29.12.10



"¡Mota y Marín, juro ante Dios, frente a vuestro sacrificio por Cristo y la Legión, de expulsar de mí los placeres terrenales, de alejarme del mar de las cosas humanas, y estar dispuesto a morir en cualquier instante por la resurrección de mi estirpe!"
JURAMENTO DE LOS GUARDIAS DE HIERRO

Así hablaba Codreanu (Trad.Manuel G.Monasterio)
De tantas figuras dentro de los movimientos nacionales que hemos conocido en nuestros viajes por Europa, pocos- por no decir ninguno- nos han dejado una impresión tan viva como la de Corneliu Codreanu, el líder de la “Guardia de Hierro” Rumana. Recordamos el encuentro con él, en marzo de 1938, en la “Casa Verde”, sede central en Bucarest que los legionarios construyeron con sus propias manos.
Mis impresiones iniciales: un joven de alta estatura, atento, con una expresión de nobleza innata, de lealtad y coraje, dentro de su tipo puro de Dacio-Romano, con un toque de tipo contemplativo e inspirado. Hubo enseguida entre los dos una espontánea simpatía; y en efecto, concordábamos en la mayoría de las ideas, en particula, en lo que se refería a darle a los movimienos de renovación nacional una auténtica base espiriual.
El nivel de la organización que Codreanu había creado, y con la que se proponía la renovación de Rumania, era notablemente elevado. El movimiento poseía una orientación original, si bien se fundaba idealmente sobre las bases de Italia y Alemania, tenía una fisionomía propia y específica. Durante nuestra conversación el mismo Codreanu indicó esta dirección particular, utilizando una imagen: “El ser humano está compuesto de cuerpo, energía vital y alma. Así, aunque todas las naciones están en proceso de renovación, unas se fundan más en un aspecto que en otro. Por ejemplo, el fascismo italiano se me hace que parte del elemento ‘cuerpo’. Del elemento ‘forma’, recuperando el ideal Romano del estado como fuerza formadora. El Nacionalsocialismo alemán, con su énfasis sobre la sange y la raza, parte a su vez del elemento Vital. En cuanto a la Guardia de Hierro Rumana, se funda sobre el elemento espiritual, el alma.”
En el caso del Movimiento de Codreanu, esta última expresión asumía un significado muy particular. Más que de una lucha política para la simple conquista del poder, se trataba de crear un hombre nuevo.
Codreanu consideraba que la sustancia del pueblo rumano era tan basta, que sin un renovación interna y profunda, nada de valor podría alcanzarse.
La obra formativa debía realizarse primero, en el seno de una minoría selecta, que se convertiría luego en la espina dorsal de la nación.
La orientación espiritual y religiosa, como contraparte de la militar, ya se observaba claramente en la designación que le dio a la primera porganización: “Legión del Arcángel Miguel”.Cuando esta se convirtió luego en la “Guardia de Hierro", lo hizo manteniendo una suerte de ascetismo guerrero, análogo al de las antiguas órdenes de Caballería. Al punto tal, que había un cuerpo especial de élite que llevaba el nombre de Mota y Marín (dos jefes de la Guardia de Hierro que cayeron en la Guerra Civil Española), y que respetaba la cláusula del celibato, de forma tal que ninguna tarea mundana o las necesidades de una familia pudiera apartarlos de su completa dedicación a la causa. También debían abstenerse de asistir a cines o a bailes, así como de cualquier demostración de lujo o riqueza. Debían amar una cierta vida espartana, dentro de la que se contemplaba el ayuno dos veces por semana. Codreanu fue el primero en someterse a esta Regla.
Le atribuian especial importancia a la oración, contemplada ésta como una verdadera Vocación. “La oración es un factor decisivo” decía Codreanu, así se atraen del Eter, de los Cielos, las fuerzas misteriosas del mundo invisible, para poder contar con su asistencia."
Para él, entre estas fuerzas se encontraban las almas de los antepasados. Y en los “nidos” (como se denominaba a los centros de la Guardia de Hierro) cada reunión comenzaba y terminaba con una oración, basada en la invocación de los que habían caído a lo largo de los siglos en defensa de la patria y de la fe, a quienes se consideraba por siempre unidos invisiblemente al tronco de la estirpe.
Son conocidas la tragedia de la Guardia de Hierro y el final de Codreanu…Fue arrestado y procesado, y todo terminó rápidamente bajo la forma de un asesinato embozado.

Julius Evola, Roma,12 de Diciembre de 1958
 

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