22.5.16

El consumo sin freno
Por Gilles Lipovetsky
La felicidad paradójica. En este adelanto del más reciente libro en español de Lipovetsky, el ensayista francés adentra en las razones del consumismo y cómo ha cambiado a la sociedad
(2 diciembre 2007).-
 Los grandes almacenes, en el siglo XIX, inventaron el "ir de compras" como nuevo entretenimiento y crearon en las clases burguesas la necesidad irresistible de consumir. Más tarde se concibió que el célebre five dollars day de Ford fuese la puerta por la que el obrero accediera a la categoría de consumidor moderno. En los años veinte, la publicidad estadounidense se dedicó a dar forma a un consumidor adaptado a las nuevas condiciones de la producción en serie. El sistema de créditos, en estos mismos años y luego en la posguerra, permitió desarrollar una nueva moral y una nueva psicología por lasque ya no era necesario economizar primero y comprar después. Nadie opinó en contra: el éxito fue total, ya que la "domesticación" para el consumo moderno fue más allá de todas las previsiones.En efecto, ya no hay normas ni mentalidades que se opongan frontalmente al despliegue de las necesidades monetizadas. Todas las inhibiciones, todas las defensas "retrógradas" se han eliminado; sólo quedan en la palestra la legitimidad consumista, las incitaciones al goce del instante, los himnos a la felicidad y a laconservación de uno mismo. El primer gran ciclo de racionalización y modernización del consumo ha terminado: ya no queda nada que abolir, todo el mundo está ya formado, educado, adaptado al consumo ilimitado. Comienza la era del hiperconsumismo cuando caen las antiguas resistencias culturales, cuando las culturas locales no representan ya ningún freno al gusto por las novedades. La fase III es esta civilización enque el referente hedonista se impone como evidencia, en que la publicidad, las distracciones, los cambios continuos de ambiente se "introducen en las costumbres": el neoconsumidor no se desplaza ya sobre un fondo de cultura antinómica.

La espiritualidad consumista

Ni siquiera la religión representa ya una fuerza de oposición al avance del consumo-mundo. A diferencia de lo que ocurría en el pasado, la Iglesia no pone ya por delante las ideas de pecado mortal, no exalta ya el sacrificio ni la renuncia. El rigorismo y la culpabilización se han atenuado mucho, lo mismo que los antiguos temas del sufrimiento y la mortificación. Mientras las ideas de placer y deseo se desvinculan del "pecado", la necesidad de cargar con la propia cruz ha desaparecido. No se trata ya tanto de inculcar la aceptación de las adversidades sino de responder a las decepciones de las mitologías seculares, que no han conseguido mantener sus promesas de aportar la dimensión espiritual necesaria para la plenitud de la persona. De ser una religión centrada en la salvación de ultratumba, el cristianismo ha pasado a ser una religión al servicio dela felicidad mundana que pone el acento en los valores de la solidaridad y el amor, en la armonía, la paz interior, la realización total de la persona. Por donde se ve que somos menos testigos de un "retorno" de lo religioso que de una reinterpretación global del cristianismo, que se ha adaptado a los ideales de felicidad,hedonismo, plenitud de los individuos, difundidos por el capitalismo de consumo: el universo hiperbólico del consumo no ha sido la tumba de la religión, sino el instrumento de su adaptación a la civilización moderna dela felicidad en la tierra.Cuando domina una concepción mundana y subjetiva de la salvación, aparece al mismo tiempo la comercialización de las actividades religiosas y pararreligiosas, ya que los individuos necesitan encontrar "e nel exterior" medios para consolidar los universos de sentido que la religión institucional no alcanzaba ya a construir.
En ninguna parte es tan manifiesto el fenómeno como en la "nebulosa místico-exotérica" y los medios que asumen la "New Age". En este feudo se multiplican las librerías especializadas y salas de exposición, toda una oferta comercial hecha de talleres con gurú, centros de desarrollo personal y espiritual,cursillos de zen y yoga, talleres sobre las "chakras", consultas con el "médico espiritual", cursos de astrología y numerología, etcétera. Mientras las obras de religión y las novelas espirituales se convierten en éxitos deventas, muchos editores invierten en este nuevo segmento del mercado en expansión. En la sociedad de hiperconsumo, incluso la espiritualidad se compra y se vende. Si es verdad que la reactivación posmoderna de lo religioso expresa cierto desencanto del materialismo de la vida cotidiana, también lo es que el fenómeno es cada vez menos ajeno a la lógica comercial. Es la espiritualidad convertida en mercado de masas,producto para comercializar, sector que organizar y promover. Lo que constituía un cortafuegos para el desenfreno de la mercancía se ha metamorfoseado en palanca de su propagación. La fase III es la que ve difuminarse el espacio que hay entre el Homo religiosus y el Homo consumericus.Al mismo tiempo, con el debilitamiento de la capacidad organizadora de las instituciones religiosas como telón de fondo, la tendencia general es a la individualización del creer y el obrar, a la afectivización y relativización de las creencias. 

Actualmente, incluso la espiritualidad funciona en régimen de autoservicio, en la expresiónde las emociones y los sentimientos, en las búsquedas originadas por la preocupación por el mayor bienestar personal, de acuerdo con la lógica experencial de la fase III. Lo que se encuentra cada vez más en el centro tanto de los creyentes propiamente dichos como de las nuevas "religiones sin Dios" es la búsqueda de la plenitud psicológica del sujeto. Lo que da valor a la religión no es ya su posición de verdad absoluta, sino la virtud que se le atribuye de propiciar el acceso a un estado ontológico superior, a una vida subjetiva mejor y más auténtica. Naturalmente -conviene subrayarlo-, creer no es consumir: por inscribirse en la continuidad de una tradición, por buscar lo "esencial", lo divino y el sentido de la vida, el espíritu de la fe no puede confundirse con el espíritu pragmático del consumismo. También es verdad que la reafirmación actual de lo religioso se caracteriza por tener los mismos rasgos que definen al turbo consumidor experiencial:participación provisional, incorporación comunitaria libre, comportamientos a la carta, primacía del mayor bienestar subjetivo y de la experiencia emocional. 
En este sentido, el Homo religiosus parece mucho más la continuación del Homo consumericus por otros conductos que su negación. Como es lógico, no se trata de la disolución de lo religioso en el consumo: simplemente asistimos a la ampliación de la fórmula del supermercado hasta los territorios del sentido, a la penetración de los principios del hiperconsumo en el interior mismo del alma religiosa.
*
Extracto de La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo, de Gilles Lipovetsky,editado por Anagrama


21.5.16

Para Alejandro Daniel Delucía


Desde el hecho (o acaso el no-hecho) de haber nacido, todo (pero absolutamente TODO) se reducirá a validar, a legitimar ese infundio primigenio.

Todos los esfuerzos, todos los gestas y todos los gestos, todas las teorías, todas las labores, todos los pensamientos y opiniones, todas las filosofías y religiones, intentarán justificar lo injustificable y dar significado a lo insignificable. Y estaremos irremediablemente condenados al único y verdadero padecimiento, que es vivir pretendiendo sostener lo insostenible.

Por eso, amigo, le digo de todo corazón: 
suéltelo, déjelo ir.
No se aferre más y cese de sufrir.
Ríndase y Entréguese.
Suéltelo, suéltelo todo.
No se trata de salir a la calle a repartir lo que tiene.
Es una actitud interior.

Abandónelo todo.
Delo por Perdido.
Para nunca y para siempre.

Luego, si le queda algo de tiempo, lea a John Zerzan, y quién sabe, a lo mejor usted también comienza a dudar como él de las ventajas de haber salido de la caverna.
Y si áun le queda un ratito del cual disponer, préndale una velita a Theodore Kaczynski (quizás un mártir incomprendido).

Me dirá usted: " Pero si todo esto es en realidad insignificante, nada tiene valor y todo vale"
Y le responderé: No vaya usted a creer. Porque si uno acepta y comprende la esencial fugacidad, la nimiedad tremenda de todo lo que existe, lo instantáneo se torna sagrado, y su propia existencia se convierte en un tributo permanente a la fugacidad de todo lo existente.
Adviene una amabilidad desconocida, que sólo puede surgir cuando se ha abandonado toda esperanza...y toda expectativa.

Pruébelo, pero eso sí, no pretenda que le asegure nada, y no se exceda. Porque según la Tradición el hombre que pierde todo vestigio del yo no puede durar más de veintiún días...

Suyo, en Perfecta Paz Profunda,
M

9/8/2009

19.5.16

ESTO LO PUBLIQUÉ EL 12 DE FEBRERO DE ESTE AÑO,
 LOS ACONTECIMIENTOS -DESAFORTUNADAMENTE-
CONFIRMAN MI MACABRA PERCEPCIÓN


¡Pobre Argentina!
Cayó en las manos de Macri
luego de librarse de Cristina!

PD. De la psicopatía a la imbecilidad...
"El Sistema tiene una capacidad portentosa  para asimilar y reciclar el Descontento a la medida de sus necesidades.
Durante años viene digiriendo la energía 
de la contracultura para transformarla
 en slogans, maripositas nueva éricas, 
triviales angelitos y cánticos 
y mantras adormecedores del verdadero 
potencial evolutivo humano.
Mientras la humanidad sueña los sueños 
que Ellos han implantado,
Ellos pueden continuar saqueando,
 depredando y vaciando de recursos
 al planeta y a sus criaturas." 

