Desnuda está la madrugada,
como una niña recién nacida,
vestida de horror e inmaculada,
y sin pecado original,
porque originalmente
no hay más nada que
un constante sobrevivir
a esta muerte sin fin
que te anonada.
A esta muerte sin fin
que los frailes eternizan
en su mirada.
Con sus biblias plenas de sombra
y sus dioses llenos de baba
y las cadenas de su dogma
mortificandote el alma,
eternizando la muerte
en su mirada.
En un difícil día de Marzo de 1988
27.8.07
No sé si tu vida
valga gran cosa,
mas no veo que la mía
resulte más valiosa.
Jamás te ví reir,
mas también tu angustia
se reduce a poca cosa.
Todo gira en torno
de un hueso más o menos,
de un poco más de lluvia
o un poco más de sol,
de cuántos gritos o caricias
te hayamos dado hoy.
Hay quienes desean
ser como los reyes,
y sueñan noche y día
con una fiesta sola.
Yo pienso solamente
en una dama negra
que tiene cuatro patas
y menea la cola!
2 de Octubre de 1989
valga gran cosa,
mas no veo que la mía
resulte más valiosa.
Jamás te ví reir,
mas también tu angustia
se reduce a poca cosa.
Todo gira en torno
de un hueso más o menos,
de un poco más de lluvia
o un poco más de sol,
de cuántos gritos o caricias
te hayamos dado hoy.
Hay quienes desean
ser como los reyes,
y sueñan noche y día
con una fiesta sola.
Yo pienso solamente
en una dama negra
que tiene cuatro patas
y menea la cola!
2 de Octubre de 1989

Cuando hayas caído por todo abismo posible
y te hayas abrazado a todo infierno imaginable.
Y cada una de tus angustias,
y te hayas abrazado a todo infierno imaginable.
Y cada una de tus angustias,
hayas bebido, íntimamente hasta el fin.
Sin dar la espalda al cáliz,
apurándolo con furiosa ternura.
Sin detenerte, con temor y temblor
pero firme y decidida autofagia ritual.
Sin dar la espalda al cáliz,
apurándolo con furiosa ternura.
Sin detenerte, con temor y temblor
pero firme y decidida autofagia ritual.
Devorándote a ti mismo,
pedazo a pedazo,
con ansia famélica y celeste
de consumirte hasta consumarte,
de calcinarte y de perderte
hasta Encontrarte.
Hasta el ultérrimo anonadamiento,
cuantas veces sea posible y necesario.
Aún cuando todas las chances jueguen en tu contra.
Precisamente cuando el universo entero
y la matemática toda pareciesen estar en contra.
Cuando todas las potestades infernales o celestes
pareciesen arrojarse sobre ti
a un tiempo todas,
disputándose el botín de tus despojos,
dispuestas a quién sabe
qué ritual interminable,
a qué absurdo laberinto
o juego calcinante.
Y una y otra vez te les enfrentes,
con espanto, con delirio,
con dolor y con congoja.
Con los dientes apretados
y la carne hecha jirones,
con muñones o guiñapos en las manos.
Pero siempre en pie,
aunque cayendo permanente,
en vigilia pertinaz e indispensable.
Cuando todos los dioses
hayan sido amados y odiados por ti,
reinventados y muertos
cuantas veces fuere necesario.
Cuando tus ojos de tanto mirar
estén ya ciegos de luz y de sombra,
y con desnudas pupilas contemples
en paz los templos y las ruinas.
Tan amorosamente vivo
como amorosamente muerto.
Imposible de definir.
Absolutamente incalificable.
sin deseo ya de definir o clasificar.
Desnudo.
Un punto atravesado
por todas las rectas imaginables.
Dinámicamente inmóvil.
Entonces,
te llamaré Mi Hermano.
De mi novela "Y Juramos con Gloria Morir"
Tal es la fantasía y la credulidad de la gente, y tal la veleidad de los historiadores, que no sería sorprendente que en el Siglo XXX, el Pato Donald y el Ratón Mickey sean recordados como excelsos maestros espirituales y fundadores de grandes religiones...de carne y hueso!
