30.4.08

















Vivekananda, como Gardel, cada día "canta" mejor",





El contraste entre este verdaderamente Santo Varón y la mayoría de los mamarrachos nueva éricos contempóraneos, resulta apabullante.





En él coexistían el contemplativo y el hombre de acción, el erudito y el sabio, el hombre que encarnó la propuesta que ha sido mi propio lema desde la adolescencia temprana en que abracé el camino de la Auto-indagación:

Los pies en la tierra, pero la cabeza en el Cielo.




De una punta a la otra de ese vasto subcontinente que es la India se encuentran rastros de su obra fecunda que partiendo siempre desde la percepción más elevada no desdeñó las necesidades, las precariedades y penurias cotidianas de su prójimo doliente y aplastado bajo el yugo de la ignorancia milenaria.


Su aguda mirada percibía con claridad meridiana todas las posturas farisaicas que tanto ayer, como hoy, caracterizan a los hipócritas que se pavonean frente a su prójimo haciendo alarde de pureza o superación.


Así, escribió en su Bhakti Yoga: "La vaca no come carne y el carnero tampoco. ¿Son ellos, por eso, grandes yoguis...?" "Cualquier tonto puede abstenerse de comer esto o aquello; seguramente él no tendrá mayor distinción que la de un animal herbívoro. El hombre que engaña sin piedad a la viuda y al huérfano, que realiza los actos más viles por dinero, es peor que un bruto, aunque viva únicamente de hierbas. El hombre por cuyo corazón ni siquiera pasa el pensamiento de dañar a alguien, que hasta se regocija de la prosperidad de su más grande enemigo, ese hombre es el bhakta, es el yogui, es el gurú de todos, aunque se alimente de carne de cerdo todos los días de su vida..."






"¿Quién le dará luz al mundo? El sacrificio ha sido la ley en el pasado, y de hecho lo seguirá siendo en los siglos por venir. Los mejores y más valerosos de la tierra deberán sacrificarse para el bien de los muchos, para el bienestra de todos. Cientos de Budas hacen falta, con amor y compasión eternas"

Vivekananda


"Existe el peligro de que nuestra religión se meta en la cocina...Nuestra religión está en la cocina. Nuestro dios es la cacerola, y nuestra religión es 'No me toques, yo soy santo'."

Vivekananda



Aplíquese la siguiente frase de Vivekananda a los devaneos de la ciencia moderna (y téngase en cuenta que Vivekananda falleció en 1902):



"El hecho de que la mente no pueda captar los más elevados problemas de la vida, es un signo seguro de reblandecimiento cerebral; se pierde toda originalidad, la mente ha perdido toda su fuerza, su actividad y su poder para pensar, y sólo intenta dar vueltas y más vueltas alrededor de los más pequeños detalles que pueda encontrar."



¿Qué era "educación" para Vivekananda?



"Para mí la esencia misma de la educación es la concentración de la mente, no la recolección de datos. Si yo tuviera que volver a educarme, y pudiera opinar al respecto, no estudiaría en absoluto datos. Desarrollaría el poder de la concentración y del desapego. Y entonces, con un instrumento perfecto, recolectaría datos a voluntad. En el niño hay que desarrollar de manera pareja el poder de la concentración y el desapego."




En una época en que Occidente balbuceaba todavía en términos de comprensión de la psicología infantil, y los niños eran sometidos a mil y una tropelías (...¿y no lo son aún hoy...?) Vivekananda escribía:



"Los pensamientos negativos debilitan a los hombres. ¿No han visto que cuando los padres exigen constantemente a sus hijos que lean y escriban, diciéndoles que nunca aprenderán nada, y llamándolos tontos, estos últimos se vuelven así en muchos casos?"



"Si se trata a los niños con palabras amables, estimulándolos, con el tiempo mejorarán. Lo que es bueno para los niños lo es asimismo para quienes son niños en las regiones de los pensamientos más elevados. Si se le da a la gente ideas positivas, la gente crecerá hasta convertirse en Hombres y aprenderán a pararse sobre sus dos piernas"





La Presencia de Vivekananda se sintetiza simplemente en el eterno Bhodisattva:



"Mira a todo hombre y mujer, a todos y a cada uno como a Dios mismo. Tú no puedes ayudar a nadie, sólo puedes servir; sirve a los hijos del Señor, sirve al Señor mismo si tienes ese privilegio"





"Mis palabras son audaces, y permítanme repetir una vez más que no hay privilegio mayor en la vida que se le permita a uno servir a Dios a través de todas esas formas"


"Abandona la idea de que mandando sobre los demás podrás hacerles algún bien. Trae toda la luz al mundo. Luz, trae Luz! Que la Luz llegue sobre todos...La tarea no estará terminada hasta que todos y cada uno haya alcanzado al Señor"





"Dios está en todos los hombres, mas no todos los hombres están en Dios.
Por eso sufren."

Sri Ramakrishna (Maestro de Swami Vivekananda)

27.4.08

Sin percepción directa, sólo puede haber repetición.
Y la repetición sólo lleva a más automatismo y más repetición.

La mayoría dice: "El Buda enseñó esto y aquello otro.."
Y suponen que hace 2500 años el Buda sentó las bases definitivas de la Meditación. O algo así.

¿Qué hubiera diseñado el Buda hoy?
Nunca podrán vislumbrarlo. Están demasiado apegados al dogma establecido por el Buda hace 2500 años.

Sin percepción directa, sólo puede haber automatismo y repetición.

Es evidente que es imposible controlar los pensamientos. No se puede controlar algo que no pertenece a uno. Sólo puede adquirirse control sobre lo propio.
Y los pensamientos no nos pertenecen.
Están ahí. Yendo y viniendo al ritmo de los principios cósmicos establecidos por nuestro trasfondo genético y expandidos por todo el universo que se repite y se repite y se repite en una eterna clonación.

¿Qué tiene que ver Uno con todo eso?

