquietarse en particular.Como ven todo está como era entonces. Perdón, no quiero ser ingrato. Ha habido fundamentales cambio de fondo: los representantes legislativos han logrado que haya matrimonio homosexual pleno, que estos matrimonios puedan adoptar niños y que cualquiera que demuestre no estar satisfecho con su sexualidad biológica pueda convertirse por ley en sujeto público del sexo contrario con documento incluído.
Eso sí, en cuanto a los derechos concretos y reales del que labura dia y noche como un burro de carga poco y nada se ha realizado para que pueda disfrutar genuinamente del fruto de sus esfuerzos.
Y digo “que pueda disfrutar del fruto de sus esfuerzos” no de una dádiva infamante -subsidios,planes "jefas y jefes", etc.- que llegue como una limosna para paliar los males que la misma estructura institucional y social fabrican cada minuto.
Pero vuelvo a repetir, no tiene mucho sentido inquietarse ahora. Deberíamos habernos inquietado mucho antes.
Ya José Ingenieros en 1913 explicaba cómo funciona la democracia:
“Hasta ahora no ha existido una democracia efectiva. Los regímenes que adoptaron tal nombre fueron ficciones. Las pretendidas democracias de todos los tiempos han sido confabulaciones de profesionales para aprovecharse de las masas y excluir a los hombres eminentes. Han sido siempre mediocracias. La premisa de su mentira fue la existencia de un "pueblo" capaz de asumir la soberanía del Estado. No hay tal: las masas de pobres e ignorantes no han tenido, hasta hoy, aptitud para gobernarse: cambiaron de pastores.”
“La democracia ha sido un espejismo, como todas las abstracciones que pueblan la fantasía de los ilusos o forman el capital de los mendaces. El pueblo ha estado ausente de ella.”
Y,¿cómo funcionan los congresos en ciertas democracias según Ingenieros?
“En ciertas democracias novicias, que parecen llamarse repúblicas por burla, los Congresos hormiguean de mansos protegidos de las oligarquías dominantes. Medran piaras sumisas, serviles, incondicionales, afeminadas: las mayorías miran al porquero esperando una guiñada o una seña. Si alguno se aparta está perdido; los que se rebelan están proscritos sin apelación.”
Han transcurrido casi 100 años desde que Ingenieros escribió esto,
¿Ven ustedes muchas diferencias?
Argentina es un país hilarante. Y creo que su hilaridad tiene mucho que ver con su falta de memoria. Es un idiota que se rie y se babea de sus desgracias porque olvida de inmediato los azotes que recibe.
Cuando en 1966 los militares derrocaron al Presidente Arturo Illia, ya este hombre digno y honesto como pocos se había “ganado” en los medios públicos el inmerecido mote de “la tortuga”. Cuando tuve los años suficientes como para investigar los resultados de su gestión me encontré con que las cifras económicas fueron –en términos estadísticos- las mejores de la historia argentina.
Y he aquí el dilema de los argentinos. Somos como el “hijo idiota de papá” que no termina de procrear dislates y cometer desmanes sin aprender demasiado –por no decir nada- de las penurias y tropiezos que por su propia acción u omisión le acontecen.Y es tal su disfuncionalidad, que siempre busca la razón de su infortunio en algún agente exterior a sí mismo.
Por eso, en lugar de babearnos con una mezcla de resentimiento y banal alegría cada vez que recibimos un email o una presentación que se mofa o critica a los gobernantes de turno, deberíamos ir al espejo para confrontarnos con el verdadero responsable de lo que pasa en Argentina.

PD: Antes de que me acusen de "homofóbico",  remito al siguiente artículo del viejo y denostado Ted-con razones válidas, pero sin evaluar las también válidas razones de Ted...-
De ninguna manera considero que los derechos de los homosexuales puedan ni deban ser obviados, pero incluyamos además muchos otros derechos esenciales, que abarcan a todos los argentinos independientemente de su orientación psicosexual.  (acerca de la cual respeto de manera absoluta la libertad de elección, ya que la vida íntima del prójimo no es de mi incumbencia)

Los que entren el link de abajo, y lean hasta el final, comprenderán a qué me refiero.

http://www.angelfire.com/folk/celtiberia/barcolocos.html

19.5.16

ESTO LO PUBLIQUÉ EL 12 DE FEBRERO DE ESTE AÑO,
 LOS ACONTECIMIENTOS -DESAFORTUNADAMENTE-
CONFIRMAN MI MACABRA PERCEPCIÓN


¡Pobre Argentina!
Cayó en las manos de Macri
luego de librarse de Cristina!

PD. De la psicopatía a la imbecilidad...

2.5.16

Argentina, una vez más
martes.7.ago.2007
Diario "Corrientes al día"

"Cómo va a ser la Patria esta inmensa laguna en que andamos braceando con desesperación, nadando contra corriente y empantanándonos sin poder ir ni atrás ni adelante; esta casona derruida donde respiramos aire gastado, comemos pan duro o vemos cada día cosas que nos dan en el rostro, estamos vejados por el cretinismo ambiente y creciente, soportamos vergüenzas nacionales. Entonces la Patria real ¿es muy chica? No lo sé, puede que si, puede que no. Pero la Patria son ustedes”. (Leonardo Castellani).


"Volver a hablar de mi país es como retornar una y otra vez a un cáliz de amargura sin fin. Y sin embargo vuelvo, como el perro bíblico que vuelve sobre su vómito a regurgitar el alimento que ya estuvo en su vientre alguna vez". De "Elegía a un niño crucificado"; Manuel Monasterio, 1992

De una punta a la otra de esta Argentina grande y extraña, se habla y se vuelve a hablar siempre de lo mismo sin decir nunca prácticamente nada. Pero hay gente que vive precisamente de eso, e incluso ganan bastante bien. Mientras que otros hemos perdido el sueño y la cordura en pos de convertirnos en una voz clamante en el desierto de tantas "almas inclinadas hacia a la tierra"...

Pero es una vergüenza que alguien como yo se queje, mientras en el momento que escribo esto un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelve entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia". Una "democracia" que sólo sirve a los intereses de unos estafadores profesionales disfrazados de políticos, que necesitan muchos "changuitos" y "gürisitas" bien hambreados, bien hundidos en el lodo de la pobreza neurobiológica inmarcesible para que puedan luego ir a las urnas a votar por
ellos.

En Argentina votan los muertos y los idiotas. Y me refiero a los idiotas en serio -sin menosprecio alguno- a los discapacitados severos y profundos que están en el padrón electoral nacional y cuyo voto vale lo mismo que el de cualquier otro ciudadano que tenga algo más de idea de lo que está haciendo, o de lo que lo obligan a hacer. Porque en Argentina además, el voto es obligatorio. Y que no se le ocurra a alguien hablar de "voto calificado". No señor, esto es una verdadera DEMOCRACIA, y por eso su voto vale lo mismo que el del enfermo neurológico profundo que está con usted en el padrón. ¿Y por qué no habría de valer igual? Si los votos de ambos junto con el mío y el de
millones valen finalmente lo que valen, es decir, lo que una cagada de paloma. Esto es, no nos sirven a todos nosotros, a la Nación, pero son indispensables para los que han usurpado el poder en nombre de la "democracia". Ellos necesitan muchos niños hambreados en esa edad en que el daño neurológico de la desnutrición es irreversible, para sostener esta infamia, mal llamada "democracia",que precisa de millones de esos votos esclavos procedentes de la incompetencia cívica que ellos mismos fabrican de
una punta a la otra del país del que se han apropiado.

