18.5.17


Esta nota se publicó en mi extinto foroplanetario.com.ar el 2007.


Todavía estamos esperando que el benevolente y magnánimo “occidente civilizado y cristiano” responda por los crímenes cometidos contra la persona de Wilhelm Reich por los organismos policiales de los Estados Unidos de América, gran adalid de la democracia representativa que se publicita en todas partes como “el mejor de los sistemas posibles de gobierno”.

El 3 de Noviembre de 1957, moría de un ataque cardíaco en la prisión del país en el que Reich se había asilado escapando de la Alemania Nazi. En una suerte de macabra inversión de los valores, mientras el gobierno de los Estados Unidos lo perseguía a él, por el horroroso “crimen” de investigar las raíces de la vida en su ámbito más esencial y profundo, simultáneamente contrataba a los científicos nazis que habían trabajado durante la guerra fabricando bombas de temible destructividad y desarrollando las “bellezas” de la guerra química. Y mientras Wherner von Braun florecía -luego de haber sido el cerebro de 
Peenemünde en el diseño de los letales Cohetes V2-  fabricando los sueños espaciales norteamericanos, Wilhelm Reich era encarcelado por develar el secreto de la vida y denunciar los horrores de la muerte concentrados en las experimentaciones atómicas y en la escalada productiva de las sustancias químicas, los pesticidas, las radiaciones y los deshechos tóxicos que están convirtiendo nuestro habitat planetario en una verdadera bomba de tiempo que está explotando –aquí y ahora- a través de letales etapas sucesivas cuyo mortífero horizonte ni siquiera llegamos a imaginar.

Pero en honor al hombre, para tantos desconocido, veamos, sintéticamente, cómo se desarrollaron los hechos.

En 1919, siendo aún estudiante de medicina, tiene su primer encuentro con Sigmund Freud. En enero de 1920 es nombrado miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena. En 1922 termina su carrera como médico y comienza una intensa práctica fundada, esencialmente, en el trabajo de campo con la ciudadanía de a pie. Mientras sus colegas intentan captar a la población de clase alta y media alta, Reich trabaja con los obreros y obreras investigando la higiene sexual y organizando seminarios de esclarecimiento para poder alcanzar la meta de una sociedad “genitalmente” sana.

Comienzan sus primeras publicaciones.
Investiga sin pausa. Trabaja en pos de la higiene sexual de la población, profundamente perturbada por siglos de represión organizada.
Se compromete con la Internacional Socialista.
Sigue publicando.
Mientras tanto, entre las sombras, sus colegas psicoanalistas conspiran para destruirlo. Entre una multitud de ínfimas maldades que se arremolinan en enjambres, le envidian profundamente a su mujer, con la que mantienen un matrimonio evidentemente vital, apasionado y libre. La personalidad de Reich, por supuesto, no ayuda. En algún momento, asqueado por las faltas éticas de algunos de los más prominentes psicoanalistas de su tiempo, dice: “Con mis pacientes, sean mujeres o varones, jamás mantengo relaciones sexuales”. Es demasiado. ¿Qué les queda a sus colegas que manosean las partes pudendas de sus pacientes femeninas durante las sesiones con la excusa de la "abreacción y la catarsis"?

 ¿ Y de los que se acuestan con sus cuñadas?
Y en fin, de todos los onanistas mentales del movimiento psicoanalítico que eran, por cierto, abrumadora mayoría.

Abreviaremos la larga historia que los interesados podrán encontrar sin dificultad en las profusas biografías.
Lo enemistan con Freud. A Freud, para entonces, ya no le cuesta mucho enemistarse con cualquiera que no se pliegue a la ortodoxia patriarcal de la que ha terminado enamorándose.
 Las ideas de Reich son excesivas, no sólo para los psicoanalistas –que se ahogan (antes y ahora) en una cucharada de vida verdadera- sino también para sus camaradas comunistas.
 La revolución de Wilhelm Reich es en serio.
 Nadie está preparado para algo semejante.

En 1932 lo expulsan del partido comunista alemán.

En 1933, Freud le anula el contrato de edición de su "Charakter Analyse". Reich lo publica a sus expensas.
Años  después, a los estudiantes de psicología, los profesores nos prevenían sobre "El análisis del carácter", y nos decían hasta qué página había que leerlo, "porque de esa página en adelante, Reich se había vuelto  psicótico paranoico"...Qué casualidad, que a partir de ese momento es cuando Reich comienza a desarrollar sus más interesantes ideas.

Comienza su largo peregrinaje. 
Se traslada a Suecia.
 Al poco tiempo es expulsado de Suecia. 
Viaja a Dinamarca, donde vive con el pseudónimo de Peter Stein.
En 1934 el Secretario de la sección alemana de la Sociedad psicoanalítica le anuncia a través de una carta que “su nombre ha sido eliminado de los registros de la sociedad”.

Continua investigando y escribiendo.
 Enseguida se traslada a Noruega donde vivirá durante cinco años. 
Allí  sus descubrimientos más trascendentales, que deberían haber modificado radicalmente la visión que la humanidad tiene de la vida.
 Sin embargo, lo empujaron a su martirio final.

Descubre el “bion”.
Los psiquiatras y biólogos noruegos desencadenan una batalla campal contra él a partir de estos descubrimientos que, lógicamente, rechazan fervientemente. Y No utilizo “fervientemente” en vano.
Reich ha logrado lo inimaginable. Ha descubierto que la libido no sólo existe, sino que además, es una presencia real, viviente y mensurable en el laboratorio.
Esto es, por supuesto, absolutamente intolerable. Los psicoanalistas están desesperados. Pero, ¿es que a este hombre nadie le ha dicho que eso es un invento de Freud? Un constructo conceptual que sirve de materia prima para que los psicoanalistas podamos masturbarnos mentalmente en prolongadas –y costosas- sesiones sin solución de continuidad. ¿Y nuestras publicaciones? ¿Adónde irían a parar? Cientos de tomos donde se encuentran condensadas en densas ristras de criptogramas todas nuestras elaboradas poluciones! Litros de poluciones, nocturnas y diurnas, que más tarde habrán de transmutarse en las tetas benevolentes o asesinas de Melanie Klein o en el nudo borromeo del grande y maravillosos onanista francés y en su reverendísimo nombre del padre que son –Dios no admita lo contrario-artilugios completamente inútiles pero funcionales a los propósitos indispensables de la gran marea masturbatoria universal!

Reich es el enemigo número uno.
Lo que pretende representa un atentado mortal contra la caterva de loros desplumados que viven amurallados en los recintos herméticos de sus inexpugnables intelectos.
Hay un ingente negocio entre ellos…y la realidad.

En 1939, se dirige hacia Estados Unidos. La cuna de la libertad –la única libertad que conoce esta sociedad- donde será finalmente masacrado en nombre de la “peste emocional”. Como Servet y como Giordano Bruno. En pleno Siglo XX del Occidente liberado de las garras del fascismo de Mussolini y de Hitler…
El occidente de los aliados, de los buenos, de los buenos cristianos.

Más publicaciones. Más persecuciones. Quema de libros. 
El FBI asaltará su casa para robar sus documentos, destruir su laboratorio, romper sus equipos. Y ponerlo en prisión bajo la única escandalosa maniobra legal que les resulta accesible: “Ejercicio ilegal de la medicina”.
 Escándalo. El más absoluto y descarado escándalo.
Muere en la cárcel de un ataque cardíaco, como recordamos al comienzo.
¿Asesinado? En parte asesinado.
 Reich ha cooperado, por supuesto.
 Es tempestuoso, incontrolado, colérico, incansable, y además fuma como una chimenea. 
¿Un poco loco, quizás? También. Si gozara de la cordura aplastante de los cuerdos no sería el genio desbordante que ha sido. Un genio al que la ciencia actual todavía no alcanza a comprender. Tal es el adelanto de su pensamiento. Un pensamiento que surge de la salud mental y emocional sin bloqueos. Algo muy escaso en esta sociedad. La salud mental y emocional de un hombre libre.
 La biografía de Reich podría llevar como subtítulo: El drama inenarrable de un hombre sano viviendo entre enfermos.

