30.12.09

Somos los derrotados. Nuestros miembros han sido arrancados y esparcidos a los vientos cardinales. Algunos mutantes –indignos de la estirpe de la raza- han quedado medrando por oscuros rincones innombrables. Enarbolan, sin derecho, nuestro nombre y estandarte. Los perros vencedores han reescrito nuestra historia, retorciendo nuestra gesta a la medida abominable de su oscura memoria. Han convertido el recuerdo de los héroes en un horroroso espantajo que sacuden en las noches para asustar a las jóvenes generaciones, que nada saben o mejor dicho, lo han aprendido todo retorcido.
Las obras de nuestros enemigos hablan por sí propias. Este es el mundo que ellos han creado. Burda caricatura siniestra del universo luminoso que soñamos.
Mientras tanto, en silencio, como en las antiguas catacumbas, avanzamos. Algún día volveremos, eso es algo inevitable. Cuando los sudras se ahoguen bajo sus propios excrementos, volveremos, Con un largo, largo reino, mucho más que el de mil años.


En Walden, a las 10.42 del 30 de Diciembre de 2009 (del falso calendario)

23.12.09

Kali Yuga, el cíclico reinado de la Sombra.

No puede sorprender a quien conozca de qué se trata, el panorama de lo que ocurre en el mundo.

*Inversión de los valores.

*Entronización de los malvados y mediocres.
Quiebre de la jerarquía natural, con la subsiguiente implantación de una pseudo-jerarquía.

*Difusión universal de todo tipo de perversiones presentadas como algo aceptable y natural.

*Degradación del rol de la Mujer, alentada a perder todo vestigio de pudor y expuesta como objeto y mercadería al servicio de todos los desvíos de varones pervertidos.
Más que pornografía, obscenidad, obscenidad proclamada descaradamente en todas partes. (que no tiene nada que ver con el Erotismo natural, proceso sagrado y completamente aceptable)

*Aparición masiva de falsos maestros (fácilmente reconocibles, ya que buscan uno o varios de los siguientes: seguidores y/o adulones, dinero, poder, inflación del ego)

*Bio-orgánico-fobia: Odio a los ritmos naturales, con la subsiguiente imposición de ritmos y frecuencias ajenos a los del planeta, desde la música, hasta la proliferación de todo tipo de instrumentos generadores de ondas y frecuencias contrarias a las naturales.

*Y codicia ilimitada. Y todos los esfuerzos de la sociedad al servicio de esa codicia universal, que envenena y destruye aceleradamente el ecosistema planetario, preparando al planeta para la llegada –más que la “llegada” la manifestación pública- de aquellos que siempre han estado comandando el proceso desde la Sombra.

Es inútil pretender que el robot biológico
–el grueso de la humanidad-creado y comandado por los Tenebrosos, comprenda lo que ocurre...


Este es simplemente un mensaje de contacto- una “prueba de vida”- para aquellos Hermanos despiertos…
Para que sepan que no están solos.

Y que seguiremos en Vigilia sin Tregua hasta el Final.


Manuel Gerardo Monasterio, Walden, Provincia de Córdoba, a las 9.40 del 23 de Diciembre de 2009 (del falso calendario)




Serrano, a la derecha, saludando al Dalai Lama



El 28 de Febrero de este 2009 que termina, partió Miguel Serrano, escritor, pensador y diplomático chileno de dimensión universal.

Cultivó la amistad de Carl Gustav Jung y de Herman Hesse, entre muchos otros que tuvieron la oportunidad de disfrutar de su talento y su pasión.

Con una visión Tradicional, afín en algunos sentidos a la de Rene Guenon y Julius Evola, debe haber contemplado con la misma tristeza de quien escribe estas líneas la entronización de los sudras bajo la dirección de los Asuras que rigen, en esta Kali Yuga, los destinos de la humanidad.

Admirado por muchos, por los aspectos meramente literarios de su obra, y comprendido por pocos en aquello que verdaderamente lo convirtió en uno de los escasos visionarios que han podido descubrir lo que quizás sea el más grande secreto del Siglo XX.

Quizás se encuentre en el Walhalla que se reserva para los Caballeros de su estirpe, si así fuera, vaya para él nuestro emocionado s.h.

15.12.09

Estamos habitando la cultura de los agujeros negros. Todo pasa por los paradójicamente llamados medios de comunicación y lo que no pasa por allí “no existe”. Y al pasar por allí deja de existir. No es una sociedad. Es el famoso cajón del ilusionista donde todo lo que entra desaparece para reaparecer convertido en conejos, palomitas, pañuelitos o boludeces.