Porque Argentina es un Proceso y un Castillo de Kafka donde todos los días tenemos -varias veces en el día- la misma sensación de Deja-Vu. Y todos los días al fin del día terminamos convertidos, como Gregorio Samsa, en el mismo insecto a merced del mismo funcionario -presidente, gobernador o diputado- que se presenta ante nosotros con un nombre diferente que saca de la misma galera -aparentemente infinita- de la codicia sin fin y del egotismo sin pausa....Y la estupidez sin mengua, de un pueblo que sigue dando vida a tanto degenerado serial disfrazado de político y con apetencias de eterno funcionario.

Decía Leonardo Castellani, "La antigua monarquía francesa estaba sustentada por las cuatro columnas de Iglesia, Universidad, Nobleza y Gremios -incluso aquí los Parlamentos-que tenían su vida propia y a las cuales no era cómodo ofender; de manera que Luis IX por ejemplo, teóricamente 'rey absoluto', podía hacer muchísimas menos cosas -y prepotencias- que un presidente democrático-liberal de la República Argentina..."

Y sería, digo yo, caer ciertamente en un pozo de gran ingenuidad, pensar que la democracia nos pone a salvo del absolutismo. Precisamente al revés, porque no hay autocracia más feroz que la difuminada del amorfo "demos", que es como llamaban al pueblo los griegos.

Es por todo esto que no puede sorprendernos absolutamente nada de lo que la actual administración nacional haga o pretenda hacer. Y considero además que la mayoría de las criticas que hoy día reciben el Sr. Presidente y su Primera Dama son profundamente insustanciales y, finalmente, completamente irrelevantes. Ellos son en realidad "culpables" de una sola falta: la de ser una mera clonación de la indigencia política hereditaria que aqueja desde siempre a este país.

Nietzsche se planteó un par de preguntas que deberían ser asimismo relevantes para nosotros, "¿Cómo llego a ser lo que soy?" y "¿por qué sufro siendo lo que soy?" Hemos llegado a ser lo que somos por un conjunto de pensamientos y la práctica constante de esos pensamientos. El conjunto de pensamientos se cristaliza en una actitud, una actitud frente a la vida, una actitud ante los otros. Una imagen de nosotros mismos que se plasma en una conducta. Una conducta en lo personal y en lo social.

En Argentina la testosterona circulante es poca, de pobre calidad y muy mal distribuida. Será por eso que somos famosos por nuestras mujeres histéricas y ahora también por nuestras mujeres machorras. Porque parece ser que a pesar del discurso soberbio de los machos argentinos las señoras están tan insatisfechas que terminan por asumir el rol masculino. No porque las mujeres manden, eso lo han hecho siempre, sino por la manera en que pretenden hacerlo por estos lares.

Porque debe haber pocas cosas más desagradables que una mujer que trastoca su pudor -casi un significante de su identidad- por la postura chabacana de imponerse a los gritos moviendo las manos como aspas de molino. Uno esperaría, como mínimo, que un poco del dinero recaudado a lo largo de muchos años de ejercer el "próspero negocio" que representa la política en este país, hubiese sido invertido en tratamiento psicológico y entrenamiento emocional para aminorar y conducir esos visibles horrores del carácter.

La mujer verdaderamente poderosa no necesita ejercer su autoridad como un capataz de esclavos en época de la conquista. Mi abuela, que era analfabeta, tenía la Presencia como para imponer el orden -tantas veces necesario a pesar de las veleidades afiebradas de la mal entendida "democracia" y la aún peor interpretada "libertad"- con una sola
mirada.

Pero mi abuela era una pobre campesina europea "sin pajaritos raros en la azotea" y acá estamos en la Argentina posmoderna de la pizza y del champán, la Argentina tilinga de los millonarios-tipo-sopa-instantánea y de los políticos que viven la política como sacarse la lotería, y de un pueblo que lo permite porque a lo mejor sueña con poder participar de alguna manera de las ganancias de esa lotería mal habida.

La Argentina de los militares capones que necesitan que sus mujeres hagan en público las veces de hombre; que no son capaces de admitir lo que es tan evidente que lo sabe todo el mundo: que hicieron las cosas mal, horrorosamente mal. Que no tuvieron los atributos de su masculinidad bien puestos antes, y menos los van a tener ahora -que ya no tienen poder alguno- como para pedir perdón como Dios manda por los desmanes de los que fueron responsables en una guerra que tenían derecho a entablar, pero nunca-jamás de la forma chapucera en que lo hicieron. Hicieron las cosas tan, pero tan mal, que hoy los asesinos terroristas pasan por mártires, y muchos de los que pusieron bombas debajo de las camas de gente durmiendo han pasado a ser "jóvenes idealistas". Y varios de los ideólogos y terroristas que llevaron a la muerte a verdaderos jóvenes idealistas son hoy prósperos empresarios que se nutren del capitalismo que decían entonces combatir.

Aquellos fueron los militares de entonces y son también los de ahora. Porque Argentina es tan indefinida que no ha sido capaz de generar un solo dictador como la gente. Un dictador que en su momento, como un padre responsable, hubiese puesto las cosas en marcha para sentar el ejemplo indispensable a las generaciones por venir. Porque como dijo San Agustín -uno de los escasos y verdaderamente grandes filósofos que dio el catolicismo- "los pueblos corrompidos sólo pueden ser gobernados por tiranos". Pero también, como dijo Leonardo Castellani, "es necesario que (el dictador) sea santo. Porque el grado de violencia que un hombre tiene derecho de infligir a otros hombres corresponde, por lo menos, al grado de amor que les tiene. La violencia infligida por el odio es siempre contagiosa y volvedora: rebota sobre el violento."

Pero esto es Argentina, donde los políticos honestos se suicidan como Lisandro de la Torre o terminan en la miseria como el Dr. Ramón Carrillo y los pensadores y profetas como Castellani son exonerados de todos sus cargos, se les prohibe ejercer su oficio y se los condena a pensiones de hambre.

Y es por eso que en Argentina volvemos siempre, de mala manera y a los tropezones, a generar autócratas de segunda y tercera categoría como los que hemos tenido en los últimos años. Políticos pequeños, tan pequeños que se creen que verdaderamente merecen el poder que han recibido. Que ignoran o soslayan que se encuentran con el poder entre manos por arbitrio de la corruptela y el desorden generalizados y se lo toman tan en serio que se olvidan del valor puramente instrumental de su mandato. Y hacen todo -y bastante mal-para el estado, y nada para la Nación. Olvidando que el estado no es más que una maquinaria dentro de la nación y que su único objeto es servir a la nación, que es la gente.