La meditación es tan sólo dejar que los pensamientos vayan y vengan sin prestarles ninguna atención. Y sin que puedan asentarse en ningún lado.

No hace falta para ello sentarse aqui o alla. Ni estar quieto o en movimiento. Son absolutamente indiferentes la posición o el lugar o la ocasión.

La meditación genuina es un estado permanente. No una maniobra astuta que uno realiza estratégicamente en las horas señaladas.

Eso es tan sólo automatismo.
Repetición.

El Buda ríe cada vez que algún boludo pretende repetir lo que él dijo hace 2500 años.

Y el mundo está lleno de boludos que siguen a otros tantos boludos por un camino de automatismo y repetición sin fin.
Mientras tanto, la Vida pasa.

11.4.08

La llamada "nueva era" llegó para terminar de acabar con lo poco que quedaba del Hombre. Desde hace veinte años vengo explicando cómo y por qué, ante la mirada azorada de los "creyentes" que, por el contrario, piensan que algo positivo puede salir de semejante desatino globalizado.
Los ingenuos piensan que es una manera de "abrir la conciencia", de "acercarse o abrirse a lo espiritual".
Para mí la comparación es similar a pretender conocer el Amor a través de la fornicación. Podrá ser, pero tiene poco o nada que ver con el acto primario de marras. Y son, mayormente, ámbitos que bien pueden transitar paralelos ad infinitum.
En una palabra, que los delirios de la "nueva era" son a la genuina espiritualidad como la fornicación al amor.

Pero la "nueva era" mueve ya demasiado dinero y satisface demasiadas fantasías colectivas como para pensar que no haya venido para quedarse. El consumismo la ha asimilado maravillosamente, y es un movimiento perfecto para que la mayoría piense que "avanza" cuando en realidad continúa trotando en el mismo lugar.
Pero hay muchos que a lo largo de los siglos han caido-y seguirán cayendo- de cimas más elevadas. Son los que quieren tomar el cielo por asalto.
Los hay de todo tipo y color, de diversas formas y envergaduras.
Algunos se levantan a tempranas horas del amanecer para enredarse en prolongadas meditaciones. Son estrictamente vegetarianos y casi siempre abstemios. Están viajando o volviendo de la India, donde han ido a buscar esa cosa extraordinaria que no logran percibir en el lugar donde están, como si el paraíso fuese un lugar distinto al del infierno en que se encuentran.

Y mayormente viven su vida compartimentada, entre sus prácticas "espirituales" y su existencia cotidiana. Es decir, se elevan hacia luminosas montañas en el momento de la contemplación, para luego reptar en su vida de relaciones cotidiana.
Son humanos, demasiado humanos, a pesar de todos los esfuerzos en pos de algo más que nunca llega. Por el contrario, lo que suele llegar es algo menos. Mucho menos.

Se acartonan. Se vuelven rígidos, solemnes. Hablan en voz baja, como si estuvieran en permanente estado de unción con una realidad que los demás no alcanzan a percibir o como si acaso estuvieran escuchando voces inaudibles para la mayoría.
Ellos son los iniciados. Los elegidos.Y casi siempre tienen un Gurú. Es decir, alguien tan incompleto en sí mismo que necesita de discípulos que llenen los agujeros que lo atormentan en la precariedad de su intima conciencia.
Y todos juntos, todos ellos, maestros y discípulos, se elevan. Se elevan... Pero parafraseando al sublime Santo de Dakshineswar, decimos que se elevan como buitres, ya que, por muy alto que se eleven, su mirada y su consciencia están siempre puestas sobre las carroñas de la tierra.

Pero se esfuerzan. Se esfuerzan mucho y se contorsionan insólitamente porque creen, a pie juntillas, que la Gracia puede conquistarse a base de esfuerzos, de posturas, de gestos y sacrificios.

Tratan con Dios como si fuera un banquero, el dueño de una compra-venta o de un mercado de pulgas donde uno se acerca para regatear mercancías. "Te doy tanto y tú me das esto otro", "si te doy esto tú me tienes que dar aquello", "te entrego todo esto, pero tú a cambio..."
Para ellos Dios es Don Jacobo o Don Moisés, y la Vida una puta barata que habrá de entregarse por unas cuantas piruetas, algunas plegarias, un par de inspiraciones...y la alimentación adecuada.
Pero ni Dios está al servicio de sus pretensiones ni la Vida es la putita tonta a la que habrán de engatusar con unos cuantos gestos bien estudiados a lo largo de años de calculadas prácticas.

La Gracia llega cómo y cuando quiere, y cae o se manifiesta sobre el que a ella le da la gana. No hay nada que podamos hacer para ganarla, porque no está, precisamente, en el mercado de la oferta y la demanda.
No es algo que uno "gana" o que uno "alcanza". Tal vez exactamente lo contrario. Sobreviene cuando uno está completamente solo, absolutamente quebrado y sin muletas a mano. Desnudo hasta una médula inconcebible y sin nada en qué apoyarse. Cuando ya no se busca ni se aspira a nada. Pero nada, absolutamente nada, que no es tan sólo una frase o una forma intelectual de decir. Y entonces la Gracia, si a ella le place, hace Alguien de Nadie, pero sólo de Nadie, porque si se es alguien, no se es nada. Hay que ser Nada para ser Alguien, pero Nadie en particular, sino Todo y Nada al mismo tiempo, pero Nada. Que es la Pléroma donde se manifiesta todo lo posible.
Para lo que es indispensable haber desaparecido.
De manera absoluta y definitiva.

Viajan o vuelven de la India.
Practican toda la higiene que pueden.
Y meditan mucho, y muy temprano.
Pero como sepulcros blanqueados, por mucho que se esmeren mediante todos los artilugios posibles, no pueden ocultar el hedor que emana de sus intenciones humanas, demasiado humanas.
Y mientras elevan la plegaria haciendo arder el incensario, traicionan a la Rosa, aplastan a la Rosa que sin ninguna intencionalidad ni ánimo alguno de provecho se ha Abierto frente a ellos...Para ellos.

