

La página del escritor Manuel Gerardo Monasterio Ecología Vedanta Gnosticismo Zen Música Cine Metacultura Conspiración Cósmica



Excelente producción de la televisión Brasileña.
Hermosos escenarios, suntuoso vestuario, excelente actuación en una historia que nos muestra una acuarela humana de contrastes entre Brasil e India.
La descripción de la vida familiar hindú en los ambientes de raigambre tradicional está muy bien lograda. Los diálogos son inteligentes, el libreto es entretenido y al mismo tiempo educa al televidente en una serie de aspectos que no siempre se desarrollan en este tipo de producción.
No puede compararse con ninguna otra telenovela que se haya visto por estas latitudes.
A diferencia de otras muestras bastante deplorables de este género -ya he comentado la abominable tira "Malparida"-aqui hay un despliegue claro de valores y conductas paradigmáticas que aportan educación además de esparcimento.
Altamente recomendable.
El Intendente de General Villegas es un ejemplo cabal del nivel moral y cívico de muchos funcionarios de nuestro país. Representa, asimismo, una prueba viviente de que el sistema democrático que opera en la República Argentina es profundamente disfuncional y precisa de urgentes modificaciones.
“También dijo que la llaman "la rapidita".
Sabemos perfectamente que hay jovencitas que están perturbadas y que pueden estar dispuestas a realizar muchos actos contrarios al pudor y al propio respeto de su persona. Pero ni por un segundo un funcionario público puede siquiera dejar en el aire la más mínima posibilidad que invierta la carga de la prueba y la descargue sobre la víctima.
No importa cuán “rapidita” pueda ser la jovencita, los adultos son responsables de un acto delictivo agravado por el exhibicionismo.
La responsabilidad de los padres de la niña –con todo lo que pueda significar y significa- tampoco entra en el marco del acto despreciable y penalmente punible cometido por los tres adultos y no influye sobre la conducta de los mismos.
Este tipo de conducta –y la respuesta de algunos sectores del “colectivo social”, son las que de alguna forma alientan –o al menos NO DESALIENTAN CON SUFICIENTE VIGOR- la infame trata de personas que ocurre en nuestro país.
Tenemos menores corrompidas en el circuito de la prostitución. Y si los adultos fuesen responsables, no sólo no admitirían mantener relaciones con las –o los- menores, sino que denunciarían de inmediato la situación existente.
La trata de personas persiste porque hay una clientela dispuesta a pagar por sexo sin medir ninguna consecuencia. No sólo los proxenetas y las madamas son responsables, si no también la “honorable” clientela (compuesta mayormente por hombres que a la luz del día pasan por ciudadanos “normales” de la sociedad)
A pesar de los avances en materia de respeto a la mujer, aún queda un largo camino por recorrer.
Basta que una esposa físicamente abusada por su marido se dirija a hacer la denuncia a la comisaría –ni que hablar en el interior de nuestro país- para entender lo que estoy diciendo.
El sexismo desvalorizador de la mujer todavía es una modalidad bien grabada en muchos sectores de la mentalidad social.
Hasta que la mentalidad colectiva evolucione lo suficiente, la única manera de acabar con estos crímenes contra la integridad de la persona es comenzar a castigar de manera ejemplar.
La sexualidad con menores, y aún más, la sexualidad exhibida con menores debe ser objeto de durísimas puniciones. Asimismo todo acto sexual en el que la persona expuesta – independientemente de su sexo- haya sido obligada mediante amenazas o manipulada por medio de alcohol, estupefacientes o engaño. Me refiero a “engaño” en el sentido de que hay personas que están manteniendo sexo sin saber que están siendo filmadas. Se ha vuelto una costumbre la repugnante práctica de colgar videos con “chicas borrachas manteniendo relaciones”.
Vivimos en una época de grandes confusiones con respecto a los límites de la libertad de expresión y el saludable valor de la censura. “Censura” viene de “juzgar” y de “juicio”. Tenemos que saber juzgar lo que está bien de lo que está mal, sin caer en un relativismo moral que denigra la condición humana.