Shakespeare escribió en su Hamlet "si le dieran a cada hombre lo que se merece nadie se libraría de una buena paliza". Y los argentinos tenemos lo que nos merecemos, porque esto es lo que somos.

Pero como yo no creo en el karma de mis colegas hindúes de la manera en que ellos creen, continúo pensando que a lo mejor algún argentino se merece otra cosa distinta que la que hoy está recibiendo. No yo, porque yo ya soy un hombre grande y lleno de vicios y puedo tolerar la paliza que me toca. Pero no podré aceptar jamás como un hecho natural que en el momento en que escribo esto, un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelva entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia".


(*)  Enviada a Corrientes al Día por el Dr. Manuel Monasterio desde su propio sitio Foro Planetario (6 de Agosto de 2007).

12.1.15

"Ego Sum Vox Clamantis in Deserto"

Tantas veces nos ha ocurrido que ya hemos perdido la cuenta.

Hace años que prevenimos sobre este mal.
La pseudodemocracia y los "derechos" humanos pésimamente interpretados han llevado a lo que comienza, y aún traerán muchos males mayores.

Un viejo adagio chino prevenía sobre no pretender hablarle de poesía a un espadachín que ha desenvainado.

Lo mismo podría decirse acerca de pretender razonar con un fanático religioso cuya doctrina misma invita a la matanza de quienes no comparten su fe.

Europa se ha corrompido, está senil y babosa.
Ha perdido el rumbo y el sentido....
Como una buena parte del mal llamado "Occidente Cristiano".

O quizás todo sea más retorcido, y quienes detentan el poder esperaban tener la excusa para masacrar a una buena porción de la humanidad con intenciones eugenésicas abyectas e hipócritamente sustentadas.

Cuántas veces quien esto escribe ponderó la honestidad de los jerarcas del Nacional Socialismo, quienes dijeron siempre de frente y sin ambages cuales eran sus intenciones!

Este Occidente abaratado y sórdido, dirigido por Sudras y Parias -descastados morales encumbrados por imperio de la ignorancia universal- pretende defender otros valores...Y no conoce más valor que el de la plutocracia y el hedonismo infame de la sociedad de consumo que se consume a la humanidad...En pos de "la libertad, la fraternidad y la igualdad"...

Tiempos difíciles para las minorías con un poco más de evolución cortical, que observan el siniestro panorama desde las catacumbas de la indiferencia universal.

22.2.14


Leonardo Castellani, tan sólo escribir su nombre me embarga de emoción.
Y pensar que vivió atormentado por las barbaridades que ocurrían en su patria...Si estuviera ahora entre nosotros, sin duda meditaría acerca de las posibilidades infinitas del asombro.

Nacionalista, porque amaba a su país.Considerado "de derecha", como si ese mote significase algo en realidad.

Fue al célebre almuerzo con Videla -donde también estuvieron Borges y Sábato, entre otros-con la única intención de pedir por la vida de un hombre que había sido secuestrado.
Los jóvenes no saben -y muchos no tan jóvenes lo han olvidado- que sólo preguntar en esa época por un secuestrado podía significar caer en la sospecha y hacerse acreedor al mismo destino.

Castellani pidió por el escritor Haroldo Conti, un hombre con quien no coincidía políticamente, pidió por un HOMBRE.

No hace falta decir que su esfuerzo resultó en vano para Conti, aunque es probable que haya servido para proteger a la familia del valioso escritor.

En lo personal, alineado como estoy con el pensamiento de Castellani, tampoco coincido políticamente con Conti, pero eso, una vez más, no significa absolutamente nada. Porque la "izquierda" o la "derecha" son palabras vacías, insignificantes.
Solo hay hombres de bien y miserables.

Castellani y Conti eran ambos hombres de bien, que coincidían en esa esencial y única bonhomía.

Qué lejos estamos en mi amado y dolorido país de comprender estas simples verdades!

Cómo han avanzado en el poder los miserables!

Cuánto asombro le quedaría aún por descubrir al siempre asombrado Castellani, que se horrorizaba de la ignorancia y la barbarie cívica de su tiempo.El, que se asombraba de las ignominias que se cometían en nombre de la "democracia", si viera lo que se continuó haciendo en el mismo nombre y bajo el amparo de la anomia y el descalabro jurídico de la codicia de unos y la indiferencia de otros...

Vaya pues, una vez más para usted, querido maestro, el homenaje de quien tanto lo amó y lo ama todavía!




9.12.13


Argentina, una vez más


Por el Dr.Manuel Gerardo Monasterio ( Publicado el 7/8/2007) 


Lo último que uno quisiera es que todo siga vigente, año tras año...Ahora tenemos a una Presidente, viuda de aquel al que se citaba aqui.Nada ha cambiado, sino que aún más, se profundiza el "modelo". 20/8/2012

Todo está como era entonces.
La repetición resultaría pavorosa,sino fuese tragicomica.
Puedo reciclar mis artículos ad infinitum, y continuan siendo absurdamente vigentes.

9 de Diciembre de 2013







"Cómo va a ser la Patria esta inmensa laguna en que andamos braceando con desesperación, nadando contra corriente y empantanándonos sin poder ir ni atrás ni adelante; esta casona derruida donde respiramos aire gastado, comemos pan duro o vemos cada día cosas que nos dan en el rostro, estamos vejados por el cretinismo ambiente y creciente, soportamos vergüenzas nacionales. Entonces la Patria real ¿es muy chica? No lo sé, puede que si, puede que no. Pero la Patria son ustedes”. (Leonardo Castellani).

"Volver a hablar de mi país es como retornar una y otra vez a un cáliz de amargura sin fin. Y sin embargo vuelvo, como el perro bíblico que vuelve sobre su vómito a regurgitar el alimento que ya estuvo en su vientre alguna vez". De "Elegía a un niño crucificado"; Manuel Monasterio, 1992

De una punta a la otra de esta Argentina grande y extraña, se habla y se vuelve a hablar siempre de lo mismo sin decir nunca prácticamente nada. Pero hay gente que vive precisamente de eso, e incluso ganan bastante bien. Mientras que otros hemos perdido el sueño y la cordura en pos de convertirnos en una voz clamante en el desierto de tantas "almas inclinadas hacia a la tierra"...

Pero es una vergüenza que alguien como yo se queje, mientras en el momento que escribo esto un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelve entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia". 
Una "democracia" que sólo sirve a los intereses de unos estafadores profesionales disfrazados de políticos, que necesitan muchos "changuitos" y "gürisitas" bien hambreados, bien hundidos en el lodo de la pobreza neurobiológica inmarcesible para que puedan luego ir a las urnas a votar por ellos.