El drama de Judas es el drama representativo del hombre.
El drama que se repite en un escenario infinito.

Ojos para quien pueda Ver
y Oídos para quien pueda Oir.

Manuel Gerardo Monasterio
a las 23.44 del Viernes 11 de Abril de 2008

8.4.08

Si hicieramos un collage con los políticos argentinos, saldría un cuadro a la “Hierionymus Bosch”. Porque esto es surrealismo extremo, pero un poco tardío.
Los surrealistas murieron hace tiempo, pero claro, esto es Argentina, y nosotros somos un poco lentos. Como que somos unos de los últimos bastiones del Freudolacanismo. Mientras que la Ciencia en serio, cuando recuerda a aquellos fósiles, es para reirse.

Y así están las cosas.
Si Dalí fuese argentino, hubiese sido pintor de paredes.

Tenemos, por un lado, una “hegeliana” cuyo asesor filosófico –se dice-es el inefable José Pablo Feinmann. ¿No hubiera sido mejor tener a la Mona Jiménez como asesor? Digo, hubiese sido parecido pero mejor: todo en joda pero menos peligroso. Por lo menos a nadie se le ocurriría confundir a la Mona Giménez con un filósofo.
En el caso de Feinmann, mucha gente se confunde.

¿Y si esta “neo-hegeliana”, evoluciona como “evolucionaron” los hegelianos?
¿Qué nos espera mañana?
¿Stalin?

La “hegeliana” tardía ha dicho, además, que debemos acabar con la perplejidad.
¿Habrá descubierto, finalmente, el principio universal de todas las cosas?
Porque si no fuese así, me parece que aún nos queda perplejidad para rato.
Por otra parte, el fin de la perplejidad es el final –es decir, la terminación, la destrucción- de toda inquietud filosófica e incluso de la evolución de la inteligencia.
¿Qué nos estará sugiriendo?
¿Un lobotomía universal?
A favor de eso, tiene mi voto incondicional.
Sería interesante volver para atrás, ya que como homínidos “pensantes” no nos ha ido como para estar orgullosos.

La señora defiende hoy las banderas de la "izquierda", la inoperante izquierda argentina, que no es más que muchos ceros a la izquierda, que ahora roban por derecha.


Luego tenemos a la señora cuyo partido es reconocido por una sigla que a su vez nos recuerda a un gran filósofo griego discípulo de Platón (¿O era un magnate griego casado con la mujer de Kennedy?)
Un gran amigo mío me comentaba que estaba muy contento con el equipo de gobierno que esta señora había presentado. Y yo le contesto que yo también estoy contentísimo con ese equipo. Es más, si quedara solamente el equipo y se fuera ella, mi voto estaría con ellos.
Pero, ¿qué quieren que les diga? Yo debo ser un tipo demasiado suspicaz, porque no termino de confiar en alguien en cuyo discurso logran convivir sin inconvenientes Foucault y el Vaticano. Debemos otorgarle el mérito del coraje y de haber superado –aparentemente- la evidente androfobia que la atormentaba hasta no hace mucho. Cuando habla de un hombre-cualquier hombre-mostraba los dientes. Ah, y se sacó la cruz grandota que llevaba siempre colgada.
Debo admitir que ver a Santiago Kovadloff en su equipo, representa para mí un deleite incontenible al tiempo que aumenta mi compasión por el insigne filósofo –en medio de las hienas, buitres, cerdos y caimanes de la política vernácula-. Supongo que el filósofo, en el fondo de su corazón, oculta una vocación de veterinario, de otra manera su actitud participativa resulta incomprensible.

Y está el engañoso Dr.Lavagna,cuya miserable estratagema para robarle votos a la gran Católica Foucaltiana no podrá ser lavada ni aún apelando a la magia homónima de su apellido.

Los hermanitos de San Luis, genuinos representantes del surrealismo mágico con una vida política y personal en la que conviven “Alien”, “Feos, sucios y malos”, “E.T.” y “Un maldito policía”.

El neandertal D’Elia, que en cualquier país medianamente serio tendría su vivienda permanente en una vitrina del Museo de Ciencias Naturales, pero en Argentina medra, manda y cobra sueldos y dietas millonarias.

No hace falta seguir citando la lista de maravillas y esperpentos que conforman la vida política nacional para comprender el triste predicamento en que se encuentran los ciudadanos medianamente honestos y medianamente lúcidos en este país que se presenta, tácitamente, como “popular y peronista”.

Hay una sola frase que, se me ocurre, puede explicar, aunque se trate de un consuelo insuficiente, la exquisita tragedia de haber nacido en la desafortunada Republica del Plata:

Bad Karma

26.3.08

Las manos que se unen,
tus manos y mis manos,
son siempre una plegaria!


Manuel Gerardo Monasterio, en "La Otra Orilla", 1983

14.3.08

El mundo actual, pináculo posmoderno en que se ha logrado finalmente que la población mundial viva en éxtasis ante el microchip, las tarjetas integradas y demás engendros portentosos de la tecnología sin alma que impera sobre el planeta, ha terminado dividiéndose en los siguientes biotipos humanos, cuyos prototipos se encuentran hoy paradigmáticamente diseminados por todas las megaciudades:

Una gran mayoría que a su vez divide en tres grandes grupos, a saber:

1-Pelotudos

2-Hijos de Puta

3-Pelotudos que además son hijos de puta

Y una minoría aplastada, perseguida y generalmente acorralada y/o marginada por la presión que ejerce sobre ella la mayoría anteriormente citada, que se compone de:

4-Buena gente medianamente lúcida


El panorama resultaría cómico si acaso no fuese trágico.
Y sería verdaderamente trágico si no fuese irrelevante
desde la perspectiva cósmica.
Lo que lo torna cósmicamente irrelevante,
o cómicamente trágico en su esencial irrelevancia cósmica.