A las 2:55 del día Lunes 27 de Agosto de 2007
A las 2:55 del día Lunes 27 de Agosto de 2007
Si hubiese sido campesino!
Mas había en mi sangre
otro símbolo acechante,
una llama milenaria
de tragedia inexorable.
Hube de ser el asesino
de la sencillez de la sangre,
heredero de la muerte
y centinela de la carne.
Si hubiese sido campesino!
Sólo habría conocido
lo plenamente indispensable:
cuándo sale el sol,
cuándo se pone,
las duras labores
que impone el alba,
y un sueño sin temores
al fin de la jornada.
Hubiese sido mía
la ruda economía
del surco trabajado
con sangre alegre
y sudor preciado.
Y al fin de la jornada
un sueño libre y manso,
un sueño sin moradas
de horror y de quebranto.
Si la sombra no me
hubiese convocado
para ser el elegido,
de cuánta muerte inútil
me hubiese redimido!
Cuánto sol hubiese
visto tras las nubes,
cuánta luz sin pretensiones,
si hubiese sido campesino.
Hubiese sido un padre
quizá y un compañero
más simple y más veraz,
el Mesías de mis cabras,
casi el dios de mi caballo
y el hijo de una tierra
colmada de solaz!
Si acaso la sombra
no me hubiese convocado,
qué vida más vivida
me hubiese iluminado,
si hubiese sido
un torpe y llano,
un bruto y noble campesino!
De mi novela "Y Juramos con Gloria Morir"
Mas había en mi sangre
otro símbolo acechante,
una llama milenaria
de tragedia inexorable.
Hube de ser el asesino
de la sencillez de la sangre,
heredero de la muerte
y centinela de la carne.
Si hubiese sido campesino!
Sólo habría conocido
lo plenamente indispensable:
cuándo sale el sol,
cuándo se pone,
las duras labores
que impone el alba,
y un sueño sin temores
al fin de la jornada.
Hubiese sido mía
la ruda economía
del surco trabajado
con sangre alegre
y sudor preciado.
Y al fin de la jornada
un sueño libre y manso,
un sueño sin moradas
de horror y de quebranto.
Si la sombra no me
hubiese convocado
para ser el elegido,
de cuánta muerte inútil
me hubiese redimido!
Cuánto sol hubiese
visto tras las nubes,
cuánta luz sin pretensiones,
si hubiese sido campesino.
Hubiese sido un padre
quizá y un compañero
más simple y más veraz,
el Mesías de mis cabras,
casi el dios de mi caballo
y el hijo de una tierra
colmada de solaz!
Si acaso la sombra
no me hubiese convocado,
qué vida más vivida
me hubiese iluminado,
si hubiese sido
un torpe y llano,
un bruto y noble campesino!
De mi novela "Y Juramos con Gloria Morir"
No están hechas mis manos para amar,
sino para rasgar, como Granillo mi bolsa de dormir
aquél invierno en Famatina.
Qué frío pasamos!
¿Te acuerdas, José Alberto?
Qué frío está el hombre!
Qué solo!
Qué mota de polvo!
Instantáneo,
tan fugaz que me anonada
la sola idea de pensarlo.
Hay tanto por qué temblar
en la desnuda madrugada!
Me invaden certezas
que habrían de quebrar
a las tiernas almas.
certezas oscuras,
certezas infames,
certezas impúdicas,
certezas que habría de callar
para no perturbar la cordura
de las almas ingenuas,
de las almas simples,
de las almas puras,
de las almas no tocadas
por la infamia de la duda.
Pero dime, José Alberto,
tú que puedes mirar la realidad
sin que estallen tus arterias,
no será el amor solamente un poema?
Nada más que una hermosa canción,
el invento quizás de un juglar medieval?
A veces me invaden
espantosas certezas.
Pero debo confesarte
que de cualquier manera,
no necesito ya vestir
a la vida de princesa.
Ante mí la tengo,
desdentada y vieja,
con su pubis raleado
y su carcajada grotesca.
La veo de frente,
no entorno los ojos
ni la imagino bella,
pues ya no necesito para vivir
vestir a la vida de princesa.
Su falta de pudor
no me horroriza,
su ausencia de piedad
no me interesa, porque
no necesito vestir
a la vida de princesa.