Manuel Gerardo Monasterio
 "La Nueva Era y otras Metáforas Apocalípticas"
Ediciones Prometeo, 1993


18.5.16

"La Espiritualidad Genuina siempre 
ha sido intensamente Revolucionaria,
Jesús y Gandhi son dos ejemplos claros,
 y también el dulce Francisco de Asís.
Y no es casualidad que los dos primeros
 hayan sido asesinados.
En comparación, los supuestos 'Maestros espirituales' 
modernos, son como monos narcisistas bailando
 al son de la música indecente del consumismo capitalista.
 Los simios de esta pseudo 'nueva era' hedonista' y completamente funcional al Sistema,
son la vanguardia de la fuerza contrarrevolucionaria, y representan la contrahechura más abyecta
de la Verdadera Espiritualidad, que es Solidaria y Comprometida, siempre dispuesta
a la Renuncia, y también a esa palabra que aborrecen los payasos posmodernos:
El Sacrificio."

Manuel Gerardo Monasterio



17.5.16


Harto de todo, de todos y todas




Dedicado a John Zerzan


Harto de haberlo visto casi todo y sobre todo y por encima de todo, y en especial dentro de todo, harto del progreso de los miserables, de los falsarios, de los insensibles, de los impiadosos, de los ignorantes, de los demasiado astutos, de los ladrones altamente exitosos, de los que se llevan todo por delante a fuerza de la voluntad de  aplastar todo lo que se les pone por delante.

Harto de correrme para dejar pasar a los otros, por cortesía, por piedad, por respeto, por esta putísima percepción profunda de las cosas y de la vida que me hace estar siempre atento a todo y a todos, a todos y a todas.

Harto de ver cómo se reproducen en mi país los degenerados seriales, los demócratas de mierda que se llenan la boca de democracias que te recagan la vida porque son tan mentirosas como todo lo demás que aparece en este mundo de mierda y de mierdas.

Harto de los ejércitos, de las milicias armadas y de las confederaciones generales de trabajadores.

Harto de mi país , harto de su gente que se lo banca todo y especialmente a los delincuentes que manejan el poder, los reputísimos oficialistas y la reputísima  oposición.
Harto de todos y de todas.

Harto de vivir hora tras hora día tras día años tras año con los puñeterísimos heraldos negros que mi amado Vallejo logro vomitar de una sola vez y que yo tengo que regurgitar cada puñetero día de esta puñetera existencia de percepciones tan profundas como insoportables.

Harto del orgullo gay y del odio de los homofóbicos.

Harto de las feministas y de los machistas.

Harto de los golpeadores de mujeres y de las mujeres que se dejan golpear.

Harto de vivir Procesado en el Castillo y de ser un Gregorio Samsa terminal que no acaba de ser finalmente aplastado.
Harto de ser Franz Kafka.

Harto de no poder terminar este partido de 7 a 0, conociendo el resultado y obligado a jugar en campo contrario con leyes contrarias y arbitrarias, sempiternas, con las que no tengo nada que ver y de las que no puedo escapar, obligado a jugar hasta el final sin solución de continuidad.

Harto de los científicos de mierda que cooperan con el sistema que destruye el planeta, del sistema que lo envenena todo, y que envenena también a todos y a todas.

Harto de la vivisección al supuesto servicio de la ciencia. 
Harto de la ciencia con sus pretensiones de verdad absoluta que ha venido a ocupar el lugar de todas las religiones organizadas, de las que estoy particularmente harto.

Harto de todos los dioses que programan, que castigan, que regulan, que mutilan. Harto de todos los dioses falsos que  usurpan el  lugar del único Dios verdadero del Amor.

Harto de los policías y los jueces, y de todos los gobernantes. Harto de todos los estados. Harto de los funcionarios y de los empleados públicos. Harto de los supuestos docentes que enseñan lo que no han aprendido y pretenden incorporar esa ignorancia a las pobres criaturas inermes en manos del estado, de los maestros y de sus padres. 
Harto de los padres que programan con toda la basura de este sistema de mierda a las pobres criaturas.

Harto del dinero, de los bancos, de las bancas, de las bolsas de comercio, de las uniones industriales y de los empresarios honorables que sostienen el sistema junto con todos los idiotas funcionales por debajo de la gran pirámide de mierda de este mundo mentiroso y miserable..

 Harto de los que mandan y de los que obedecen.

Harto de los autómatas con forma humana que se arrogan el poder de mandar sobre el resto de las criaturas del planeta sin otro derecho que el poder de su brutalidad mecanizada.

Harto de los diputados, los intendentes, los concejales. En particular de los diputados y diputadas con su cohorte de asesores: todos ladrones despreciables al servicio de sus propios intereses.

Harto de las democracias y de las dictaduras. De los que mandan a votar y de los que votan.

Harto del sacrosanto sufragio universal que sostiene la universal estupidez.

Harto de los “Servicios”, de las agencias de inteligencia sin Inteligencia ni consciencia.

 Harto de los asesinos de ballenas, delfines y sirenas.

 Harto de los pedófilos y los pornógrafos mediatizados.

Harto de las farmacéuticas, de las  agroquímicas, de las mineras, de las industrias alimenticias y de las petroleras.

Harto de los depredadores universales trabajando en concomitancia con todos los que manejan el poder establecido en este mundo vergonzoso y miserable.

Harto, harto.

Harto.

Harto de todo.

Harto de todos y de todas.

Manuel Gerardo Monasterio
Jardines d Prometeo
2012

16.5.16

La frase que utiliza Zizek es literalmente ""esos horripilantes lacanianos, que son todavía peores que los freudianos y los kleinianos" e inmediatamente realiza un venenoso comentario que no voy a repetir...

Verdaderamente adorable!
 


David Firth (Inglés,1983-)
Dibujante y autor de historietas animadas en Flash y videos cortos



Esta nota la escribí en 2007, y la he republicado varias veces -la última en 2014.
Su vigencia no mengua, por lo que me veo compelido a volver a publicarla.

Vivimos tiempos profundamente obscenos, tan obscenos como nuestra estúpida creencia de supuestas vivientes  libertades y democracias, y la ridícula pretensión de la "muerte de las ideologías". 
La ideología está tan viva como nuestro olvido de la presencia de esa férrea ideología, operando desde niveles ocultos a nuestra percepción.

Nunca la ideología fue tan intensamente actual y omnipotente como hoy.

En 2008, se podía leer en la siguiente nota de The Guardian 

http://www.theguardian.com/world/2008/mar/19/iraq

"que las cifras de civiles muertos en Iraq oscila desde un mínimo de 733.158 a un máximo de 1.446.063"

Mientras que pueden leer al día de hoy la cifra que da https://www.iraqbodycount.org/, unos "meros"
177.000...

Pero vivimos olvidando nuestros olvidos y no sabemos nada de estas cosas, o mejor aún: no queremos saber.

Pasemos pues a la nota en cuestión, 
y como dijo Slavoj Zizek, 
"Bienvenidos al desierto de lo real" .

Manuel Gerardo Monasterio
Walden, 16 de Mayo de 2016 (del falso calendario)




"Perdemos la vida con alegría, con tal que no se hable de ello"
Lautremont


David Firth está loco.
Espero que no les llame la atención esta tautología.
En la medida en que David Firth pueda ser clasificado como un ejemplar de la especie de los homínidos autodenominados “Sapiens”, mi primera proposición resulta redundante, pero conducente hacia mi:

Primera divagación

Hace ya tiempo que vengo cuestionando aquello de “homo sapiens”. En un poema de 1974 –de mi libro “Tristario”- escribí, “homo sapiens que no sapiens”. Luego, muchos años después, agregué “porque si supiera no estaría en la situación en que se encuentra”.
Luego continué observando y descubrí que mis sospechas acerca de este mono asesino que somos–diseñado genéticamente por entidades que se han hecho pasar por “dioses”-tenía mucho más de Faber que de Sapiens, y mucho más de Ludens que de Sapiens. Y hacia 1979, cuando me encontré con la obra de Edgar Morin, vi que él decía, con gran perspicacia “homo sapiens demens”. Y llegué entonces a mi propia aproximación: somos un homo con mucho de demens, bastante de faber y de ludens, y un toquecito de sapiens. Claro, que el enorme porcentaje de “demens” hace que la parte “faber” esté perturbada –es decir, nuestras construcciones y artefactos son cada día más “demens”-y que la parte “ludens” esté contaminada por la “demens” de forma tal que nuestros “juegos” se parecen cada vez más a las pesadillas de la psicosis que a los entretenimientos de otros mamíferos más afortunados (entiéndase aquí: mamíferos que no fueron elegidos por los “dioses” para sus demenciales” experimentos”).
Pero, poder “auto-abrirse”para acceder al interior, usualmente invisible en el hombre “normal”, y volcar hacia el exterior los contenidos ocultos en la oscuridad de la “unidad sellada” que normalmente somos, es lo que separa al genio del hombre normal. (ver mi nota: Investigando al hombre o desarmando al muñequito cósmico- http://manuelmonasterio.blogspot.com/2007/09/investigando-al-hombre-o-desarmando-al.html)
Por eso no tengo duda de que, más allá de lo que todos deberíamos saber –pero no sabemos- que David Firth está tan loco como todos nosotros, a diferencia de la mayoría,
David Firth es un genio.
Lo que nos lleva a mi:


Segunda Divagación

Escribió alguna vez el pensador rumano Emil Cioran, “toda forma de talento va acompañada de una cierta desvergüenza”.
En David Firth hay mucho talento, y por tanto, mayor desvergüenza que lo usual.
¿En qué consiste la desvergüenza de Firth?
Precisamente, en mostrar en público todas los artilugios, deshechos, restos contaminados de alimentos mentales en descomposición, bellezas y monstruos que la humanidad guarda en su interior.
Debo admitir de inmediato, que muchas de los “secretos” que Firth saca a la intemperie me resultan tan horrorosos de ver como les deben parecer a la mayoría de ustedes. Y por supuesto, no pretendo comprender todo lo que Firth expone, ni creo que él mismo lo interprete en toda su dimensión. Por otra parte, mucho de lo que muestra es, por definición, incomprensible. Es el discurso psicótico que invade y atraviesa toda nuestra civilización. O como escribí alguna vez, no el doble, sino el triple o el cuádruple mensaje. Y la locura de proponer a cada instante contradicciones insostenibles, como la de ese cuento popular de la Idishe Mame que le regala a su hijo dos sweaters. Cuando a la mañana siguiente el hijo se va para su trabajo con uno de los sweaters que su madre le regaló, la madre le dice con tristeza, “ah, el otro sweater no te gusta, verdad?”.
El personaje de Firth “Salad Finger, por ejemplo, es un psicótico y perverso sexual, de personalidades múltiples que van saliendo de su interior a cada rato, las que son amadas y odiadas al mismo tiempo, y a las que Salad Finger mayormente termina...comiéndose. ¿Les parece muy demencial este cuadro?
A mí, sin embargo, me parece un cuadro de costumbres tradicionales que describe magistralmente nuestra vida cotidiana globalizada. Lo cual nos conduce a mi:


Tercera Divagación


Nuestra civilización es Salad Finger.
Por poner sólo un ejemplo de miles, antiguos y modernos, me referiré al caso de Rwanda.

¿Cuánto saben ustedes de Rwanda, de lo que pasó y pasa en Rwanda como en otros lugares de Africa?
En 1994, fueron torturadas, violadas,masacradas, destruidas y quemadas 800.000 personas entre mujeres, hombres y niños. No es un error tipográfico, son ochocientas mil, por lo menos.
Pero claro, hagamos la salvedad, eran negros.
No sé si usted los ubica, son esos homínidos que –seamos sinceros- en el trasfondo de nuestra genético-memética los caucásicos solemos ver demasado parecidos a los gorilas como para aceptarlos como completamente “humanos”. Sí, ya sé, me va a decir que a usted no le pasa eso, que para usted son personas como nosotros, ni más ni menos y blablabla.
Pero, ¿Está usted completamente seguro de que los vé como iguales?
¿Sabe usted con detalles lo que pasó en Rwanda y lo que continúa pasando en muchos lugares de Africa?
¿Seguro?
Sea sincero, mire bien a los negritos bien negros, los negros mota, que les dicen. Nariz aplastada, bocota expandida (la bemba, que le llaman), pelo como de cepillo enrulado y....un olor muy peculiar –no sé si acuerda, la “catinga”, que le dicen. Pero no se preocupe, el olor que emanamos nosotros también les resulta a ellos tan raro o hasta incluso repugnante, como el de ellos a nosotros. Me lo han confesado ellos mismos, porque verá usted, aunque no lo crea, he convivido con ellos durante diversos períodos de mi vida.
Le voy a contar algo más, los estudios médicos guardan muchas estadísticas donde se observa que estos morochos oscuros,bueno... va, estos negros, son más proclives a ciertas enfermedades genéticas que los de raza blanca. Sí señor. Podrá usted llamarme lo que quiera, pero es así.
Son diferentes a nosotros, tanto, que en algún lugar de nuestro psiquismo, más allá del barniz barato y superficial que nos hemos ido colocando últimamente , en algún lugar decía, debemos guardar la vergonzosa sospecha de que...bueno, si son hombres, no lo son tanto o al menos lo son de una manera bastante diferente a nosotros, los de raza blanca pura.
Fíjese que dije, "últimamente", porque hasta hace nada, unos pocos años, países que se consideran a la vanguardia de esta civilización tan increíblemente soberbia, trataban a los hombres de color como a basura -todo legalmente refrendado por códigos y reglamentaciones-
¿Le resulta repulsivo mi discurso de los últimos párrafos?
¿Está seguro que le resulta más repulsivo que la realidad?

Ahora, no me diga nada, dígaselo a usted mismo,y perdóneme la insistencia obsesiva, pero hágame el favor y sígame la corriente un poquito más:
Seguro que si usted no viajó, por lo menos tiene algún conocido que ha ido a Sudáfrica, nos dicen que es un paseo turístico bárbaro y sale incluso más barato que viajar a otras plazas interesantes.

¿Sabía o sabe usted bien lo que pasó en Rwanda y en otros lugares de Africa y aún continúa ocurriendo?
(aparte de haber visto últimamente “Diamantes de Sangre” donde la bella y blanquísima Jennifer Connely se rasga sus etéreos pliegues arios en pos de defender el derecho a no ser masacrados de los simpáticos-pero siempre tan lejanos- negritos)

¿Lo sabe usted tan bien como si hubiera ocurrido en Mexico, en Nueva York o en Berlin?
Dígame, dígaselo a usted, ¿hubiera sido o es lo mismo que lo que pasó en Rwanda hubiese pasado en uno de esos paises?
Ochocientos mil blanquitos -muchos de ojos azules y rubios cabellos-
¿Se imagina usted el increíble follón que se hubiese armado, en comparación con lo que pasó, porque simplemente les ocurrió a "los negros de Africa"?
¿Entonces, más allá de nuestro pseudo-benevolente discurso mental prendido con alfileres, los vemos como iguales a nosotros, realmente?

Pero no se inquiete, no lo voy a presionar más con esto.

No es que los negros no sean iguales, o por lo menos semejantes en cuanto homínidos a nosotros, es que Berlín, México, Londres, Paris o Nueva York, tienen mejores periodistas y una prensa más eficaz...
En una palabra, que estos pobres negros de mierda (no se inquiete por la palabreja, si no pensáramos esto tan feo de ver o de escuchar, los trataríamos de otra manera, verdad?) además de ser como monos feos, no saben ni siquiera publicitar bien lo que les está pasando. Son tan "idiotas" y tan "impotentes", que no saben siquiera anunciar y explicar adecuadamente la manera infrazoológica en que están siendo despedazados por episodios a manos de la maravillosa civilización Blanca que, fíjese usted, llegó a la luna y viaja por el espacio pero se está autodesalojando de la tierra arrastrando consigo también a los negros que hasta para hacernos saber de su muerte ignominiosa dependen de la "benevolencia" de la raza blanca. De las periodistas como la que protagoniza Jennifer Connelly en la película”Diamantes de Sangre”, que como es una blanca compasiva se apiada de la miseria de estos negritos y denuncia frente al mundo blanco y civilizado lo que –en gran parte gracias a ese mismo mundo-les está pasando. Y veremos la película –que, a propósito, es muy buena- la comentaremos con nuestros amigos, y pasaremos a la próxima. ¿Y qué podemos hacer?
¿Hay que sobrevivir, no es verdad?

Africa es un maravilloso y gigantesco campamento de entrenamiento para cristianos militantes de todas las denominaciones. La civilización tecnológica que los aplasta y los martiriza más allá de toda descripción tolerable, simultáneamente los atiende, les manda comida, medicamentos, enfermeras y médicos. En una palabra, que un blanco (u otro negro enloquecido y estimulado por la codicia de los blancos) le matará al negro un hijo por la mañana, pero por la noche llegará otro blanco a curarle el muñón de la pierna amputada a otro de los hijos del mismo negro que sobrevivió al ataque de la mañana.
¿No sabía usted como se llama esto, amigo lector?
Esto es cristianismo militante.
Esto se llama, ni más ni menos,
civilización occidental y cristiana.

¿Pero qué se puede esperar de una religión cuyo símbolo es un Santo torturado y crucificado, cuya imagen, moribundo y chorreando sangre, es emblema de piedad, amor y bien?
Una religión que durante siglos ha invitado a sus fieles a “alcanzar el cielo” mediante el sufrimiento y el sacrificio constantes.

Si le molesta lo que estoy diciendo, lo invito a leer, nada más que como mínima muestra- los libros de una de las santas más respetadas y teológicamente más cultas de la Iglesia Católica-una Doctora de la Iglesia- Santa Teresa de Jesús –la de Avila- que escribía como los dioses, además, y que le mostrará con lujos de detalles una cantidad de primores masoquistas con los que se flagelaba cotidianamente con mucho amor y con mayor unción aún para poder acercarse mejor a su amado esposo Jesús y alcanzar el cielo en esta vida.

Pero, finalmente, yo debo estar entendiendo todo mal, porque si el cielo y la santidad se alcanzan sufriendo mucho y padeciendo horrores sin cuento, entonces lo que están haciendo los blancos con los negros de Africa, es acercarlos más rápido y mejor hacia el reino de los cielos.
Perdóneme la brutalidad de haber interpretado todo al revés.

En realidad, el panorama es maravilloso y todos salen beneficiados.
Los negros que con su martirio se convierten instantáneamente en santos (eso sí, habría que intentar explicarles todo mejor así no se resisten tanto)
Y los blancos que misionando, sirviendo y alimentando estoicamente a los negros, arriesgando su propia vida en un ambiente y un clima y unas pestilencias y unos peligros espantosos, también logran manifestar su amor y hacer penitencia.

¿Se da cuenta de lo que digo cuando digo que David Firth es un genio?

Porque nuestra civilización occidental esta psicótica, con Alzheimer y cuadraplégica, es antropófaga y autofágica, según la ocasión y la necesidad.
Como los personajes de Firth, tenemos varias personalidades simultáneas, nos olvidamos de todo a medida que lo vamos haciendo, nos comemos entre nosotros y a nosotros mismos, y nos quedamos paralizados o miramos hacia el techo con el gesto como perdido cuando comenzamos a darnos cuenta, aunque sea por instantes, de lo que nos ocurre y de lo que somos.