En Argentina votan los muertos y los idiotas. Y me refiero a los idiotas en serio -sin menosprecio alguno- a los discapacitados severos y profundos que están en el padrón electoral nacional y cuyo voto vale lo mismo que el de cualquier otro ciudadano que tenga algo más de idea de lo que está haciendo, o de lo que lo obligan a hacer. Porque en Argentina además, el voto es obligatorio. Y que no se le ocurra a alguien hablar de "voto calificado". No señor, esto es una verdadera DEMOCRACIA, y por eso su voto vale lo mismo que el del enfermo neurológico profundo que está con usted en el padrón. ¿Y por qué no habría de valer igual? Si los votos de ambos junto con el mío y el de millones valen finalmente lo que valen, es decir, lo que una cagada de paloma. Esto es, no nos sirven a todos nosotros, a la Nación, pero son indispensables para los que han usurpado el poder en nombre de la "democracia". Ellos necesitan muchos niños hambreados en esa edad en que el daño neurológico de la desnutrición es irreversible, para sostener esta infamia, mal llamada "democracia",que precisa de millones de esos votos esclavos procedentes de la incompetencia cívica que ellos mismos fabrican de una punta a la otra del país del que se han apropiado.
Porque Argentina es un Proceso y un Castillo de Kafka donde todos los días tenemos -varias veces en el día- la misma sensación de Deja-Vu. Y todos los días al fin del día terminamos convertidos, como Gregorio Samsa, en el mismo insecto a merced del mismo funcionario -presidente, gobernador o diputado- que se presenta ante nosotros con un nombre diferente que saca de la misma galera -aparentemente infinita- de la codicia sin fin y del egoismo sin pausa....Y la estupidez sin mengua, de un pueblo que sigue dando vida a tanto degenerado serial disfrazado de político y con apetencias de eterno funcionario.

Decía Leonardo Castellani, "La antigua monarquía francesa estaba sustentada por las cuatro columnas de Iglesia, Universidad, Nobleza y Gremios -incluso aquí los Parlamentos-que tenían su vida propia y a las cuales no era cómodo ofender; de manera que Luis IX por ejemplo, teóricamente 'rey absoluto', podía hacer muchísimas menos cosas -y prepotencias- que un presidente democrático-liberal de la República Argentina..."

Y sería, digo yo, caer ciertamente en un pozo de gran ingenuidad, pensar que la democracia nos pone a salvo del absolutismo. Precisamente al revés, porque no hay autocracia más feroz que la difuminada del amorfo "demos", que es como llamaban al pueblo los griegos.

Es por todo esto que no puede sorprendernos absolutamente nada de lo que la actual administración nacional haga o pretenda hacer. Y considero además que la mayoría de las criticas que hoy día reciben el Sr. Presidente y su Primera Dama son profundamente insustanciales y, finalmente, completamente irrelevantes. Ellos son en realidad "culpables" de una sola falta: la de ser una mera clonación de la indigencia política hereditaria que aqueja desde siempre a este país.

Nietzsche se planteó un par de preguntas que deberían ser asimismo relevantes para nosotros, "¿Cómo llego a ser lo que soy?" y "¿por qué sufro siendo lo que soy?" Hemos llegado a ser lo que somos por un conjunto de pensamientos y la práctica constante de esos pensamientos. El conjunto de pensamientos se cristaliza en una actitud, una actitud frente a la vida, una actitud ante los otros. Una imagen de nosotros mismos que se plasma en una conducta. Una conducta en lo personal y en lo social.

En Argentina la testosterona circulante es poca, de pobre calidad y muy mal distribuida. Será por eso que somos famosos por nuestras mujeres histéricas y ahora también por nuestras mujeres machorras. Porque parece ser que a pesar del discurso soberbio de los machos argentinos las señoras están tan insatisfechas que terminan por asumir el rol masculino. No porque las mujeres manden, eso lo han hecho siempre, sino por la manera en que pretenden hacerlo por estos lares.

Porque debe haber pocas cosas más desagradables que una mujer que trastoca su pudor -casi un significante de su identidad- por la postura chabacana de imponerse a los gritos moviendo las manos como aspas de molino. Uno esperaría, como mínimo, que un poco del dinero recaudado a lo largo de muchos años de ejercer el "próspero negocio" que representa la política en este país, hubiese sido invertido en tratamiento psicológico y entrenamiento emocional para aminorar y conducir esos visibles horrores del carácter.

La mujer verdaderamente poderosa no necesita ejercer su autoridad como un capataz de esclavos en época de la conquista. Mi abuela, que era analfabeta, tenía la Presencia como para imponer el orden -tantas veces necesario a pesar de las veleidades afiebradas de la mal entendida "democracia" y la aún peor interpretada "libertad"- con una sola
mirada.

Pero mi abuela era una pobre campesina europea "sin pajaritos raros en la azotea" y acá estamos en la Argentina posmoderna de la pizza y del champán, la Argentina tilinga de los millonarios-tipo-sopa-instantánea y de los políticos que viven la política como sacarse la lotería, y de un pueblo que lo permite porque a lo mejor sueña con poder participar de alguna manera de las ganancias de esa lotería mal habida.

La Argentina de los militares capones que necesitan que sus mujeres hagan en público las veces de hombre; que no son capaces de admitir lo que es tan evidente que lo sabe todo el mundo: que hicieron las cosas mal, horrorosamente mal. Que no tuvieron los atributos de su masculinidad bien puestos antes, y menos los van a tener ahora -que ya no tienen poder alguno- como para pedir perdón como Dios manda por los desmanes de los que fueron responsables en una guerra que tenían derecho a entablar, pero nunca-jamás de la forma chapucera en que lo hicieron. Hicieron las cosas tan, pero tan mal, que hoy los asesinos terroristas pasan por mártires, y muchos de los que pusieron bombas debajo de las camas de gente durmiendo han pasado a ser "jóvenes idealistas". Y varios de los ideólogos y terroristas que llevaron a la muerte a verdaderos jóvenes idealistas son hoy prósperos empresarios que se nutren del capitalismo que decían entonces combatir.

Aquellos fueron los militares de entonces y son también los de ahora. Porque Argentina es tan indefinida que no ha sido capaz de generar un solo dictador como la gente. Un dictador que en su momento, como un padre responsable, hubiese puesto las cosas en marcha para sentar el ejemplo indispensable a las generaciones por venir. Porque como dijo San Agustín -uno de los escasos y verdaderamente grandes filósofos que dio el catolicismo- "los pueblos corrompidos sólo pueden ser gobernados por tiranos". Pero también, como dijo Leonardo Castellani, "es necesario que (el dictador) sea santo. Porque el grado de violencia que un hombre tiene derecho de infligir a otros hombres corresponde, por lo menos, al grado de amor que les tiene. La violencia infligida por el odio es siempre contagiosa y volvedora: rebota sobre el violento."

Pero esto es Argentina, donde los políticos honestos se suicidan como Lisandro de la Torre o terminan en la miseria como el Dr. Ramón Carrillo y los pensadores y profetas como Castellani son exonerados de todos sus cargos, se les prohibe ejercer su oficio y se los condena a pensiones de hambre.