Juzgar con todo el rigor de la ley a los adultos intervinientes, incluso a aquellos “nuevos” que pudieran aparecer en el supuesto de que la jovencita tuviera, como dejan entrever las palabras del descuidado Intendente de General Villegas, otras “historias”. Luego investigar la situación familiar de la menor y verificar si los padres han incurrido en faltas a las responsabilidades de su patria potesdad.

Viendo lo que pasa día a día en Argentina-y en el mundo-uno se pregunta si es un estado de locura colectiva o si se trata de una inconmensurable “mamúa” globalizada.
Sin embargo, la historia nos enseña a no hacernos ilusiones al respecto: esta no es una época particularmente especial en ese sentido. Ya Goethe decía a principios del Siglo XIX –y hay antecedentes muchísimo más antiguos- que “considerada desde las alturas de la razón toda vida parece una enfermedad maligna y el mundo un manicomio”.
A esta altura de la “soirée” parece que tengo el dudoso privilegio de ser el único que escribe en contra de la aprobación del matrimonio gay desde una perspectiva que no defiende intereses de las religiones organizadas.
Debo confesar que los “razonamientos”, tanto a favor como en contra de la ley, me resultan bastante inquietantes.
Hay un diputado riojano –José Luis González- que está en contra…Pero cuando aduce sus “razones”, uno comprende por qué la causa contraria a la aprobación de la ley a favor del matrimonio gay, lleva todas las de perder.
Dice el señor José Luis González, literalmente:
“ Las personas homosexuales son enfermos a los que hay que buscarle un sanatorio especial para tratarlos de la cabeza”
y luego: "Tengo un gran respeto por esta gente, pero estoy convencido de que esta gente tiene un problema psicológico que hay que tratarlo para que ellos sepan que Dios les dio un sexo para que lo utilicen y no para que no lo quieran reconocer”
y aún más adelante: “Estoy en contra de esta decisión que tomó la Cámara de Diputados porque creo que los argentinos tenemos un concepto de que el que es hombre es hombre y el que es mujer, es mujer”
Con este tipo de comentarios, no sorprende que la causa a favor del matrimonio gay haya avanzado tanto. Si estos trogloditas son lo único que nos queda a los que estamos en contra, estamos bien fregados por cierto!
Los comentarios que se escucharon en la cámara de diputados que terminó sancionando a favor de la ley, no son más tranquilizantes:
Algunos diputados, junto con muchos manifestantes, gritaban: “Igualdad, igualdad, igualdad”.
Dejando de lado los tétricos ecos reminiscentes de la revolución francesa, cabría preguntar una vez más: ¿Por qué se insiste con esta palabra? No puede haber igualdad a secas, entre disímiles tan evidentes.
¿Todavía hay quien duda de que no puede hablarse de igualdad?
A los varones heterosexuales que aún no se han dado cuenta de que no es “igual”, me permito sugerirles que comiencen a probar el lado pasivo de la penetración anal. A lo mejor, finalmente se dan cuenta que sí existen diferencias. Pido disculpas por el comentario, pero no queda más remedio que ser muy explícito.
A ver, hago la salvedad que no estoy, en lo personal, ni a favor ni en contra de ninguna práctica, simplemente aseguro que no podemos hablar de "igualdad" y deberíamos hablar de “equidad”, que no es lo mismo. Y es equidad lo que los homosexuales merecen, no igualdad, por cuanto NO SON IGUALES.
Espero haber sido claro, finalmente.
Pero volvamos al honorable recinto de la excelsa camara de diputados de la republica Argentina –ni tan republica ni tan plateada como lo pretende su nombre-:
Mientras otro grupo de manifestantes voceaba, ya envalentonado: “documentos legales para travestis y transexuales”, la diputada Satragno (la famosa Pinki) comentaba acerca “del sufrimiento de tantos actores y actrices discriminados por su orientación sexual” coronando su extrapolado comentario con un absolutamente magnífico gesto de idiotez neurobiológica, casi inverosímil: “Gobernar es hacer feliz a la gente”.