Los sentimientos, las ideas, los acontecimientos, todo es sistemáticamente trivializado y aniquilado. En este ambiente desintegrador nada adquiere seriedad. Y tampoco puede haber lugar para el Humor. Porque sólo hay lugar para la mueca tragicómica y mecánica de la máscara. Y todo son máscaras. Máscaras superponiéndose sin solución de continuidad. La máscara de los millonarios defecando sobre las pústulas de los hambrientos cuyo pus se derrama sobre la bronceada piel de los artistas de moda quienes se babean, pasados de alcohol y de drogas, sobre las bocas anhelantes de las amas de casa que sueñan con llegar siquiera a rozar a sus ídolos antes de que ellos también se deshagan desapareciendo en la máquina que todo se lo traga.

Máscaras. Horrorosas máscaras con gestos retorcidos que se mofan sin fin en su caricatura contrahecha de lo que pudo haber sido el hombre.

Por su parte el sistema no teme el embate de la supuesta contracultura. Esta ha sido engullida, digerida y procesada. Finalmente, en el tránsito terminal a través del intestino colectivo, ha salido convertida en una mariposita de mierda con voladitos rosados y violetas, a la que se ha dado en llamar -¡macabra impostura!- “nueva era”. Con sus palabritas azucaradas, sus letanías anodinas y sus cursillos infinitos de autohipnosis programada para que todo el que los aplique se transforme en nada.

Pero “todo está bien, está bien, está bien”, nos dicen los adalides alucinados, “cada vez está mejor, mejor y mejor”. Sólo que pronto no quedará nadie para disfrutar de tanto bienestar, salvo los triviales angelitos de la “nueva era”, que con sus alitas sonrosadas aletearan suavemente sobre el agujero incendiado que alguna vez fue un mundo de hombres.

Puede que las cosas estén bien para las alturas que nos son inaccesibles, pero definitivamente no están bien para nosotros. Aunque burdos reptiles del pensamiento positivo se llenen la mirada de nardos y rosales negando la ordalía pestífera de monstruos, los monstruos están vivos. Y acaso no los vemos porque estamos en sus vientres a medio digerir.

Es tiempo de que algún cretino irredimible se atreva a confesarlo: el mundo está podrido y somos responsables. Tenemos la camisa manchada sin remedio y acaso los calzones ocultos y sangrientos, los trozos de intestino, un poco de cerebro, el hígado atrofiado del último indigente perdido entre las ruinas de Burma o de Beirut.

Las cosas no están bien. ¿Me escuchan, ustedes allá, que saben a quienes me refiero? Leprosos endiablados que bailan sobre el vientre de un niño acribillado y todas las mañanas al tiempo del rosario le clavan alfileres y escupen en su cruz...Y luego se agigantan –soberbios en el ángelus-echando bendiciones que caen sobre el alma como pus.

Tiemblan de dolor nuestros hermanos sacrificados en el altar de moloch. Los conocidos y anónimos mártires que sufrieron más que mil jesuses crucificados –perdóname, oh Jesús, a través de siglos de tortura y de barbarie. Ellos no tienen altares ni vírgenes llorando a sus pies, ni multitudes peregrinando con ofrendas y flores...Pero están invenciblemente escritos en el corazón de los pocos Hombres y Mujeres todavía Vivos en este planeta azul, pequeño y luminoso.

A pesar de todo y por todo lo indecible que ocurre todavía, sospecho que todo ha de cambiar. Pero, ¿Quién puede pedirle al hombre que espere? ¿Cómo podemos esperar los hombres? ¿Cómo podemos ser verdaderamente pacientes? Esa Paciencia no es cosa de hombres, que esperando saben que inexorablemente alcanzarán la muerte. La Paciencia, Hermano Mío, es cosa de Dioses.

¿Será entonces que por fin habremos de renacer a nuestra condición Celeste, para esperar, convertidos en Dioses, el deslumbrante despertar del Hombre de su sueño de siglos?