Y es por eso que en Argentina volvemos siempre, de mala manera y a los tropezones, a generar autócratas de segunda y tercera categoría como los que hemos tenido en los últimos años. Políticos pequeños, tan pequeños que se creen que verdaderamente merecen el poder que han recibido. Que ignoran o soslayan que se encuentran con el poder entre manos por arbitrio de la corruptela y el desorden generalizados y se lo toman tan en serio que se olvidan del valor puramente instrumental de su mandato. Y hacen todo -y bastante mal-para el estado, y nada para la Nación. Olvidando que el estado no es más que una maquinaria dentro de la nación y que su único objeto es servir a la nación, que es la gente.

Shakespeare escribió en su Hamlet "si le dieran a cada hombre lo que se merece nadie se libraría de una buena paliza". Y los argentinos tenemos lo que nos merecemos, porque esto es lo que somos.

Pero como yo no creo en el karma de mis colegas hindúes de la manera en que ellos creen, continúo pensando que a lo mejor algún argentino se merece otra cosa distinta que la que hoy está recibiendo. No yo, porque yo ya soy un hombre grande y lleno de vicios y puedo tolerar la paliza que me toca. Pero no podré aceptar jamás como un hecho natural que en el momento en que escribo esto, un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelva entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia".


(*) Publicado en Corrientes al Día 7/8/2007

11.11.12


Publicado en mi extinto "Foro Planetario" en el  2007, cuando era Presidente Néstor Kirchner.
 La vigencia es triste total, por lo que lo republico hoy...



Argentina: Miserias del primitivismo que no cesa


por Manuel Gerardo Monasterio



Hace ya varios años que diversos pioneros de la resolución pacífica de conflictos intentan “hacer germinar” en el país las semillas de una nueva forma de convivir y, esencialmente, DE PENSAR. Pero así como no puede sacarse jugo alguno de una roca, parece imposible que arraiguen los modos y estilos genuinamente civilizados en el páramo infértil de la sociedad argentina.

Hoy, catorce de febrero de dos mil siete, el periódico Infobae –órgano periodístico cercano a los empresarios, ejecutivos y financistas de Argentina- publica en primera plana el siguiente título:

“PRECIOS: LAS PREPAGAS SE RINDEN A LA PRESIÓN OFICIAL”

Y más abajo se lee: “El gobierno forzó a las empresas a anular aumentos”

Así opera la prensa argentina. Así opera la dirigencia argentina. Así opera la sociedad argentina. Nunca se trata de haber llegado a persuadir –racional, y por qué no, compasivamente- a que las empresas prestadoras de servicios de salud ajusten sus tarifas, contemplando las necesidades y dificultades de la ciudadanía de a pie. En pos del bienestar común, de la simpatía mutua, de la cohesión social y del respeto mínimo y elemental por el prójimo. Se trata siempre de vencer, de derrotar, de aplastar, de “forzar” de “hacer rendir” al otro.
Así funciona todo en este desgraciado país.

Y tenemos entonces presidentes esquizo-paranoides, que sueñan solamente con poder morir “atornillados” al sillón de Rivadavia –el inefable “mulato” cuya conducta pública parece haber sido el agorero presagio de todo lo que habría de venir-.
Tenemos presidentes, decía, que manejan el poder desde los compartimientos estancos de sus propios proyectos personales. Presidentes sin desarrollo mental ni emocional, que no pueden persuadir, que no pueden convencer por medio de la racionalidad y la competencia intelectual, porque sencillamente no han desarrollado las áreas de su corteza cerebral concomitantes con esas conductas propias de un desarrollo humano superior. No han tenido disposición ni tiempo para eso. El desarrollo de la codicia y del narcisismo extremo son una tarea que exige ocupación “full-time”.

No tenemos presidentes, ni ministros, ni dirigentes con Presencia y Dimensión para esta hora planetaria. Tenemos, en cambio, luchadores de Cachacascán, entrenados para dar y recibir trompazos. Para mostrar quien es el más fuerte, “quien es el más macho”. Expertos en tramoyas inverosímiles para la gente común. Especialistas en demoler al circunstancial opositor con chicanas e insultos, o simplemente con una indiferencia sustancialmente anti-republicana. Porque la “cosa pública” en Argentina es algo bien privado, algo que manejan a su antojo en la oscuridad de sus maquinaciones los que han despojado a la población- por medio de torpes artilugios legales y lingüísticos- de los más elementales derechos de autogestión. Así funciona la democracia representativa: democracia meramente formal y semántica, pseudodemocracia. Oligocracia consensuada.

Si alguien quiere entender cómo funciona Argentina, no necesita estudiar tratados de historia y sociología, ni realizar costosos estudios de campo, basta con encender la televisión y sintonizar “Animal Planet” –¡maravillas de la tecnología!-. Y así, desde la comodidad de su hogar, podrá investigar a una sociedad, humana y bipedestada, que aún mantiene prácticamente intacto todo el arsenal de supervivencia propio de los mamíferos superiores como el león o el tigre. Pero también como las gacelas y los ratones. Porque la sociedad argentina, es decir, la ciudadanía de a pie, como una dócil prostituta, largamente acostumbrada a las aleccionadoras palizas de su “macho” de turno, termina siempre agachando la cabeza y cumpliendo con el ritual repulsivo de la democracia formal- de la pseudodemocracia- acudiendo a las urnas para elegir a los nuevos proxenetas que habrán de turnarse para explotarla como a ella le gusta…

Esto es Argentina.
Pasen y vean.
Vengan y miren.
Miren y aprendan como se maneja el poder en este desventurado país.
El presidente de la nación no persuade, no negocia, no dialoga.
El presidente “fuerza” y “hace rendir”….
Y mañana –o ahora mismo- los empresarios y los industriales y las multinacionales habrán de “forzarlo” y “hacerlo rendir” a él.
¿Qué forma es esta de gobernar?
¿Qué forma es esta de Administrar?
¿Qué Siglo XXI nos aguarda con estos códigos de comunicación cavernaria tenidos como naturales en una sociedad que continúa aceptándolos como moneda común?

Los pioneros de la resolución pacífica de conflictos, de los nuevos enfoques de comunicación y de las nuevas pautas desarrollables de convivencia humana han traído y continúan trayendo a los especialistas mundiales en estos temas.
Ha venido William Ury trayendo su bella metodología de Harvard. Propiciando la negociación del ganar-ganar, en lugar de uno pierde y el otro gana. Está por llegar, invitado por esa gente pionera que aún sueña con algo diferente, John Paul Lederach, especialista internacional en metodologías alternativas para la paz en conflictos públicos.

¿Sabrán adónde vienen?
Creo que sí, que lo saben bien. Y que continúan sembrando, a pesar de todo, en este paraíso eterno de los neandertales que es Argentina.