Y digo yo, ¿por qué no hacemos también felices a los pedófilos? ¿Por qué ensañarse con todos ellos de manera salvaje e indiscriminada como lo hacemos?
¿Acaso todos los pedófilos son iguales?
Los hay muy finos, muy cuidadosos, que preparan a los niños y niñas con mucha ternura –al estilo Lewis Carroll, exquisito pedófilo célebre, para los que no lo sabían-. Que lo hacen con el “consentimiento” de las criaturas y sin “lastimarlas”…
Quisiera que alguien me explique ¿por qué ese grupo selecto de sofisticados estetas debería quedar afuera de la fiesta de la democracia y de la libertad?
¿Es que sus derechos no cuentan?
¿Deben ellos ser castigados por ser diferentes?
¿Qué culpa tienen ellos de que "Dios los haya hecho de esa manera"?
Estimados lectores, déjenme recordarles que hubo épocas en que las prácticas pedófilicas eran completamente aceptables.
Y lamento tener que citar a Lacan -pero cuando cabe, cabe-, cuando decía con mucho tino, que los seres humanos no nacemos sabiendo qué desear. El objeto de deseo es una construcción cultural, no está DADO según una naturaleza ya establecida. Se fabrica.
La pregunta, por lo tanto es: ¿qué deseamos “fabricar” para las generaciones futuras?
Para aquellos a quienes mi postura todavía no les queda clara, déjenme decirles que, como biologista, no tengo ningún preconcepto moral al respecto. No se trata de eso.
Pero volviendo a lo ocurrido en la cámara baja, no es posible dejar de citar al benemérito Adolfo Rodriguez Saá, quien ante el discurso del diputado Cucovillo se sintió “conmovido y se quedó pensando…”
Sensiblería, sentimentalismo barato y las necesidades de las próximas campañas, han sido decisivas a la hora de votar a favor de esta ley.
Pero nadie se atreve -¿lo sabrán?-a decir de qué se trata realmente todo esto.
Toda la discusión puede ser explicada –como no podría ser de otra manera- desde la perspectiva del maestro Foucault.
No se trata de derechos –la ley de unión civil y todas sus posibles ampliaciones ya los cubrían.
PODER. Nada más, nada menos.
Los homosexuales han conseguido el poder suficiente para modelar de manera decisiva a la sociedad. Y lo están haciendo muy eficientemente. Y continuaran haciéndolos de la manera que les plazca porque cada día tendrán más poder.
No se puede legislar motivado por sentimientos, preferencias sociales o supuestas “reivindicaciones” de pasado sufrimientos. Se debe legislar teniendo en cuenta el bien mayor. Y no se puede hacer esto cabalmente sin contemplar hechos elementales. Cuando lo que es excepcional es tratado como lo habitual, las excepciones terminan convirtiéndose en norma.
Los pueblos se corrompen con gran facilidad. Lo que es práctica común para minorías, o incluso para grupos selectos de intelectuales, no puede ser trasladado a la población común sin que esto implique graves perjuicios sociales.
Estamos en medio de un desmadre generalizado, donde la biblia se mezcla con el calefón, donde los patanes juegan de legisladores mientras la población general yace amodorrada por el fútbol y la televisión.
Mañana, cuando venga la adopción para homosexuales, los matrimonios “normales” que están hoy en lista de espera, sufriendo la morosidad de un sistema poco operativo, verán aun más perjudicada su posición.
Y cuando todas las consecuencias de este despropósito comiencen a dar su amargo fruto, habrá quienes recordaremos a la abúlica mayoría –que siempre se lamenta cuando ya es tarde- que algunos tuvimos el coraje de decir: “No”.
Manuel Gerardo Monasterio, Walden, Valle de Punilla, a las 15:55

Es difícil encontrar tantos buenos actores a disposición de un libreto tan oscuro.
La telenovela “Malparida”, que transmite todos los días el Canal 13, resultó, no sólo una gran decepción, sino asimismo un ejemplo inquietante de lo que está pasando en la mente de los libretistas y los productores de televisión. Y cómo “Eso” que está pasando en esas mentes, puede derramarse como una mancha de petróleo sobre las mentes de los televidentes que no tengan su sistema de protección interna lo suficientemente alerta.