¿Ven por qué digo que David Firth es un genio?

Fíjense todo lo que he tenido que escribir para asomarme –apenas- a todo lo que Firth describe en sólo unos cuantos minutos y con unos simples dibujitos.
Manuel Gerardo Monasterio
Jardines de Prometeo,
Ciudad de Buenos Aires,
A las 13.03 del día 7 de Septiembre de 2007

David Firth nació el 23 de Enero de 1983 en Doncaster, Inglaterra, es un animador de historietas en Flash y raeliza también videos cortos. Gran parte de su trabajo es abstracto y mayormente incluye la enfermedad mental, imagenes surrealistas y de un mundo de pesadillas, y toda su obra despliega un estrafalario y ríspido sentido del humor. En sus dibujos se aprecia la influencia del joven maestro, en parte, iniciador del género, Don Hertzfeldt (nacido en 1976), con sus personajes con forma de palitos, de ojos grandes con círculos oscuros alrededor. Entre los personajes de David Firth están, además de Salad Finger, Burn Face Man y Devvo.
Todas las voces de sus personajes son, además, la voz de Firth.
Su página web:



Si alguien se ha sentido ofendido por mis palabras o si acaso duda de lo que he dicho, o si simplemente quiere comenzar a enterarse mejor de lo que estamos haciendo los hombres unos con otros, aquí tienen algunos enlaces para que vean por ustedes mismos cómo se comportó, la comunidad internacional y las Naciones Unidas, frente al genocido de Rwanda de 1994.
















4.5.16

"Entre contemporáneos no hay santos ni genios sino llanezas, mutua inexistencia y palmaditas en los hombros."

Macedonio Fermández
Acerca de Macedonio Fernández (extraido de Wikipedia)

¡Qué maravilla!
Hermano del Alma.

"Borges, hacia 1960, dicta -ya ciego- un breve y sustancioso prólogo para una antología de Macedonio. Allí se nos dice que ninguna persona lo impresionó tanto como él. Hombre que no se cansaba de ocultar, antes que mostrar, su inteligencia proverbial. Macedonio prefería el tono de consulta modesta antes que el dictamen pontificador. Su tono habitual era el del ánimo perplejo. Lo caracterizaba la veneración de Cervantes, una cierta divinidad, para él. Detestaba todo aparato erudito, que entendía como una manera de eludir el pensamiento personal. De esta manera su actividad mental era incesante. Vivía desinteresado de las críticas ajenas, de confirmaciones o refutaciones exteriores. Con desparpajo y no cuestionada generosidad, atribuía su propia inteligencia a todos los hombres. Poseía la veneración supersticiosa de todo lo argentino. Y ejecutaba, en grado eminente, el arte de la soledad, y de la inacción. Sin hacer absolutamente nada, era capaz de permanecer solo, por horas. Pensar -no escribir- era su devota tarea. Aunque también solía, en la soledad de su pieza, o en la turbulencia de un café, abarrotar cuartillas en caligrafía minuciosa. Empero, no le asignaba valor a su palabra escrita. Dos temores lo atravesaban: el del dolor y el de la muerte. Borges conjetura que para eludir este último postuló la metafísica inexistencia del yo. En lo que concierne a la literatura, le importaba menos que el pensamiento y la publicación le era más indiferente que la literatura. Así, su vocación fundamental era la contemplativa y la persecución del desciframiento del misterio filosófico del universo."

"Christianity and Democracy have been among the

 worst disasters to ever befall the human race."


Robert Anton Wislon

2.5.16

Argentina, una vez más
martes.7.ago.2007
Diario "Corrientes al día"

"Cómo va a ser la Patria esta inmensa laguna en que andamos braceando con desesperación, nadando contra corriente y empantanándonos sin poder ir ni atrás ni adelante; esta casona derruida donde respiramos aire gastado, comemos pan duro o vemos cada día cosas que nos dan en el rostro, estamos vejados por el cretinismo ambiente y creciente, soportamos vergüenzas nacionales. Entonces la Patria real ¿es muy chica? No lo sé, puede que si, puede que no. Pero la Patria son ustedes”. (Leonardo Castellani).


"Volver a hablar de mi país es como retornar una y otra vez a un cáliz de amargura sin fin. Y sin embargo vuelvo, como el perro bíblico que vuelve sobre su vómito a regurgitar el alimento que ya estuvo en su vientre alguna vez". De "Elegía a un niño crucificado"; Manuel Monasterio, 1992

De una punta a la otra de esta Argentina grande y extraña, se habla y se vuelve a hablar siempre de lo mismo sin decir nunca prácticamente nada. Pero hay gente que vive precisamente de eso, e incluso ganan bastante bien. Mientras que otros hemos perdido el sueño y la cordura en pos de convertirnos en una voz clamante en el desierto de tantas "almas inclinadas hacia a la tierra"...

Pero es una vergüenza que alguien como yo se queje, mientras en el momento que escribo esto un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelve entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia". Una "democracia" que sólo sirve a los intereses de unos estafadores profesionales disfrazados de políticos, que necesitan muchos "changuitos" y "gürisitas" bien hambreados, bien hundidos en el lodo de la pobreza neurobiológica inmarcesible para que puedan luego ir a las urnas a votar por
ellos.

En Argentina votan los muertos y los idiotas. Y me refiero a los idiotas en serio -sin menosprecio alguno- a los discapacitados severos y profundos que están en el padrón electoral nacional y cuyo voto vale lo mismo que el de cualquier otro ciudadano que tenga algo más de idea de lo que está haciendo, o de lo que lo obligan a hacer. Porque en Argentina además, el voto es obligatorio. Y que no se le ocurra a alguien hablar de "voto calificado". No señor, esto es una verdadera DEMOCRACIA, y por eso su voto vale lo mismo que el del enfermo neurológico profundo que está con usted en el padrón. ¿Y por qué no habría de valer igual? Si los votos de ambos junto con el mío y el de
millones valen finalmente lo que valen, es decir, lo que una cagada de paloma. Esto es, no nos sirven a todos nosotros, a la Nación, pero son indispensables para los que han usurpado el poder en nombre de la "democracia". Ellos necesitan muchos niños hambreados en esa edad en que el daño neurológico de la desnutrición es irreversible, para sostener esta infamia, mal llamada "democracia",que precisa de millones de esos votos esclavos procedentes de la incompetencia cívica que ellos mismos fabrican de
una punta a la otra del país del que se han apropiado.

Porque Argentina es un Proceso y un Castillo de Kafka donde todos los días tenemos -varias veces en el día- la misma sensación de Deja-Vu. Y todos los días al fin del día terminamos convertidos, como Gregorio Samsa, en el mismo insecto a merced del mismo funcionario -presidente, gobernador o diputado- que se presenta ante nosotros con un nombre diferente que saca de la misma galera -aparentemente infinita- de la codicia sin fin y del egotismo sin pausa....Y la estupidez sin mengua, de un pueblo que sigue dando vida a tanto degenerado serial disfrazado de político y con apetencias de eterno funcionario.

Decía Leonardo Castellani, "La antigua monarquía francesa estaba sustentada por las cuatro columnas de Iglesia, Universidad, Nobleza y Gremios -incluso aquí los Parlamentos-que tenían su vida propia y a las cuales no era cómodo ofender; de manera que Luis IX por ejemplo, teóricamente 'rey absoluto', podía hacer muchísimas menos cosas -y prepotencias- que un presidente democrático-liberal de la República Argentina..."

Y sería, digo yo, caer ciertamente en un pozo de gran ingenuidad, pensar que la democracia nos pone a salvo del absolutismo. Precisamente al revés, porque no hay autocracia más feroz que la difuminada del amorfo "demos", que es como llamaban al pueblo los griegos.

Es por todo esto que no puede sorprendernos absolutamente nada de lo que la actual administración nacional haga o pretenda hacer. Y considero además que la mayoría de las criticas que hoy día reciben el Sr. Presidente y su Primera Dama son profundamente insustanciales y, finalmente, completamente irrelevantes. Ellos son en realidad "culpables" de una sola falta: la de ser una mera clonación de la indigencia política hereditaria que aqueja desde siempre a este país.

Nietzsche se planteó un par de preguntas que deberían ser asimismo relevantes para nosotros, "¿Cómo llego a ser lo que soy?" y "¿por qué sufro siendo lo que soy?" Hemos llegado a ser lo que somos por un conjunto de pensamientos y la práctica constante de esos pensamientos. El conjunto de pensamientos se cristaliza en una actitud, una actitud frente a la vida, una actitud ante los otros. Una imagen de nosotros mismos que se plasma en una conducta. Una conducta en lo personal y en lo social.

En Argentina la testosterona circulante es poca, de pobre calidad y muy mal distribuida. Será por eso que somos famosos por nuestras mujeres histéricas y ahora también por nuestras mujeres machorras. Porque parece ser que a pesar del discurso soberbio de los machos argentinos las señoras están tan insatisfechas que terminan por asumir el rol masculino. No porque las mujeres manden, eso lo han hecho siempre, sino por la manera en que pretenden hacerlo por estos lares.

Porque debe haber pocas cosas más desagradables que una mujer que trastoca su pudor -casi un significante de su identidad- por la postura chabacana de imponerse a los gritos moviendo las manos como aspas de molino. Uno esperaría, como mínimo, que un poco del dinero recaudado a lo largo de muchos años de ejercer el "próspero negocio" que representa la política en este país, hubiese sido invertido en tratamiento psicológico y entrenamiento emocional para aminorar y conducir esos visibles horrores del carácter.