Puedo verla desnuda
sin deseo ni queja.
No ha sido en vano
la tétrica jornada,
ni han sido tan ausentes
las ausencias,
si puedo ver a mi amante
así tal cual,
y puedo amarla
sin vestirla de princesa.
De mi libro "Los Papeles de Alexis", 1985
sino para rasgar, como Granillo mi bolsa de dormir
aquél invierno en Famatina.
Qué frío pasamos!
¿Te acuerdas, José Alberto?
Qué frío está el hombre!
Qué solo!
Qué mota de polvo!
Instantáneo,
tan fugaz que me anonada
la sola idea de pensarlo.
Hay tanto por qué temblar
en la desnuda madrugada!
Me invaden certezas
que habrían de quebrar
a las tiernas almas.
certezas oscuras,
certezas infames,
certezas impúdicas,
certezas que habría de callar
para no perturbar la cordura
de las almas ingenuas,
de las almas simples,
de las almas puras,
de las almas no tocadas
por la infamia de la duda.
Pero dime, José Alberto,
tú que puedes mirar la realidad
sin que estallen tus arterias,
no será el amor solamente un poema?
Nada más que una hermosa canción,
el invento quizás de un juglar medieval?
A veces me invaden
espantosas certezas.
Pero debo confesarte
que de cualquier manera,
no necesito ya vestir
a la vida de princesa.
Ante mí la tengo,
desdentada y vieja,
con su pubis raleado
y su carcajada grotesca.
La veo de frente,
no entorno los ojos
ni la imagino bella,
pues ya no necesito para vivir
vestir a la vida de princesa.
Su falta de pudor
no me horroriza,
su ausencia de piedad
no me interesa, porque
no necesito vestir
a la vida de princesa.
Puedo verla desnuda
sin deseo ni queja.
No ha sido en vano
la tétrica jornada,
ni han sido tan ausentes
las ausencias,
si puedo ver a mi amante
así tal cual,
y puedo amarla
sin vestirla de princesa.
De mi libro "Los Papeles de Alexis", 1985
26.8.07
Cálices, símbolos y espadas.
Espejismo de lo yerto
empecinado en perpetuarse
burdamente en la mirada.
Continúa su tránsito
grotesco y desmañado
la tétrica majada:
es la mofa del Rebaño.
Cálices, símbolos y espadas.
Fantasmas dando gritos
y haciendo señas imposibles
desde la sombra inexpugnable
y absurda de su nada.
Son los dioses de este mundo.
De mi novela "Y Juramos con Gloria Morir"
Amor, esposa mía, hermana!
Hoy las alas agridulces del recuerdo
han rozado levemente mi alma.
Agudos dardos nos unen,
pequeños trozos de cristal,
arroyos de lava,
incertidumbre y calma breve,
lumbre infinita que palpita en las almas.
Ardientes mares nos apartan
y aún así, cada día estás
más cerca y más en calma.
Estamos lejos del primer resplandor
y sin embargo, una extraña
cercanía nos embarga.
Amor, esposa mía, hermana!
Cuando e1 golpe insidioso de cieno
cierre por fin mis azorados ojos,
quiebre mis labios insaciables,
encalle las naves de mis manos
y tronche por fin mi corazón cansado,
quiero que estés a mi lado,
hermana, esposa mía, furor amado!
Quiero que estés conmigo
como en esa noche fresca
de aquél íntimo verano
en que supimos que a pesar
de las ausencias insalvables
no habríamos ya de separarnos.
Aunque estés tan lejos
que no te alcancen
mis ojos ni mis manos,
que vuelen, amor, las palomas
de tus ojos y se posen
en mis ojos abismados.
Que aletee tu pensamiento tenue
en la noche trémula y última
de mi corazón callado.
Acércame tu voz, tu aliento, tu plegaria!
Amor, esposa mía, hermana!
No te apartes ya de mí cuando me vaya!
Y con tus manos puras y tu aliento leve
teje una oración para mi triste alma.
Último poema del Teniente Roberto Gamboa, de mi novela "Y Juramos con Gloria Morir"
Hoy las alas agridulces del recuerdo
han rozado levemente mi alma.