El presidente y sus ministros, seguramente, no van a asistir a estos seminarios para aprender algo nuevo que pueda llegar a iluminarlos como para salir de la caverna mental prehistórica en la que duermen.
Los popes del periodismo y los dirigentes prominentes, tampoco necesitan, por cierto, semejantes cambios. Instaurar pautas elevadas de conducta, de convivencia y de comunicación, simplemente los haría más débiles a la hora de confrontarse con sus salvajes compañeros de rapiña.

Es mejor para su formación cívica que continúen sintonizando “Animal Planet”.




Manuel Gerardo Monasterio
Jardines de Prometeo
14 de febrero de 2007


PD: En realidad, la dirigencia argentina -políticos, empresarios, grandes medios de difusión- se encuentra confabulada contra un único enemigo. El único "forzado" y siempre "rendido". El "soberano" cuyo tétrico destino parece ser el de no terminar de "educarse" nunca, y no despertar jamás.      

19.9.12


"La gente gime contra el peligro de la dictadura militar, 
por­que la democracia no funciona. Mientras la democracia no funcione no hay nada que temer. El peligro es que la gente vaya a las urnas. Así como un feto no puede votar, los peronistas, comunistas y radicales deberían declararse insanos; electoralmente insanos. 
¿Qué más prueba de su in­capacidad querés?». 

Jorge Luis Borges

20.8.12


Argentina, una vez más


Por el Dr.Manuel Gerardo Monasterio ( Publicado el 7/8/2007) 


Lo último que uno quisiera es que todo siga vigente, año tras año...Ahora tenemos a una Presidente, viuda de aquel al que se citaba aqui.Nada ha cambiado, sino que aún más, se profundiza el "modelo". 20/8/2012




"Cómo va a ser la Patria esta inmensa laguna en que andamos braceando con desesperación, nadando contra corriente y empantanándonos sin poder ir ni atrás ni adelante; esta casona derruida donde respiramos aire gastado, comemos pan duro o vemos cada día cosas que nos dan en el rostro, estamos vejados por el cretinismo ambiente y creciente, soportamos vergüenzas nacionales. Entonces la Patria real ¿es muy chica? No lo sé, puede que si, puede que no. Pero la Patria son ustedes”. (Leonardo Castellani).

"Volver a hablar de mi país es como retornar una y otra vez a un cáliz de amargura sin fin. Y sin embargo vuelvo, como el perro bíblico que vuelve sobre su vómito a regurgitar el alimento que ya estuvo en su vientre alguna vez". De "Elegía a un niño crucificado"; Manuel Monasterio, 1992

De una punta a la otra de esta Argentina grande y extraña, se habla y se vuelve a hablar siempre de lo mismo sin decir nunca prácticamente nada. Pero hay gente que vive precisamente de eso, e incluso ganan bastante bien. Mientras que otros hemos perdido el sueño y la cordura en pos de convertirnos en una voz clamante en el desierto de tantas "almas inclinadas hacia a la tierra"...

Pero es una vergüenza que alguien como yo se queje, mientras en el momento que escribo esto un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelve entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia". 
Una "democracia" que sólo sirve a los intereses de unos estafadores profesionales disfrazados de políticos, que necesitan muchos "changuitos" y "gürisitas" bien hambreados, bien hundidos en el lodo de la pobreza neurobiológica inmarcesible para que puedan luego ir a las urnas a votar por ellos.

En Argentina votan los muertos y los idiotas. Y me refiero a los idiotas en serio -sin menosprecio alguno- a los discapacitados severos y profundos que están en el padrón electoral nacional y cuyo voto vale lo mismo que el de cualquier otro ciudadano que tenga algo más de idea de lo que está haciendo, o de lo que lo obligan a hacer. Porque en Argentina además, el voto es obligatorio. Y que no se le ocurra a alguien hablar de "voto calificado". No señor, esto es una verdadera DEMOCRACIA, y por eso su voto vale lo mismo que el del enfermo neurológico profundo que está con usted en el padrón. ¿Y por qué no habría de valer igual? Si los votos de ambos junto con el mío y el de millones valen finalmente lo que valen, es decir, lo que una cagada de paloma. Esto es, no nos sirven a todos nosotros, a la Nación, pero son indispensables para los que han usurpado el poder en nombre de la "democracia". Ellos necesitan muchos niños hambreados en esa edad en que el daño neurológico de la desnutrición es irreversible, para sostener esta infamia, mal llamada "democracia",que precisa de millones de esos votos esclavos procedentes de la incompetencia cívica que ellos mismos fabrican de una punta a la otra del país del que se han apropiado.
Porque Argentina es un Proceso y un Castillo de Kafka donde todos los días tenemos -varias veces en el día- la misma sensación de Deja-Vu. Y todos los días al fin del día terminamos convertidos, como Gregorio Samsa, en el mismo insecto a merced del mismo funcionario -presidente, gobernador o diputado- que se presenta ante nosotros con un nombre diferente que saca de la misma galera -aparentemente infinita- de la codicia sin fin y del egoismo sin pausa....Y la estupidez sin mengua, de un pueblo que sigue dando vida a tanto degenerado serial disfrazado de político y con apetencias de eterno funcionario.

Decía Leonardo Castellani, "La antigua monarquía francesa estaba sustentada por las cuatro columnas de Iglesia, Universidad, Nobleza y Gremios -incluso aquí los Parlamentos-que tenían su vida propia y a las cuales no era cómodo ofender; de manera que Luis IX por ejemplo, teóricamente 'rey absoluto', podía hacer muchísimas menos cosas -y prepotencias- que un presidente democrático-liberal de la República Argentina..."

Y sería, digo yo, caer ciertamente en un pozo de gran ingenuidad, pensar que la democracia nos pone a salvo del absolutismo. Precisamente al revés, porque no hay autocracia más feroz que la difuminada del amorfo "demos", que es como llamaban al pueblo los griegos.

Es por todo esto que no puede sorprendernos absolutamente nada de lo que la actual administración nacional haga o pretenda hacer. Y considero además que la mayoría de las criticas que hoy día reciben el Sr. Presidente y su Primera Dama son profundamente insustanciales y, finalmente, completamente irrelevantes. Ellos son en realidad "culpables" de una sola falta: la de ser una mera clonación de la indigencia política hereditaria que aqueja desde siempre a este país.

Nietzsche se planteó un par de preguntas que deberían ser asimismo relevantes para nosotros, "¿Cómo llego a ser lo que soy?" y "¿por qué sufro siendo lo que soy?" Hemos llegado a ser lo que somos por un conjunto de pensamientos y la práctica constante de esos pensamientos. El conjunto de pensamientos se cristaliza en una actitud, una actitud frente a la vida, una actitud ante los otros. Una imagen de nosotros mismos que se plasma en una conducta. Una conducta en lo personal y en lo social.

En Argentina la testosterona circulante es poca, de pobre calidad y muy mal distribuida. Será por eso que somos famosos por nuestras mujeres histéricas y ahora también por nuestras mujeres machorras. Porque parece ser que a pesar del discurso soberbio de los machos argentinos las señoras están tan insatisfechas que terminan por asumir el rol masculino. No porque las mujeres manden, eso lo han hecho siempre, sino por la manera en que pretenden hacerlo por estos lares.