Y a pesar de todo, tarde o temprano, tendrán que aceptar que los trabajos de Reich son esencialmente correctos: La existencia está sustentada desde y sobre una energía viviente y palpable. Llámesela Orgón, Prana, Mana u Od (o con cualquiera de los múltiples nombres con los que se la nombrado en los diversos sistemas). Sin esa energía en las que “respiramos, nos movemos y somos”, no hay vida.
Y Wilhelm Reich fue el primer hombre de la historia conocida que científicamente la descubrió y experimentó con ella dentro del marco de la metodología científica en la que se había formado, impecablemente. Sin influencias de la religión ni del ocultismo (que conoce este fenómeno desde hace siglos)
Mal que pese a quien le pese, sea el FBI, la Food and Drug Administration o la venerable Sociedad Psicoanalítica Internacional.
Requiescat in pace.
 Todos ellos.
 Nunca Wilhelm Reich.
 A quien le auguramos siglos de cañonazos de luz 
contra las tinieblas de este y de todos lo siglos por venir.
Salud!


Manuel Gerardo Monasterio
Jardines de Prometeo
6/12/2007 a las 18 horas

2.2.17


No pensamos nada.
Somos pensados.

Somos terminales bobas.
Espejos multidimensionales.
Loros vacíos.

Manuel Gerardo Monasterio, a las 8.54 del 2 de Febrero de 2017

21.10.16

Hablar convincentemente de Advaita es tan fácil como hablar de cualquier otro tema si existe una cierta facilidad de palabra.

Han surgido "maestros de la no-dualidad" como hongos luego de un día de lluvia.
Es tan fácil imitar. Se sientan durante años a los pies de un maestro y terminan mimetizados.
Cuando el maestro muere, ellos ocupan su lugar. Se sienten muy a gusto en su nuevo papel.
 Durante años envidiaron profundamente al Gurú. Ahora les ha llegado su turno.
 A estos los vemos por la India, dando vueltas por ahi y atrayendo como siempre y más que nada, a occidentales atormentados.

Luego están los "maestros de la no-dualidad" made in USA.
Estos -varones o mujeres- se nutren de costosos seminarios, hablan pausadamente y con voz profunda, sonríen a menudo con sonrisas hieráticas o distantes-como si tuvieran conectados los músculos del rostro a una remota fuente de felicidad universal- y repiten -a veces bien y a veces no tan bien- frases tomadas de aqui y allá, o incluso "canalizadas" directamente, lo que no los hace maestros de nada, sino simples mediums. Claro, que no es lo mismo ir a una sesión de espiritismo en un barrio pobre con olores non-sanctos que sentarse en la sala de conferencias de un rimbombante hotel de cinco estrellas.
En ese ambiente, cualquier discurso es mucho más espiritual y profundo.

Y eso es todo.

¿a ninguno de los que va por allí se le ocurre preguntarse, por qué alguien que es presentado prácticamente como un "iluminado" pudiera necesitar audiencias y los beneficios que de ellas se derivan?

Si está tan completo en sí mismo, tan satisfecho, tan realizado, ¿para qué todo ese despliegue?

Ah, me olvidaba, Sí, claro! Por amor a la humanidad...! 


29 de Agosto de 2007
La palabra "espiritualidad" es un fetiche. No significa nada. Por eso sirve para tantas cosas. Sobre todo, y en particular, para que unos charlatanes de feria disfrazados de sabios monten su tenderete para lucrar con los incautos...y los fraudulentos que pretenden acceder a vaya a saber qué pretendida "iluminación" subidos sobre los hombros de algún "papá" sustituto que asuma todos los riesgos.

El lucro no es sólo de dinero, es también y fundamentalmente, de poder.

El negocio de la "espiritualidad" junto con el de las armas, los medicamentos y las drogas, es uno de los más lucrativos y poderosos de la actualidad. Los "ricos y famosos" pagan bien y son una excelente propaganda para atraer a la "humanidad de a pie". Y están ansiosos por aprender de estos "grandes maestros espirituales" cualquier técnica o "truco" que les permita "comerse toda la torta y seguir conservándola a un tiempo". Los "maestros les dirán que todo es un gran juego cósmico". La "Lila", "el juego de Dios". Por lo tanto, todo es una gran ilusión. Dentro de esa gran ilusión a ellos -los ricos, famosos y poderosos- les ha tocado jugar su parte de esa manera, precisamente. "Es vuestro karma", les dirán, os lo habéis ganado en otra vida. Y el karma de los infelices cuyo vientre se infla por la inanición y serán comidos en vida por los gusanos, es ese también, precisamente. Algo terrible habrán hecho en otras vidas. No es vuestro problema.

"Maestro" preguntará un ejecutivo canoso y de aspecto atlético pero mirada preocupada, ¿qué hay del sexo?". Y el gran Gurú mirará a la audiencia con un brillo pícaro en sus ojillos vidriosos, "todo es un juego". No te apegues, distiéndete y disfruta. Está todo bien"
Palabras que cualquier proxeneta de segunda categoría en algún burdel de mala muerte le hubiera dicho a un parroquiano entrado en copas que comienza a sentir remordimientos por tener a su esposa durmiendo en casa.
El ejecutivo, ya más distendido y hasta algo envalentonado por la tácita aprobación, continuará. "¿Hay alguna técnica, algún ejercicio respiratorio, lo que fuere, que me permita disfrutar mejor?"
En realidad el cincuentón exitoso está algo angustiado porque días atrás no pudo satisfacer adecuadamente a su fogosa amiguita treintañera que deseaba una sesión más prolongada que la que su agotado amante le podía ofrecer.

"Respira así y así, y fíjate en este mudra" continuará el sublime gurú, sin abandonar la miradita ligeramente astuta, mirando de reojillo al resto de la audiencia que aguarda anhelante el consejo para mejorar la perfomance sexual, sobre todo ahora que el Maestro ha dado su "bendición" para aquello que ellos consideraban actividades no muy "elevadas".
Como previniendo las dudas de algún visitante algo más avezado, terminará :"Todo es un juego...Sólo no apegarse es necesario"
No se entiende bien cómo, "sin apego", va a tener uno apetitos de tal naturaleza, cuando exactamente dependen de las imágenes que deben alimentarse para poder seguir teniendo interés en ello. "Sin apego", ningún animal -bipedestado o cuadrúpedo- tendrá apetito como para enredarse en una actividad que resulta tremendamente extenuante para el cuerpo y completamente improductiva en el orden elemental de la supervivencia, que es en definitiva, lo que esencialmente mueve a cualquier criatura en este mundo, desde el humilde pero expansivo microbio hasta el nada humilde pero asimismo expansivo homo pretendidamente sapiens.

Y eso es todo.
Como brillantemente decía no hace mucho, el gran cineasta y autor Indio Javed Akhtar, "Gautama (Buda) salió de un palacio para irse a la jungla a encontrar la verdad. Pero hoy en día vemos que, los gurúes de la era moderna, salen de la jungla para terminar en palacios. Se están moviendo en dirección opuesta. No podemos ponerlos en la misma línea."
Y hagamos la salvedad de que Javed Akhtar es un ateo y racionalista famoso. Es decir, hemos llegado al punto en que los agnósticos, los no-religiosos, son los que dan verdadera enseñanza Espiritual.

Sabes, Nuria, no tengo nada en absoluto contra el hecho de que haya quienes quieran - y puedan- ganar fortunas y vivir como reyes; ni contra la lujuria, la ambición y todo lo que se les ocurra. Todo corre por cuenta de quien lo siente y lo vive, o lo padece. Lo único que sí me molesta es que aparezcan unos fantoches de cartón o terracota pretendiendo embozar esos vulgares apetitos de forma tal que aparezcan como pretensiones que deben ser tenidas como tan naturales como el deseo de comer, dormir o evacuar el intestino. Y que lo hagan además con la pretensión de "espiritualidad" o de "guía interior". Y que encima cobren -y muy requetebién. por vender este producto adulterado, más bien podrido, que en esta época de "Kali Yuga", es decir de negrura y obnuvilación mental, pasa por "enseñanza espiritual".


Manuel Gerardo Monasterio en Entrevista con Nuria Climent Vilardebó, 15 de Enero de 2007

19.10.16

Argentina es un país que se destaca entre sus vecinos por poseer, como Conrad dijo a través de unos de sus personajes: “Un talento natural para el desastre”. Triste país sudamericano que no se reconcilia con su destino geográfico y genético y vive en un eterno desgajamiento psicológico, político y hasta metafísico, como el hombre de Byron, "ser marino que habita en la tierra deseando volar".