Agudos dardos nos unen,
pequeños trozos de cristal,
arroyos de lava,
incertidumbre y calma breve,
lumbre infinita que palpita en las almas.
Ardientes mares nos apartan
y aún así, cada día estás
más cerca y más en calma.
Estamos lejos del primer resplandor
y sin embargo, una extraña
cercanía nos embarga.
Amor, esposa mía, hermana!
Cuando e1 golpe insidioso de cieno
cierre por fin mis azorados ojos,
quiebre mis labios insaciables,
encalle las naves de mis manos
y tronche por fin mi corazón cansado,
quiero que estés a mi lado,
hermana, esposa mía, furor amado!
Quiero que estés conmigo
como en esa noche fresca
de aquél íntimo verano
en que supimos que a pesar
de las ausencias insalvables
no habríamos ya de separarnos.
Aunque estés tan lejos
que no te alcancen
mis ojos ni mis manos,
que vuelen, amor, las palomas
de tus ojos y se posen
en mis ojos abismados.
Que aletee tu pensamiento tenue
en la noche trémula y última
de mi corazón callado.
Acércame tu voz, tu aliento, tu plegaria!
Amor, esposa mía, hermana!
No te apartes ya de mí cuando me vaya!
Y con tus manos puras y tu aliento leve
teje una oración para mi triste alma.
Último poema del Teniente Roberto Gamboa, de mi novela "Y Juramos con Gloria Morir"
Tornaste al Principio,
a la Sombra que le dicen.
A la esfera luminosa
del Poeta que persiste
relatándonos la Historia
desde el Alba imposible
de los tiempos.
No habrá de trocar el erudito
el trivial galardón
que se atribuye
nuestra inútil suerte.
Yo, como tú,
sin argumento,
habré de entrar
-furiosa o dócilmente-
en esa forma de ritual
que llaman muerte.
Acaso en el giro de compás,
letargo repetido eternamente.
Tal vez en el horror,
mueca sin fin
con que nos tuerce Dios
graciosamente.
Mascarada de la vida
que lo es todo sin ser nada.
Insignificante bufonada
de un retorno permanente.
De mi novela "Y Juramos con Gloria Morir"
a la Sombra que le dicen.
A la esfera luminosa
del Poeta que persiste
relatándonos la Historia
desde el Alba imposible
de los tiempos.
No habrá de trocar el erudito
el trivial galardón
que se atribuye
nuestra inútil suerte.
Yo, como tú,
sin argumento,
habré de entrar
-furiosa o dócilmente-
en esa forma de ritual
que llaman muerte.
Acaso en el giro de compás,
letargo repetido eternamente.
Tal vez en el horror,
mueca sin fin
con que nos tuerce Dios
graciosamente.
Mascarada de la vida
que lo es todo sin ser nada.
Insignificante bufonada
de un retorno permanente.
De mi novela "Y Juramos con Gloria Morir"
"La antigua monarquía francesa estaba sustentada por las cuatro columnas de Iglesia, Universidad, Nobleza y Gremios -incluso aquí los Parlamentos-que tenían su vida propia y a las cuales no era cómodo ofender; de manera que Luis IX por ejemplo, teóricamente 'rey absoluto', podía hacer muchísimas menos cosas -y prepotencias- que un presidente democrático-liberal de la República Argentina..."
Leonardo Castellani
1899-1981
Leonardo Castellani
1899-1981
Quien tenga hábitos y apetitos de perro,
no debería sorprenderse cuando la vida
le ofrece lo que para el perro tiene reservado.
Porque cosa buena es para el perro vivir como perro,
pero no hay desgracia más espantosa
para quien ha venido a convertirse en Hombre.
Andrés y Alberto,
Primer Axioma de la anarcomagia, 1974
De mi novela "Y Juramos con Gloria Morir"
no debería sorprenderse cuando la vida
le ofrece lo que para el perro tiene reservado.
Porque cosa buena es para el perro vivir como perro,
pero no hay desgracia más espantosa
para quien ha venido a convertirse en Hombre.
Andrés y Alberto,
Primer Axioma de la anarcomagia, 1974
De mi novela "Y Juramos con Gloria Morir"
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