La mujer verdaderamente poderosa no necesita ejercer su autoridad como un capataz de esclavos en época de la conquista. Mi abuela, que era analfabeta, tenía la Presencia como para imponer el orden -tantas veces necesario a pesar de las veleidades afiebradas de la mal entendida "democracia" y la aún peor interpretada "libertad"- con una sola
mirada.

Pero mi abuela era una pobre campesina europea "sin pajaritos raros en la azotea" y acá estamos en la Argentina posmoderna de la pizza y del champán, la Argentina tilinga de los millonarios-tipo-sopa-instantánea y de los políticos que viven la política como sacarse la lotería, y de un pueblo que lo permite porque a lo mejor sueña con poder participar de alguna manera de las ganancias de esa lotería mal habida.

La Argentina de los militares capones que necesitan que sus mujeres hagan en público las veces de hombre; que no son capaces de admitir lo que es tan evidente que lo sabe todo el mundo: que hicieron las cosas mal, horrorosamente mal. Que no tuvieron los atributos de su masculinidad bien puestos antes, y menos los van a tener ahora -que ya no tienen poder alguno- como para pedir perdón como Dios manda por los desmanes de los que fueron responsables en una guerra que tenían derecho a entablar, pero nunca-jamás de la forma chapucera en que lo hicieron. Hicieron las cosas tan, pero tan mal, que hoy los asesinos terroristas pasan por mártires, y muchos de los que pusieron bombas debajo de las camas de gente durmiendo han pasado a ser "jóvenes idealistas". Y varios de los ideólogos y terroristas que llevaron a la muerte a verdaderos jóvenes idealistas son hoy prósperos empresarios que se nutren del capitalismo que decían entonces combatir.

Aquellos fueron los militares de entonces y son también los de ahora. Porque Argentina es tan indefinida que no ha sido capaz de generar un solo dictador como la gente. Un dictador que en su momento, como un padre responsable, hubiese puesto las cosas en marcha para sentar el ejemplo indispensable a las generaciones por venir. Porque como dijo San Agustín -uno de los escasos y verdaderamente grandes filósofos que dio el catolicismo- "los pueblos corrompidos sólo pueden ser gobernados por tiranos". Pero también, como dijo Leonardo Castellani, "es necesario que (el dictador) sea santo. Porque el grado de violencia que un hombre tiene derecho de infligir a otros hombres corresponde, por lo menos, al grado de amor que les tiene. La violencia infligida por el odio es siempre contagiosa y volvedora: rebota sobre el violento."

Pero esto es Argentina, donde los políticos honestos se suicidan como Lisandro de la Torre o terminan en la miseria como el Dr. Ramón Carrillo y los pensadores y profetas como Castellani son exonerados de todos sus cargos, se les prohibe ejercer su oficio y se los condena a pensiones de hambre.

Y es por eso que en Argentina volvemos siempre, de mala manera y a los tropezones, a generar autócratas de segunda y tercera categoría como los que hemos tenido en los últimos años. Políticos pequeños, tan pequeños que se creen que verdaderamente merecen el poder que han recibido. Que ignoran o soslayan que se encuentran con el poder entre manos por arbitrio de la corruptela y el desorden generalizados y se lo toman tan en serio que se olvidan del valor puramente instrumental de su mandato. Y hacen todo -y bastante mal-para el estado, y nada para la Nación. Olvidando que el estado no es más que una maquinaria dentro de la nación y que su único objeto es servir a la nación, que es la gente.

Shakespeare escribió en su Hamlet "si le dieran a cada hombre lo que se merece nadie se libraría de una buena paliza". Y los argentinos tenemos lo que nos merecemos, porque esto es lo que somos.

Pero como yo no creo en el karma de mis colegas hindúes de la manera en que ellos creen, continúo pensando que a lo mejor algún argentino se merece otra cosa distinta que la que hoy está recibiendo. No yo, porque yo ya soy un hombre grande y lleno de vicios y puedo tolerar la paliza que me toca. Pero no podré aceptar jamás como un hecho natural que en el momento en que escribo esto, un niño, cuyos huesos sobran en un par de manos grandes, se disuelva entre las grietas de una ignorancia inconcebible que se alimenta de lo que se llama por estas tierras -con un desparpajo inaudito- "democracia".


(*)  Enviada a Corrientes al Día por el Dr. Manuel Monasterio desde su propio sitio Foro Planetario (6 de Agosto de 2007).

29.4.16

We don't know shit!



"No me gusta la gente ni los animales, y Dios ya me está cansando"
Pierre, el agnostico


“Me preguntas por qué soy agnóstico, y por qué no incluyo a Dios en mis expectativas?

Y no lo incluyo por dos motivos que te comentaré a continuación:


Todo lo que he amado y todo lo que amo, si ya no ha desaparecido va en camino de hacerlo de manera inexorable.

¿Puede Dios evitar este fenómeno aparentemente natural?

Si Dios no puede concederme que lo que amo –empezando por mi mismo-no desaparezca
¿Para qué necesito incluir a Dios en mi vida?
Este es el primer motivo, vamos ahora al segundo.



Si todo lo que amo, comenzando por mí mismo, no estuviese desaparecido o en vias de desaparecer, finalmente el hastío, un hastío más intolerable aún que la sensación de pérdida inminente, lo invadiría todo de una manera insoportable. 
De tal manera que, si todo lo que amo viviese eternamente –empezando por este "yo" que tantas veces me resulta aborrecible- buscaría en algún hipotético momento 
la manera  de matarlo o hacerlo desaparecer.

¿Podría Dios hacer, primero, que lo que amo esté conmigo para siempre y, segundo, que no me hastiase yo nunca de lo que amo en una eventual –e inconcebible para mí- eternidad?


Esas dos cosas serían para lo único que necesitaría incluir a Dios en mi vida, 
pues para todo lo demás, me las arreglo solo.

Si Dios no puede hacer eso, entonces Dios está tan jodido como yo, y me resta tan solo darle un abrazo, recibirlo como a un hermano e invitarlo a tomar una copa conmigo!"



De la novela de Manuel Gerardo Monasterio, "El Sìndrome de Estocolmo"(1998) cuando Pierre le confiesa a Julio César Rojas las razones de su agnosticismo

23.4.16

Creo en ti,
Bendito Hijo de la Misericordia Infinita
que nunca estuviste en el mundo,
porque el mundo es absolutamente 

ajeno a tu Divina Percepción

Que como nunca estuviste en el mundo,
jamás fuiste muerto en ninguna cruz,
ni estuviste jamás presente
en ninguno de los circos religiosos
que en su ignorancia reclaman tu representación
e invocan tu Santo Nombre

Creo en Ti,
que si pudieras ser consciente del mundo,
serías su principal enemigo.


Que si pudieras ser consciente del tiempo,
serías su principal enemigo.


Que si pudieras ser consciente
de la multiplicidad de las percepciones,
serías su principal enemigo.


Que si pudieras ser consciente
de la imbecilidad colectiva
enarbolada por las religiones organizadas,
serías su principal enemigo.


Que si pudieras ser consciente
de la familia nuclear matriarco-patriarcal
enfrentada con todas las demás familias
luchando todas unas contra otras
en pos del propio beneficio,
serías su principal enemigo.


Que si pudieras ser consciente
del capitalismo consumista
que ha convertido al hombre
en una mercancía en manos del hombre,
serías su principal enemigo.

Creo en Ti,
con toda la fuerza de mi corazón,
de mi alma y de mi vida,
en la certeza de que algún día mis ojos
verán solamente la Unidad en el Amor
que tus Divinos Ojos contemplan,
y dejarán por fin de llorar
con sufrimiento indecible,
ante la contemplación de tanto salvajismo,
de tanta depredación y  locura,
realizada alegremente por aquellos
que utilizan tu nombre,
mientras desgajan en pedazos el planeta
y se nutren de la sangre de su prójimo

Amén


Manuel Gerardo Monasterio

Publicado por primera vez en mi extinto Foro Planetario, 25/4/2005

3.3.16

La cultura occidental,
poscapitalista
y corporativa,
fabrica enanos en serie.
Autómatas enanas.

Enanos espirituales,
enanos éticos,
enanos mentales
y emocionales.

Somos una humanidad de Bonzais.

El árbol real es un fenómeno
tan raro como espeluznante.

La Corporación lo mantiene
como una monstruosidad
atípica y poco emulada.

Los Bonzai ni siquiera
imaginan que exista
otra posibilidad.


Ya no escribo acerca de de "Dios",
 pero si lo hiciera, se referiría
a lo Absolutamente Desconocido
 e Incognoscible,
Lo Innominable
Aquello sobre lo que nada puede
 ser pensado o dicho

Lo Inimaginable

Cada presunción que manifiestan 
los teólogos acerca de "Dios"
sería una Blasfemia,
 si es que antes
y primeramente no fuese lo que es:

Un gesto de la más soberbia
 y descomunal estupidez.

Esta es la única civilización que paga para ser envenenada...