Los argentinos se caracterizan por una incapacidad casi constitucional para la profundidad. La mayoría de su intelectualidad cree que la profundidad pasa por la capacidad de expresar la cosas más sencillas de la manera más abstrusa y alambicada posible. No nos puede extrañar, por lo tanto, que Argentina sea uno de los últimos reductos planetarios del Psicoanálisis freudiano y de su derivación más oscura, el lacanismo. Podemos aplicar aquí lo que mi amigo Manuel Gerardo Monasterio escribiera al respecto de los psicoanalistas en su libro “Vigilia sin tregua”: “…de tan profundos pasan al otro lado de las cosas…Y siguen navegando por la cáscara”

Y este es el drama esencial de los argentinos, su incapacidad de profundizar, de ir verdaderamente al meollo de las cosas con verdadera intención de una acción funcional y realista. Viven en la ilusión de ser profundos, cuando en realidad son simplemente complicados y oscuros, y poseen una casi inextinguible vocación de masturbación política y social que los ha llevado a descender de mundos, ostensiblemente a través de las décadas, cuando, como todos sabemos, fueron uno de los “niños ricos” de la vapuleada América del Sur.

He tenido la fortuna de recorrer Argentina de Norte a Sur a lo largo de varios años de prolongadas visitas. He sido usufructuaria de la hospitalidad de algunos increíbles amigos en ese país, a quienes he visto sufrir en diversas ocasiones en escenarios difíciles de imaginar para una europea nacida en el último cuarto del Siglo XX. Aclaro, no me sorprenden estas penurias ocurriendo en algunos países africanos o asiáticos, pero me ha costado mucho entender cómo pueden ocurrir en un país “abundante y culto” como Argentina, lo que me obligó a intentar averiguar por qué las cosas son como son en “La Reina del Plata”.

Argentina padece de una creciente marea de sectores pobres, pero la pobreza de Argentina no es como la de Brasil, por ejemplo, o la de Guatemala. La pobreza de Argentina es una pobreza-pobre, sin matices, sin colores. Los brasileños y los guatelmatecos pobres padecen de una pobreza rica en su interior, plena de tradiciones, de insospechadas tonalidades culturales y hasta religiosas.

En Argentina, he andado miles de kilómetros pasando por centenares de pueblos, todos grises, descoloridos, impersonales.
Argentina pasa por ser, tradicionalmente, un país católico. Pero, ¡qué diferencia con la fe religiosa de las gentes simples de México o de Brasil! La fe que uno ve en los argentinos es tan “mediana”, tan “de superficies” como todo lo demás.

No van al fondo de nada, viven como en una inmensa mesa de café donde todo se discute hasta altas horas de la madrugada con la sola intención de que todo quede como está, de forma tal de poder volver mañana a conversar de las mismas cosas sin solución de continuidad. Y hasta quizás resulte una terrible y bella metáfora el hecho de que uno encuentre en Buenos Aires, Córdoba, Rosario o Mendoza, tantos y agradables cafés.

Uno de los temas que más ruido ha hecho en los medios argentinos, por poner un caso, es el de la Papelera Botnia, de capitales escandinavos. La ciudad de Gualeguaychú se levantó “en armas” durante meses, qué digo, años. La contaminación que produce la planta –y no es que la apoye de ninguna manera- es una simple broma en comparación con los horrores que ocurren masivamente en distintos lugares de Argentina. He tenido ocasión de ver importante documentación acumulada durante años por abnegados científicos argentinos a los que poco y nada se ha escuchado, donde se muestra la extensión increíble de aguas contaminadas con arsénico, que es lo que beben como agua “potable” decenas de miles de argentinos desde el norte de la provincia de Buenos Aires hasta quien sabe donde. Hay enfermos incurables como resultado de esta locura, y no se ha hecho nada sustancial al respecto.
Ríos contaminados en todas partes; cerdos comiendo en los basurales públicos –que luego serán faenados bajo inexistentes controles bromatológicos para ser consumidos por la inerme -¿o desidiosa?- población; autos y camiones que nadie controla, mientras lanzan toneladas de residuos tóxicos por no estar en condiciones técnicas de funcionar…Todo esto lo he visto, no me lo han contado.

Argentina es un país que se pliega feliz a todas las modas, mientras lleguen de lugares “aceptables”, esto es, lugares foráneos con algún aura de fama, categoría o elevado nivel económico. De allí que ahora los Argentinos festejen San Valentín o Halloween, como los vecinos ricos del norte. De vez en cuando aparece alguna manía extraña, como ha sido la -¿pasajera?-pasión de algunos sectores por todo lo irlandés o vinculado con Irlanda…Ya hubiera deseado uno que, en esta pasión por Irlanda –país muy querido para mi- los argentinos se hubieran contagiado un poco de lo histórico que une a ambos países, cual son los conflictos con Inglaterra…Pero los argentinos, básicamente, no están interesados en complicarse demasiado la vida. Con un poco de cerveza y de música, ya les alcanza y sobra.
La pasión por lo banal y superficial llega a tal extremo, que muchos argentinos verdaderamente prominentes deben emigrar, esto es, si no aspiran a fenecer,vegetar o suicidarse (como ha ocurrido con varios genios de ese país) Y una vez afuera, esos argentinos ilustres, no dejarán de sorprender a sus colegas con su inteligencia y capacidad.Pero, oh desgracia, siempre en el exilio!

Son los argentinos, en definitiva, quienes han acuñado la palabra que mejor los explica a ellos mismos y a sus extravagantes problemas: “Tilingo”.
“Tilingo” es una palabra fantástica, que abarca, según parece, la mayor parte de lo que los argentinos padecen. “Tilingo” es quien presume de ser fino, sin serlo. Pero es mucho más. Se trata también de alguien obsesionado por las pequeñeces y los detalles, por lo insustancial de las cosas. El “tilingo” gusta de adquirir fama o brillo de culto, de “connoisseur”, de “estar en la pomada” (como me han enseñado mis amigos argentinos que se dice en Argentina de aquellos que saben dónde y cómo ubicarse).
El “tilingo” es, en definitiva, un ente superficial que gusta de navegar por la corteza de la vida sin arriesgarse nunca a los sabores de la interioridad. Será por eso, tal vez, que rara vez nos tomamos a los argentinos y a sus problemas en serio, porque son ellos los que, a fuerza de superficiales y vanos, carecen de seriedad. Y esta falta de seriedad ha pasado a ser casi su tarjeta de presentación. Lo que, para alguien como yo, que a pesar de todo lo dicho, he tenido una bella relación con ese país, resulta una suerte de tragedia. Aunque, lógicamente, lo que para mí luce como tragedia, para los argentinos ha de ser, seguramente,no más que un simple sainete.