Como los nativos del nuevo mundo, encandilados por los "conquistadores" con chucherías de vidrio y cuentas de colores, la población posmoderna mundial ha cambiado su vida por una montaña de contaminante tecnología que ha llevado el dictum de Nietzsche hasta una altura jamás sospechada:

"Cuando no hay amor, hasta las cosas mejores sólo sirven para hacernos peores"


Mientras los televisores de plasma muestran imágenes fascinantemente inútiles, los ojos han dejado de Ver la vida real.

Mientras las comunicaciones se expanden con una sofisticación creciente, la gente ya no tiene nada de valor para comunicar.

Hemos ido cercenando nuestro sentidos colocándolo todo afuera de nosotros, en aparatos y máquinas.

Devastación Interior.

¿Y es ésta la civilización que observa con soberbia displicencia a las culturas "primitivas" de sus ancestros?

¿Es esto "evolución"?

Los Edvours han terminado de construir su Neocyberg:

idiocia sin amor, bipedestada y con forma humana, que se expande por el planeta que áun tolera la equívoca presencia del Virus que la invade.


Manuel Gerardo Monasterio

a las 13 y 48, en la mal llamada ciudad de Buenos Aires

21.2.08

Wilhelm Reich: a cincuenta años del martirio y asesinato de un genio



Todavía estamos esperando que el benevolente y magnánimo “occidente civilizado y cristiano” responda por los crímenes cometidos contra la persona de Wilhelm Reich por los organismos policiales de los Estados Unidos de América, gran adalid de la democracia representativa que se publicita en todas partes como “el mejor de los sistemas posibles de gobierno”.

El 3 de Noviembre de 1957, moría de un ataque cardíaco en la prisión del país en el que Reich se había asilado escapando de la Alemania Nazi. En una suerte de macabra inversión de los valores, mientras el gobierno de los Estados Unidos lo perseguía a él, por el horroroso “crimen” de investigar las raíces de la vida en su ámbito más esencial y profundo, simultáneamente contrataba a los científicos nazis que habían trabajado durante la guerra fabricando bombas de temible destructividad y desarrollando las “bellezas” de la guerra química. Y mientras Wherner von Braun florecía fabricando los sueños espaciales norteamericanos, Wilhelm Reich era encarcelado por develar el secreto de la vida y denunciar los horrores de la muerte concentrados en las experimentaciones atómicas y en la escalada productiva de las sustancias químicas, los pesticidas, las radiaciones y los deshechos tóxicos que están convirtiendo nuestro habitat planetario en una verdadera bomba de tiempo que está explotando –aquí y ahora- a través de letales etapas sucesivas cuyo mortífero horizonte ni siquiera llegamos a imaginar.

Pero en honor al hombre, para tantos desconocido, veamos, sintéticamente, cómo se desarrollaron los hechos.

En 1919, siendo aún estudiante de medicina, tiene su primer encuentro con Sigmund Freud. En enero de 1920 es nombrado miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena. En 1922 termina su carrera como médico y comienza una intensa práctica fundada, esencialmente, en el trabajo de campo con la ciudadanía de a pie. Mientras sus colegas intentan captar a la población de clase alta y media alta, Reich trabaja con los obreros y obreras investigando la higiene sexual y organizando seminarios de esclarecimiento para poder alcanzar la meta de una sociedad “genitalmente” sana.

Comienzan sus primeras publicaciones.
Investiga sin pausa. Trabaja en pos de la higiene sexual de la población, profundamente perturbada por siglos de represión organizada.
Se compromete con la Internacional Socialista.
Sigue publicando.
Mientras tanto, entre las sombras, sus colegas psicoanalistas conspiran para destruirlo. Entre una multitud de ínfimas maldades que se arremolinan en enjambres, le envidian profundamente a su mujer, con la que mantienen un matrimonio evidentemente vital, apasionado y libre. La personalidad de Reich, por supuesto, no ayuda. En algún momento, asqueado por las faltas éticas de algunos de los más prominentes psicoanalistas de su tiempo, dice: “Con mis pacientes, sean mujeres o varones, jamás mantengo relaciones sexuales”. Es demasiado. ¿Qué les queda a sus colegas que manosean las partes pudendas de sus pacientes femeninas durante las sesiones con la excusa de la "abreacción y la catarsis"? ¿ Y de los que se acuestan con sus cuñadas? Y en fin, de todos los onanistas del movimiento psicoanalítico que son, por cierto, abrumadora mayoría.

Abreviaremos la larga historia que los interesados podrán encontrar sin dificultad en las profusas biografías.
Lo enemistan con Freud. A Freud, para entonces, ya no le cuesta mucho enemistarse con cualquiera que no se pliegue a la ortodoxia patriarcal de la que ha terminado enamorándose. Las ideas de Reich son excesivas, no sólo para los psicoanalistas –que se ahogan (antes y ahora) en una cucharada de vida verdadera- sino también para sus camaradas comunistas. La revolución de Wilhelm Reich es en serio. Nadie está preparado para algo semejante.