19.2.16


Disgresiones en tono menor por Sivainvi (Manuel Gerardo Monasterio)
24/04/2005
Publicado originalmente en mi Foro Planetario



La sociedad occidental apesta, hiede desde cualquier ángulo que se la encare. Y se encuentra ahora mucho más nauseabunda que nunca, cuando sus adalides pretenden hacernos creer que se encuentra en la cima de su gloria; que sus méritos la convierten en la dadora del mejor de los mundos posibles: que no es posible ni siquiera pensar seriamente en una estructura diferente. La sociedad occidental judeo-cristiana se basa esencialmente en el doble, triple o cuádruple discurso. Es el monumento universal a la más desfachatada hipocresía. Para sostenerse ha invertido la actividad incesante de toneladas de neuronas de sesudos intelectuales, economistas, científicos, y por supuesto, sacerdotes y pastores, que nos demuestran con millones de sofismas y datos imposibles que lo mejor que podemos y debemos hacer es continuar besando amorosamente los grilletes y cadenas que representan la clave fundamental para que el sistema siga funcionando. Y son –o fueron- las religiones organizadas las principales encargadas de someter el alma de los hombres para que sus cuerpos se entreguen dócilmente a la robotización colectiva. Y dije “fueron”, porque su nefasta labor ya está prácticamente concluida. Ahora hemos pasado casi por completo al estadio siguiente. Salimos de la trituradora de los confesionarios para caer en la retorta de los científicos. Poco importa que algunos lúcidos como Bergson hayan visto que “la ciencia es ciencia-ficción”, es inútil vocear esas verdades de a puño, porque como certeramente proclamó Marcuse, “la ciencia es el Mito del siglo XX”.

Salimos de la mirada de los sacerdotes para caer bajo la mirada de los científicos. Las astucias de la Iglesia, tan sofisticadas en su tiempo, se han convertido hoy en un pasatiempo inocente comparadas con la inefable sutileza con que la ciencia, siempre en nombre de alguna inefable benevolencia, se asoma impúdicamente sobre los cuerpos y las almas. La Iglesia, dejando tantas cosas a cargo de los Misterios, otorgaba todavía espacio para el libre deambular interno de sus víctimas. Ahora, sin embargo, todo ha sido salvaje, universal y ultérrimamente manoseado, desde afuera y desde adentro, desde todos los costados accesibles de la carne inerme y de la mente, inundadas de química y mensajes. Nos someten a una continua endoscopia generalizada. Analizan hasta el último detalle de nuestra desgraciada anatomía y de nuestra mente atiborrada de palabras. Todo en pos de nuestro bienestar, sí señor, porque el bienestar –“el bienestar personal”- es el bien absoluto. 

No lo dude usted, no lo dude ni un segundo. Avéngase a las pruebas, entréguese a la encuesta. Venga, venga, que vamos a enseñarle cómo debe comer. No importa si mañana le decimos que ayer nos equivocamos, porque en realidad los huevos no eran malos, es el pollo que le recomendamos el que produce una enfermedad irreversible. Discúlpenos, nosotros se lo dimos, es verdad, pero entonces no sabíamos, después nos enteramos. El avance de la ciencia exige sacrificios. No llore, venga, tómese este Prozac que otro santo de la ciencia fabricó, precisamente para usted y este momento que está usted viviendo. Su hijo está muriendo, eso es inalterable, pero mire, mire qué maravilla! No se amargue, venga y mire, ¿cuántos hijos quiere? Aproveche, los tenemos de oferta esta semana. ¡Ni comparación con el de antes! Estos son a medida y tenga en cuenta que no tendrá necesidad de molestarse: podemos evitarle el riesgo de la cópula con su mujer que, debe usted saberlo, es un acto potencialmente peligroso, como el M.I.T. ha demostrado de manera irrefutable. Venga, venga y mire, ¿no son acaso bonitos? Estos los acabamos de preparar recién, in vitro, limpitos, sin necesidad de esa inmundicia del acople carnal y sus infames secreciones. Lo estamos liberando, querido amigo, de ese acto repugnante y aburrido. Porque, vea usted, ¿que es en definitiva, el sexo? Un subproducto del sistema límbico y de la excitación del tálamo con escasa o casi nula producción de actividad cortical. Vea, mire nuestros datos, estudie usted un poco nuestras tablas, hemos medido todas las funciones posibles durante el acto sexual de 100000000 de parejas. Lo tenemos aquí, todo clasificado, y nosotros, como no somos sacerdotes, sino los nuevos santos, no le ocultamos nada y todo lo ponemos a su disposición. Aquí no hay más secretos como antes. Venga, amigo, no sea tímido. Esto es suyo, sí señor, los registros poligráficos completos de cuando pilló desprevenida a su mujer en la cocina. Mire, vea estas frecuencias, lea estos informes miográficos, no se excite con los números, por favor, déjenos eso a nosotros, usted no está calificado, confórmese con saber lo que nosotros le informamos.... Su mujer...a ver a ver, sí, aquí está, hembra caucásica, 34 años, blablablabla...Pero, amigo, esta mujer esta muy enferma, ¿cómo? ¿que nosotros la estábamos tratando? ¿cuándo? Enfermera, tráigame el expediente....Sí, efectivamente, tiene usted razón, pero qué barbaridad! ¿quién ha sido el responsable de semejante disparate? ¿Yo? Sí, tiene usted razón, pero mire, vea, se han confundido las historias y eso ya no es culpa mía. Mire, señor, en definitiva esto está todo mal, se han equivocado en el diagnóstico y por lo tanto en la medicación. No era eso lo que tenía que tomar, era esto otro. ¡ Pero no, señor, suelte usté ese frasco! Es inútil, ya es muy tarde, su mujer es una enferma terminal. Cálmese, por favor. No es culpa mía, en realidad no es culpa de nadie, o como si lo fuese, es imposible encontrar al responsable. ¿Qué quiere usted que hagamos? La ciencia tiene límites, señor! No somos dioses, jugamos, solamente. Pero, mire cuánto hemos avanzado! Bueno, señor, a no faltar! Baje usted la voz! Le aconsejo que se asesore bien, estamos protegidos. Su mujer, lo que se dice su mujer, no se la podemos restituir, pero no se preocupe, el seguro se hará cargo, siempre que sobreviva usted a los trámites del juicio....

De estas cosas, quizás, habría que hablar en serio, pero el solo hecho de que hayamos llegado hasta este punto y con este grado de mansedumbre, te confieso, deprime lo suficiente como para tomárselo muy en broma.

¿Qué pueden esperar los que son considerados marginales en una sociedad semejante, que crucifica cotidianamente a sus “ciudadanos honestos”? Un pequeñísimo ejemplo lateral de cómo opera este sistema lo tenemos en los homosexuales. Durante siglos sufrieron mofa, persecución, tortura y muerte en todo ámbito dependiente de la benévola jurisdicción de la piadosa sociedad cristiana (lejos quedó la tranquilidad en la que habitaban –sin siquiera sospechar que eran “diferentes”- bajo los auspicios de la “retrasadísima e infernal” sociedad pagana). Los efectos de todos esos siglos de brutal condicionamiento y feroz “reeducación” los vemos finalmente en nuestra época: acorralados, debilitados y vencidos terminaron por sucumbir convirtiéndose finalmente… en un movimiento organizado. Ahora son casi una corporación. ¿Qué otra cultura ha logrado milagro semejante? Las víctimas que ella produce acaban convencidas, cuando más esclavizadas se encuentran, de haber triunfado. Tú, divertido amante de tu propio sexo que antes te entretenías libremente con tu amiguito, ahora cada vez que se encuentran estás, de alguna forma, cumpliendo con una reivindicación sindical. La cultura establecida ha logrado que los homosexuales -que antes eran un grupo que trataba de pasar desapercibido y no estaba sistemáticamente clasificado- pasen a ser completamente investigables. Eso sin contar todo el espontáneo placer del que han ido drenando a toda la cuestión en camino, como todo lo demás que late bajo el sol, a su más mecanizada burocratización. 

Otrora la Iglesia sustentaba el poder de la información de manera mucho más primitiva. Ahora los métodos han adquirido alambicadísima sofisticación. Pronto terminarán de saberlo todo acerca de ti, y cuando lo sepan todo lo usarán para lo mismo de siempre, DOMINARTE, sólo que ahora de forma más omnímoda. El sistema que utilizan es similar a la especialidad de los ingleses, quienes en contubernio con los japoneses ocuparon una pila de años para implantar el vicio del opio en China. Lentamente, hasta que uno termina pidiendo por favor a sus victimarios aquello que va continuar sustentando el vínculo de su esclavitud. ¿Nos daremos cuenta alguna vez del inmensurable precio que estamos pagando por nuestras heladeras, lavarropas, pasadiscos, microondas, y toda la maraña de confortables chucherías a cambio de las cuales hemos entregado el alma?

El esclavo romano, el siervo medieval, y mucho después, también el ciudadano soviético, tenían consciencia de su oprimida condición. Esta consciencia ha desaparecido en la sociedad capitalista avanzada, donde podemos observar el grado de esclavitud en relación directamente proporcional al placer y la satisfacción que la gente demuestra en relación con aquello que, precisamente, mantiene su servidumbre. Lejos también están los tiempos en que el esclavo negro sabía cual era su situación, su amo al menos debía cuidarlo en la enfermedad y atender a su estado físico porque precisaba de él. En tiempos en que la Iglesia tenía el monopolio de la servidumbre humana, la experimentación espiritual estaba prohibida. Antiguamente la Iglesia exigía del hombre el cuerpo, en pos de la salvación del alma. Hoy, para salvaguardar el cuerpo y otorgarle paraísos artificiales, ya el hombre ni siquiera recuerda la existencia del alma…

Hoy se puede experimentar, por supuesto, siguiendo las rutas trazadas meticulosamente por los popes y gurúes científicos que a través de su ingente red mediática –con el periodismo mundial incluido, a sabiendas o ignorantemente- difunden cotidianamente los circuitos, diagramas y mapas de todo “viaje” que hayamos realizado o que alguna vez vayamos a realizar. Antes se dominaba por medio de la falta de información –el conocimiento estaba en manos de una minoría- hoy se domina por exceso de ella, porque es evidente que la mayoría no tiene ni el tiempo, ni la disposición ni en general la más remota idea de qué hacer con toda esa información. Pero eso sí, como la información está supuestamente a disposición de todos ahora podemos continuar, mansos y felices…¡Alégrate! Afortunado habitante del Siglo XXI, la globalización democrática avanza velozmente, pronto pasará por la puerta de tu casa... Los tiempos de la tremenda opresión han terminado, ahora, finalmente, somos libres!