Porque debe haber pocas cosas más desagradables que una mujer que trastoca su pudor -casi un significante de su identidad- por la postura chabacana de imponerse a los gritos moviendo las manos como aspas de molino. Uno esperaría, como mínimo, que un poco del dinero recaudado a lo largo de muchos años de ejercer el "próspero negocio" que representa la política en este país, hubiese sido invertido en tratamiento psicológico y entrenamiento emocional para aminorar y conducir esos visibles horrores del carácter.

La mujer verdaderamente poderosa no necesita ejercer su autoridad como un capataz de esclavos en época de la conquista. Mi abuela, que era analfabeta, tenía la Presencia como para imponer el orden -tantas veces necesario a pesar de las veleidades afiebradas de la mal entendida "democracia" y la aún peor interpretada "libertad"- con una sola
mirada.

Pero mi abuela era una pobre campesina europea "sin pajaritos raros en la azotea" y acá estamos en la Argentina posmoderna de la pizza y del champán, la Argentina tilinga de los millonarios-tipo-sopa-instantánea y de los políticos que viven la política como sacarse la lotería, y de un pueblo que lo permite porque a lo mejor sueña con poder participar de alguna manera de las ganancias de esa lotería mal habida.

La Argentina de los militares capones que necesitan que sus mujeres hagan en público las veces de hombre; que no son capaces de admitir lo que es tan evidente que lo sabe todo el mundo: que hicieron las cosas mal, horrorosamente mal. Que no tuvieron los atributos de su masculinidad bien puestos antes, y menos los van a tener ahora -que ya no tienen poder alguno- como para pedir perdón como Dios manda por los desmanes de los que fueron responsables en una guerra que tenían derecho a entablar, pero nunca-jamás de la forma chapucera en que lo hicieron. Hicieron las cosas tan, pero tan mal, que hoy los asesinos terroristas pasan por mártires, y muchos de los que pusieron bombas debajo de las camas de gente durmiendo han pasado a ser "jóvenes idealistas". Y varios de los ideólogos y terroristas que llevaron a la muerte a verdaderos jóvenes idealistas son hoy prósperos empresarios que se nutren del capitalismo que decían entonces combatir.

Aquellos fueron los militares de entonces y son también los de ahora. Porque Argentina es tan indefinida que no ha sido capaz de generar un solo dictador como la gente. Un dictador que en su momento, como un padre responsable, hubiese puesto las cosas en marcha para sentar el ejemplo indispensable a las generaciones por venir. Porque como dijo San Agustín -uno de los escasos y verdaderamente grandes filósofos que dio el catolicismo- "los pueblos corrompidos sólo pueden ser gobernados por tiranos". Pero también, como dijo Leonardo Castellani, "es necesario que (el dictador) sea santo. Porque el grado de violencia que un hombre tiene derecho de infligir a otros hombres corresponde, por lo menos, al grado de amor que les tiene. La violencia infligida por el odio es siempre contagiosa y volvedora: rebota sobre el violento."

Pero esto es Argentina, donde los políticos honestos se suicidan como Lisandro de la Torre o terminan en la miseria como el Dr. Ramón Carrillo y los pensadores y profetas como Castellani son exonerados de todos sus cargos, se les prohibe ejercer su oficio y se los condena a pensiones de hambre.

Y es por eso que en Argentina volvemos siempre, de mala manera y a los tropezones, a generar autócratas de segunda y tercera categoría como los que hemos tenido en los últimos años. Políticos pequeños, tan pequeños que se creen que verdaderamente merecen el poder que han recibido. Que ignoran o soslayan que se encuentran con el poder entre manos por arbitrio de la corruptela y el desorden generalizados y se lo toman tan en serio que se olvidan del valor puramente instrumental de su mandato. Y hacen todo -y bastante mal-para el estado, y nada para la Nación. Olvidando que el estado no es más que una maquinaria dentro de la nación y que su único objeto es servir a la nación, que es la gente.

Shakespeare escribió en su Hamlet "si le dieran a cada hombre lo que se merece nadie se libraría de una buena paliza". Y los argentinos tenemos lo que nos merecemos, porque esto es lo que somos.

Pero como yo no creo en el karma de mis colegas hindúes de la manera en que ellos creen, continúo pensando que a lo mejor algún argentino se merece otra cosa distinta que la que hoy está recibiendo. No yo, porque yo ya soy un hombre grande y lleno de vicios y puedo tolerar la paliza que me toca. Pero no podré aceptar jamás como un hecho natural que en el momento en que escribo esto, un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelva entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia".

(*) Publicado en Corrientes al Día 7/8/2007

7.8.12

Si las democracias fueran como en Suecia, quien esto escribe no pensaría como José Ingenieros: ". Las pretendidas democracias de todos los tiempos han sido confabulaciones de profesionales para aprovecharse  de las masas y excluir a los hombres eminentes."

Más de una vez he planteado que las únicas democracias efectivas se dan en los países escandinavos.  Cuando he planteado esto, me han dicho, "sí, pero también tienen las más altas tasas de suicidio" A lo que he respondido -en obvio son de broma-: "Un argumento más en contra de las democracias, aún las mejores!"

Pero es que ningún sistema político puede aportar significado a la existencia humana, es otra la dimensión donde Eso se produce.

Mientras tanto, veamos este video, en tanto preparo algunos argumentos posteriores en pro de la autogestión generalizada y la abolición del horroroso dinosaurio del Estado.

28.7.12

Divagaciones del ciudadano de a pie



Basta tener una sola aspiración pura, un solo reclamo justo, una única protesta legítima, para tomar de inmediato contacto directo con el demonio del mundo. No importa que se trate de democracias o de dictaduras, la sempiterna burocracia de los que viven a expensas de los otros
-los chupasangres, los chupatintas, los jueces, los secretarios, los escribientes, los licenciados: los funcionarios infinitos del estado-
caerá sobre ti en el mismo momento en que una sola aspiración decente te lleve a reclamar aquello que, por el propio peso de la razón y la justicia, debería estar tan claramente dado como el agua clara.

Ni la razón ni la justicia tienen espacio en este mundo donde mandan la voluntad y la fuerza. La voluntad y la fuerza de los que detentan el poder, no importa qué tipo de poder ni bajo qué régimen. Sólo te queda soportar el peso de la banal arbitrariedad de los que mandan en cualquier momento dado de cualquier régimen político o social.

Las democracias, particularmente, son los constructos más perversos, porque surgen bajo el imperio de la ilusión de que en ellas “eres libre” y tus derechos son respetados. Y bajo la ilusión de la libertad y de la justicia tus impulsos más elementales se ven aplacados por el peso insoportable de las multitudes unánimes que viven bajo la ilusión de ser libres, y por lo tanto ya no hacen más nada para liberarse de esas cadenas tanto más oprobiosas cuanto más invisibles.