Nuria Climent Vilardebó, Barcelona, 18 de Enero de 2010



José Ingenieros

Nicolás Repetto

Arturo Illia
En Argentina, hace 55 años la democracia iba y venia, pero las personas que trabajaban terminaban teniendo casa propia y ahorraban…Ahorraban lo suficiente como para poder ayudar a sus hijos durante años. Hoy la gente tiene dos, tres trabajos…Trabajan también los hijos, y no alcanza entre todos más que para un alquiler exorbitante por una covacha más o menos infame.
Eso sí, los argentinos hemos evolucionado mucho en los aspectos más esenciales de la existencia. Hoy, un transexual caprichoso puede darse el lujo de que la justicia argentina-doblegada por un sistema legislativo muy diligente en estas áreas de la vida social- le otorgue un documento de identidad con el sexo que a él/ella le guste.
Estos sí que son avances. Avances de la libertad y de la democracia…
Argentina es un país hilarante. Mientras un Médico como Favaloro termina agobiado hasta el suicidio, otro médico como José Luis Manzano disfruta de los millones que la población y las instituciones “democráticas” le permitieron acumular durante su gestión política…
Casi todos los días uno recibe mails de crítica a la gestión oficial. Los borro sin leer, sistemáticamente. No me interesan. Son ladridos de perros a la luna. Para evaluar lo inútil –y hasta lo injusto- de tales expresiones banales, basta echar una mirada a la oposición...
El congreso de la nación tiene 11.000 empleados (sí, leyó bien). Durante el 2010, 43 diputados pasaron el año de sesiones sin emitir una palabra.
Pero no se inquieten, esto no significa absolutamente nada en particular. Ya en nuestro libro “Bases para un nuevo modelo de nación” (1988) citábamos a Nicolás Repetto –el diputado, no el animador de televisión- cuando decía en 1930: “Los valores intelectuales, los valores morales, la aptitud para el trabajo, todo esto, juzgado en el conjunto, ha decaído enormemente en este último tiempo…Aquí, señores diputados, hace un par de años que no se trabaja en las comisiones.Prácticamente no se trabaja.No se proyecta, no se informa, no se investiga, no se realiza ninguna de esas tareas que son la obra esencial y seria de un Parlamento. Aquí nadie hace nada.Esa es la pura verdad.Los únicos que trabajan son los que cuidan la casa, son los que sirven el te en el buffet, son lo que hacen la limpieza, son los obreros tipográficos de la imprenta.Y son los taquígrafos…”
Les decía: no hay por qué inquietarse en particular.Como ven todo está como era entonces. Perdón, no quiero ser ingrato. Ha habido fundamentales cambio de fondo: los representantes legislativos han logrado que haya matrimonio homosexual pleno, que estos matrimonios puedan adoptar niños y que cualquiera que demuestre no estar satisfecho con su sexualidad biológica pueda convertirse por ley en sujeto público del sexo contrario con documento incluído.
Eso sí, en cuanto a los derechos concretos y reales del que labura dia y noche como un burro de carga poco y nada se ha realizado para que pueda disfrutar genuinamente del fruto de sus esfuerzos.
Y digo “que pueda disfrutar del fruto de sus esfuerzos” no de una dádiva infamante -subsidios,planes "jefas y jefes", etc.- que llegue como una limosna para paliar los males que la misma estructura institucional y social fabrican cada minuto.
Pero vuelvo a repetir, no tiene mucho sentido inquietarse ahora. Deberíamos habernos inquietado mucho antes.
Ya José Ingenieros en 1913 explicaba cómo funciona la democracia:
“Hasta ahora no ha existido una democracia efectiva. Los regímenes que adoptaron tal nombre fueron ficciones. Las pretendidas democracias de todos los tiempos han sido confabulaciones de profesionales para aprovecharse de las masas y excluir a los hombres eminentes. Han sido siempre mediocracias. La premisa de su mentira fue la existencia de un "pueblo" capaz de asumir la soberanía del Estado. No hay tal: las masas de pobres e ignorantes no han tenido, hasta hoy, aptitud para gobernarse: cambiaron de pastores.”
“La democracia ha sido un espejismo, como todas las abstracciones que pueblan la fantasía de los ilusos o forman el capital de los mendaces. El pueblo ha estado ausente de ella.”
Y,¿cómo funcionan los congresos en ciertas democracias según Ingenieros?
“En ciertas democracias novicias, que parecen llamarse repúblicas por burla, los Congresos hormiguean de mansos protegidos de las oligarquías dominantes. Medran piaras sumisas, serviles, incondicionales, afeminadas: las mayorías miran al porquero esperando una guiñada o una seña. Si alguno se aparta está perdido; los que se rebelan están proscritos sin apelación.”
Han transcurrido casi 100 años desde que Ingenieros escribió esto,
¿Ven ustedes muchas diferencias?
Argentina es un país hilarante. Y creo que su hilaridad tiene mucho que ver con su falta de memoria. Es un idiota que se rie y se babea de sus desgracias porque olvida de inmediato los azotes que recibe.
Cuando en 1966 los militares derrocaron al Presidente Arturo Illia, ya este hombre digno y honesto como pocos se había “ganado” en los medios públicos el inmerecido mote de “la tortuga”. Cuando tuve los años suficientes como para investigar los resultados de su gestión me encontré con que las cifras económicas fueron –en términos estadísticos- las mejores de la historia argentina.
Y he aquí el dilema de los argentinos. Somos como el “hijo idiota de papá” que no termina de procrear dislates y cometer desmanes sin aprender demasiado –por no decir nada- de las penurias y tropiezos que por su propia acción u omisión le acontecen.Y es tal su disfuncionalidad, que siempre busca la razón de su infortunio en algún agente exterior a sí mismo.
Por eso, en lugar de babearnos con una mezcla de resentimiento y banal alegría cada vez que recibimos un email o una presentación que se mofa o critica a los gobernantes de turno, deberíamos ir al espejo para confrontarnos con el verdadero responsable de lo que pasa en Argentina.

PD: Antes de que me acusen de "homofóbico",  remito al siguiente artículo del viejo y denostado Ted-con razones válidas, pero sin evaluar las también válidas razones de Ted...-
De ninguna manera considero que los derechos de los homosexuales puedan ni deban ser obviados, pero incluyamos además muchos otros derechos esenciales, que abarcan a todos los argentinos independientemente de su orientación psicosexual.  (acerca de la cual respeto de manera absoluta la libertad de elección, ya que la vida íntima del prójimo no es de mi incumbencia)

Los que entren el link de abajo, y lean hasta el final, comprenderán a qué me refiero.

http://www.angelfire.com/folk/celtiberia/barcolocos.html

11.10.16

Un óvulo más un espermatozoide.
Todo programado en una secuencia de automatismos tan numerosos que provocan la ilusión de ser algo infinito, algo no programado.

Y vivimos bajo la fantasía de creer que realmente vivimos.

Que somos nosotros.
Cuando en verdad somos vividos.

Wu Wei.

Las cosas se despliegan
(LITERALMENTE, como un rollo)
según su naturaleza.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Dejar que se desplieguen según su naturaleza.

Estar Ahi.
De la manera más funcional posible.
Sin agregar.

Parece fácil, pero se complica...
Porque vivimos bajo la ilusión
de creer que somos nosotros.
Y es la Vida.



Manuel Gerardo Monasterio (Ja!!!!) en Walden,Villa Giardino, a las 10:23 del 11 de Marzo de 2010 (del falso calendario...como todos ellos)
La vida de los hombres
son cosillas miserables
-desvaríos, ruinas, pretensiones-
rezagos antiguos y letales.

La vida de los hombres
es memoria solamente,
memoria intrascendente,
recuerdos tangenciales.

Quien da en el Centro
Desaparece
Y ya nadie lo percibe 
o lo comprende.
Los que no lo conocían, 
menos lo conocen todavía.

Todo ha cambiado
mas nadie se da cuenta.
Ahora hay un pájaro volando
entre las hojas muertas.
El pájaro no puede contra el viento,
pero el viento lo respeta.


Manuel Gerardo Monasterio, El Bolsón, Junio de 1989
Para José Alberto Alfonsi
Y Jordí Soler Alomá 

Días pasados escribí un comentario para Farabute –compañero de celda- y firmé, como en otros tiempos: “Sísifo”…
He vivido muchos años enemistado, como el padre de Maldoror, contra la carroña primordial de la tierra y su igualmente absurdo creador. Y cuanto más enemistado me encuentro, más compasión le profeso. Por la simple razón de que lo que es, lo es de esa manera, porque-contrariamente a todas las veleidades de la democracia- no tiene libertad para Elegir.
La compasión es la manifestación absoluta de la condición humana, ninguna otra bestia o dios puede manifestarla.
Y contra todas las apariencias, es la negación, y no su bovino contrario, lo que genuinamente Afirma la inalienabilidad de la Única Verdadera Libertad del Supremo Condenado. No es decir sí –todas nuestras células apoyan automáticamente esa moción- sino decir “NO”.
No que haya sido fácil, para un alma modelada por los herrajes tanto metafísicos cuanto carnales del cristianismo (religión de perros, como repitió Hegel), pararse sobre esa piedra Luciferina para proclamar la sublime Negación, que, digámoslo por primera vez en la historia, es lo que se oculta tras el Kumbak del Pranayama de los Indios (porque el respirar es la primigenia compulsión)
Es la Negación del asceta, que es el Suicida sin rastro alguno de desesperación.
Es como escribí en aquel poema de mis sangrantes veintidós años: “Aparta ya tu espantosa levadura, no quiero ya comer de Ti!”
Y durante los siguientes treinta años comí tan sólo el ácimo pan de mi venerable y sosegado hastío. Rodeado de presos, circundado de sombras, de lamentables perros que se arrastran con la cabeza gacha o terminan poniéndole la panza descubierta al Amo que los azota sin solución de continuidad. Hace mucho, sin embargo, que ya no le muestro los dientes, tan sólo mi mirada se eleva hacia Su Mirada y le contempla, con soberana tranquilidad. Y es El quien aparta la vista, como si estuviera avergonzado de las obras que, en la insaciable Compulsión de Su Inmarcesible Soledad, no puede dejar de realizar.
En la Suprema Inmovilidad de la Negación, el Hombre trasciende a los hombres y a los dioses.
Y esa Negación es a un tiempo absoluta Aceptación, que se abre a la puesta de sol sin necesidad ninguna “de algún ángel sentado sobre las nubes”. Sin afán de consuelos sobrenaturales, sin esperanza de supuestas dichas celestiales. Es como un imposible perro que continúa haciendo su gracia sin esperar la golosina, y cuando esta llega, con gesto altanero, la rechaza.
Y en ese Desierto inconcebible para la casi absoluta mayoría de los hombres, crece, sin embargo, una única Flor. Una Flor Verdadera. Genuina únicamente cuando surge en esa tierra yerma en que se ha extinguido la última gota de esperanza:
La Compasión.