En 1932 lo expulsan del partido comunista alemán.
En 1933, Freud le anula el contrato de edición de su Charakter Analyse. Reich lo publica a sus expensas.
Comienza su largo peregrinaje. Se traslada a Suecia. Al poco tiempo es expulsado de Suecia. Viaja a Dinamarca, donde vive con el pseudónimo de Peter Stein.
En 1934 el Secretario de la sección alemana de la Sociedad psicoanalítica le anuncia a través de una carta que “su nombre ha sido eliminado de los registros de la sociedad”.
Continua investigando y escribiendo. Enseguida se traslada a Noruega donde vivirá durante cinco años. Allí comienzan sus descubrimientos trascendentales, que deberían haber modificado radicalmente la visión que la humanidad tiene de la vida. Sin embargo, lo empujaron a su martirio final.
Descubre el “bion”.
Los psiquiatras y biólogos noruegos desencadenan una batalla campal contra él a partir de estos descubrimientos que, lógicamente, rechazan fervientemente. Y No utilizo “fervientemente” en vano.
Reich ha logrado lo inimaginable. Ha descubierto que la libido no sólo existe, sino que además, es una presencia real, viviente y mensurable en el laboratorio.
Esto es, por supuesto, absolutamente intolerable. Los psicoanalistas están desesperados. Pero, ¿es que a este hombre nadie le ha dicho que eso es un invento de Freud? Un constructo conceptual que sirve de materia prima para que los psicoanalistas podamos masturbarnos mentalmente en prolongadas –y costosas- sesiones sin solución de continuidad. ¿Y nuestras publicaciones? ¿Adónde irían a parar? Cientos de tomos donde se encuentran condensadas en densas ristras de criptogramas todas nuestras elaboradas poluciones! Litros de poluciones, nocturnas y diurnas, que más tarde habrán de transmutarse en las tetas benevolentes o asesinas de Melanie Klein o en el nudo borromeo del grande y maravillosos onanista francés y en su reverendísimo nombre del padre que son –Dios no admita lo contrario-artilugios completamente inútiles pero funcionales a los propósitos indispensables de la gran marea masturbatoria universal!

Reich es el enemigo número uno.
Lo que pretende representa un atentado mortal contra la caterva de loros desplumados que viven amurallados en los recintos herméticos de sus inexpugnables intelectos.
Hay un ingente negocio entre ellos…y la realidad.

En 1939, se dirige hacia Estados Unidos. La cuna de la libertad –la única libertad que conoce esta sociedad- donde será finalmente masacrado en nombre de la “peste emocional”. Como Servet y como Giordano Bruno. En pleno Siglo XX del Occidente liberado de las garras del fascismo de Mussolini y de Hitler…
El occidente de los aliados, de los buenos, de los buenos cristianos.

Más publicaciones. Más persecuciones. Quema de libros. El FBI asaltará su casa para robar sus documentos, destruir su laboratorio, romper sus equipos. Y ponerlo en prisión bajo la única escandalosa maniobra legal que les resulta accesible: “Ejercicio ilegal de la medicina”. Escándalo. El más absoluto y descarado escándalo.
Muere en la cárcel de un ataque cardíaco, como recordamos al comienzo.
¿Asesinado? En parte asesinado. Reich ha cooperado, por supuesto. Es tempestuoso, incontrolado, colérico, incansable, y además fuma como una chimenea. ¿Un poco loco, quizás? También. Si gozara de la cordura aplastante de los cuerdos no sería el genio desbordante que ha sido. Un genio al que la ciencia actual todavía no alcanza a comprender. Tal es el adelanto de su pensamiento. Un pensamiento que surge de la salud mental y emocional sin bloqueos. Algo muy escaso en esta sociedad. La salud mental y emocional de un hombre libre. La biografía de Reich podría llevar como subtítulo: El drama inenarrable de un hombre sano viviendo entre enfermos.

Y a pesar de todo, tarde o temprano, tendrán que aceptar que los trabajos de Reich son esencialmente correctos: La existencia está sustentada desde y sobre una energía viviente y palpable. Llámesela Orgón, Prana, Mana u Od (o con cualquiera de los múltiples nombres con los que se la nombrado en los diversos sistemas). Sin esa energía en las que “respiramos, nos movemos y somos”, no hay vida.
Y Wilhelm Reich fue el primer hombre de la historia conocida que científicamente la descubrió y experimentó con ella dentro del marco de la metodología científica en la que se había formado, impecablemente. Sin influencias de la religión ni del ocultismo (que conoce este fenómeno desde hace siglos)
Mal que pese a quien le pese, sea el FBI, la Food and Drug Administration o la venerable Sociedad Psicoanalítica Internacional.
Requiescat in pace. Todos ellos. Nunca Wilhelm Reich. A quien le auguramos siglos de cañonazos de luz contra las tinieblas de este y de todos lo siglos por venir.
Salud!


Manuel Gerardo Monasterio
Jardines de Prometeo
6/12/2007 a las 18 horas

29.1.08

(culs de sac, boobytraps, abismos, atentados y espejismos diversos en el camino de salida)

Primera Parte



Ojos para quien quiera Ver y oidos para quien quiera Escuchar


Lo que llamamos realidad no es más que una alucinación colectiva consensuada.Pero está lejos de ser un fenómeno fortuito o producto azaroso de lo que los científicos “civilizados” llaman “evolución”. Por el contrario, es un proceso pensado, planeado y sostenido desde estratos de consciencia mayormente ajenos a nuestra percepción.

Si un gusano (cuya percepción se limita a dos planos) fuera atravesado desde arriba -un tercer plano que le es perceptivamente inaccesible- por una lanceta, moriría sin “saber” lo que le ha ocurrido.Nuestra injustificada soberbia nos hace fantasear que podemos imaginar lo que está más allá de las posibilidades de nuestra imaginación. Y hay una infinitud que se extiende más allá de los límites a los que nuestra imaginación puede llegar.

En el primer párrafo escribí la palabra mayormente en bastardilla, porque hay fisuras posibles en aquello que de lo contrario sería un laberinto inexpugnable.Esas fisuras se abren a veces “graciosamente (es decir, “por gracia”) y a veces intencionalmente (luego de que el individuo en cuestión haya agotado todas las posibilidades de su cordura establecida y se encuentre en esa situación terminal que Madame Naglowska solía proponer a sus fieles mediante técnicas absolutamente non-sanctas y con propósitos que sólo ella conocía).

Chesterton decía que el mayor logro del diablo era hacerle creer a la gente que él no existe. Pero quien crea que nuestra verdadera lucha es “contra carne y sangre”, en el sentido literal, está mortalmente equivocado. Como reveló quien aparece como Saulo de Tarso, tenemos sin duda lucha contra principados y contra potestades, contra señores de las tinieblas de este mundo.
Y quien considere que esto no es más que una forma metafórica de expresar fuerzas intangibles, estaría nuevamente cometiendo un letal error.

