16.3.13

Hace muchos años que quien esto escribe, se alejó de la Iglesia Católica (no sin abrigar antes intenciones de entrar al Seminario Jesuítico primero y al Franciscano luego)

Nací para sacerdote, de eso nadie que me conozca de verdad puede tener duda alguna. pero como tantos otros con la misma vocación, tenía también impulsos que me llevaban a un mayor compromiso con el mundo...

De haber seguido mi vocación sacerdotal dentro de una línea más o menos convencional,  hubiera evitado a varios y a mí mismo  una cantidad enorme de problemas. Pero mis diferencias con la doctrina y la estructura de la Iglesia eran demasiado amplias y demasiado intensas.

Aunque parezca increíble, y a pesar de todo, considero que la labor sacerdotal que igualmente llevé en mi vida fue lo que mejor supe hacer. Porque a pesar de todo y laico, no fui en mi vida más que Sacerdote. Y más aún que Sacerdote, fui Pontífice, en su sentido más etimológico, que es quien genera puentes entre este mundo y el/los otros, y en especial, con el llamado Cielo, que no es más que un Estado de Consciencia.

Fui sacerdote y moriré sacerdote.
Ninguna agencia humana me ordenó como tal, fui ordenado por una Agencia algo más elevada que la de la tierra.

Y por supuesto, que no me iré conforme. No podría ser de otra manera. No podría estar conforme.No creo haber cumplido cabalmente con el dharma de mi destino. Pero hice lo que pude. Siempre al límite de mis fuerzas y con todo lo que tuve.
No necesito nada más.
He visto suficiente y he hecho  lo que tenía que hacer.

Finalmente, mis pacientes me han ofrecido el gesto de la Gracia.
Sin siquiera sospecharlo yo  por un instante, me han regalado finalmente tanto amor
como jamás podría haber imaginado.

Mi agradecimiento hacia ellos  es infinito, porque han hecho por mi más de lo que creo haber hecho por ellos. Pero si mi actitud sirvió para este gesto de parte de ellos,bendita la Gracia que se ha manifestado más allá de nuestras, perqueñas y pobres intenciones humanas.

¡Qué tiene esto que ver con el Papa Francisco?

Nada en particular.
Son divagaciones preliminares de alguien que ha llegado al final de una Jornada.

Tuve oportunidad de intercambio epistolar con el entonces Cardenal Bergoglio, hace un par de años.

Puedo decir que es un hombre de inusual humildad y de gran prudencia, un hombre probo y correcto, un lujo para este momento del mundo y de la Iglesia que él representa. Y ninguna de las maldades que algunos quieren atribuirle son ciertas.
Es un hombre de Bien, que es bastante más de lo que puede decirse de la mayoría.

Esto dicho por alguien que, ciertamente, no es amigo de la Iglesia de Roma.








 

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