Manuel Gerardo Monasterio
Julio de 2010

7.10.16

La llamada "nueva era" llegó para terminar de acabar con lo poco que quedaba del Hombre. Desde hace veinte años vengo explicando cómo y por qué, ante la mirada azorada de los "creyentes" que, por el contrario, piensan que algo positivo puede salir de semejante desatino globalizado.
Los ingenuos piensan que es una manera de "abrir la conciencia", de "acercarse o abrirse a lo espiritual".
Para mí la comparación es similar a pretender conocer el Amor a través de la fornicación. Podrá ser, pero tiene poco o nada que ver con el acto primario de marras. Y son, mayormente, ámbitos que bien pueden transitar paralelos ad infinitum.
En una palabra, que los delirios de la "nueva era" son a la genuina espiritualidad como la fornicación al amor.

Pero la "nueva era" mueve ya demasiado dinero y satisface demasiadas fantasías colectivas como para pensar que no haya venido para quedarse. El consumismo la ha asimilado maravillosamente, y es un movimiento perfecto para que la mayoría piense que "avanza" cuando en realidad continúa trotando en el mismo lugar.
Pero hay muchos que a lo largo de los siglos han caido-y seguirán cayendo- de cimas más elevadas. Son los que quieren tomar el cielo por asalto.
Los hay de todo tipo y color, de diversas formas y envergaduras.
Algunos se levantan a tempranas horas del amanecer para enredarse en prolongadas meditaciones. Son estrictamente vegetarianos y casi siempre abstemios. Están viajando o volviendo de la India, donde han ido a buscar esa cosa extraordinaria que no logran percibir en el lugar donde están, como si el paraíso fuese un lugar distinto al del infierno en que se encuentran.

Y mayormente viven su vida compartimentada, entre sus prácticas "espirituales" y su existencia cotidiana. Es decir, se elevan hacia luminosas montañas en el momento de la contemplación, para luego reptar en su vida de relaciones cotidiana.
Son humanos, demasiado humanos, a pesar de todos los esfuerzos en pos de algo más que nunca llega. Por el contrario, lo que suele llegar es algo menos. Mucho menos.

Se acartonan. Se vuelven rígidos, solemnes. Hablan en voz baja, como si estuvieran en permanente estado de unción con una realidad que los demás no alcanzan a percibir o como si acaso estuvieran escuchando voces inaudibles para la mayoría.
Ellos son los iniciados. Los elegidos.Y casi siempre tienen un Gurú. Es decir, alguien tan incompleto en sí mismo que necesita de discípulos que llenen los agujeros que lo atormentan en la precariedad de su intima conciencia.
Y todos juntos, todos ellos, maestros y discípulos, se elevan. Se elevan... Pero parafraseando al sublime Santo de Dakshineswar, decimos que se elevan como buitres, ya que, por muy alto que se eleven, su mirada y su consciencia están siempre puestas sobre las carroñas de la tierra.

Pero se esfuerzan. Se esfuerzan mucho y se contorsionan insólitamente porque creen, a pie juntillas, que la Gracia puede conquistarse a base de esfuerzos, de posturas, de gestos y sacrificios.

Tratan con Dios como si fuera un banquero, el dueño de una compra-venta o de un mercado de pulgas donde uno se acerca para regatear mercancías. "Te doy tanto y tú me das esto otro", "si te doy esto tú me tienes que dar aquello", "te entrego todo esto, pero tú a cambio..."
Para ellos Dios es Don Jacobo o Don Moisés, y la Vida una puta barata que habrá de entregarse por unas cuantas piruetas, algunas plegarias, un par de inspiraciones...y la alimentación adecuada.
Pero ni Dios está al servicio de sus pretensiones ni la Vida es la putita tonta a la que habrán de engatusar con unos cuantos gestos bien estudiados a lo largo de años de calculadas prácticas.

La Gracia llega cómo y cuando quiere, y cae o se manifiesta sobre el que a ella le da la gana. No hay nada que podamos hacer para ganarla, porque no está, precisamente, en el mercado de la oferta y la demanda.
No es algo que uno "gana" o que uno "alcanza". Tal vez exactamente lo contrario. Sobreviene cuando uno está completamente solo, absolutamente quebrado y sin muletas a mano. Desnudo hasta una médula inconcebible y sin nada en qué apoyarse. Cuando ya no se busca ni se aspira a nada. Pero nada, absolutamente nada, que no es tan sólo una frase o una forma intelectual de decir. Y entonces la Gracia, si a ella le place, hace Alguien de Nadie, pero sólo de Nadie, porque si se es alguien, no se es nada. Hay que ser Nada para ser Alguien, pero Nadie en particular, sino Todo y Nada al mismo tiempo, pero Nada. Que es la Pléroma donde se manifiesta todo lo posible.
Para lo que es indispensable haber desaparecido.
De manera absoluta y definitiva.

Viajan o vuelven de la India.
Practican toda la higiene que pueden.
Y meditan mucho, y muy temprano.
Pero como sepulcros blanqueados, por mucho que se esmeren mediante todos los artilugios posibles, no pueden ocultar el hedor que emana de sus intenciones humanas, demasiado humanas.
Y mientras elevan la plegaria haciendo arder el incensario, traicionan a la Rosa, aplastan a la Rosa que sin ninguna intencionalidad ni ánimo alguno de provecho se ha Abierto frente a ellos...Para ellos.

El drama de Judas es el drama representativo del hombre.
El drama que se repite en un escenario infinito.

Ojos para quien pueda Ver
y Oídos para quien pueda Oir.

Manuel Gerardo Monasterio
a las 23.44 del Viernes 11 de Abril de 2008
Metaphysique sexuelle
yo-tú
(Noche Oscura del Alma)



yo,
poeta de mierda,
contemplo el horror
entre tus piernas.
tú,
puta vieja,
intuyes que no hay más
horror que mis ojos:
estrellas tal vez,
o lagunas enfermas.
Y te corres de risa
con tu cara tan seria
y tus ojos golosos
y tu sexo voraz,
y piadoso.


yo,
que te hablo
de muerte y poesía.
tú,
que sólo piensas
en mi lengua
machacando
tus rodillas
y en que suba
un poco más.


yo,
que te imploro:
"Nos estamos muriendo!"
tú,
que más caliente
que otras veces
te has vuelto más paciente,
sollozas conmigo
mientras acabas otra vez
entre llantos y gemidos
de puro placer.


yo,
que te repito:
"Estamos muertos!"
tú,
que te cagas en mi padre
sin decir una palabra
y me miras piadosa
con tus cuencas dulzonas
donde bailan melosos
tus ojillos sensuales
de puta hermosa,
de puta ardiente
y gozosa como mi muerte.


yo te aseguro
que tú no existes.
Maldita nada caliente,
hembra trágica y divina,
deliciosa putilla intrascendente.


yo-tú sabemos
que yo existo
todavía menos.



Del libro "Los papeles de Alexis"
Argentina, una vez más
Martes.7.ago.2007
DFiraio Corrientes al Día

"Cómo va a ser la Patria esta inmensa laguna en que andamos braceando con desesperación, nadando contra corriente y empantanándonos sin poder ir ni atrás ni adelante; esta casona derruida donde respiramos aire gastado, comemos pan duro o vemos cada día cosas que nos dan en el rostro, estamos vejados por el cretinismo ambiente y creciente, soportamos vergüenzas nacionales. Entonces la Patria real ¿es muy chica? No lo sé, puede que si, puede que no. Pero la Patria son ustedes”. (Leonardo Castellani).