Los señores de las tinieblas de este mundo odian la vida orgánica y toda su exuberancia, y disfrutan de los ambientes oscuros y subterráneos. Ambientes similares a los de las “Discos” repartidas por todo el mundo civilizado, donde en la madrugada y reptando por pasadizos oscuros, jóvenes (y no tan jóvenes) de ambos sexos se entregan a prácticas de promiscuidad sin amor creyendo que ejercitan así su libertad sexual. Ignorantes de que su energía es consumida y manipulada por Aquellos que están llevando al planeta a su destrucción ecológica, para que todo finalmente sea similar a los abismos subterráneos de donde ellos salieron.

No promuevo ni la monogamia ni la familia, ya que no siento inclinación alguna en particular por dichas instituciones. Sólo aseguro que el ejercicio de la sexualidad desvinculada del afecto –y de la natural empatía y respeto que de él dimanan- lleva a la degradación de la condición humana y a la disolución progresiva de la integridad del hombre.

Los seres vivos no pueden ser tratados como objetos sin ver inevitablemente corrompida su condición como tales. Para poder destruir la ecología "exterior" como se está haciendo, es preciso primero haber quebrado la ecología interior, es decir, la de la mente de los hombres.

Las culturas tradicionales –usualmente llamadas “primitivas”- tenían una consciencia cotidiana de Lo Sagrado. Para el hombre que vive en cosubstanciación con la naturaleza TODO ES SAGRADO.

Pero llegaron los señores de las tinieblas de este mundo. Llegaron a este planeta huyendo de quienes los perseguían, y los perseguían porque conocían bien de lo que eran capaces. Y se establecieron en este planeta. Y se hicieron pasar por dioses, porque los hijos de los hombres eran criaturas inocentes. Y manipularon genéticamente a los hijos de los hombres. Y escribieron luego varios de los libros religiosos que la mayoría de la gente tiene hoy como sagrados. Libros que los ponían a ellos-los falsos dioses-por encima de todo y más allá de toda duda.
Libros en los que invitaba al hombre a pensarse como afuera de la naturaleza, confrontado con ella.

Mientras que arrojaron además –de manera falaz e infame-todo el mal sobre los hijos de los hombres. Toda la culpa, y todo el miedo. Y todos los “pecados originales” que solamente ellos han creado y que solamente habitan en ellos mismos. El hombre no tiene ningún pecado original, ninguna culpa original. Toda la miseria le ha sido impuesta por estos genetistas estelares que irrumpieron en este planeta por la puerta trasera. Y se quedaron desde entonces generando todo el mal. Bajo el amparo de sus acólitos –concientes o inconscientes- los sacerdotes de todas las religiones organizadas desde el principio de la historia.

Cuando el hombre estaba en estado puro e inocente, no hacía falta ninguna religión. Porque no hacía falta “re-ligar” nada. Porque todo –aún el aliento-era Sagrado y en todo había consciencia de lo Sagrado.

Y con todo el mal trajeron todas las divisiones, todas las comparaciones, todas las carencias, todas las medidas. Todas las falsas estructuras que rigen hoy como entonces cada uno de los movimientos que el pobre hombre que orgullosamente se llama “civilizado” realiza a lo largo de su día –también falsamente medido y controlado por Aquellos-.

La miseria y el hambre son un producto artificial. La Naturaleza sólo conoce la abundancia. No hay carencia en la naturaleza. Pero la naturaleza debe ser respetada para manifestarse como tal en toda su integridad.

Y los Tenebrosos abrieron la caja de pandora de la que salieron todos los males y todas las carencias y todas las maldades que son originalmente ajenas al hijo del hombre.

Los científicos actuales fantasean con un eslabón perdido que jamás podrá ser encontrado, porque no es más que una fantasía de su tosca imaginación. Compartimos algo así como el 97% del ADN (punto más o menos) con los gorilas y otros primates.
¿De dónde o cómo creen que salió esa diferencia?
¿Como resultado de la evolución natural?
Hace falta tener verdaderamente una ingenuidad - y una credulidad- mayor aún que la de los fanáticos de las diversas religiones organizadas para poder creer o concebir semejante disparate.
Ese porcentaje es parte del ADN extraño que le fue implantado al hombre original por estos intrusos despiadados.ç

Espero que a partir de ahora –una vez dicho todo esto- todos los idiotas que utilizan solo una misérrima parte de su cerebro izquierdo –y menos o nada del derecho- se retiren de este lugar y dejen de leer lo que de nada puede servirles. Podrán continuar inclinándose ciegamente ante sus amos, persistiendo en sus robóticas rutinas cotidianas que les han sido impuestas sin que tengan la menor consciencia. Rutinas absurdas a las que llamaran, estúpidamente, “sus vidas libremente elegidas”. (Y se vuelvan para leer a Heidegger o a Hegel o a Lacan, o para ver el programa de Tinelli, que para el caso de perderse en la nada es exactamente lo mismo)

Ninguna de las estructuras de este mundo está fuera del control de Aquellos que han concebido este mundo que hoy habitamos. De hecho, han sido esencialmente creadas y establecidas bajo su constante “inspiración”.
Como he dicho, las religiones organizadas; la ciencia sin consciencia, la educación, los gobiernos, las grandes industrias, la banca internacional y todas las estructuras de entretenimiento y propaganda globalizadas. En todas estas estructuras hay, por supuesto, pequeñas fisuras por las que se filtra de manera inevitable la Luz de la Conciencia que Somos. Porque a pesar de toda su astucia y todo su poder mental, son falsos dioses, no dioses. Y hay, aquí y allá, elementos que escapan de su control. Pero no cometan el error de subestimarlos, porque han avanzado mucho. Todo a expensas de la ignorancia y la estupidez que, lógicamente, ellos mismos implantaron en el “nuevo hombre” que fabricaron.