Nadie se sorprende de exigir derecho y justicia en las evidentes dictaduras. Las rebeliones están justificadas, los aplastados bajo su flagrante yugo avivan la pasión –y la compasión- de todos los que observan.

Pero, las democracias! Ah las democracias! Qué palabra talismán maravillosamente cínica, inconcebiblemente perversa pero tan real!

"Democracia representativa"...Si no fuese trágico, resultaría gracioso. Pero significa que hay que mantener  a miles de parásitos: diputados nacionales,diputados provinciales, senadores nacionales, senadores provinciales, más los miles de asesores, consultores, secretarios, escribientes, ayudantes...Con sus dietas, con sus viáticos, y todo bajo el amparo de su "fuero parlamentario".

¿Con qué objeto la nación -que es el pueblo-mantiene a este contubernio de sabandijas hematófagas, que a la hora de votar lo hacen en bloque, siguiendo, no el mandato de la gente sino la orden partidaria de acuerdo con los ocultos intereses de las cúpulas?

Decir "ocultos intereses" no es más que un eufemismo, basta ver cómo viven y cómo aumenta el patrimonio de todos estos maleantes sostenidos por la sacrosanta "constitución nacional".

Habría qué ver cómo lo defiende a usted, ciudadano de a pie, la "constitución nacional", cuando le matan a un hijo, le violan a una hija o irrumpen en su casa para despojarlo de lo que se ha ganado trabajando de sol a sol como una bestia de carga. Cuando eso ocurra, aprenderá usted lo que son los "derechos humanos" y con qué efectividad se aplican a favor de los delincuentes asesinos con el sostén de los señores y señoras "jueces de la nación" y de todo el edificio de leyes y decretos que ya el viejo Cicerón denunciara hace más de dos mil años como una estructura al servicio de la corrupción creciente.

Mientras escribo en la madrugada estas tristes divagaciones, hay niños y niñas que están siendo secuestrados, para ser utilizados con intenciones que ni siquiera desearíamos imaginar, que no podemos imaginar, pero que son verídicos y existen aqui y ahora. Muchachas que son arrebatadas en las calles para ser arrastradas hacia inmundos tugurios donde serán vejadas sin fin por ciudadanos "honorables", todo bajo el amparo de policías, jueces y legisladores infames...Convirtiéndose -tristes criaturas-en un número más de un expediente finalmente archivado bajo la pila de papeles en oscuros-oscuros y siniestros-edificios que ya no aguantan el peso de los folios acumulados...y de la ignominia indescriptible que continúa acumulándose sin solución de continuidad en este mundo vergonzoso y pestilente que hemos creado y sostenemos con nuestra docilidad mecanizada.


Dije antes: “la banal arbitrariedad de los que mandan”. Me hacía eco de la frase de Hannah Arendt, cuando escribió acerca de “la banalidad del mal”. Es un mal implícito, sencillo, automático. Un mal que funciona con la simplicidad del mecanismo de una simple ametralladora. Un trivial engranaje sin laberínticas justificaciones, ni necesidades ontológicas que vayan más allá de su propia letal simplicidad. Eso son los burócratas. Los vampiros del estado.

El escribiente de turno tomará tu deposición. La misma pasará por la criba incontestable de las férreas leyes inscriptas en inamovibles códices que inexorables eruditos de la burocracia han establecido como norma inmarcesible del funcionamiento del estado. Y allí quedarás atrapado, para siempre. Aplastado como un insecto entre las tapas de unos códices, que por arbitrio del abstraccionismo más absurdo-pero inapelable-vale más que todos los hombres, mujeres y niños de carne y hueso que día a día sucumben aplastados bajos sus letras que tienen todo el poder que le falta a la inerme razón de tu sangre.

Tú, para ganarte el mísero sustento, debes vivir a salto de mata. Sin saber nunca cómo vas a llegar a fin de mes. Cómo vas a hacer para pagar los vencimientos, las cuotas, los impuestos.
Ellos viven en la comodidad de saber que el sueldo que te roban –junto con tu tranquilidad de todos los días- llegará puntualmente a fin de mes. Y que bajo la “ley de estabilidad del empleado público”, jamás los podrán echar.
Ellos están tranquilos mientras tú  estás temblando por mil razones aún antes de llegar, entre las  dificultades sin fin de tus obligaciones cotidianas. Y cuando llegas, finalmente, escuchas el “No ha lugar”, “tramítese por la vía correspondiente” “debe asistir con su abogado” (más alimañas al servicio de la podredumbre universal) “ no hay prueba suficiente” “háganse las pericias de rigor” ( sabandijas que juzgarán si eres verdaderamente apto, es decir, “socialmente adaptado”, para aspirar a lo que pretendes)

El bíblico original  “a partir de ahora comerás con el sudor de tu frente” debería ya incluir: “bajo el imperio de las sabandijas chupasangres de la burocracia del estado” que, por supuesto, están exentas de ese primer mandato original, ya que ellas comen con el sudor de “tu frente”, y del de todos los ciudadanos de a pie que pagamos sus salarios, sus retiros y pensiones.

Es por ello que las llamadas democracias son las más perversas formas de gobierno, porque bajo la ilusión de la libertad viven todos sin más impulso ya de rebelarse contra un sistema de opresión, tan bien organizado, que aniquila desde el vamos la sola percepción de la tremenda esclavitud a la que somete, más tremenda cuanto que más oculta bajo un montón de baratijas, de leyes y de artilugios que sirven mayormente a los que más tienen y a los que detentan cargos públicos, sin contar a los delincuentes, que siempre, grandes socios de los abogados y jueces, se las amañarán para delinquir dentro de los marcos jurídicos que les permitan salir lo más ilesos posibles.

Vé tú, trabajador de a pie, asalariado o independiente decente y cumplidor de las leyes, y comete una sola falta (róbate una gallina o un sachet de leche en un supermercado) y ya verás cómo opera sobre ti la justicia con sus leyes.

El violador, el asesino o el ladrón más o menos pícaro, siempre llamará la atención de algún abogado más o menos mediático que sacará su rédito por poner en marcha el maravilloso engranaje de la justicia y de sus códices para encontrarle una salida a su cliente. Y si algo le faltase, ya vendrá Freud con sus secuaces de turno a justificarlo todo bajo la figura de que el pobre individuo, en razón de sus deterioradas funciones mentales, no es imputable.

Y cuando todo termine, te dirán: “Venga, no vaya usted a perder la confianza en el sistema de justicia”. Porque vivimos en una sociedad de derecho.

¿Qué me dice? ¿Qué no la vé usted derecha? 
Será, amigo mío, que no la está mirando usted  desde la perspectiva adecuada.
 Súbase a la tarima de los que mandan (gobernantes, senadores, diputados concejales,jueces,funcionarios,sindicalistas, lobbistas y empresarios) y verá usted que, desde esa cómoda altura, la sociedad se vé bien derecha, como una columna construida bajo las impecables leyes de la escuadra.


 

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