"Volver a hablar de mi país es como retornar una y otra vez a un cáliz de amargura sin fin. Y sin embargo vuelvo, como el perro bíblico que vuelve sobre su vómito a regurgitar el alimento que ya estuvo en su vientre alguna vez". De "Elegía a un niño crucificado"; Manuel Monasterio, 1992

De una punta a la otra de esta Argentina grande y extraña, se habla y se vuelve a hablar siempre de lo mismo sin decir nunca prácticamente nada. Pero hay gente que vive precisamente de eso, e incluso ganan bastante bien. Mientras que otros hemos perdido el sueño y la cordura en pos de convertirnos en una voz clamante en el desierto de tantas "almas inclinadas hacia a la tierra"...

Pero es una vergüenza que alguien como yo se queje, mientras en el momento que escribo esto un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelve entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia". Una "democracia" que sólo sirve a los intereses de unos estafadores profesionales disfrazados de políticos, que necesitan muchos "changuitos" y "gürisitas" bien hambreados, bien hundidos en el lodo de la pobreza neurobiológica inmarcesible para que puedan luego ir a las urnas a votar por
ellos.

En Argentina votan los muertos y los idiotas. Y me refiero a los idiotas en serio -sin menosprecio alguno- a los discapacitados severos y profundos que están en el padrón electoral nacional y cuyo voto vale lo mismo que el de cualquier otro ciudadano que tenga algo más de idea de lo que está haciendo, o de lo que lo obligan a hacer. Porque en Argentina además, el voto es obligatorio. Y que no se le ocurra a alguien hablar de "voto calificado". No señor, esto es una verdadera DEMOCRACIA, y por eso su voto vale lo mismo que el del enfermo neurológico profundo que está con usted en el padrón. ¿Y por qué no habría de valer igual? Si los votos de ambos junto con el mío y el de
millones valen finalmente lo que valen, es decir, lo que una cagada de paloma. Esto es, no nos sirven a todos nosotros, a la Nación, pero son indispensables para los que han usurpado el poder en nombre de la "democracia". Ellos necesitan muchos niños hambreados en esa edad en que el daño neurológico de la desnutrición es irreversible, para sostener esta infamia, mal llamada "democracia",que precisa de millones de esos votos esclavos procedentes de la incompetencia cívica que ellos mismos fabrican de
una punta a la otra del país del que se han apropiado.

Porque Argentina es un Proceso y un Castillo de Kafka donde todos los días tenemos -varias veces en el día- la misma sensación de Deja-Vu. Y todos los días al fin del día terminamos convertidos, como Gregorio Samsa, en el mismo insecto a merced del mismo funcionario -presidente, gobernador o diputado- que se presenta ante nosotros con un nombre diferente que saca de la misma galera -aparentemente infinita- de la codicia sin fin y del egotismo sin pausa....Y la estupidez sin mengua, de un pueblo que sigue dando vida a tanto degenerado serial disfrazado de político y con apetencias de eterno funcionario.

Decía Leonardo Castellani, "La antigua monarquía francesa estaba sustentada por las cuatro columnas de Iglesia, Universidad, Nobleza y Gremios -incluso aquí los Parlamentos-que tenían su vida propia y a las cuales no era cómodo ofender; de manera que Luis IX por ejemplo, teóricamente 'rey absoluto', podía hacer muchísimas menos cosas -y prepotencias- que un presidente democrático-liberal de la República Argentina..."

Y sería, digo yo, caer ciertamente en un pozo de gran ingenuidad, pensar que la democracia nos pone a salvo del absolutismo. Precisamente al revés, porque no hay autocracia más feroz que la difuminada del amorfo "demos", que es como llamaban al pueblo los griegos.

Es por todo esto que no puede sorprendernos absolutamente nada de lo que la actual administración nacional haga o pretenda hacer. Y considero además que la mayoría de las criticas que hoy día reciben el Sr. Presidente y su Primera Dama son profundamente insustanciales y, finalmente, completamente irrelevantes. Ellos son en realidad "culpables" de una sola falta: la de ser una mera clonación de la indigencia política hereditaria que aqueja desde siempre a este país.

Nietzsche se planteó un par de preguntas que deberían ser asimismo relevantes para nosotros, "¿Cómo llego a ser lo que soy?" y "¿por qué sufro siendo lo que soy?" Hemos llegado a ser lo que somos por un conjunto de pensamientos y la práctica constante de esos pensamientos. El conjunto de pensamientos se cristaliza en una actitud, una actitud frente a la vida, una actitud ante los otros. Una imagen de nosotros mismos que se plasma en una conducta. Una conducta en lo personal y en lo social.

En Argentina la testosterona circulante es poca, de pobre calidad y muy mal distribuida. Será por eso que somos famosos por nuestras mujeres histéricas y ahora también por nuestras mujeres machorras. Porque parece ser que a pesar del discurso soberbio de los machos argentinos las señoras están tan insatisfechas que terminan por asumir el rol masculino. No porque las mujeres manden, eso lo han hecho siempre, sino por la manera en que pretenden hacerlo por estos lares.

Porque debe haber pocas cosas más desagradables que una mujer que trastoca su pudor -casi un significante de su identidad- por la postura chabacana de imponerse a los gritos moviendo las manos como aspas de molino. Uno esperaría, como mínimo, que un poco del dinero recaudado a lo largo de muchos años de ejercer el "próspero negocio" que representa la política en este país, hubiese sido invertido en tratamiento psicológico y entrenamiento emocional para aminorar y conducir esos visibles horrores del carácter.

La mujer verdaderamente poderosa no necesita ejercer su autoridad como un capataz de esclavos en época de la conquista. Mi abuela, que era analfabeta, tenía la Presencia como para imponer el orden -tantas veces necesario a pesar de las veleidades afiebradas de la mal entendida "democracia" y la aún peor interpretada "libertad"- con una sola
mirada.

Pero mi abuela era una pobre campesina europea "sin pajaritos raros en la azotea" y acá estamos en la Argentina posmoderna de la pizza y del champán, la Argentina tilinga de los millonarios-tipo-sopa-instantánea y de los políticos que viven la política como sacarse la lotería, y de un pueblo que lo permite porque a lo mejor sueña con poder participar de alguna manera de las ganancias de esa lotería mal habida.

La Argentina de los militares capones que necesitan que sus mujeres hagan en público las veces de hombre; que no son capaces de admitir lo que es tan evidente que lo sabe todo el mundo: que hicieron las cosas mal, horrorosamente mal. Que no tuvieron los atributos de su masculinidad bien puestos antes, y menos los van a tener ahora -que ya no tienen poder alguno- como para pedir perdón como Dios manda por los desmanes de los que fueron responsables en una guerra que tenían derecho a entablar, pero nunca-jamás de la forma chapucera en que lo hicieron. Hicieron las cosas tan, pero tan mal, que hoy los asesinos terroristas pasan por mártires, y muchos de los que pusieron bombas debajo de las camas de gente durmiendo han pasado a ser "jóvenes idealistas". Y varios de los ideólogos y terroristas que llevaron a la muerte a verdaderos jóvenes idealistas son hoy prósperos empresarios que se nutren del capitalismo que decían entonces combatir.

Aquellos fueron los militares de entonces y son también los de ahora. Porque Argentina es tan indefinida que no ha sido capaz de generar un solo dictador como la gente. Un dictador que en su momento, como un padre responsable, hubiese puesto las cosas en marcha para sentar el ejemplo indispensable a las generaciones por venir. Porque como dijo San Agustín -uno de los escasos y verdaderamente grandes filósofos que dio el catolicismo- "los pueblos corrompidos sólo pueden ser gobernados por tiranos". Pero también, como dijo Leonardo Castellani, "es necesario que (el dictador) sea santo. Porque el grado de violencia que un hombre tiene derecho de infligir a otros hombres corresponde, por lo menos, al grado de amor que les tiene. La violencia infligida por el odio es siempre contagiosa y volvedora: rebota sobre el violento."

Pero esto es Argentina, donde los políticos honestos se suicidan como Lisandro de la Torre o terminan en la miseria como el Dr. Ramón Carrillo y los pensadores y profetas como Castellani son exonerados de todos sus cargos, se les prohibe ejercer su oficio y se los condena a pensiones de hambre.

Y es por eso que en Argentina volvemos siempre, de mala manera y a los tropezones, a generar autócratas de segunda y tercera categoría como los que hemos tenido en los últimos años. Políticos pequeños, tan pequeños que se creen que verdaderamente merecen el poder que han recibido. Que ignoran o soslayan que se encuentran con el poder entre manos por arbitrio de la corruptela y el desorden generalizados y se lo toman tan en serio que se olvidan del valor puramente instrumental de su mandato. Y hacen todo -y bastante mal-para el estado, y nada para la Nación. Olvidando que el estado no es más que una maquinaria dentro de la nación y que su único objeto es servir a la nación, que es la gente.