La llamada “nueva era” ha estado infiltrada por ellos desde el comienzo. Sería absurdo pensar que se iban a perder esa estupenda oportunidad.
¿Cómo podemos saberlo?
¿Han visto ustedes lo que ocurre en prácticamente todos los movimientos “nueva éricos”, tarde o temprano?
¿Ven las luchas poder?
¿Los deseos de los individuos por adquirir dominio sobre los demás o tener el control sobre los otros?

El deseo de control sobre los demás, de dominio sobre el prójimo, es el signo distintivo de esa Bestia original que se llama “los señores de la tinieblas de este mundo”.
El hombre original, que está siempre intentando aflorar en nosotros por encima de la manipulación genética impuesta, no está interesado en controlar a nadie, en dominar a nadie, y se mueve por la vida “espiritual”sin afán de lucro ni ánimo de recompensa.Porque, como lo tiene todo –porque tiene la Consciencia-jamás le falta nada.

Es muy sencillo distinguir la paja del trigo.
Por sus frutos los conocerán.

Hubo varias grandes guerras de las que la historia no guarda memoria, pero están bien inscriptas en la estructura genético-memética de la humanidad.
Robert Oppenheimer –el padre principal de la bomba atómica- leía asiduamente –y aún citaba- el Mahabharata, una de las dos más grandes épicas de la literatura de la India, donde se relata, precisamente, una de estas grandes guerras estelares.
Cuando un estudiante de Princeton le preguntó a Oppenheimer –luego de Hiroshima- si esta era la primera vez que se había hecho estallar una bomba atómica de esa manera., Oppenheimer le contestó: “Bueno, en los tiempos modernos, sí, por supuesto”.

Los “hijos de la tiniebla” ya han devastado el mundo más de una vez en el pasado.
Lo hicieron en la Atlántida.
Mucha gente ingenua piensa que ese continente fue un especie de paraíso luminoso, cuando en realidad se trató del primer gran intento –aunque puede haber habido otro previo de menor alcance- de crear una “civilización globalizada” bajo el imperio de la tecnología y la ciencia sin alma. Por razones que hoy estamos comenzando a conocer, en parte fracasaron, no sin antes llevar al planeta a un cataclismo mayor.

Lo que conocemos ahora como “civilización globalizada” es el nuevo intento que marcha -desde el temprano siglo XIX-a velocidad ampliada.

Estamos en medio de la guerra más cruenta de la que guardemos memoria.El hecho de que casi nadie se de cuenta –o malinterprete los signos como lo hacen los fanáticos de las religiones organizadas- es un índice más del estado de sueño inducido en el que ha sido puesta la humanidad.

Armageddon ha llegado. Ya está aquí.
Lo que la mayoría desconoce, es que el campo principal de esta gran batalla
se está librando en la mente de los hombres.

Manuel Gerardo Monasterio

(que no se está convirtiendo de Rajneesh en Osho, ni “se ha muerto” como José Arguelles para que venga Valum Votan, sino que simplemente está "desapareciendo" para siempre sin que nadie venga a ocupar su lugar)

Ciudad de Buenos Aires –todavía-a los 29 días de Enero de 2008 del calendario que rige este mundo

21.1.08

Un mundo simple como el agua,
como el hambre de un niño partido
por el odio de siglos de insensibles y sátrapas.

Un mundo simple como el agua,
como la Pacha Mama perpleja
ante la bestia inenarrable
que escupieron sus entrañas.

Un mundo simple como el agua,
como la niña violada
ante los ojos de todos
sin que nadie haga nada.

Un mundo simple como el agua,
como el hombre partido
y la mujer tronchada
por la indiferencia millonaria
de una humanidad vaciada.

Un mundo simple como el agua,
como la ñata contra el vidrio
y el estupor en la mirada,
el estupor sin pausa
ante tanta maldad programada.

Un mundo simple como el agua:
Misterio que ningún científico
-terrestre o aliénigena-
podrá develar jamás
aunque su mente pervertida
se empeñe en quebrantarlo.

Un mundo simple
de cálidas miradas,
de manos extendidas,
de heridas aliviadas,
de palabras dulces
y Presencia callada.

Un mundo simple como el agua.


Manuel Gerardo Monasterio,
Ciudad de Buenos Aires,
21 de Enero de 2008 a las 9.25

17.11.07

Carta Abierta a la Ciudadana Indispensable


Las heridas están a la vista: colgajos de un corazón Abierto y de un cerebro que se resiste al ensueño general. Y los tendones palpitantes.

Los mercenarios de la democracia paupérrima y desnutrida que medra por estas lamentables latitudes, la acusan ahora “de estar resentida”. ¿Sabrán, realmente, lo que dicen?
Resentirse “es tener sentimiento, enojo o pena por algo”, y vaya si tiene usted motivos de sobra para ello!
Mucha pena ha de sentir quien conozca un par de pequeñas verdades más allá de las pedestres apetencias de unos cuantos pobres hombres –cuya pobreza se acrecienta a ritmo equivalente al de sus cuentas bancarias, alimentadas vaya a saber con qué prebendas usufructuadas a expensas de la ingente imbecilidad colectiva.

Yo, a diferencia de Usted, querida Elisa Carrió, no creo en este burdo conato siempre inconcluso de “democracia”. Y como no tengo votos a qué aspirar, puedo decir sin temor a represalias, que el pueblo se equivoca, se equivoca casi siempre, y lo hace de manera estentórea y llamativa. El pueblo se equivoca como el Titanic. Y a diferencia de lo que tantos vocean aquí y allá, considero además que el pueblo termina por recibir lo que se merece. Y a este pueblo todavía le falta un poco más de lo que se ha ganado. Y tenga usted por cierto que habrá de recibirlo menos tarde que temprano.