QUE ASI SEA

Manuel Gerardo Monasterio

4.12.09

Los ciudadanos homosexuales ya tienen la unión civil, instrumento jurídico que podría ser mejorado y ampliado para garantizar la protección de sus derechos. El matrimonio es innecesario. No veo por qué haya que concederlo. Y no soy católico,ni apostólico ni romano, ni siquiera cristiano, ni musulmán ni judío. Como biologista me resulta evidente que la homosexualidad es una excepción a la tipología natural mayoritaria.A quienquiera que pretenda arguir contra esto le sugiero que continue estudiando y no base sus argumentos en predilecciones particulares. El tema es muy sencillo, hay muchas personas que somos diferentes a la media, y nos lo bancamos. Los homosexuales no son la única minoría que puede percibir que sus derechos no están completamente equiparados. Por qué deberían estarlo? Lo que es lícito exigir es que no les compliquen la vida, no los persigan laboral o socialmente en general por su orientación psicosexual, y que puedan ordenar su vida civil y económica de una manera racional sin obstáculos absurdos. Estoy a favor de todo eso como una cantidad enorme de personas que no tienen nada en contra de los homosexuales, pero tampoco a favor.

Una vez contemplado todo eso, para qué necesitarían además el matrimonio jurídicamente instituido?
Está claro que aspiran a algo más. Y hay un enorme sector de la población (habría que constatar si no una mayoría) que no aprueban el matrimonio legal entre personas del mismo sexo, sin que ello implique homofobia. aunque muchos continuaran acusándonos de ello.

2.12.09

No les basta la libertad que gozan actualmente, quieren más.
Y la sociedad ¨posmoderna¨ les dará todo aquello a lo que aspiran.
Signos de los tiempos.

Cualquiera que sugiera la más mínima objeción, se convertirá en un muerto civil, blanco de todos los epítetos y sospechoso de las más retrógradas intenciones.
A esto hemos llegado.
Y a pesar de todo, vamos a decir:
No estamos de acuerdo.
Y tenemos derecho a no estar de acuerdo.
Y diremos que no estamos de acuerdo conociendo plenamente los alcances de nuestra incorrección política.

Transitamos una época laxa, de compromisos fláccidos, donde en nombre de una supuesta libertad genérica (pobremente definida y confusamente articulada) se cometen todo tipo de atropellos al buen sentido y al criterio más elemental.

El rechazo al matrimonio entre homosexuales ha quedado hoy en manos de los grupos más recalcitrantes, antiguos defensores de la fe medieval y de las milicias de derecha.

Quien esto escribe lo hace, sin embargo, en nombre de la funcionalidad biológica. Ni más ni menos.

No estamos de acuerdo con el matrimonio jurídicamente instituido de los homosexuales sin que ello implique algo más. No nos agreguen nada más. No aspiramos a perseguirlos, a denigrarlos o a prohibirles que sean como son. Simplemente no estamos de acuerdo con que accedan al matrimonio jurídicamente instituido.
Y explicaré por qué.

Para los que aceptan el concepto de un “orden natural”, diré que los homosexuales son una excepción en el orden natural. No son normales. Sin que esto implique juicio moral alguno. La norma es la media establecida. No es ni buena ni mala, pero sostiene el orden natural.
¿Alguien duda de ello?Muy bien, supongamos que la “norma” fuera establecida por el patrón homosexual. La humanidad, para reproducirse, dependería casi exclusivamente de los laboratorios y la tecnología.
Es evidente que no es “natural”. No hace falta ser Doctor de la Pontificia para comprenderlo.

Cualquier artilugio para torcer esta evidencia es un simple sofisma que es tolerado, en nuestro tiempo, por la sencilla razón que ya nadie distingue entre un sofisma y un postulado riguroso sólidamente articulado.

¿No les gusta este argumento? ¿Desean otro?
Bien.
Siguiendo un razonamiento foucaultiano, voy ahora a negar una naturaleza humana dada como tal. Voy a sugerir que no existe un orden natural del hombre.
Tendremos entonces que admitir que la realidad la inventamos nosotros, con lo que pensamos y hacemos cada minuto, y tambièn con las normas jurídicas que elegimos y sustentamos.
Ahora estamos librados a nuestro arbitrio, a nuestra voluntad –o a nuestro capricho-.

Desde este otro lugar diré: No estoy de acuerdo con que inventemos una “nueva” realidad donde los homosexuales “se den en matrimonio”.
¿Por qué? Porque tengo el mismo derecho que ellos y digo:
NO. No deseo crear esa realidad.

Para decir NO, no necesito ser católico, ni cristiano, ni defensor de “familia, patria y propiedad” (de hecho,no encuadro en ninguna de esas denominaciones)
Haciendo uso de la misma libertad que ellos, digo “NO”.
Y me hago cargo.
Y lo dejo por escrito,
a las 16.40 del día 1 de Diciembre de 2009 (del falso calendario)
en Walden, Villa Giardino, Provincia de Cordoba, Argentina.

Manuel Gerardo Monasterio
(siguen varios millones de firmas)
 

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