Sivainvi (Manuel Gerardo Monasterio)

Segunda Entrevista a Sivainvi (pseudónimo/heterónimo de Manuel Gerardo Monasterio)
(Educación, Frenocracia y filicidio universal)

Entrevista realizada a Manuel Gerardo Monasterio por Nuria Climent Vilardebò 
26 de Abril de 2005
(publicado en el extinto Foro Planetario)


P: Me gustaría que siguiéramos desarrollando los temas que habías comentado hace unos días. Concretamente, habías expresado, muy enfáticamente, que el proceso humano estaba agotado y que esto era irreversible...Me gustaría que te explayaras un poco más al respecto, ya que suena, a más de un tanto exagerado, más bien desesperanzador...

S: Quien desee esperanza, y esperanzarse o re-esperanzarse con respecto a las cosas de este mundo, puede bien dirigirse a cualquiera de las iglesias disponibles o a muchos de los conferencistas de la nueva era, quienes les darán una buena dosis de esperanza “instantánea” a cambio de entregar su dinero y/o su fe ciega. Quien habla nada tiene que ver con ese negocio, ni de explotar la fe o el bolsillo de la gente, o aún peor, vender ilusiones que al final resultan carísimas en términos de sufrimiento y más sufrimiento sin solución de continuidad. No soy hipnotizador profesional ni vendo soporíferos. Simplemente digo: tomamos como humanidad un rumbo equivocado-equivocadísimo- al abandonar nuestra percepción directa y natural de las cosas para entregarnos a la adoración ilimitada del intelecto, del desarrollo intelectual y de las pseudo-soluciones aportadas por el intelecto y por la mera educación intelectual teórica... Quien afirma esto, es precisamente un ejemplar extremo de esa versión distorsionada, falaz y perversa de percibir la realidad....

P: Suena duro hacia ti mismo... ¿o acaso es un artilugio dialéctico y persuasivo?

S: Es la dura realidad. ¿Qué otra cosa podría decirse de un desventurado que a los 11 años ya había leido Ser y Tiempo....

P: ¿Estás diciendo que tú leíste a Heidegger a los 11 años?

S: Sí, creo haberlo dicho claro.

P: Pero, ¿Entendiste algo de lo que leíste?

S: Ese no es el punto, no es el punto en absoluto. La cuestión es que un niño de esa edad haya estado lo suficientemente perturbado como para interesarse en semejantes cosas. Y esa es una perturbación colectiva, la de especular, divagar intelectualmente, y pretender luego aplicar los resultados de ese deporte absurdo a la resolución de todos los temas de la existencia. El desarrollo intelectual, la concreción de curriculums escolares y universitarios densos, prolongados, gigantescos, no sólo no ha hecho a la humanidad más feliz, ni más Inteligente, ni más sabia, ni más buena, sino que además ha complicado la convivencia de los hombres entres sí y de estos con el entorno planetario, de una manera horrorosa, por decirlo de alguna forma, ya que lo que ocurre desafía toda posible descripción.

P: ¿Tú dices que el intelecto en sí mismo y el desarrollo intelectual son negativos?

S: De ninguna manera. Digo que el intelecto es nada más que una herramienta, una mera herramienta que debe ser utilizada exclusivamente para los fines de la economía organísmica y convivencial en los que resulte de utilidad. Toda actividad intelectual –mentativa, por así decirlo- extrapolada de las necesidades inmediatas de la supervivencia y la construcción de herramientas para la supervivencia y un cierto mínimo bienestar indispensable, es perniciosa y produce enfermedades de toda índole.

P: Pero, como tú lo planteas, ¿qué quedaría de la civilización? Seríamos como salvajes...

S: (risas) Sí, sí claro, ya lo decía uno de los antiguos padres del desierto, San Atanasio, “No deberíamos haber salido de la caverna...!” Mira, como siempre, es necesario matizar, definir y aclarar los términos que estamos utilizando. Lo primero que percibo en lo que tú dices es que, para empezar, tú pones a la llamada “civilización” como una especie de cumbre de las posibilidades humanas, y utilizas el término de salvaje en relación con todo aquellos que es “pre-civilizatorio”. Debes entender que, quien habla, no parte en absoluto de ese preconcepto. Lo que llamamos “civilización” es sólo una de las tantas posibilidades a disposición del hombre, no es ni la única, ni muchísimo menos la mejor de las variables posibles. Entiéndase que estamos hablando de civilización tal y como se ha dado en la historia conocida, como un proceso de complejización creciente, donde la burocracia y la tecnificación compulsiva han procedido a enajenar la interioridad humana para ponerla al creciente servicio de esa estructura omnímoda y anónima.

P: Por favor, quisiera que volvamos al punto del desarrollo intelectual, y, en ese sentido, de la cultura...¿Qué hay de los logros creativos del arte, por ejemplo?

R: El problema –la tragedia- del desarrollo intelectual como fin en sí mismo, es que aumenta dramáticamente el sentido de separación, porque no hace más que estimular la personalidad, que no es más que esa percepción, ese falso constructo social que me hace creer a mí que yo soy un ente individual, separado de otros entes igualmente individuales, arrojados todos ellos a un universo también separado y extraño y ajeno a ellos. Y, para empezar, déjame decirte que en realidad no existe tal cosa como “el individuo”, desde el momento en que somos la suma presente y simultánea de una cantidad inconcebible de material genético y cósmico del que no tenemos la más mínima idea. Quiere decir que “yo”, soy multitud, jamás individuo. Para que haya llegado a verme como “individuo” –cosa inconcebible en el habitante de las llamadas culturas “primitivas” tengo que haber pasado por un intenso proceso de alambicamiento perceptual y manipulativo, algo en lo que han cooperado todos, el estado, la familia, la escuela...La cultura, por tanto, en este contexto, no es más que “cultura del yo”, de ese constructo, de esa irrealidad, de esa aberración que se fundamenta en percibirme a mí mismo como un ente separado del proceso cósmico instantáneo. Esta falacia es fuente y origen de la mayor parte de los sufrimientos y males que padece la humanidad, porque genera cada vez más y más miedo, y el miedo engendra a su vez más violencia, más patología, y más alambicamiento intelectual, más negación, más ocultamiento.
El arte no tiene porque ser considerado como una resultante de ese proceso intelectual negativo. Lo que el arte utiliza del intelecto son las herramientas técnicas inmediatas propias de cada especialidad artística, pero no tiene porque ser concebido como una actividad intelectual per se, es decir, como una actividad separada de un movimiento global de todo el organismo. Lo que enferma es la percepción fragmentaria, el no estar involucrado totalmente en cada cosa que uno está haciendo, y eso es precisamente lo que nuestra cultura ayuda y propende a desarrollar, la fragmentación, la desintegración de esos procesos que son en realidad totales, unitarios. Y esto se produce porque el intelecto es una herramienta muy precaria, muy limitada, muy específica, que no está preparada en absoluto para percibir la totalidad, sino para trabajar con específicos y sólo para fines puntuales. Cuando se pretende llevar al intelecto a confrontar todos los temas que escapan por definición a su condición y a sus posibilidades, se produce el más tremendo de los desastres, que en nuestros tiempos se llama, precisamente, “civilización”....

P: Por momentos pareciera, y perdóname si no te he interpretado bien, como si tú alentaras una postura vitalista, ultra-biologista, casi diría, anti-espiritual...

S: (risas) No tengas la menor duda al respecto! No me canso de repetir que el cuerpo es muchísimo más espiritual que la mente! Me causa muchísima gracia cuando la gente considera que hay que dedicarse "a la vida espiritual” en contraste con una supuesta "vida material". Esa pretendida dicotomía es otro constructo de la percepción fragmentaria, que supone que hay una “vida material” y una “vida espiritual”, y cuando la gente insiste con esta propuesta tan ridícula me veo obligado a decirle que me muestre su vida espiritual...A ver, ¿Dónde la tienen? ¿Te das cuenta de lo que quiero decir? Hay que estar muy loco para llegar a concebir estas categorías, y luego además percibirlas como dilemáticas... En realidad somos una totalidad organísmica inmediata, participando aquí-ahora de todo el proceso cósmico global, no hay vida espiritual ni material, ni actividades separadas, sino una totalidad operando simultáneamente a nivel universal. Es en ese sentido que nacimiento y muerte carecen en absoluto de significación, porque esas son también categorías resultantes de la percepción fragmentada, de una identificación, que, como todas las identificaciones, es falaz por definición. Porque no hay forma de definir lo que es, ni necesidad alguna de hacerlo...salvo que se trate del intelecto, que querrá definirlo, porque el intelecto aborrece el vacío, y el ser es Vacío, Vacío más allá de la imaginación. En ese sentido, Wittgenstein se ha comportado con mucha lucidez, negándose a discurrir acerca de aquello sobre lo que no hay nada que pueda decirse. Pero luego aparece esa manía del desarrollo de las ideas aplicadas a todas las cosas...Y tú ya conoces el resto.