Los pueblos que se comportan como prostitutas aspiran inexorablemente a ser gobernados por proxenetas. Pueblos que, como rameras obsecuentes, están acostumbrados a besar la mano que los azota y a inclinarse servilmente ante el látigo que los flagela.Pretender que respondan como ciudadanos es desconocer la elemental naturaleza de las cosas.

Querida Elisa Carrió, desearía de todo corazón que su Presencia quebrara el ritual imperturbable que se viene cumpliendo desde siglos. Pero todos los antecedentes juegan en su contra, porque Argentina es un país que asesina a sus poetas y profetas.Primero los expone a la intemperie del cepo popular, o los deja morir en el silencio de una indiferencia que desafía las estadísticas. Y luego los deja secándose al sol, para que sirvan de ejemplo y escarmiento para las generaciones por venir.

Pero, parafraseando a Isaías, no seré yo, precisamente, quien pretenda “apagar el pábilo”.

Que siga encendido el suyo es mi esperanza y mi presagio. Y que el Buen Dios la acompañe en su camino hacia Damasco.

Manuel Gerardo Monasterio
Jardines de Prometeo
17 de Noviembre de 2007

16.11.07




“Para hablar claro, siempre he pensado que sería mejor que no existiera el universo. Ya que existe, que pudiera ser destruido (no en sus formaciones, sino en su energía) y que no renaciera jamás […] El amor lo reserva mi alma (sin que pueda evitarlo) para lo no real, para lo que no es de este mundo pero puede ser del intermundo (mundo de las visiones) […] Estoy hecho para rechazar la realidad. La realidad es el cadáver de la verdad (invisible, perfecta). Yo me incluyo en mis objetos de desprecio, en primer lugar.”


Extractado de los últimos diarios íntimos de Juan Eduardo Cirlot

10.11.07

Mirad si este escarabajo
andando por la arena
no es un semejante humano:
vive un solo día
caminando por el desierto
hacia ningún lado!


Y su huella:
dos patitas
en un sendero
casi instantáneo!



Manuel Monasterio en "La otra orilla"
Muero porque he Nacido,
Muero porque Vivo,
porque he vivido.
Y para tan dulce Muerte
sólo he sido concebido.


Muero así, de tal suerte
que es más Vida mi vida
con mi Muerte.


Y percibo:
cálido rumor de Raíces
subiendo lentamente.
Y desde mi Raíz asciendo
hasta mi Muerte.
Y veo:
la flor absurda de mi vida
y otra Rosa floreciendo.
Y es mi Muerte
un Nuevo Nacimiento.


Sin carne ya
ni huesos
adónde aferrarme,
caigo gloriosamente
para no levantarme jamás.


He Muerto, Dios Mío,
por fin ha Muerto
el insaciable Enemigo!




Manuel Monasterio en "La otra orilla"
He mirado con ojo innumerable
el cielo pavoroso y el agua sin fin
en la que flota la eternidad
de formas errantes con las que
se disfraza el Absoluto,
absolutamente innominable
pero nombrado en ellas,
tenebrosamente luminosamente
nombrado con una intensidad
que me hiere
sin consuelo.

Infinita Soledad.


Yo Soy el principio y el fin,
pero el Principio sin fin.
Nada sin Mí ha sido hecho,
y nada sin Ti, aunque lo ignores,
gozosamente quizás, o así al menos
lo quisiera para ti,
ya que no puedo para Mí.


Mi sangre es líquido tenaz
que alienta en todas partes,
y no puedo dejar de estar.
En esta fugacidad me ves
y sin embargo, Soy tan infinito
que mi finitud se desborda
ante la inexorable Presencia
que no ha de cesar.

Con manos sin término
acaricio sin tregua
el caos de todo lo creado.
Con lágrimas innumerables
riego la carne de todos los que han sido,
de todos los que habrán de venir.



Manuel Monasterio, 4/6/1995, de "Los Cantos de Prometeo"
Amor:
una flor
creciendo
entre las ruinas.






Manuel Monasterio en "La otra orilla"
Te estoy buscando, Amor.
Con agustia temporal
y con dolor sin tiempo.
Te busco, Amor Primero y Ultimo.
Y en Luz se va trocando el desconcierto.




Manuel Monasterio en "La otra orilla"
Rosa.
Belleza sin pausa.
Espina milagrosa.
Fragancia que no cesa,
que no se dispersa siquiera
ante la mano que la arranca.




Manuel Monasterio en "La otra orilla"
Estoy perdido, Benjamín,
tú estás loco
y me comprendes.
Fui certeramente herido
hace más de treinta años
cuando supe con asombro
que el pulgar se me oponía
en cada mano!



Manuel Monasterio en "Los Papeles de Alexis"
Nos aparecen tontos
los gansos cuando cantan.
A lo lejos suspira la metralla...!




Manuel Monasterio en "La otra orilla"
Los amantes.
Los amantes
como buitres
se alimentan
de los restos del Amor.


En ellos se resume
todo el mal de este planeta.


Los amantes.
Los amantes
como hienas
se sustentan
con las ruinas del Amor.


Funebreros de la Vida,
obstinados en llenar sus ataúdes
asesinan con porfía
día a día cada flor.


Codiciosos.
Avarientos horrorosos
por brutal definición.


Los amantes.
Los amantes se acarician
con desgarro cotidiano
y acumulan mierdecillas
presuntuosas como nardos
y se ufanan en oler
sus promesas mentirosas,
sus hediondas y egoistas florecillas.


Los amantes.
Los amantes mienten siempre.
Se revuelcan en su salsa
de rosillas malolientes.
"Te quiero, amor, te quiero..."
Lo que quiere es encastrarte
en el cajón de su deseo.


Los amantes.
Los amantes son la cloaca.
infinito pozo ciego
en que se pudre burdamente
el Hombre que no somos,
el Hombre que pudimos haber sido.



Manuel Monasterio en "Los Papeles de Alexis"
 

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