La cantidad de frases negativas, destructivas, maledicientes, que recibe el sensorio del espectador, supera todo lo conocido, habida cuenta que se trata de una telenovela que aparece todos los días.
No hace falta ser un “fan” de la “nueva era” para saber cómo impacta el pensamiento sobre la realidad. Las imágenes y los pensamientos que se expresan en esta tira sólo pueden servir para perturbar y ensuciar la mente de los televidentes. Y así como alguien sería severamente penado por envenenar las aguas públicas, debería haber sanciones para este tipo de atentado mental.
Cuando todo esto pase
Y también cuando acaben
Este infierno y su cielo
Desfilarán como desnudos reyes
Las armaduras del intelecto
Ya no nos asomaremos a los balcones
De la cultura de los armagedones
Desplegaremos sencillamente las alas
Sin las angustias y las manos crispadas
Y reiremos como nunca lo hicimos
De la macabra danza de los estribos
(Y en los hospitales y cementerios
Al sentirnos reír no estarán distraídos)
Por qué razón habremos envilecido todo
Con nuestra peste de locos asesinos
Como a ninguna bestia se le hubiera ocurrido?
Pues ningún Ganges limpió los desatinos
De no mirar más alto que el ombligo
Cuando todo esto pase – digo -
No lo será para recomenzar el ciclo
De la vida y la muerte
De la vida en la muerte
La historia humana se habrá auto extinguido
Y la vida la vida pronunciará latidos
Que escucharemos todos
Todos
Y cada uno
Con distintos oídos
Parece que Argentina se pondrá, definitivamente, a la vanguardia en materia de “modernidad”. Triste destino de un país que hace ya mucho navegaba a la deriva. Esto ha cambiado. Ahora el rumbo está claramente demarcado: vamos hacia el desastre total
En realidad. Elisa Carrió hace tiempo que no sabe bien donde se encuentra. Lamentable ocaso de una mente que prometía mayores luces en otros tiempos, pero parece que el ejercicio práctico de la política termina siempre destruyendo las mejores aspiraciones y malogrando a los mejores hombres y mujeres que tienen la osadía de embarcarse en esa travesía mortal.
En su búsqueda de aceptación social los homosexuales han ido creando instituciones que a su vez han llevado a la burocratización de su condición. En las culturas tradicionales –mal llamadas “primitivas”, el homosexual ocupaba un extraño lugar de connotaciones sagradas, su singularidad le otorgaba esa posición. Con el advenimiento de las instituciones “administrativas” de la homosexualidad, esta ha pasado a ser casi un movimiento sindical, de tal manera que, cada vez que los homosexuales intiman, en lugar de estar manifestando sus impulsos afectivos terminan realizando un acto de reivindicación política.
En una palabra, que lo que consideran como un logro social, termina convirtiéndose en la disolución de la singularidad y en la aniquilación del misterio intrínseco de su condición.
Manuel Gerardo Monasterio, Walden, Córdoba, a las 11 y 25 AM
La sombra lucha contra la sombra
y la sombra más oscura ha triunfado.
Thor es derrotado por Midgar
y las tinieblas se ciernen
implacables sobre la tierra,
mientras el populacho festeja
la derrota de la Luz
creyendo que la luz ha triunfado.
Lo impensable ha ocurrido:
el Kalki Avatar ha sido derrotado.
Que la Infinita misericordia
se apiade del Planeta.
Derrota universal.
Walden,Valle de Punilla, 16.51
“No podemos vivir eternamente rodeados de muertos y de muerte. Y si todavía quedan Prejuicios hay que destruirlos. El deber digo bien. EL DEBER del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse cobardemente en un texto, en un libro, una revista de las que ya nunca más saldrá, sino al contrario salir afuera. Para sacudir Para atacar al espíritu público, si no ¿Para qué sirve? ¿Y para qué nació?”
Antonin Artaud
| Solar X-rays: Geomagnetic Field: |
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