P: ¿Qué papel juega la educación en todo esto?

S: Me imagino que te refieres a la educación organizada, verdad?

P: Efectivamente

S: Es uno de los instrumentos fundamentales para la perpetuación de la falacia universal. ¿Qué tiene que ver el bienestar, la genuina salud física y mental de los niños con semejante monstruosidad? A los niños, esencialmente, no les interesa la escuela. Algunos se acostumbran un poco más ella por la culpa natural que sienten en relación con sus padres, y la necesidad de complacer a estos. Creo que es Watslawik quien comenta la situación en que el niño no sólo debe comer una sopa, que no le gusta, sino que debe además disfrutar haciéndolo. Asimismo, aquellos niños que demuestran un natural fastidio por la escuela y sus ridículas actividades comienzan a acarrear el peso de ser “problemáticos”, "diferentes", y caen muchas veces en manos –deberíamos decir “garras”?- de la psicología infantil, que intentará hacer con ellos lo que en general ha intentado toda psicología –tanto en el mundo capitalista como marxista- adaptar al niño para que “disfrute” con algo que en realidad y genuinamente le resulta repulsivo y para re-modelarlo a la medida de las necesidades artificiales y anti-organísmicas que todos los estados se dedican a perpetuar. Aquí podríamos agregar el caso de muchos niños rotulados como “hiperquinéticos” o “portadores” de un “síndrome de deficiencia atencional”....

P: ¿Qué ocurre con estos niños?

S: Que son víctimas de ser rotulados con una enfermedad generada por un sistema de vida destructivo, que va desde la alimentación industrializada a la confinación obligatoria en esas cárceles infames de las que todos los estados se enorgullecen-como no podría ser de otra manera- y lo llaman –mofa macabra-“su sistema educativo”.

P: Explica un poco más el tema de la alimentación, por favor.

S: La alimentación cotidiana de la mayor parte de los niños de los centros medianamente urbanizados contiene una cantidad enorme de productos químicos –conservantes, mejoradores, saborizantes- capaces de producir una gran cantidad de trastornos que van desde el sistema nervioso, pasando por el disgestivo, el respiratorio y el inmunitario. Eso sin citar los vegetales cultivados en tierras empobrecidas por el uso continuo de fertilizantes químicos y rociados con diversos tipos de insecticidas muy tóxicos, y la ingesta de animales torturados, con el consiguiente aluvión hormonal provocado por todo ese sufrimiento indecible al que son sometidos desde que los crían hasta que los matan....Y luego me vienen a hablar de la civilización, y el hombre blanco considera al “nativo” americano un salvaje...¿Te das cuenta? este es un sistema tan enfermo, tan increíblemente enfermo que no hay lugar donde  te poses en que no salga pus a borbotones...Esta es la única cultura donde la gente paga para ser envenenada...Sencillamente, no admite la más mínima mirada racional, y así vive el hombre contemporáneo
“civilizado, en un océano de irracionalidad y de estupidez que desafía a la imaginación.

P: Explica un poco más eso de las escuelas como “cárceles”, por favor

S: No hay nada en el organismo de un niño que encaje en una escuela tal y como están planteadas en la mayoría de los países del mundo. La neurofisiología infantil aborrece los condicionamientos a los que se ve sometidas. Eso sin contar la “formación” que se les imparte, la que intentará programarlos para producir el tipo de hombre o mujer que de ellos se espera para la continuidad de lo establecido, como es lógico, lo que incluye el encumbramiento de las actividades intelectuales improductivas aplicadas a la competencia y a la constante, violenta y frustrante comparación con los demás.

P: ¿Conoces alguna alternativa a ese sistema educativo?

S: Ha habido varios intentos, podemos citar la experiencia de Krishnamurti y, particularmente, la de Neill, a la que me referiré todo lo que pueda en el futuro dentro del Foro Planetario.

P: ¿Neill fue aquel director de escuela amigo de Wilhelm Reich, que dejaba que los niños estudiaran o no, según quisieran?

S: (risas) Sí, más o menos! Un pionero notable, muy notable. Un hombre portador de lo que llamo esa percepción organísmica, natural, unitaria. No me sorprende que haya sido considerado como una especie de degenerado por algunos de los académicos más encumbrados de su tiempo...Claro, los niños educados por Neill no estaban "preparados" para el llamado "mundo exterior" establecido... Y otra de las taras que tenemos que sacarnos de encima lo más rápido posible, es la búsqueda de la “eficiencia”, del “éxito”, porque no hay nada en la existencia humana REAL que encaje genuinamente dentro de esos parámetros absolutamente aleatorios y artificiales. ¿Qué es lo “correcto”? ¿Qué es lo “perfecto”? Es fundamental que nos liberemos lo antes posibles de estas categorizaciones falaces. Lo único que a un hombre “organísmicamente” plantado en la vida puede interesarle, es la mayor o menor empatía o ensamble que vivencie en relación con la totalidad. Ese fluir naturalmente con la totalidad es el único signo de salud que podemos determinar. Y si uno encaja en esa totalidad, poco importa la índole de los conocimientos o de la supuesta ignorancia que pueda acarrear consigo, aunque apenas supiera leer. ¿Cómo puede interesarse en lo que el "mundo" llame "éxito" o "fracaso"? El está ocupado en la vivencia "full-time" de ser increíblemente FELIZ... Pero es muy difícil, ridículamente difícil, hablar de estas cosas, porque la gente está tremendamente condicionada por el discurso del poder…

P: ¿A que te refieres, específicamente, cuando dices “discurso de poder”?

S: Me refiero, específicamente, a lo que es “posible” y lo que “no es posible” en un sistema dado, es decir, estoy utilizando la palabra poder, no en el sentido de “dominio” sino en su acepción de “lo posible”. Este discurso establecido es lo que determinará aquello que puede discutirse y acerca de lo que se puede disentir, y aquello que está absolutamente, pero entiéndase bien, ABSOLUTAMENTE fuera de ser siquiera sugerido como tema a ser puesto en tela de juicio. Y dos de los asuntos que mejor encajan en esta clasificación de “intocables” o “impensables” de ser negados o esencialmente cuestionados, son la llamada “educación escolar” y la llamada “salud pública”. No hace falta acotar que desde estos sectores se ejerce la más intensa actividad manipulatoria sobre la población. No por nada Iván Illich les dedicó a ambos tanta investigación.

P: ¿Qué papel juega la familia en todo este espectro de cosas?

S: Ah! la familia…Si estoy hablando de “filicidio universal”, más o menos te das una idea… Te propongo que lo charlemos en nuestra próxima entrevista. ¿Qué te parece?

P: Vale, gracias y hasta la próxima!

12.2.16

¡Pobre Argentina!
Cayó en las manos de Macri
luego de liberarse de Cristina!

PD. De la psicopatía a la imbecilidad...

1.2.16

Entre toneladas de basura reciclada, rebosante de efectos especiales para llenar los vacíos inmensurables de guiones inexistentes, de pronto aparece Algo diferente.

"Crimson Peak", la película del mexicano Guillermo del Toro, es una obra maestra, que más que revivir recrea las imágenes que evocamos de Poe, Villiers de Lisle-Adam, Nerval, y quizás hasta Lovecraft. Tal es la fuerza evocativa del decadentismo romántico deslumbrante que este director nos trae en su maravillosa muestra de sensibilidad y estética que - a quienes no tenemos fama de optimistas en estos temas- nos vuelve a encender la llama de saber que todavía hay creadores fecundos capaces de salir de los clichés apabullantes de Hollywood para producir una muestra que merece ser apreciada una y otra vez.

Aunque sabemos que no existe tal posibilidad -y menos aún la necesitamos- me permitiré la inocente puerilidad de decir: una película perfecta.


14.1.16

El mundo gira alrededor de la mentira.
A nadie le interesa la Verdad.
Lo único que la gente quiere son ilusiones.
Conceptos que los ayuden a sentirse cómodos en algún lugar.

Rinzai Gigen dijo:

" No tengo Dharma para dar.
No hay Buda, no hay Dharma,
no hay entrenamiento ni realización..."

La verdad es pura, limpia,
absolutamente vacía.
No te aporta nada más que la Verdad
de que no hay Nada ni nadie en particular.

Claro cielo de gaviotas
que viajan hacia ningún lugar!


                                       


Como le cuesta a los hombres admitir que nuestra capacidad para percibir la Realidad es simplemente más sofisticada, pero no más eficiente que la de un chimpancé.

A diferencia del consanguíneo primate nosotros alentamos muchas más suposiciones, y no pocas pretensiones intelectuales.

Inútilmente.

Si no supiera quienes están detrás del "constructo humano" diría que el hombre es la prueba irrefutable de cuánto se odia Dios a Sí Mismo.

Mientras tanto, alentamos creencias, muchas creencias,una más alambicada que las otras.

No hay posibilidad alguna de que podamos ni siquiera comenzar a imaginar de qué se trata todo esto.

Y darse cuenta de esto no es humildad, sino elemental inteligencia.

Pero la Inteligencia es elusiva para aquellos que alientan ideas y creencias.

Yo no tengo ya nada más que ver con todo eso.

Lo que me convierte en el más solitario de los hombres.




9.12.15

Esperando el dulce amanecer
en que la prepotencia, la intolerancia,
la brutalidad pseudoilustrada,
la irrespetuosidad sin límites
el pensamiento único,
la actitud totalitaria,
la incapacidad de escuchar,
la mirada sesgada,
la mirada que divide,
la mirada que separa...
vuelvan finalmente a su casa.

 

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