Shakespeare escribió en su Hamlet "si le dieran a cada hombre lo que se merece nadie se libraría de una buena paliza". Y los argentinos tenemos lo que nos merecemos, porque esto es lo que somos.

Pero como yo no creo en el karma de mis colegas hindúes de la manera en que ellos creen, continúo pensando que a lo mejor algún argentino se merece otra cosa distinta que la que hoy está recibiendo. No yo, porque yo ya soy un hombre grande y lleno de vicios y puedo tolerar la paliza que me toca. Pero no podré aceptar jamás como un hecho natural que en el momento en que escribo esto, un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelva entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia".


(*)  Enviada a Corrientes al Día por el Dr. Manuel Monasterio desde su propio sitio Foro Planetario (6 de Agosto de 2007).

4.10.16


6.9.16



Tenemos la obligación ineludible de Ejercer Consciencia.
Esa es la finalidad biológica esencial de "lo Humano".

En lugar de ese "oficio de Hombre", tenemos lo que la sociedad capitalista avanzada necesita para su proyecto de "hombre-mercancía.

Las universidades forman" especialistas, gente que, parafraseando a Konrad Lorenz, saben cada vez más acerca de cada vez menos, terminando sabiéndolo casi todo de prácticamente casi nada.

El hecho de que muchas de las revoluciones del Siglo XX hayan "fracasado", no implica que los valores que las motivaban estén obsoletos.
Muy por el contrario, esos valores de un Humanismo tanto Inmanente como Trascendente, resultan indispensables si es que aspiramos a un futuro posible.

Así como la función crea al órgano, en el ser humano se crea aquello en lo que se pone la Atención.
Los valores, como las semillas, han de plantarse y atenderse de acuerdo con las necesidades inherentes a su crecimiento. Hay que abonarlos con las ideas adecuadas, cuidarlos de las pestes que los degradan, protegerlos de las intemperies del alma que se ciernen hoy, más que nunca, sobre los ateridos cuerpos y almas de una humanidad éticamente desvalida que ha perdido su Sentido, arrastrada por el impulso rapaz de falsos líderes, que como el ciego del cuento arrean a los que han decidido ser convertidos en manada, hacia el próximo abismo que, no hay que ser visionario, está cada día más presente, no ya como algo que "va a venir" sino como algo que YA SE HA INSTALADO produciendo la devastación creciente de la interioridad de los hombres.

Todo lo que se haga tiene que salir de la impronta de la Consciencia, porque eso es lo único que tiene el poder Transformativo.
Y sin transformación, hay mera repetición.
Y si hay sólo repetición, sólo podremos ahondar aún más en el barro.
Y no estamos aqui para Eso.
De nosotros depende ELEGIR la actitud a seguir.
Nosotros creamos el mundo.

Manuel Gerardo Monasterio

27.5.16

Pórtico de Prometeo

Soy la fragancia última del íntimo jardín ametrallado.
 ¿Dónde estás? ¿Dónde estoy? 
Debajo de la verde marea de mierda 
que consume a la humanidad como una gangrena gaseosa.
 Y todo cabe en ese trozo condensado de maldad viciosa:
 los héroes y los sueños, los bríos de la sangre y el alma de la rosa. 
Todo reducido a una miseria de papeles pavorosa.
 Yo no tengo redención, la Vigilia me condena a verlo todo sin remedio.
 Voy a morir clamando, voy a morir cantando, voy a morir rugiendo,
 voy a morir quebrando el ensueño de los perros. Voy a morir blasfemando,
voy a morir escupiendo sibilantes estrellas como doncellas tiernas recién incendiadas.
 Horrorosas-luminosas verdades que nadie puede negar y que no sirven para nada. 
Porque los dioses controlan nuestra sangre programada. 
Neurogenética espacial que tú, ingenuo hermano,
 morirás sin siquiera sospechar. dioses amorfos, 
dioses idiotas que jugáis con nosotros desde el paraíso absurdo
como los sueños de vuestra imaginación babosa.
 Yo no soy más que un alimento fugaz, 
bocado intrascendente en la cena cósmica. 
Pero necesitáis de mí! De mi pasión inextinguible
 y de mi sufrimiento sin fin. 
Blasfemo por ti, ignorante hermano, 
que no comprendes el misterio del infausto Prometeo.
 El buitre caerá sobre mí sin fin, 
arrebatándome cada noche un pedazo de cerebro
 que habrá de renacer para darle
 nuevamente noche a noche de comer.
 Clamo por ti, que graciosamente me has crucificado
 y habrás de hacerlo cuántas veces tus dueños lo crean necesario.
 Yo no soy más que el alimento blasfemo 
que provoca indigestión a nuestros dioses.
 Tú nunca lo podrás comprender.
 Nadie quiere vislumbrar certezas tan dolorosas. 
Yo no tengo más remedio,
 he nacido condenado con los ojos siempre abiertos.
 Y el programa está sellado:
 tú a dormir el sueño de los perros, 
y yo, Oh temblor inmarcesible, 
sometido sin fin a velar tu infame sueño!

Manuel Monasterio (1990)

25.5.16

Decía-según dicen- el Galileo:

"Conocereis la verdad, y la verdad os hará libres."

Hay quienes amputan la frase,
y dejan solamente "la verdad os hará libres"...

En absoluto.

Hay que Conocerla.
Y para eso, hay que abrir los Ojos
en medio del Edén,
 y exponerse
a la Ira del Padre.

Perséfone tiene que entregarse
a Hades para Despertar.
Debe perder la Inocencia
y descender al Abismo.

En nosotros habita el Horror
del que nadie se atreve a hablar,
pero que todos actúan sin pudor:
Nuestra civilización es la prueba irrefutable
de nuestra inexpugnable Hipocresía.

La verdadera Lepra de todas las épocas,
es el hombre que expone la verdad.
Nadie quiere algo semejante.
La verdad desnuda
te convierte en el Leproso
de quienes todos huyen.

Los seres humanos,
según las circunstancias,
pueden avenirse prácticamente a todo.
Pero hay algo que no perdonan
-porque no lo pueden perdonar-
lo único que jamás te será perdonado
es la Verdad.

Consumatum Est

Jardines de Prometeo,
a las 11.57 del día 25 de Mayo de 2016 (del falso calendario)
Escrito por Prometeo, en el preciso momento
en que el águila incesante ha vuelto al diario
ritual de devorar el hígado del Enemigo que traicionó a los Dioses.






No están hechas mis manos para amar,
sino para rasgar, como Granillo mi bolsa de dormir
aquél invierno en Famatina.
Qué frío pasamos!
¿Te acuerdas, José Alberto?
Qué frío está el hombre!
Qué solo!
Qué mota de polvo!
Instantáneo,
tan fugaz que me anonada
la sola idea de pensarlo.
Hay tanto por qué temblar
en la desnuda madrugada!

Me invaden certezas
que habrían de quebrar
a las tiernas almas.
certezas oscuras,
certezas infames,
certezas impúdicas,
certezas que habría de callar
para no perturbar la cordura
de las almas ingenuas,
de las almas simples,
de las almas puras,
de las almas no tocadas
por la infamia de la duda.

Pero dime, José Alberto,
tú que puedes mirar la realidad
sin que estallen tus arterias,
no será el amor solamente un poema?
Nada más que una hermosa canción,
el invento quizás de un juglar medieval?

A veces me invaden
espantosas certezas.
Pero debo confesarte
que de cualquier manera,
no necesito ya vestir
a la vida de princesa.
Ante mí la tengo,
desdentada y vieja,
con su pubis raleado
y su carcajada grotesca.
La veo de frente,
no entorno los ojos
ni la imagino bella,
pues ya no necesito para vivir
vestir a la vida de princesa.

Su falta de pudor
no me horroriza,
su ausencia de piedad
no me interesa, porque
no necesito vestir
a la vida de princesa.

Puedo verla desnuda
sin deseo ni queja.

No ha sido en vano
la tétrica jornada,
ni han sido tan ausentes
las ausencias,
si puedo ver a mi amante
así tal cual,
y puedo amarla
sin vestirla de princesa.


De mi libro "Los Papeles de Alexis", 1985

22.5.16


El consumo sin freno
Por Gilles Lipovetsky
La felicidad paradójica. En este adelanto del más reciente libro en español de Lipovetsky, el ensayista francés adentra en las razones del consumismo y cómo ha cambiado a la sociedad
(2 diciembre 2007).-
 Los grandes almacenes, en el siglo XIX, inventaron el "ir de compras" como nuevo entretenimiento y crearon en las clases burguesas la necesidad irresistible de consumir. Más tarde se concibió que el célebre five dollars day de Ford fuese la puerta por la que el obrero accediera a la categoría de consumidor moderno. En los años veinte, la publicidad estadounidense se dedicó a dar forma a un consumidor adaptado a las nuevas condiciones de la producción en serie. El sistema de créditos, en estos mismos años y luego en la posguerra, permitió desarrollar una nueva moral y una nueva psicología por lasque ya no era necesario economizar primero y comprar después. Nadie opinó en contra: el éxito fue total, ya que la "domesticación" para el consumo moderno fue más allá de todas las previsiones.En efecto, ya no hay normas ni mentalidades que se opongan frontalmente al despliegue de las necesidades monetizadas. Todas las inhibiciones, todas las defensas "retrógradas" se han eliminado; sólo quedan en la palestra la legitimidad consumista, las incitaciones al goce del instante, los himnos a la felicidad y a laconservación de uno mismo. El primer gran ciclo de racionalización y modernización del consumo ha terminado: ya no queda nada que abolir, todo el mundo está ya formado, educado, adaptado al consumo ilimitado. Comienza la era del hiperconsumismo cuando caen las antiguas resistencias culturales, cuando las culturas locales no representan ya ningún freno al gusto por las novedades. La fase III es esta civilización enque el referente hedonista se impone como evidencia, en que la publicidad, las distracciones, los cambios continuos de ambiente se "introducen en las costumbres": el neoconsumidor no se desplaza ya sobre un fondo de cultura antinómica.

La espiritualidad consumista

Ni siquiera la religión representa ya una fuerza de oposición al avance del consumo-mundo. A diferencia de lo que ocurría en el pasado, la Iglesia no pone ya por delante las ideas de pecado mortal, no exalta ya el sacrificio ni la renuncia. El rigorismo y la culpabilización se han atenuado mucho, lo mismo que los antiguos temas del sufrimiento y la mortificación. Mientras las ideas de placer y deseo se desvinculan del "pecado", la necesidad de cargar con la propia cruz ha desaparecido. No se trata ya tanto de inculcar la aceptación de las adversidades sino de responder a las decepciones de las mitologías seculares, que no han conseguido mantener sus promesas de aportar la dimensión espiritual necesaria para la plenitud de la persona. De ser una religión centrada en la salvación de ultratumba, el cristianismo ha pasado a ser una religión al servicio dela felicidad mundana que pone el acento en los valores de la solidaridad y el amor, en la armonía, la paz interior, la realización total de la persona. Por donde se ve que somos menos testigos de un "retorno" de lo religioso que de una reinterpretación global del cristianismo, que se ha adaptado a los ideales de felicidad,hedonismo, plenitud de los individuos, difundidos por el capitalismo de consumo: el universo hiperbólico del consumo no ha sido la tumba de la religión, sino el instrumento de su adaptación a la civilización moderna dela felicidad en la tierra.Cuando domina una concepción mundana y subjetiva de la salvación, aparece al mismo tiempo la comercialización de las actividades religiosas y pararreligiosas, ya que los individuos necesitan encontrar "e nel exterior" medios para consolidar los universos de sentido que la religión institucional no alcanzaba ya a construir.
En ninguna parte es tan manifiesto el fenómeno como en la "nebulosa místico-exotérica" y los medios que asumen la "New Age". En este feudo se multiplican las librerías especializadas y salas de exposición, toda una oferta comercial hecha de talleres con gurú, centros de desarrollo personal y espiritual,cursillos de zen y yoga, talleres sobre las "chakras", consultas con el "médico espiritual", cursos de astrología y numerología, etcétera. Mientras las obras de religión y las novelas espirituales se convierten en éxitos deventas, muchos editores invierten en este nuevo segmento del mercado en expansión. En la sociedad de hiperconsumo, incluso la espiritualidad se compra y se vende. Si es verdad que la reactivación posmoderna de lo religioso expresa cierto desencanto del materialismo de la vida cotidiana, también lo es que el fenómeno es cada vez menos ajeno a la lógica comercial. Es la espiritualidad convertida en mercado de masas,producto para comercializar, sector que organizar y promover. Lo que constituía un cortafuegos para el desenfreno de la mercancía se ha metamorfoseado en palanca de su propagación. La fase III es la que ve difuminarse el espacio que hay entre el Homo religiosus y el Homo consumericus.Al mismo tiempo, con el debilitamiento de la capacidad organizadora de las instituciones religiosas como telón de fondo, la tendencia general es a la individualización del creer y el obrar, a la afectivización y relativización de las creencias. 

Actualmente, incluso la espiritualidad funciona en régimen de autoservicio, en la expresiónde las emociones y los sentimientos, en las búsquedas originadas por la preocupación por el mayor bienestar personal, de acuerdo con la lógica experencial de la fase III. Lo que se encuentra cada vez más en el centro tanto de los creyentes propiamente dichos como de las nuevas "religiones sin Dios" es la búsqueda de la plenitud psicológica del sujeto. Lo que da valor a la religión no es ya su posición de verdad absoluta, sino la virtud que se le atribuye de propiciar el acceso a un estado ontológico superior, a una vida subjetiva mejor y más auténtica. Naturalmente -conviene subrayarlo-, creer no es consumir: por inscribirse en la continuidad de una tradición, por buscar lo "esencial", lo divino y el sentido de la vida, el espíritu de la fe no puede confundirse con el espíritu pragmático del consumismo. También es verdad que la reafirmación actual de lo religioso se caracteriza por tener los mismos rasgos que definen al turbo consumidor experiencial:participación provisional, incorporación comunitaria libre, comportamientos a la carta, primacía del mayor bienestar subjetivo y de la experiencia emocional. 
En este sentido, el Homo religiosus parece mucho más la continuación del Homo consumericus por otros conductos que su negación. Como es lógico, no se trata de la disolución de lo religioso en el consumo: simplemente asistimos a la ampliación de la fórmula del supermercado hasta los territorios del sentido, a la penetración de los principios del hiperconsumo en el interior mismo del alma religiosa.
*
Extracto de La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo, de Gilles Lipovetsky,editado por Anagrama


21.5.16

Para Alejandro Daniel Delucía


Desde el hecho (o acaso el no-hecho) de haber nacido, todo (pero absolutamente TODO) se reducirá a validar, a legitimar ese infundio primigenio.

Todos los esfuerzos, todos los gestas y todos los gestos, todas las teorías, todas las labores, todos los pensamientos y opiniones, todas las filosofías y religiones, intentarán justificar lo injustificable y dar significado a lo insignificable. Y estaremos irremediablemente condenados al único y verdadero padecimiento, que es vivir pretendiendo sostener lo insostenible.

Por eso, amigo, le digo de todo corazón: 
suéltelo, déjelo ir.
No se aferre más y cese de sufrir.
Ríndase y Entréguese.
Suéltelo, suéltelo todo.
No se trata de salir a la calle a repartir lo que tiene.
Es una actitud interior.

Abandónelo todo.
Delo por Perdido.
Para nunca y para siempre.

Luego, si le queda algo de tiempo, lea a John Zerzan, y quién sabe, a lo mejor usted también comienza a dudar como él de las ventajas de haber salido de la caverna.
Y si áun le queda un ratito del cual disponer, préndale una velita a Theodore Kaczynski (quizás un mártir incomprendido).

Me dirá usted: " Pero si todo esto es en realidad insignificante, nada tiene valor y todo vale"
Y le responderé: No vaya usted a creer. Porque si uno acepta y comprende la esencial fugacidad, la nimiedad tremenda de todo lo que existe, lo instantáneo se torna sagrado, y su propia existencia se convierte en un tributo permanente a la fugacidad de todo lo existente.
Adviene una amabilidad desconocida, que sólo puede surgir cuando se ha abandonado toda esperanza...y toda expectativa.

Pruébelo, pero eso sí, no pretenda que le asegure nada, y no se exceda. Porque según la Tradición el hombre que pierde todo vestigio del yo no puede durar más de veintiún días...

Suyo, en Perfecta Paz Profunda,
M

9/8/2009

 

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